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Fragmentos de terror 1
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Libro electrónico191 páginas2 horas

Fragmentos de terror 1

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Información de este libro electrónico

Gracias a todos los seguidores de los sitios sociales, es posible este primer número. Aquello que comenzó como un ideal y con no más de 50 visitas mensuales, se ha convertido hoy en día en más de doce mil visitas mensuales. Por eso y después de un año ininterrumpido de cada lunes presentar un Fragmento de terror, este libro es un agradecimiento y un primer inicio. Contiene 22 cuentos del primer año de aniversario, algunos de ellos están basados en imágenes y los demás en simples acontecimientos de la mente enferma de un escritor de TERROR.

¿Y qué son los fragmentos de terror?
Fragmentos de terror son pedazos de pesadilla, son mundos paralelos donde el terror es un diario vivir, en donde la oscuridad y la perversidad son el credo de cada día. Son mundos que quizá no solo viven en la mente de un escritor, también pueden coexistir en alguna dimensión alterna. Por lo que te sugiero que abras tu mente y leas con toda tu imaginación cada fragmento, pues te conducirá a sitios de horror y pesadilla, a recónditos y enfermos lugares insanos, muy insanos.

Adelante y que el terror os acompañe...

IdiomaEspañol
EditorialAlfonso Padilla
Fecha de lanzamiento18 abr 2017
ISBN9781370813766
Fragmentos de terror 1
Autor

Alfonso Padilla

Escritor mexicano. Autor de la serie de cuentos llamada “Fragmentos de terror” y el proyecto “Que el terror os acompañe” con más de 15,000 visitas mensuales. Es creador y director de la Revista digital Letras y Demonios. Forma parte de los escritores de la revista Cruz Diablo y finalista en el concurso de cuentos “It 30 aniversario”. En vías de publicación de su primera novela Dime tus pecados y la compilación de sus Fragmentos de terror volumen dos, con cuentos inéditos.

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    Fragmentos de terror 1 - Alfonso Padilla

    AGRADECIMIENTOS…

    … A los miles de lectores que me siguen cada lunes con mis fragmentos de terror…

    … A todas aquellas personitas que me han seguido desde el principio…

    … A Yair Salinas por decorar con su arte, lápices y colores algunos de estos cuentos….

    ... A Adriana Moreno Arzate por su excelente diseño de portada…

    … A ti lector que estás iniciando este viaje de letras…

    PROLOGO DEL ESCRITOR

    Gracias a todos los seguidores de los sitios sociales, es posible este primer número. Aquello que comenzó como un ideal y con no más de 50 visitas mensuales, se ha convertido hoy en día en más de diez mil visitas mensuales. Por eso y después de un año ininterrumpido de cada lunes presentar un Fragmento de terror, este libro es un agradecimiento y un primer inicio.

    Cada fragmento que he escrito (para mí como su creador y dador de vida), es hermoso y digno de ser leído por los demás (bueno, al menos desde mi perspectiva onírica). Pero si debo de reconocer que como dice el sabio dicho: La práctica hace al maestro, y hay una notoria evolución entre mis primeros fragmentos y los últimos que comprenden este primer número (finales del 2016); por lo que he aplicado la mañosa pero inteligente estrategia de mezclarlos todos, y eso no significa que unos sean buenos y otros malos, pero así, es seguro que viajarás de extremos de temas a extremos.

    Y como buen padre que soy, amo a todos mis hijos fragmentos, pero como todo progenitor sincero, tengo mis predilectos. Así que en lo personal quisiera decirte que: 1) El cuento que más desesperación me ha producido en esta edición es Mataunpu.com. 2) El cuento que más me ha seducido y erotizado es El vigilante. 3)El cuento que me ha hecho recordar a cierto escritor de cuentos de terror de adolescentes (el cual me fascina leer), es Por ciento cincuenta pesos. 4)El cuento que más me gusta su camuflaje es Cuatro invitados. 5)Mi primer cuento de fantasía para esta serie fue La caja de cereal y 6) El cuento que me generó más curiosidad fue la Escalera Real.

    ¿Y qué son los fragmentos de terror?

    Fragmentos de terror son pedazos de pesadilla, son mundos paralelos donde el terror es un diario vivir, en donde la oscuridad y la perversidad son el credo de cada día. Son mundos que quizá no solo viven en la mente de un escritor, también pueden coexistir en alguna dimensión alterna. Por lo que te sugiero que abras tu mente y leas con toda tu imaginación cada fragmento, pues te conducirá a sitios de horror y pesadilla, a recónditos y enfermos lugares insanos, muy insanos. Creo que todo es posible y cada uno de estos fragmentos si bien no se está desarrollando en nuestro plano en este momento (si nos basamos en las cada vez más aceptada Teoría cuántica de los universos paralalelos), entonces estos mundos y pedazos de pesadilla, sí están realizándose en un universo paralelo. Y más aún, más vida tendrán conforme tú los vayas leyendo. Y como en toda dimensión desconocida, es muy probable que ni siquiera yo los haya creado y tan solo mi mente recibiera esos fragmentos de mundos a través de un receptor llamado: imaginación.

    Sea lo que sea, no te quito más tu tiempo y que desfile el primer número con 22 Fragmentos de terror… en lo que concibo el segundo número con Fragmentos inéditos.

    Adelante y bienvenue…

    TAN ESPESO COMO EL ESTIÉRCOL

    Habíamos llegado casi a la cima de la montaña luego de cinco horas andando y escalando. El carro rentado nos había dejado en las orillas de la entrada del Parking de Cronins Yard, punto en el cual tuvimos que cargar nuestras pesadas mochilas y emprender la excursión. A pesar de que la zona en la que nos estábamos adentrando era una zona tranquila y de fácil escalada, el ir acompañados de nuestro guía Aiden, nos daba calma y seguridad. Nuestro tour por Europa terminaba en este bello país de Irlanda, y la idea de escalar la montaña de Carrantuo Hill había sido de mi novio Miguel y su amigo Isaías, ya la siguiente semana regresaríamos a México a lidiar con el trabajo y la contaminación.

    Eran más de mil metros de altura los que teníamos que ascender. Habíamos terminado de cruzar la Escalinata del Diablo (llamada Devil´s Ladder por los irlandeses), el cual según Aiden era llamada así por lo peligrosa que podía ser en época de lluvias y humedad; era un estrecho cortado con abundantes piedras que servían de escalera hacia la parte final de la montaña. No quería imaginarme lo que debía ser caminar entre esas piedras mojadas con una torrencial lluvia cayendo. Ese camino estaba lleno de pequeñas cruces y placas en honor de todos los excursionistas que habían tenido la mala fortuna de pasar por ahí en malos días. Era verano y eso significaba que en cualquier momento podía llover, pero para nuestra fortuna, la Escalinata del Diablo la habíamos dejado hace media hora; además, el cielo estaba aún despejado y distaba mucho de que lloviera.

    Tras varios esfuerzos más llegamos a la cumbre, era un espacio recto que nos dejaría descansar y parecía una buena zona para acampar.

    Y bien, Aiden —le dijo mi novio Miguel—. ¿Podemos acampar aquí?

    Aiden era un gran tipo —aparte de ser el clásico europeo guapo de profundos ojos azules y dos metros de estatura—, era muy gracioso y nos había estado enseñando las palabrotas irlandesas.

    En la cumbre no es posible —respondió con su bien pronunciado español, aunque no dejaba de tener ese pegajoso acento extranjero y una que otra palabrilla rara por ahí—. Aquí las corrientes ser muy fuertes y el clima cambia. Un fuerte ventarrón podría arrastrarnos con todo y pubaill.

    Le llamaba pubaill a las casas de acampar. Mi novio tronó la boca junto con su amigo Isaías. Nos acercamos al otro borde para disfrutar de la vista. La altura a la que estábamos nos permitía no solo ver todo el condado de Kerry, también una extensa zona de pastizales y montañas pequeñas, y muy a lo lejos con los binoculares, pudimos ver otros condados adornados en sus alrededores por más zonas verdes. Era como una bella maqueta escolar.

    Es esto maravilloso —me dijo Sami, la novia de Isaías, viendo la majestuosidad que tenemos enfrente. Mientras los chicos como parte de su gran madurez masculina, empezaron a arrojar piedras hacia el despeñadero.

    Creo que esa pedrada mató a cinco gobshite —dijo Miguel apuntando con su mano.

    Y está a diez gobshite —presumió Isaías arrojando una roca más lejos.

    Según Aiden, gobshite era el equivalente a pendejo en nuestro idioma. Nuestro guía veía sonriente al par de niños adultos que arrojaban piedras, después de unos lanzamientos más, se acercó un poco hacia ellos y les dijo:

    Tan espeso como el estiércol y solo la mitad es útil. —Estalló en risa ante la incredulidad de los muchachos, los cuales soltaron el resto de las piedras que quedaban aun en sus manos. Miguel se me acercó.

    Creo que este tipo es muy alburero —me dijo abrazándome. Le sonreí, Ya Aiden nos había dicho que ese era el típico insulto irlandés. Miré de nuevo a nuestro guía y le pregunté:

    ¿Y a donde vamos a acampar entonces?

    Aiden miró el terreno como si fuese la primera vez que lo hacía. Nos hizo una seña para que nos acercáramos al otro lado del despeñadero. Nos señaló hacia un punto que se veía entre dos enormes robles. Parecía un sitio plano y con poca vegetación, un buen lugar para acampar. Aiden miró su reloj y vio hacia el cielo, unas nubes se habían ido juntando desde la última vez que yo lo había visto.

    Vamos a acampar ahí —nos dijo al fin—. Aquí no ser lugar seguro, hay muchas corrientes traicioneras. Allá estaremos resguardados por la pared del Carrantuo Hill y los árboles. No tardar en cambiar el clima —miró de nuevo hacia el cielo, todos lo hicimos también—. Vámonos ya, mañana regresaremos aquí.

    Cargamos nuestras mochilas y seguimos al guía. Lo que parecía una pequeña distancia, se convirtió en más de media hora de caminata. Descendimos de nuevo hasta donde empezaba la Escalinata del Diablo y nos desviamos por un estrecho y angosto pasaje lleno de enredaderas y arbustos. Aiden iba adelante para cuidarnos de las serpientes e insectos peligrosos. Después del pasaje de hierbas, subimos por una base de piedras y le dimos la vuelta a una protuberancia de la montaña para llegar al sitio. Tal y como nos había dicho Aiden, era una zona bien resguardada del clima; era como si estuviera encapsulada del resto de la montaña, ahí no corría el viento ni se sentía el helado clima que soplaba constantemente en Irlanda. El terreno era semiplano y había el suficiente espacio para acampar.

    Al principio habíamos pensado en colocar solo dos casas de campaña: una para los chicos junto con Aiden, y otra para nosotras. Pero luego decidimos que fueran tres casas, así cada quien estaría con su pareja. Sabíamos que Isaías y Sami se la pasarían apareándose como conejos toda la noche. Y para ser sinceros, yo también lo haría con Miguel. Por eso mandamos a Aiden a su propia pubaill.

    Después de instalar las casas de campaña, estuvimos platicando un rato y disfrutando del cerrado pero hermoso panorama en el que nos refugiaríamos toda la noche. Preparamos una fogata y estuvimos comiendo bombones al fuego con cafés preparados. La noche resultó ser demasiado serena e incluso hacia un poco de calor, al grado de que la fogata estaba de sobra.

    Aiden nos pidió que nos fuéramos a dormir, eran ya las diez y dijo que nos despertaría para madrugar a ver la puesta del sol. Isaías y Miguel se cuchichearon unas cosas mientras se reían de nosotras, de seguro hablaban de la sesión de sexo que se avecinaba; eran unos cerdos, pero a pesar de eso, ya sentía yo la necesidad de que Miguel me lo hiciera varias veces. Sami se despidió de mi con su sonrisa pícara, los cuatro sabíamos lo que vendría, incluso Aiden lo intuía, pues sacó su celular y se puso los audífonos antes de entrar a su casa.

    Y como fue, Miguel se puso de cachondo enseguida, comenzó a toquetearme, me desabotonó la blusa y comenzó a besarme. Le pedí se esperará a que Aiden se durmiera.

    Si oye algo que se la menee solito —me dijo sin dejar de aventurar sus manos en mis senos—. Para que no se trajo a unagnéas banóglach.

    Le sonreí mientras lo codeaba, la gnéas banóglach era el término para las prostitutas en Irlanda. Miguel siguió jugando con su mano en mi cuerpo, me dejé llevar por las sensaciones, al fin y al cabo,

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