Fulna: un cuento de curación de Renate Weber
Por Renate Weber
()
Información de este libro electrónico
Un cuento de curación para adultos y niños que lleva a la reflexión.
Para ver el video hay que clicar :YouTube FULNA RENATE RENATE
Sobre el próximo libro: "Renate -o el viaje al centro del ser", hay más información (en español) en la página web: www.wiedergeborene.de
Renate Weber
Renate Weber is a highschool teacher. Having suffered from burnout and trauma herself she tries to encourage people to rediscover their strengths and living up to their true potential. Renate Weber es profesora de enseñanza secundaria. Como Ella ha sufrido también del agotamiento y del trauma quiere dar coraje a la gente para recuperar sus fuerzas (interiores).
Autores relacionados
Relacionado con Fulna
Libros electrónicos relacionados
El libro encantado Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNorbert y el regalo: Norber el Dragon (pequeño) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPepito: Versión Española Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUn dragón en la nevera Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesWinnie historias. Winnie da el salto Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAlicia a través del Espejo - Lectura Fácil Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Ratoncita Valiente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones"Almuerzo en el Faetón" Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoli y Tifón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl museo de los chirimbolos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Constantino y la bruja blanca Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl regreso de la mujer de goma Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Magnus and Molly and the Floating Chairs. ARACNIRAMA. Magnus y Molly y las Sillas Flotantes: Spanish Edition. Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesWinnie historias. Winnie patrulla: Cuatro historias mágicas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl dragón de fuego Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl fantasma del teléfono y otros cuentos de miedo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuentos para una noche de insomnio Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Gran Fábrica de Chocolate: La Serie De La Gente De Chocolate, #2 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHermanitos: Salvando a mamá Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl tebeo mágico Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesChanel La Gatita Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl dragón y la princesa Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Libro de Los Dragons Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa niña que siempre decía no Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa bruja Tula y el principe durmiente Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Hotel Bu. Un lío de miedo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAlicia en el País de las Maravillas & A través del espejo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El vuelo de los Runes: Castillo de niños - Libro 1 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Fantasía para usted
Treinta Grados: Portal al más allá Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Viaje al centro de la Tierra: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Historia de un crimen perfecto Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Guerra de los Cielos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El destino de Tiana Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Romance con los trillizos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cautiva del Alfa Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Luna Que Lycan Rechazó Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Sal de mis sueños Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Don encadenado Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Nocturna: Book One of The Strain Trilogy Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Despertar de los Dragones (Reyes y Hechiceros—Libro 1) Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Biblia de los Caídos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Biblia de los Caídos. Tomo 1 del testamento de Sombra Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cartas sobre la muerte Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMe perteneces Omega 2 Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Ángeles caídos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las 120 Jornadas de Sodoma: Clásicos de la literatura Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Reverie: Dile adiós al mundo que conoces Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Alfa Y Su Pareja Rechazada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Odiada Por el Alfa Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins (Guía de lectura): Resumen y análisis completo Calificación: 3 de 5 estrellas3/5La Biblia de los Caídos. Tomo 3 del testamento de Mad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Lunaire: La loba más fuerte Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Mis compañeros gemelos Alfa 1: Alfas Poderosos Calificación: 3 de 5 estrellas3/5La Biblia de los Caídos. Tomo 2 del testamento de Mad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5AMOR ANIMAL Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Princesa de Fuego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Albert Camus, El Rebelde Existencial Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Llámame Dragón: El ascenso del Dragón de fuego, #1 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Categorías relacionadas
Comentarios para Fulna
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Fulna - Renate Weber
1. Fulna
Ya era tarde. El director de la revista había revisado el artículo hasta ahora. Tenía que terminarlo. Como siempre, como algunos reporteros que se entregan a su historia en el último minuto. El señor Raffel suspiró profundamente: -¡¿Cómo es que nadie le había explicado a esa reportera que solamente tenía que escribir 2000 signos?!
El señor Raffel se pasó furioso la mano por el pelo. Miró por la ventana: Tampoco en las oficinas de enfrente había luz. Su oficina era la única iluminada. Sus compañeros se habían ido a casa muchas horas antes. El señor Raffel miró su cara: Bajo la luz de su lámpara de arquitecto se veían unas ojeras profundas.
-Tengo que cuidarme mejor. Si no, la señora Timber me va a terminar entrevistando a mí sobre el burnout y el agotamiento.
Descontento, el señor Raffel miró el artículo que yacía sobre su mesa. Lo tenía corregido solamente hasta la mitad. El señor Raffel no sabía que más podía recortar del artículo. Trataba de una paciente que había superado su burnout e inventaba un cuento de curación durante su ingreso en una clínica psicosomática.
-¡Esto es demasiado específico!, murmuró el director, quitando los nombres de los personajes del cuento. –Tampoco vamos a hacer publicidad para nadie, gruñó, quitando la dirección de la página web en la cual se podían ver los personajes mágicos.
-Que la paciente busque refugio en un monasterio budista tampoco tiene nada que ver con el artículo. ¡Voy a eliminar ese párrafo por completo!
El director miró el número de signos en su ordenador y se sentó cómodamente en su silla. –Exactamente 1999 signos. ¡Ya está!, exclamó.
Al mismo instante oyó un ruido. Se dio la vuelta, pero no había nadie. – Realmente trabajo demasiado. ¡Ahora mi imaginación me va a volver loco!
De repente se apagó la luz. El señor Raffel sintió cómo el suelo tembló bajo de sus pies. Oyó un silbido, un woosh
más grave. Con dedos temblorosos, el señor Raffel buscó el botón de su lámpara. Pero la lámpara no se encendió.
Su oficina permanecía a oscuras. Pronto sus ojos se adaptaron a la ausencia de luz. La luna llena salía de debajo de una nube. Al mismo tiempo el señor Raffel notó algo corriendo por el suelo. Su tamaño no era más grande que el de un lagarto. –Ay, gritó el director, se puso en pie y miró su zapato: ¡un agujero con humo en su zapato! Muy raro. Más raro aún fue llamarada que quemó el otro. El señor Raffel se quitó el zapato dando unos pasos para atrás.
Se quitó el otro zapato con el agujero y miró sus calcetines: Su dedo gordo estaba herido. Cuando miró a su alrededor lo vio:
La criatura estaba sentada en una caja de cartón con viejas ediciones de su revista. Le miró con ojos azules y curiosos. Cuando abrió su garganta para soltar otra llamarada, el director pudo ver su cuerpo con escamas rojas y cola con espinas: Tenía un pequeño dragón frente a sus ojos.
El dragón abrió sus alas, que no eran más grandes que las de un murciélago. El señor Raffel se frotó los ojos y notó algo duro. Cuando consiguió sacárselo del ojo, descubrió que se trataba de un pedazo de cáscara de huevo.
-¿Ya has salido del huevo?, preguntó con sorpresa al dragón rojo.
-Aprendes muy rapido, humano, contesto el dragón, insolente.
-¿Cómo te llamas, dragón?
-Me llamo Fulna, y para tu información ¡soy una dragona!, explicó la dragona, orgullosa.
-Pues, Fulna, no puedes quedarte aquí. Mis compañeros te podrían ver.
-¡Que mala suerte!, gruñó la dragona.
-Podrían hacerte daño, advirtió el director de la revista.
-¡Tienes que esconderme!
-¿Y por qué tendría que esconderte?
-Porque ahora, eres responsable de mí.
-¿Cómo?
-Mi llamarada de saludo, ¿ya la olvidaste?
-¿Qué?
-La huella de mi garra en tu pie. Ahora eres mi padre adoptivo hasta sea una dragona adulta.
-¿Y cuánto tiempo
