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Kospi Los secretos del hielo
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Libro electrónico110 páginas1 hora

Kospi Los secretos del hielo

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Cuentos y leyendas de la Patagonia

 

Los secretos del hielo

 

 

Amanece en los siglos perdidos, olvidados o tragados por la tierra, colodion de bruma y ceniza, de hielo y fuego, amanece en la Patagonia, en los bosques petrificados, en la Cordillera de los Andes

 

IdiomaEspañol
EditorialFederico Scalzi Evans
Fecha de lanzamiento4 jul 2024
ISBN9798224605125
Kospi Los secretos del hielo

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    Kospi Los secretos del hielo - Federico Scalzi Evans

    Federico Scalzi Evans

    (34)697615047

    Los secretos del hielo

    ... desandando la historia en dirección al hielo, donde las huellas de kenos quedaron tatuadas en el tiempo ...en un principio fue el latir de la luz...

    ––––––––

    Una estrella fugaz cae y se siembra en suelo fértil, comienza a latir, germen de vida, brote del tiempo. La incandescencia líquida se enfrió y se transformo en sangre y savia. Latente quiso volver a su naturaleza estelar, levanto sus manos al cielo y se convirtieron en tronco y rama, mezcla de agua y barro era su cuerpo de minerales endurecidos. Suspiró y abrió sus flores para iluminar el paisaje, anhelo estelar, fractal hacia la luna

    Así nació el primer árbol de geometría universal, sucedáneo de estrella

    Desde la sima del Chalten, El-lal observa el paisaje inmenso de glaciares enroscados en las montañas de los andes, serpientes de hielo, témpanos majestuosos, bosques petrificados, desierto de coirón, viento ensordecedor, cordillera y final

    El-lal de naturaleza divina, hijo de Noshtex (familia de Temaukel) y criado por los animales de la Patagonia en su aventura para salvarse de las fauces de su padre, sueña su descendencia y la crea con el pensamiento.

    Kospi

    ...Un relámpago encendió una fogata en el bosque y el fuego y el hielo forjaron su leyenda para siempre...

    Desandando la historia, mas allá del bosque petrificado, anterior a la sugestión social, anterior al primer ladrillo, en el territorio del puma y el aguará guazú, rugen los glaciares y los volcanes en las tierras vírgenes de números y letras, ruge el viento en el ventisquero y se estremece la nieve en la Patagonia

    Kospi, la niña del hielo, juega en los témpanos del lago y se mira desnuda en el reflejo del agua. La tempestad, hija de karut, dios del trueno, sacude la tierra y escupe fuego sobre los pastos, envidiosa de la felicidad y la inocencia rapta a kospi y la esconde en un glaciar sobre las montañas de la Cordillera de los Andes. Kospi temblando de miedo se abraza al hielo y se funde con él en amalgama de elementos, de recuerdos antiguos y leyendas de pueblos originarios.

    Cuando regresa karut no la ve y enfurecido despierta una tempestad de lluvia y viento hasta derretir el glaciar. El hielo y kospi se convirtieron en un solo ser, en la materialización de un secreto. Fundidos en el agua bajaron por la montaña y regaron las tierras de la Patagonia y la vegetación creció y dio frutos y kospi se convirtió en flores para regalar su perfume al viento y pintar el paisaje de la Patagonia con sus pétalos de colores

    Recuerdos de ámbar y glaciar

    ...La lluvia llega antes en el canto de los grillos, la intuición es un farol que ilumina el camino de los años, el amor es un misterio...

    Amanece en los siglos perdidos, olvidados o tragados por la tierra, colodión de bruma y ceniza, amanecer en blanco y negro, de recuerdo genético, atisbo de grutas y cavernas. Se yerguen las araucarias y los cipreses en los bosques de la Patagonia, el biguá roza la laguna y el ñandú bate sus alas entre el coirón y la agreste vegetación de arbustos y calafate

    Estaban recostados, abrazados en la posición cucharita, la luz del sol comenzó a iluminar la entrada esculpida en piedra. Afuera silbaba el viento.

    En su intimidad, él y ella, recordaban el rugir de un puma por la noche. Las piedras todavía estaban calientes al rescoldo de las cenizas y las brasas, todavía vivas, emanaban colores rojizos y un acogedor ambiente de calor. Los reflejos de la nieve hacían todo mas nítido y las sombras (fantasmas del fuego) le daban vida a las paredes de la cueva

    Los niños ya se habían levantado y jugaban afuera. Se escuchaba el ruido de las maderas del telar donde la abuela trabajaba la lana y la fibra de hojas y ramas. Las teñía con semillas y frutos de calafate para tejer mantas y frazadas

    El viento traía el rumor del canto del hechicero que se empecinaba, hace días, en atraer una ballena, siempre lo lograba, pero esta vez se hacía esperar, algo lo desconcertaba. Días atrás había encontrado una estatua con rasgos de otra civilización, de otra cultura, ajena a los sentimientos, con un mirar vacío y persistente.

    Los animales pastaban y se regocijaban alegres del nuevo día, no estaban atados, los unía a las personas una simbiosis antigua, natural

    Se levantaron, calentaron leche y miel y cocinaron huevos de ñandú y algas, se abrigaron con pieles de guanaco y salieron a caminar por el sendero que llega al bosque, en dirección a las montañas, las últimas y las mas bajas de la Cordillera de los Andes. Recolectaban setas, vallas, frutos de calafate, brotes tiernos, hojas selváticas, resina de árbol y raíces. Lo que era perecedero lo introducían en un bote con miel para conservarlo perfectamente durante mucho tiempo. Las abejas y las serpientes conocen el secreto de jalea y piel. En las montañas la nieve hacía de alfombra, suave y crujiente alfombra

    Por la noche las fogatas y antorchas iluminaban las colinas y pintaban el paisaje convirtiéndolo en un bosque de luciérnagas

    La naturaleza les daba de comer, no conocían la enfermedad, no comían animales de rapiña, respetaban al cóndor y a las lechuzas, los glaciares les regalaban el agua dulce, el volcán les regaló el fuego.

    Las costas del Atlántico estaban pobladas de focas, pingüinos y ballenas, desde la Tierra del Fuego hasta la Isla de los Pájaros en la Península de Valdés, cormoranes, pingüinos y gaviotas adornan sus playas

    ––––––––

    Sentados alrededor de una fogata, ensimismados, leían el humo y deducían las imágenes del fuego. El humo que desprende la leña húmeda viaja en hebras dibujando senderos entre la madera creando una película increíble para los ojos antiguos. Procesión de bruma espesa contando los secretos de la savia

    El ser humano ejerce y de forma instintiva conoce la magia inherente (el sentido de la imaginación

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