Una historia de sol y viento: La danza del volador teenek de la Huasteca potosina: entre lo sagrado, lo prohibido y las declaratorias de patrimonio.
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Una historia de sol y viento - Claudia Rocha Valverde
Primera edición en formato digital, 2018
© Claudia Rocha Valverde
© El Colegio de San Luis
Parque de Macul 155
Fracc. Colinas del Parque
San Luis Potosí, S. L. P. 78294
www.colsan.edu.mx
E-ISBN edición digital: 978-607-8500-68-0
Diseño de la portada y conversión a ePub: Maygualida Alba
Ilustración de portada: Códice Azcatitlán. 1530, bautizo de
los indios de Colhuacan, lám. 27, p. 20
Fuente: "El Volador, datos históricos y simbolismo de la
Danza, Arqueología Mexicana", en Arqueología Mexicana,
Últimos descubrimientos de los mayas en Campeche, no. 75,
INAH / RAÍCES, 2005.
Hecho en México
Agradecimientos
s difícil acotar los agradecimientos en los nombres de mujeres y hombres que colaboraron de maneras distintas para que esta historia fuera posible.
Agradezco con sinceridad a todos los integrantes del Centro Ceremonial del Volador de Tamaletom, de manera especial a don Agustín Crisóstomo, el gran abuelo que todavía a sus ochenta años trepó al palo volador, y quien con afecto absoluto heredó su sabiduría a las nuevas generaciones. A Benigno Robles, siempre generoso con sus conocimientos y paciente como pocos. Agradezco la sabiduría y afecto de Antonia Román, Juliana Román, Ana Solís, Graciela Sandoya y al capi Esteban Enríquez, quien tiene en sus manos el desafío de formar nuevos jóvenes, mujeres y hombres voladores.
A Gudelia Cruz, Antonio Ocaña, Amparo Sevilla, Tomás Calvillo, Titular del proyecto San Luis Potosí, segundos al alba: instantes para una memoria colectiva, que facilitó las fotografías de Gabriel Figueroa F., Luis Rodas, Maygualida Alba, Elena Arévalo, Emma Viggiano, Ivette Victoria…, y todos, todas.
Muchas gracias.
Claudia Rocha Valverde
a presente obra fue entregada a las autoridades del Consejo de Administración del Centro Ceremonial de Tamaletom (CCT) del municipio de Tancanhuitz, el cual evaluó el contenido de la investigación: Una historia de sol y viento. La danza del volador teenek de la Huasteca potosina: entre lo sagrado, lo prohibido y las declaratorias de patrimonio, sobre la cual dictaminaron que compila valiosos materiales históricos del volador mesoamericano, así como de la trayectoria del CCT desde sus inicios, resaltando la actividad cultural de los teenek en la comunidad de Tamaletom. El CCT, por tanto, dio consentimiento para publicar la obra de la Dra. Claudia Rocha Valverde, una vez otorgados los créditos y el reconocimiento integral a las personas que colaboraron en menor o mayor parte en la misma.
C. Benigno Robles Reyes, Representante Legal del CCT
C. Juliana Román Pérez, Presidenta del CCT
C. Esteban Enríquez Román, Consejo de Vigilancia del CCT
C. Ana Solís Pérez, Secretaria del CCT
A las mujeres y hombres teenek que vienen
de la Madre Tierra
A Agustín Crisóstomo Martínez
A Claude y Guy Stresser-Péan
Índice
Agradecimientos 4
Introducción 9
El árbol y la danza del viento 9
An te’ ani an ik’ k’aniláb 13
The tree and the dance of the wind 18
Prólogo 23
Danzar en el viento 28
El origen mesoamericano de un vuelo al Padre Sol 32
El volador, una variante del rito de xócotl, el árbol alado 35
Entre lo sagrado y lo pagano 38
La historia de los antepasados y los cronistas de ultramar 41
Volantum ludus (Juego del Volador) 43
Las barajas de naipes novohispanos 52
La Plaza del Volador 53
Los voladores teenek contemporáneos 57
La palabra viva de un volador 61
El territorio social y sagrado de Don Agustín 63
El saber hacer y la identidad cultural 64
De cómo me hice volador 70
La fuerza y el valor, un asunto de hombres 73
La construcción histórica del Volador de Tamaletom en el siglo xx 77
De voladores, voladoras y bordadoras: los que hacen la comunidad del centro ceremonial 79
"Me llamo K’anwits y soy voladora" 79
No por hablar el español se me quita de la sangre de dónde vengo
86
De los tiempos de los dioses a las declaratorias de patrimonio 88
Algunas estrategias para la salvaguarda 91
De saberes y oficio de volador 91
V Encuentro Internacional de Voladores en Tamaletom 93
Reflexiones finales 95
Referencias 98
Anexo iconográfico 103
No cesó este vuelo cuando la conquista
y la plantación de la fe en estas indias,
antes se fue continuando hasta que los religiosos
ministros evangélicos alcanzaron el secreto
y prohibieron, con rigores grandes que se hiciese.
Fray Juan de Torquemada,
Monarquía indiana, lib.
x
, cap.
xxxviii
Introducción
El árbol y la danza del viento
¹
Porque el polvo de México roe y arrebata el corazón humano;
pero con el polvo de México envolviéndolo,
aquel corazón no encuentra ya la paz en ningún otro país.
Anita Brenner,
Ídolos tras los altares.
n este texto se expone el estudio de una tradición que tiene su origen en los pueblos que se desarrollaron bajo la estructura político-social y cultural de lo que ha sido conocido como la gran área de Mesoamérica. La práctica a la que nos referimos ha sido denominada de diferentes formas por los pueblos que la practican.
En sus formas castellanizadas se le conoce de manera en la que se hace alusión al vuelo, ya sea como la danza del volador
(entre los teenek) o simplemente volador
entre los totonacos, por mencionar algunos, como se verá más adelante. Entre los pueblos que la practican, casi en todos los casos, se trata de un sistema ritual conformado por varias ceremonias que se desarrollan a lo largo de varios días en fechas específicas. Este ritual se conforma de varias danzas, entre las cuales, la más impactante es la que implica el vuelo que inician una vez que han subido a la punta de un palo volador o volantín, como le llaman al árbol en torno al cual se lleva a cabo.
Como se planteará más adelante, se trata de una danza ritual sobre la que puede suponerse que se le dio categoría de juego una vez consumada la Conquista; ello, debido a la espectacularidad que significaba para los que la observaban. Es a partir de este periodo que se empieza a denominar como el Juego del Volador –y no danza, ni ritual– en la Nueva España. Si bien el juego es algo inherente a cualquier sociedad, se intenta explicar la diferencia que existe de este concepto entre la ideología de una actividad ritualizada de origen prehispánico dirigida a la fecundidad de la tierra y, contrariamente, a la idea de divertimento que tenían de ésta los conquistadores. La condenación del ritual durante la Colonia se debió a su enorme peligrosidad, con ello la consideraron una práctica idólatra instigada por el demonio y que por tanto debía ser erradicada.
De aquí la pertinencia del título, al considerársele una danza que en la historia de la cosmovisión indígena sigue dedicada a los seres sobrenaturales y misteriosos que habitan las cuatro esquinas y el centro del universo, que tienen el poder sobre los elementos de la naturaleza en sus distintas formas, ya sea en el viento, el agua, el sol y la tierra. Después de ello, el subtítulo de este texto evoca la sacralidad de los rituales de fertilidad del México ancestral que tuvieron lugar tanto en las ciudades de importancia política y religiosa, como en la cercanía de algún cerro sagrado. Alude, además, a las prohibiciones impuestas por el Santo Oficio, hasta tiempos recientes en los que se discute la importancia de preservar estas prácticas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, desde las instancias internacionales a las locales.
Este trabajo se aborda desde un enfoque multidisciplinario que permitió consultar fuentes diversas, ya fueran de primera mano, como son los documentos de archivo, mapas, además de la descripción que hicieron los cronistas españoles sobre las costumbres de la América indiana y que han sido motivo de diversas publicaciones y reediciones, entre las que pueden considerarse las de religiosos del siglo xvi, como fray Juan de Torquemada, Diego Durán, Jerónimo de Mendieta, y los jesuitas del xviii Javier Clavijero y Rafael Landívar –entre otros–, quienes en su momento observaron o supieron de la práctica del volador entre los indios de México, Guatemala y Nicaragua.
Para datar la antigüedad de la danza del volador, se tomaron en cuenta los estudios sobre vestigios arqueológicos de cerámica que suponen su presencia desde el periodo Preclásico en la costa occidental de México. De igual manera, se estudian las distintas expresiones gráficas, como los códices elaborados en el siglo xvi posteriores a la Conquista, pero de estilo prehispánico, así como pinturas y grabados novohispanos, una pintura de Carl Nebel del siglo xix y fotografías de distintos momentos de los siglos xx y xxi. Esto, con el propósito de construir la historia visual del volador en distintos soportes cerámicos e iconográficos de diferentes épocas, que en su interpretación cronológica permiten trazar una aproximación a los distintos periodos históricos. La primera época prehispánica es la de sacralización; posterior a ella, su satanización
durante el Virreinato; y, en el momento actual, el debate y las disyuntivas que se presentan ante la patrimonialización.
Se considera que de esta manera puede seguirse la huella cronológica de las distintas representaciones de la danza, para con ello advertir los cambios fundamentales y los elementos de persistencia que hacen del ritual o juego del volador una práctica vigente en la historia contemporánea del pueblo teenek –en el que centraremos este estudio– como cultura viva con un pasado ancestral. Lo anterior tiene el propósito de propiciar mayor conocimiento en torno a la importancia que tuvo desde su origen prehispánico y el periplo por el que ha transitado aun en momentos en que ha estado a punto de desaparecer.
Esta investigación involucra también un amplio trabajo de campo en la Huasteca potosina desde 2010, en que se han recogido diversos testimonios de personas involucradas con la danza del volador desde hace algunas generaciones. Entre las entrevistas, cabe destacar la construcción de la historia de vida de Agustín Crisóstomo Martínez, quien es en la actualidad uno de los abuelos teenek² más longevos de la comunidad de Tamaletom, municipio de Tancanhuitz, S.L.P., que fue volador y después capitán de danza. Es Agustín el transmisor de seis generaciones –desde su abuelo hasta sus bisnietos– de este saber hacer que ha dado sentido cultural a esta comunidad indígena.
Otro testimonio importante fue el de Claude Stresser-Péan, quien facilitó datos relevantes en torno a la investigación que hizo Guy, su esposo, desde la primera vez que visitó la comunidad de Tamaletom en 1937 y posteriormente en 1952. Los frutos de estos estudios fueron publicados gracias a ella en 2016 –seis años después de la muerte de Guy–, en el libro titulado La danza del volador entre los indios de México y América Central, la que puede considerarse una de las investigaciones más completas llevadas a cabo sobre este ritual en específico, en el que propone el posible origen en Tula (actual estado de Hidalgo) y su distribución hacia el centro, sur de México, hasta Nicaragua y Guatemala en la antigua área mesoamericana. Como contara Claude en entrevista, desde que Guy se embarcó para América a los 23 años, traía consigo la consigna de su director de tesis, el doctor Paul Rivet, de enfocarse de manera particular en la danza del volador, que pudo filmar en 1937 y en 1952, y en esa segunda ocasión, él mismo participó del vuelo en su afán de investigar y reactivar la danza, que, según cuentan, antes de su visita a Tamaletom había caído en desuso.
La entrevista con Claude antes de la publicación del libro de Guy sirvió para conocer la historia y algunas vicisitudes de su investigación, y para constatar la riqueza y vastedad de la tradición. Fue gracias a la generosidad de Claude que también puede conocerse la valía del personaje que fue su esposo como un investigador de los de antes
, como ella dice, puesto que él hacía de todo: igual escribía que dibujaba, tomaba fotos y filmaba, aprendió el teenek y el náhuatl. Recorrió la Huasteca a caballo cargando una cámara de cine muy pesada de la que sabía poco. Según cuentan Claude y otras personas que lo conocieron, se advertía la dimensión humana de Guy en su respeto por los indígenas huastecos y nahuas cuando en diversas ocasiones señaló las injusticias que se cometían en su contra. Fue en esta totalidad de ámbitos que él reconstruyó el contexto histórico y simbólico de la danza, también desde el día a día de la comunidad de Tamaletom, con sus danzantes, sus músicos, su tecnología dancística, los textiles y su gastronomía. Su sensibilidad estuvo siempre abierta para registrar todo aquello que conformaba el microcosmos que es Tamaletom como una suerte de centro del universo impulsado por una tradición que se mantenía en estado latente.
El presente estudio intenta seguir los pasos de
