Explora más de 1,5 millones de audiolibros y libros electrónicos gratis durante días

Al terminar tu prueba, sigue disfrutando por $11.99 al mes. Cancela cuando quieras.

Prisión y muerte de Maximiliano
Prisión y muerte de Maximiliano
Prisión y muerte de Maximiliano
Libro electrónico84 páginas3 horasFondo 2000

Prisión y muerte de Maximiliano

Calificación: 5 de 5 estrellas

5/5

()

Leer vista previa

Información de este libro electrónico

La historia de Maximiliano y del malogrado imperio mexicano invita a la lectura por su combinación de idealismo y farsa. Prisión y muerte del emperador nos habla del hombre noble y desafortunado y lo restituye para la memoria en su hora mejor.
IdiomaEspañol
EditorialFondo de Cultura Económica
Fecha de lanzamiento23 ene 2018
ISBN9786071653628
Prisión y muerte de Maximiliano

Relacionado con Prisión y muerte de Maximiliano

Títulos en esta serie (56)

Ver más

Libros electrónicos relacionados

Historia de América Latina para usted

Ver más

Comentarios para Prisión y muerte de Maximiliano

Calificación: 5 de 5 estrellas
5/5

1 clasificación0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    Prisión y muerte de Maximiliano - Egon Caesar Conte Corti

    Portada

    EGON CAESAR CONTE CORTI

    Prisión y muerte

    de Maximiliano

    Fondo de Cultura Económica

    FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

    Primera edición, 1999

    Primera edición electrónica, 2017

    Tomado de:

    Maximiliano y Carlota

    Fondo de Cultura Económica, 1944

    D. R. © 1999, Fondo de Cultura Económica

    Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 Ciudad de México

    Comentarios:

    editorial@fondodeculturaeconomica.com

    Tel. (55) 5227-4672

    www.fondodeculturaeconomica.com

    Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc. son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicana e internacionales del copyright o derecho de autor.

    ISBN 978-607-16-5362-8 (ePub)

    Hecho en México - Made in Mexico

    LA HISTORIA de la República Restaurada (que continúa hasta la Historia de la República Revolucionaria) tiene sus héroes: Benito Juárez, de levita y la única y justísima sentencia; el general Zaragoza, de quevedos y valor indomable; Porfirio Díaz, el que alguna vez fue un indio aguerrido y un republicano leal. Esos héroes pertenecen a la historia de piedra y son poco más que estampas patrióticas o estatuas más o menos desafortunadas. Su victoria les quitó la condición humana y los convirtió en ídolos del culto a la patria.

    ¿Dónde están los hombres que lucharon esa guerra en que la República triunfó sobre el Imperio? Quizá haya que buscarlos del lado del malogrado Imperio mexicano. El emperador Maximiliano, gracias a su derrota, puede ser un espíritu noble de estrella quebrantada, un idealista de alta honra que sólo se mintió a sí mismo, un cortesano valiente y miedoso, como todos los valientes de veras. Maximiliano se vuelve loco y se cumple la sentencia trágica: Los dioses comienzan por enloquecer a los que quieren perder. Como no tiene una patria que presidir desde algún Olimpo Ejecutivo, Maximiliano puede ser un hombre, con defectos, circunstancias, sentimientos.

    Si se conoce la historia de Maximiliano el hombre, quizá también pudiera conocerse la de Juárez. Se sabría entonces que la historia de México es una historia de espíritu y de sangre, de vicios y virtudes, debilidad y fortaleza. Saber que hombres como nosotros hicieron este país quizá sirva para rescatar nuestra historia del legajo de aguachirle, de la logorrea oficial que celebra monigotes horrorosos de papel maché y una sola meta: avanzar siempre hacia un futuro promisorio.

    Este libro es un texto de un libro mayor, Maximiliano y Carlota (Fondo de Cultura Económica, 1944), publicado en 1924 por un aristócrata adicto a la recién vencida corte de los Austria. La humanidad de Maximiliano puede provenir de la sensibilidad noble del conde Corti, que acaso quiso escribir su propia historia en la historia de otro hombre en otra tierra que también fue vencido por las masas de la cosa pública.

    Era la catástrofe. Como se ha dicho, la situación militar del imperio era muy desfavorable. Realmente el imperio sólo dominaba ya en las ciudades de México, Puebla, Veracruz y Querétaro. Todo el resto del país estaba en manos del enemigo o, por lo menos, se encontraba indefenso a su merced. Miramón, después de su derrota, unió el resto de sus tropas con las del general Castillo, que se había destacado del grueso de sus fuerzas, y llegó a Querétaro. El general imperial Mejía acababa de tener algunos encuentros victoriosos con el juarista Carbajal y se había retirado también a aquella ciudad. Además, llegaron allí el general Méndez, con su brigada, y Olvera, un partidario del imperio, con sus guerrilleros, de suerte que de este modo se habían reunido unos 9 000 hombres de tropas imperiales, aunque, naturalmente, de un valor combativo muy desigual. El general Porfirio Díaz avanzó hacia Puebla, que estaba defendida por una guarnición de 2 500 hombres; sólo algunos miles defendían la ciudad de México. Los generales juaristas Escobedo, con 12 000 soldados, Corona, con 8 000 y Riva Palacio, con 7 000, sin preocuparse demasiado de la corte de México, avanzaron, al principio separados, contra las principales fuerzas imperiales que se encontraban reunidas en Querétaro. Recibían excelentes informes del propio campo imperial y, guiándose por ellos, dirigieron primero las operaciones militares de sus ejércitos allí donde se encontraban las mayores fuerzas imperiales, pensando que, después de haberlas vencido, la capital y el poder en todo el país caerían por sí mismos en sus manos. Este éxito final debía esperarse también teniendo en cuenta la cantidad de fuerzas, pues, en conjunto, los imperiales disponían de, aproximadamente, 12 000 soldados, en tanto que los juaristas contaban, por lo menos, de 50 000 a 60 000 hombres, número que aumentaba de continuo. Claro que el valor combativo de las tropas juaristas era también muy vario y por eso se podían esperar de ambos lados sorprendentes resultados que podían hacer variar fácil y rápidamente el cuadro que ofrecían las cifras. Los conservadores confiaban en esto y en la fama militar de sus jefes para el caso de que tuviesen que decidir las armas.

    El general Márquez fue puesto al lado del emperador, como hombre de confianza de los conservadores, con la misión de llevarlo de México a Querétaro. La partida fue fijada para el 12 de febrero, pero tuvo que ser aplazada para el día siguiente porque el ministerio conservador, a pesar de todas sus jactanciosas promesas, no había conseguido reunir ningún dinero y cuando partieron sólo pudieron, con todos los esfuerzos, poner a disposición del emperador de 50 a 60 000 pesos.

    Así como la emperatriz había emprendido su viaje a Europa al 13 de un mes, también Maximiliano se puso en camino hacia Querétaro el día 13. ¡Qué coincidencia incluso para aquellas personas no supersticiosas! Al amanecer y en secreto, partió inesperadamente la columna compuesta de una fuerza de unos 1 500 hombres y 18 cañones, a la cual se unieron el emperador y el general Márquez. Estaba formada de las más variadas

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1