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El silencio del amor
El silencio del amor
El silencio del amor
Libro electrónico120 páginas1 hora

El silencio del amor

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Información de este libro electrónico

En su segunda novela, Vanessa Salamanca narra la historia de Violeta, una mujer de 33 años quien, tras varias decepciones amorosas, inicia un camino de autodescubrimiento. Con humor y sinceridad, la autora retrata el dilema entre el amor idealizado y las relaciones reales. El silencio del amor destaca por su narración a dos voces: Violeta y Max, un hombre que llega a remover su mundo. Esta estructura aporta dinamismo y permite ver ambos lados del vínculo emocional. Con un estilo cercano y confesional, la novela muestra con autenticidad lo frágil y poderoso que puede ser el amor. Un recordatorio de que todo parte por uno mismo… pero también se construye con otros.
IdiomaEspañol
EditorialAguja Literaria
Fecha de lanzamiento7 oct 2025
ISBN9789564091662
El silencio del amor

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    El silencio del amor - Vanessa Salamanca

    portada_epub

    EL SILENCIO DEL AMOR

    VANESSA SALAMANCA

    Logo_epub_negroSello_calidad_AL

    PRIMERA EDICIÓN 

    Septiembre 2025

    Editado por Aguja Literaria

    Noruega 6655, dpto 132 

    Las Condes - Santiago - Chile 

    Fono fijo: +56 227896753 

    E-Mail: contacto@agujaliteraria.com 

    Sitio web: www.agujaliteraria.com 

    Facebook: Aguja Literaria 

    Instagram: @agujaliteraria

    ISBN: 9789564091662

    DERECHOS RESERVADOS

    Nº inscripción: 2025-A-8196

    Vanessa Salamanca

    El silencio del amor

    Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático

    Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia 

    TAPAS 

    Imagen de portada: Alexis Gustavo Salinas González

    Diseño: Josefina Gaete Silva

    ÍNDICE

    VIOLETA

    MI HISTORIA 

    UN PRESENTE CON NUEVOS PROTAGONISTAS

    MIL EMOCIONES A FLOR DE PIEL

    ME SIENTO ILUSIONADA

    DOS SEMANAS DESPUÉS…

    VOLVER A SENTIRME VIVA OTRA VEZ…

    MEGAPROYECTO

    TRÁGAME TIERRA

    EL DISFRUTE DE LA NOCHE

    NUESTRA NUEVA VICTORIA

    MI CORAZÓN ME LO DICE…

    MALDITA LLAMADA

    QUÉ MÁGICO TODO

    TRES SEMANAS DESPUÉS…

    MAX

    TRES MESES ANTES…

    EL SILENCIO DEL AMOR

    NUEVO DESPERTAR

    EL ENCUENTRO

    VIOLETA Y MAX

    REENCUENTRO…

    VIOLETA Y MAX 

    AGRADECIMIENTOS

    Este libro está dedicado a todas aquellas personas que viven o se encuentran en la búsqueda de un amor genuino.

    VIOLETA

    Mi historia

    Hola, mi nombre es Violeta. Soy una mujer independiente, con días buenos y no tan buenos —como todos, en realidad—, apasionada del amor en todas sus formas. Me encanta la naturaleza y cómo fluye en los seres humanos. ¡Qué maravillosa sensación! Amo esos vértigos en el estómago cada vez que siento que algo bueno viene y, como toda mujer, me entrego completamente al amor… y es ahí cuando la cago.

    Les juro que mis relaciones no funcionan: si no es una cosa, es otra. Dicen que la sociedad hoy está vuelta loca, todos con todos, y yo aún espero al príncipe azul que me saque de mi mundo y me haga sentir completamente enamorada. No es un secreto que veo muchas películas de amor; por eso sigo pegada a la idea de que una historia así de romántica me va a ocurrir.

    Sí, debo admitirlo: con cada relación que tuve, aprendí —y mucho, para tu información—. Cada vivencia se transformó en experiencia y aprendizaje. La verdad, logré hacer los mea culpa, reflexionar y admitir mis errores. Decidí hacer cambios radicales y no repetir patrones. Quizás se sientan reflejadas. A todas nos puede pasar, ¿no?

    Debo sincerarme: me persiguen las ganas de construir una familia. No sé si tener hijos… como que la vida de soltera tiene muchas ventajas: no tienes que dar explicaciones, eres absolutamente libre. Pero el vacío que me provoca la soltería me llena de soledad.

    Cuando niña, mis padres llevaban una relación tan fría y distante... Recuerdo muy pocas veces en que compartimos como una familia unida. Mi mamá y su carácter echaban a perder todo; papá, por otro lado, sufría esa falta de amor. Quizás ella nunca estuvo enamorada o se casó con él solo porque quedó embarazada, y por eso fue tan fría con nosotros. Mamá siempre se abstiene de cualquier conversación íntima, nunca responde a mis preguntas, pero sus actos hablan por sí solos. Qué lamentable para ella. Espero que no me pase igual.

    Es domingo. ¡Qué flojera! Creo que es uno de los días que menos me gustan. Me levanto con una terrible caña. Deben imaginar cómo me siento. La noche anterior salí un rato a tomar unas cervezas con mis compañeros de pega. ¡Qué manera de disfrutar con esos tortolitos! Somos un grupo de amigos fieles, de esos que nunca te dejan sola, ni cuando te emborrachas y haces un espectáculo en medio de un karaoke. Son parte de mi círculo más importante.

    Fue una gran noche, pero en el momento de la gloria se te olvida que tanto beber produce tremenda caña… y aquí estoy yo, casi agonizando. Camino hacia el refrigerador… ¡Por Dios, no pasé al supermercado! No hay nada para comer. Me tomo un vaso de leche para hacer cortocircuito. ¡Qué rica es heladita! Vuelvo a mi habitación. Aún es temprano para levantarme, aunque no tengo nada que hacer. Los domingos, generalmente, estoy sola, y mi teléfono no suena ni por si acaso.

    Lo lamentable de ser una mujer de 33 años es que, a veces, mi cuerpo necesita regalonear, estar todo el día acostada con alguien que te inspire, te emocione… alguien que haga latir tu corazón. Pero tengo una facilidad para espantar a los hombres que ni les cuento.

    Prendo el televisor en busca de una película. Netflix salva en los días nublados. Hace un frío del terror. Comienzo la búsqueda y, para mi mala suerte, aparece una peli que vi como veinte mil veces con mi ex, y ahí me quedo pegada en el recuerdo.

    Les contaré que hace poco terminé mi relación de tres años. Juraba que me iba a casar. Pensaba que era el amor de mi vida, que era el mejor de todos y bla, bla, bla. Pero la monotonía nos agotó, la pasión se apagó y la toxicidad apareció.

    A veces pienso en él, debo reconocerlo. Pero continuó con su vida y hoy tiene polola… No le costó nada olvidarme. Creo que al mes estaba subiendo fotos a sus redes sociales con ella. Me irritó la idea de saber que estaba en otra. Uno siempre piensa que es especial, que les cuesta volver a empezar… pero créanme, no es tan así.

    Han pasado seis meses desde su ausencia. Me dolió demasiado su partida. El desapego a veces me tortura. Me costó salir de la pena; estuve tres meses intensamente mal. Pero llevo seis meses soltera y me estoy reencontrando. Me siento bonita. Debo seguir adelgazando, típico que cuando estás en pareja te pones a comer como si se acabara el mundo. Pero la pena me sirvió para bajar seis kilos. No fue tan malo.

    Pasan un par de horas y decido bañarme. Mi pelo está asquerosísimo. Me meto a la ducha y disfruto del agüita caliente. ¡Qué delicioso momento, sin duda! Observo mi cuerpo. Comienzo a gustarme de nuevo, a sentirme viva y a pensar en el futuro. Me sumerjo en mis pensamientos y disfruto del agua que recorre mi cuerpo por cada rincón. 

    Salgo de la ducha y me pongo ropa relajada para estar todo este día acostadita. La temperatura sigue bajando. Pronto comenzará la lluvia. Amo mirarla desde mi ventana. Día perfecto para descansar. Debo reponerme. Mis 33 años me pesan. Es heavy cuando te das cuenta de que no tienes la misma energía que antes. No está el mismo aguante de esos tiempos adolescentes. Solo pensarlo me agobia. Quisiera ser joven para siempre…

    Suena el teléfono y, para mi sorpresa, es un mensaje de Eric. ¡Guau! Es el chico más sexy que se puedan imaginar. Fue un amigo con cover que tuve en el pasado, porque en realidad nunca me pidió pololeo. Duramos casi seis meses, una relación bastante extraña, pero había mucha complicidad. En realidad, éramos amigos que intimaban cuando nuestros cuerpos lo deseaban. Igual compartimos varias cosas juntos. Me encantaba estar con él, me hacía sentir la mujer más sexy y eso me gustaba mucho. Sinceramente, era espectacular en la cama, pero hoy en día no ha pasado nada. Nuestro

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