La luna en el río
Por Marzia Bosoni
()
Información de este libro electrónico
Seis historias de hombres y mujeres comunes que, inesperadamente, se ven arrollados por lo extraordinario de la vida. Los acontecimientos de que son protagonistas tienen el poder de cambiar sus vidas porque, en realidad, cambian su manera de percibir la existencia. Cada relato empieza con el nombre del personaje principal para comunicar un hecho muy simple, pero esencial: los protagonistas somos nosotros, cada uno de nosotros. Estas historias hablan de personas que se han detenido, quizás sin quererlo. Se han detenido, se han sentado en silencio a orillas de su río y, de repente, han visto la luna. Han visto su reflejo, lo han sentido en su interior. En un instante, han comprendido la naturaleza de ese reflejo de luz y su procedencia, y esa consciencia forma ahora parte de ellas. Y cuando finalmente se han puesto de nuevo en pie y han continuado su camino, la luna ha permanecido en el río y su luz les ha acompañado.
Marzia Bosoni
Marzia Borsoni wurde vor 40 Jahren in Piacenza als jüngste von fünf Kindern geboren. Jetzt lebt sie mit ihrem Partner und ihren Kindern in Ballinamore (Irland). Sie hat 15 Jahre lang als Übersetzerin und Dolmetscherin für Englisch, Französisch und Deutsch gearbeitet. Sie hat einen Kurs in LIS (Italienische Gebärdensprache), einen in Hebräisch und einen in Gälisch absolviert. Sie ist nach Ballinamore gezogen, um ein neues Kapitel aufzuschlagen und sich das Leben zu gestalten, das sie sich immer gewünscht hat: Sie schreibt und übersetzt, widmet sich dem Sprachenstudium und dem Lesen.
Lee más de Marzia Bosoni
Un mundo para Sharon Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesALFAbeto Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna vida de papel Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Autores relacionados
Relacionado con La luna en el río
Libros electrónicos relacionados
La mirada del sentido Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesA la espera del octavo día Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl camino hacia mí mismo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas cinco muertes que Plutón dejó en mi Bajo Cielo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La LUZ DE LA CONCIENCIA: Un viaje por nuestra realidad espiritual Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Ponle oídos al pecho Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuentos Y Realidades Silenciadas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Magia De La Transformación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa gran broma: Pérdida, duelo y transformación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEn lo que preferiría no pensar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas puertas de la vida: El lado positivo de las cosas. Una experiencia cercana a la vida eterna Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa negra luz del círculo oscuro: Relatos de lo extraño Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTejiendo retales de una infancia rota Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Historia De Nila: Basado En Hechos De La Vida Real Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos contemplativos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Inflexiones Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Lo sabrá enero? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl pastor que se compró un Ferrari Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El nadante Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMás allá de las palabras Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa experiencia de la pérdida: Ensayo de filosofía literaria I Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUn día se fue: Palabras de ánimo para cuando estás triste Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Lo que digo cuándo quiero decir Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos Poetas Y Yo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa vida continúa: Un viaje de amor y conexión con las almas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNo es para tanto: Notas sobre la cultura de la violación Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Plenitud de vivir: Guía para la Meditación Occidental Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPliego de Encargos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa última gauchada Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas ruinas y la rosa Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relatos cortos para usted
Las cosas que perdimos en el fuego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Este mundo ciego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5De qué hablamos cuando hablamos de amor Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Perras de reserva Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los peligros de fumar en la cama Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El reino de los cielos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un lugar soleado para gente sombría Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Vamos a tener sexo juntos - Historias de sexo: Historias eróticas Novela erótica Romance erótico sin censura español Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Mejores Cuentos de Isaac Asimov Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa sal de la tierra Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl césped Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El príncipe feliz Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Periferia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los Mejores Cuentos de Pirandello Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl huésped y otros relatos siniestros Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Desayuno en Tiffany's Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Dime que me deseas: Relatos eróticos para leer con una sola mano Calificación: 2 de 5 estrellas2/5Hombres duros y sexo duro - Romance gay: Historias-gay sin censura español Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Horror de Dunwich Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las voladoras Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cuentos reunidos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Me encanta el sexo - mujeres hermosas y eroticas calientes: Kinky historias eróticas Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Alguien que te quiera con todas tus heridas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La respiración cavernaria Calificación: 4 de 5 estrellas4/5¿Buscando sexo? - novela erótica: Historias de sexo español sin censura erotismo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El diosero Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La niña gorda Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa vida es un cuento Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Cuentos de Canterbury: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Los divagantes Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Categorías relacionadas
Comentarios para La luna en el río
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
La luna en el río - Marzia Bosoni
A Sara, que ha sido mi primer amanecer
A Simone, que es la luna
A David, que es el sol
A Ale, que es mi mar
Y a Alex, que está siempre conmigo.
INTRODUCCIÓN
El ojo la ve
Pero ninguna mano puede aferrarla
La luna en el río
Éste es el secreto de mi escuela.
(maestro de Shinkage-Ryu)
¿Qué es la luna en el río?
La luna en el río no es más que el reflejo de un reflejo. La luna refleja la luz solar y luego se mira en el espejo de las aguas del río. Se le puede incluso llamar sombra de la sombra de Dios
. Luz y sombra, casi un peculiar oxímoron para indicar, en realidad, el mismo origen, la misma esencia.
Pero, aunque amo a nuestra Madre Luna, quisiera antes reflexionar sobre el río. Para que la luna pueda reflejarse, el río ha de estar sosegado y ser armonioso, sin rocas que rompan su superficie y hagan mudar el curso del agua, ni remolinos que puedan distorsionar su imagen. Con todo, el río tiene que seguir discurriendo: si se convirtiera en una charca, su superficie se vería en breve tiempo invadida por la vegetación y nada podría reflejarse ya en ella. El río, pues, ha de seguir moviéndose, discurrir sin detenerse y, aun así, ser siempre armoniosamente uniforme. Será entonces que la luna reflejará su luz cada noche.
Y si nosotros lográramos ser como el río, vivir y cambiar sin abandonar la paz y la armonía, ¿qué luz no podríamos reflejar entonces?
¿Qué luz resplandece, en realidad, sobre nuestras vidas sin conseguir reflejarse nunca por culpa de las aguas agitadas, de los escollos o del agua estancada, muerta, de nuestras almas?
Y llegamos así a esta luna que se contempla callada en el espejo de las aguas del río. Sobre la simbología lunar, personas bastante más cultas y sensibles que yo han escrito ya un sinfín de páginas y no pretendo demorarme más sobre el argumento; en el fondo, la luna tiene su significado especial para cada uno de nosotros. ¿Y su reflejo? ¿Ese reflejo suyo que traspasa, sin herirla, el agua del río? ¿Que se sumerge en él sin pertenecerle?
Por muchos esfuerzos que hagamos, no conseguiremos capturar jamás ese reflejo; cualquier interferencia nuestra entre el agua del río y la luna lo haría desaparecer, agitaría las aguas alterando su delicado equilibrio.
El único modo en que podemos ‘poseer’ ese reflejo mágico es renunciando a él.
El único modo es sentarse tranquilos en la orilla.
El único modo es convertirse lentamente en el río y permitir que nuestros ojos, como aguas plácidas, acojan por un instante el reflejo de un reflejo...
Y puesto que quisiera llegar a ser ‘sabia’, seguiré el consejo de Gibran y no continuaré intentando explicar lo que es la luna en el río, sino que, a través de estos breves relatos, probaré a acompañaros hasta el umbral de la casa de vuestra sabiduría.
CAPÍTULO I
Con cuántas personas nos cruzamos cada día.
En la escuela, en el trabajo, en el supermercado, por la calle... una multitud de rostros pasa a nuestro lado sin dejar huella en nuestro camino. Y también nosotros formamos parte de esa muchedumbre, de esa masa anónima con la que a veces nos chocamos, con las prisas, pero a la que con mayor frecuencia evitamos mirar siquiera a los ojos.
Alguna cara poco menos que desconocida esboza una rápida sonrisa que a lo mejor devolvemos, pero la mirada se nos escabulle enseguida, como abochornada de semejante gesto de intimidad.
La regla tácita, aunque observada por todos, de hecho, es que la mirada resbale sin detenerse nunca, sin titubear nunca demasiado, como si quisiera dejarse atrás esa máscara de indiferencia que con tanta elegancia llevamos puesta.
Porque, en realidad, en medio de esa multitud de personas, nosotros no vemos a nadie y nadie nos ve a nosotros.
Y es exactamente lo que queremos: la ilusión de vivir en medio de los demás permaneciendo solos.
En el fondo son extraños: ¿por qué tendríamos que mostrarles nuestras emociones, regalarles unas sonrisas tan arduamente atesoradas?
Y, sobre todo, ¿por qué tendríamos que ser nosotros los primeros? Todos llevan la máscara, todos aceptan calladamente la regla del mirar sin ver
. Es mejor no ser los primeros en infringirla.
Un día, sin embargo, en medio del gentío heterogéneo pero igual, ocurre que nos encontramos con alguien: a veces es una persona con discapacidad, a veces un loco, con menos frecuencia un simple rebelde.
Ese alguien no baja la mirada, no la aparta rápidamente como manda la regla, sino que dirige sus ojos inquisidores fijamente hacia nosotros, con la cabeza un poco ladeada, como si nos estuviera analizando. Y eso es precisamente lo que está haciendo: nos estudia, nos sopesa, nos observa. A veces llega incluso a sonreírnos, a dirigirnos la palabra.
Y por mucho que podamos escapar
