Información de este libro electrónico
Precuela de "Ciudad rayada", la gran novela de José Ángel Mañas sobre el mundo actual de la noche, las drogas y los turbios tipos humanos que giran alrededor, "La pella" es una narración breve, pero de enorme intensidad y magnífico ritmo, en que el lector se va sintiendo a cada página atrapado en una absurda espiral de trapicheo de drogas, de deudas adquiridas de pronto y casi sin querer, de nuevas deudas para pagar las anteriores, de delitos más grandes que se suman a otros, de gente que acaba por perder completamente el control dentro de ese amplio y difuso universo que son los «antecedentes penales».
Como en el caso de "Ciudad rayada", el lenguaje insólito, la jerga del mundo de la noche, los diversos tipos (en especial el memorable de «Kiko», chanchullero y buscalíos compulsivo siempre en su afán de «ayudar a los colegas»), la variedad de ambientes a la que los protagonistas se ven arrastrados en busca de unas «pirulas», la cercanía y cotidianeidad que desprende todo ello, son los grandes valores de esta novela tan opresiva como divertida y progresivamente acelerada.
José Ángel Mañas
José Ángel Mañas es un escritor madrileño, al que se suele incluir en la generación de novelistas neorrealistas de los noventa. Alcanzó la popularidad con Historias del Kronen, que forma parte de la «Tetralogía del Kronen», junto con sus siguientes novelas: Mensaka (1995), Ciudad rayada (1998) y Sonko95.
Lee más de José ángel Mañas
Caso Ordallaba Calificación: 2 de 5 estrellas2/5Los árboles mutantes también lloran Calificación: 3 de 5 estrellas3/5El legado de los Ramones Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Una Historia del Kronen: Autobiografía generacional Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSoy un escritor frustrado Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Sospecha Calificación: 1 de 5 estrellas1/5Historias del Kronen Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relacionado con La pella
Libros electrónicos relacionados
Bullshot: Expediente Guanahani Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa barca del pan Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones21 días de ira Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl juego de tres Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTres funerales para Eladio Monroy Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¡Que me parta un rayo! Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl muu…sterio de la vaca descoyuntada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Un hombre-lobo en El Rocío Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Puzle de sangre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEn frío: Novela Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas mansiones de Fátima Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Entrega Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTito y el misterioso Amicus Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos levantahuesos: Levantahuesos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesFelicidad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTodos los años perdidos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas cinco muertes de Jacinto Samitier Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTatuaje Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesInstinto de superviviente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAntes del huracán Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Project City Hunters - Los hijos malditos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa marea de San Bernardo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa inquietud de mi hijo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVoces -30, Nueva Narrativa Latinoamericana Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDelirios de bajeza Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Carga de la Hormiga Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLacanes. Historia de una superviviente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl juego del protagonista sin nombre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPara extender las alas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDorados caballos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Ficción literaria para usted
Noches Blancas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Orgullo y prejuicio: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Viejo y El Mar (Spanish Edition) Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Te di ojos y miraste las tinieblas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Seda Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Se busca una mujer Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Deseando por ti - Erotismo novela: Cuentos eróticos español sin censura historias eróticas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El retrato de Dorian Gray: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La conjura de los necios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Por la vida de mi hermana (My Sister's Keeper): Novela Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Libro del desasosiego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Idiota Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Las gratitudes Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las vírgenes suicidas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La máquina de follar Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Carta de una desconocida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El señor de las moscas de William Golding (Guía de lectura): Resumen y análisis completo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Trilogía Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Erótico y sexo - "Me encantan las historias eróticas": Historias eróticas Novela erótica Romance erótico sin censura español Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Mago Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Canto yo y la montaña baila Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La muerte de Iván Ilich Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La cita: y otros cuentos de terror Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Historia de dos ciudades Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Tenemos que hablar de Kevin Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Los hermanos Karamázov: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Lolita Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Arte del Terror: Historia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Troika Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Categorías relacionadas
Comentarios para La pella
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
La pella - José Ángel Mañas
José Ángel Mañas
1ª Edición Digital
Noviembre 2013
Smashwords edition
© José Ángel Mañas 2008
© de esta edición:
Literaturas Com Libros
Erres Proyectos Digitales, S.L.U.
Avenida de Menéndez Pelayo 85
28007 Madrid
http://lclibros.com
ISBN: 978-84-15414-86-5
Diseño de la cubierta: Benjamín Escalonilla
Fotografía del autor: Thomas Canet
Smashwords Edition, License Notes
This ebook is licensed for your personal enjoyment only. This ebook may not be re-sold or given away to other people. If you would like to share this book with another person, please purchase an additional copy for each person. If you’re reading this book and did not purchase it, or it was not purchased for your use only, then please return to Smashwords.com and purchase your own copy. Thank you for respecting the hard work of this author..
Índice
Copyright
Primera parte
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
Segunda parte
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
Sobre el autor
Sobre la editorial
Primera parte
1
—Kiko, tío, ez que no me ezcuchaz.
—¡Venga, chicos! ¡Todos p'arriba!
Kiko se estaba poniendo cuatro «tiros» sobre la billetera con la ayuda de su carné de identidad. Lo hacía con una agilidad sorprendente y sin apartar la vista de los diminutos futbolistas que correteaban por la pantalla de una antiquísima Grundig.
A Kiko solo le faltaba un hoyuelo para tener la misma barbilla que Kirk Douglas. Era grandullón y, como había sido deportista de joven, tenía buen cuerpo. Vestía una sudadera con capucha con el logotipo de Adidas impreso en azul a la altura del pecho y las inevitables zapatillas New Balance.
Era, por lo demás, dos años mayor que Borja.
—Tronco, qué pase más bueno. Igual que Laudrup. Qué hostias. ¡Mejor! Quien tuvo retuvo, y el Rafa es la hostia. No tenían que habérselo llevado a Italia. ¡No pinta nada con tanto macarroni! Mira Pietro. Te coloca una farlopa pésima, y de paso, si puede, te levanta la novia...
—Tío, que mi novia ez italiana.
—Pero es una tía. Son ellos los que me rayan. No tienen moral, tronco.
Borja esnifó lo suyo y devolvió la billetera.
Kiko rebañó lo que quedaba con el dedo gordo.
—¡Qué porterazo, tronco! Menudo profesional, Buyo...
Le arrancó el filtro de algodón al pitillo. Luego lamió el borde para pasarlo por los restos de polvo y hacerse lo que llamaba un «nevadito».
—Te eztoy diciendo que me ha telefoneado el Nacle, ¿me ezcuchaz?
—¡El Rafita, tronco! ¡Mari Pili! Insoportable cuando tiene la regla. Y Buyo, jodido gallego. Qué chicharro nos han metido. ¡Pero qué coño haces...!
—He venido para que hablemoz —insistió Borja, que había apagado la tele.
Parecía la única manera de que le prestara atención.
—Zi vaz a zeguir haciendo el chorra, me piro.
En eso sonó el teléfono.
Borja meneó la cabeza y se dejó caer en el sofá de flores.
Resultaba imposible hablar con su amigo en serio.
Mientras se entretenía con el pañito de ganchillo que protegía el brazo del sofá, oyó a Kiko en la cocina: «Tronco. No me des la vara con tus Ray-Ban, que no soy tu niñera. Llama al Ruso, y a mí me dejas en paz. Se te va la olla y luego pasa lo que pasa. No agobies, Pentium, que tengo cosas que hacer. Hala, con Dios».
Aquello hizo que Borja sonriera a su pesar.
—A ver. Y tú, ¿qué? —dijo Kiko, nada más volver.
—Puez nada. Que en ezte último mez no zé qué ha pazado, pero al Nacle le debo máz de cien mil pelaz, y no para de llamarme. Me eztá agobiando, y le he prometido que el lunez le pagamoz parte. Habíaz dicho que ezta zemana ibaz a conzeguir cincuenta talegoz. ¿Loz tienez o no, tío?
—Pues mira —Kiko se rebuscó en los bolsillos, muy serio—. Me parece que en estos momentos no llevo nada suelto...
—Tío, te eztáz quedando conmigo. Porque la coca noz la hemoz ventilado juntoz, pero quien debe pelaz al Nacle zoy yo. Ezto me paza por juntarme con un cocainómano...
Aquello le ganó un empujón.
—Borja, te estás pasando. Tío, ¡te has pasado!
Kiko se salió meneando la cabeza al balcón, que daba sobre la Emetreinta.
Anochecía y docenas de pares de luces circulaban por la autopista. En la otra orilla del nudo de O'Donnell se podía ver el Pirulí, la torre de Televisión Española, erguida y puntiaguda como una catedral.
Borja se acodó a su lado en la barandilla; pero, antes de que abriera la boca, el otro lo interrumpió con un gesto.
—¡Te pasas el día lloriqueando, tronco! Te crees que tienes muchos problemas. Que eres el ombligo del mundo. ¡Pues desengáñate! Todos tenemos movidas, y no tenemos familias como la tuya para sacarnos las castañas del fuego...
—No zé a qué viene ezo ahora.
—Viene a que llevas toda la tarde jodiéndome la marrana...
Kiko se encendió otro pitillo. Le dio un par de caladas rápidas.
—Te pasas la puñetera vida dando la vara con tus movidas, sin darte cuenta de a quién se las cuentas. A ver, ¿te he agobiado yo alguna vez con mis marrones...?
Borja musitó que lo dejase. Se sentía muy estúpido. Sin embargo a Kiko, cuando le daban cuerda, era difícil pararlo. Ahora no dejaba de gesticular, con el cigarro en la mano.
—¡Hay que fastidiarse! Vienes a mi casa, te pones hasta las orejas, me llamas cocainómano y luego quieres que lo dejemos... A ver, tipo listo. ¿Sabes cuánto debo yo? Si tuvieras a un mafioso como el Tijuana detrás de ti, sabrías lo que son problemas. ¡Eso sí que es serio! Y no el Nacle —enseñó un colmillo desdeñoso—. ¡Menudo payaso! Al Nacle lo llamo yo mañana y
