Cuentos de Amor de Locura y de Muerte: Edición enriquecida. Explorando la psique humana a través del horror literario
Por Horacio Quiroga y Rubén Vargas
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En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura:
- Una Introducción amplia expone las características unificadoras, los temas o las evoluciones estilísticas de estas obras seleccionadas.
- La sección de Contexto Histórico sitúa las obras en su época más amplia: corrientes sociales, tendencias culturales y eventos clave que sustentan su creación.
- Una breve Sinopsis (Selección) oferece uma visão acessível de los textos incluidos, ajudando al lector a seguir tramas e ideias principais sin desvelar giros cruciais.
- Un Análisis unificado examina los motivos recurrentes e los rasgos estilísticos en toda la colección, entrelazando las historias a la vez que resalta la fuerza de cada obra.
- Las preguntas de reflexión animan a los lectores a comparar las diferentes voces y perspectivas dentro de la colección, fomentando una comprensión más rica de la conversación general.
- Una selección curada de citas memorables muestra las líneas más destacadas de cada texto, ofreciendo una muestra del poder único de cada autor.
Horacio Quiroga
Horacio Quiroga (Salto, Uruguay, 1878 - Buenos Aires, Argentina, 1937) ha sido definido como el gran cuentista latinoamericano de la primera mitad del siglo XX. Profundamente influenciado por Edgar Allan Poe, publicó una decena de libros de relatos y dos novelas.
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Cuentos de Amor de Locura y de Muerte - Horacio Quiroga
Horacio Quiroga
Cuentos de Amor de Locura y de Muerte
Edición enriquecida. Explorando la psique humana a través del horror literario
Introducción, estudios y comentarios de Rubén Vargas
Editado y publicado por Good Press, 2023
goodpress@okpublishing.info
EAN 08596547817604
Índice
Introducción
Contexto Histórico
Sinopsis (Selección)
Cuentos de Amor de Locura y de Muerte
Análisis
Reflexión
Citas memorables
Introducción
Índice
Esta colección de un solo autor reúne íntegramente los relatos que conforman Cuentos de amor de locura y de muerte, libro publicado por Horacio Quiroga en 1917. Se trata de una selección cohesionada y decisiva dentro de su obra cuentística, presentada aquí en forma unitaria e incluyendo piezas diversas por tema y registro, desde Una estación de amor
—desplegada en cuatro secciones numeradas— hasta relatos ya clásicos como La gallina degollada
, El almohadón de plumas
, A la deriva
o Los mensú
. El propósito es ofrecer al lector contemporáneo el conjunto esencial que consolidó a Quiroga como maestro del cuento en lengua española.
Los textos reunidos son, sin excepción, cuentos; no hay novelas, poemas, ensayos, cartas ni diarios. Dentro del género cuentístico, el volumen despliega una rica variedad de subregistros: realismo psicológico, naturalismo, aventura ribereña, fantástico inquietante y terror sobrio. También hay piezas de iniciación, como Nuestro primer cigarro
. Muchos relatos fueron concebidos para la prensa y luego integrados al libro, lo que explica su precisión estructural y su intensidad. Una estación de amor
se presenta en cuatro segmentos sucesivos; otros, como El solitario
o Los ojos sombríos
, sostienen un hilo tenso. La unidad genérica convive con una diversidad tonal que revela la amplitud técnica de Quiroga.
El título anuncia el arco temático que unifica la colección: amor, locura y muerte como fuerzas entrelazadas. Quiroga explora el afecto que se torna obsesión, la razón que se agrieta ante el dolor y la presencia ineludible de lo mortal. Así, La muerte de Isolda
vincula la pasión con el arte; El infierno artificial
aborda la adicción como descenso controlado por el deseo; El almohadón de plumas
describe un matrimonio amenazado por una enfermedad inexplicable. El resultado no es un catálogo de efectos sombríos, sino una cartografía emocional que, desde su brevedad, interroga los límites de la voluntad y la fragilidad del cuerpo.
Otro eje decisivo es la relación con la naturaleza, en especial la selva misionera y los ríos del litoral. Quiroga, que conoció esa geografía de primera mano, la vuelve escenario y agente de destino. A la deriva
condensa la lucha por la supervivencia en una travesía por el río; La miel silvestre
opone el hechizo de lo dulce a una experiencia extrema; Yaguaí
indaga los vínculos entre humanos y animales; Los pescadores de vigas
muestra el riesgo del oficio. En estos cuentos, el entorno no es telón de fondo: encarna una fuerza que prueba, desborda o ilumina a los personajes.
El libro también mira lo social y lo técnico con ojo clínico. Los mensú
expone la dureza del trabajo en los yerbales y la explotación de peones; El alambre de púa
cristaliza los conflictos por la tierra y los límites; Los buques suicidantes
sugiere que la modernidad puede tornarse amenaza; El perro rabioso
y La insolación
reúnen saber popular y conocimiento médico frente al peligro. Asimismo, La meningitis y su sombra
examina el miedo que rodea la enfermedad. La ciudad, la chacra y el puerto conviven como espacios que tensan a sus habitantes. La violencia, latente o abierta, emerge de estructuras materiales antes que de moralinas.
En el plano estilístico, Quiroga trabaja con una prosa de gran economía, verbos precisos y adjetivos funcionales. El narrador mantiene una distancia que potencia la tensión y evita el sentimentalismo, mientras el léxico técnico —médico, rural, fluvial— se integra con naturalidad al ritmo del relato. La construcción del clímax es ejemplar: escenas breves, progresión causal, desenlaces contundentes que parecen inevitables. Se advierte la huella de lecturas de Poe y Maupassant en la exactitud y el sentido de efecto, pero la voz es inconfundiblemente rioplatense. Lo fantástico se insinúa sin desmentir la verosimilitud, y lo monstruoso suele brotar de lo cotidiano.
La vigencia de este conjunto reside en su capacidad para leer miedos y deseos que no envejecen: la enfermedad que acecha, el trabajo que desgasta, la pasión que arde, la naturaleza que no negocia. Esta edición propone un acercamiento orgánico a un libro capital del cuento hispanoamericano, pensado tanto para nuevos lectores como para quienes buscan releer con atención. Sin ofrecer resúmenes ni guías intrusivas, la introducción orienta sobre alcances, géneros y temas, y deja que los relatos operen por sí mismos. El resultado es una puerta de entrada nítida a un mundo narrativo de precisión, crudeza y belleza perdurable.
Contexto Histórico
Índice
Publicada en 1917 en Buenos Aires, Cuentos de amor de locura y de muerte condensa dos etapas de Horacio Quiroga (1878–1937): la sensibilidad modernista de sus años rioplatenses y la rudeza aprendida en la selva misionera. Nacido en Salto, Uruguay, y radicado entre Montevideo, Buenos Aires y Misiones desde comienzos del siglo XX, el autor recogió en revistas y libros episodios del mundo urbano y del litoral. El volumen reúne relatos de ámbito porteño —Una estación de amor I–IV, Los ojos sombríos, El solitario— junto a cuentos de río y monte —A la deriva, Los mensú, Yaguaí—, proyectando tensiones históricas entre la Belle Époque y la frontera extractiva.
Entre 1880 y 1916, la llamada República Conservadora argentina impulsó la ocupación productiva del litoral y el noreste. La yerba mate, la madera y el tanino integraron Misiones y el Alto Paraná a los mercados internacionales mediante concesiones privadas y colonización dirigida. Ese trasfondo aparece transmutado en Los mensú, Los pescadores de vigas y El alambre de púa, donde el trabajo estacional, la deuda y el cierre de los espacios comunales por el cercado redefinen vidas y conflictos. El relato de frontera que emerge no documenta casos, pero registra, con nombres y paisajes reconocibles, la expansión de empresas, capataces y puestos estatales en territorios recién incorporados.
Los ríos Paraná y Uruguay actuaron como arterias de modernización: vapores, chatas madereras y canoas enlazaron campamentos, puertos madereros y ciudades. Las novedades técnicas redujeron distancias, pero no la exposición al accidente ni la precariedad sanitaria. A la deriva interpela ese régimen de movilidad forzosa en busca de auxilio; Los buques suicidantes dialoga con una prensa fascinada por siniestros fluviales y marítimos; Los pescadores de vigas registra oficios vinculados a la explotación forestal. En ese corredor, también poroso a contrabandos y migraciones, las fronteras nacionales eran administrativas antes que culturales, y el riesgo natural convivía con decisiones empresariales y estatales que condicionaban la supervivencia.
La otra cara histórica del libro es la Belle Époque rioplatense, cuando Buenos Aires y Montevideo se europeizaron con bulevares, tranvías eléctricos y temporadas de ópera. El Teatro Colón reabrió en 1908 y el wagnerismo impregnó la cultura letrada, horizonte que late en La muerte de Isolda. El lujo artesanal y el crédito urbano estructuran El solitario, mientras Una estación de amor I–IV y Los ojos sombríos recogen códigos sentimentales y de género de una burguesía en expansión. El infierno artificial, por su parte, dialoga con fin-de-siècle y decadentismo, cuando circulaban, en traducción, Baudelaire y discursos sobre paraísos o infiernos de las sustancias químicas.
El pasaje de una medicina higienista a otra bacteriológica marcó la región entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX. Los servicios antirrábicos inspirados en Pasteur se difundieron, aunque la profilaxis era limitada fuera de las capitales; El perro rabioso remite a esas ansiedades. Enfermedades de diagnóstico complejo —meningitis, anemias, insolaciones— alimentaban titulares y temores domésticos, perceptibles en La meningitis y su sombra, La insolación y El almohadón de pluma. La autoridad médica, en construcción, convivía con remedios caseros y con demoras de traslado; esa mezcla histórica se reconoce en la oscilación entre saber técnico y fatalidad que modela el imaginario sanitario del libro.
En el plano intelectual, Quiroga escribe bajo la confluencia de naturalismo, darwinismo social, psicología experimental y modernismo. Prensa y manuales divulgaban teorías sobre herencia y degeneración
que circularon en el Río de la Plata durante las décadas de 1900 y 1910, horizonte polémico desde el que dialoga La gallina degollada. La expansión de la escuela pública y de una cultura juvenil urbana, resultado de leyes y reformas educativas de fines del siglo XIX, asoma en Nuestro primer cigarro como rito generacional. Yaguaí y La miel silvestre, por su parte, expresan la mirada naturalista: observación minuciosa, faunas locales y un catálogo de peligros del trópico húmedo.
Las condiciones de producción y circulación también son históricas. El auge del cuento breve en lengua española se consolidó en revistas ilustradas como Caras y Caretas y diarios como La Nación, donde Quiroga publicó con regularidad. Fotógrafo aficionado y lector de Poe, Kipling y Maupassant, afinó un registro de precisión técnica —armas, nudos, embarcaciones, alambres de púa— acorde con una modernidad mecánica en expansión. Su experiencia como poblador y juez de paz en San Ignacio (desde 1909) le dio contacto directo con litigios rurales, contratos de enganche y pequeños poderes locales, materia que, sin documentalismo, se filtra en relatos donde la ley, la deuda y el paisaje se entrecruzan.
Leída desde 1917, la colección condensó la tensión entre promesas de progreso y costos humanos de la modernización periférica. Lectores posteriores han subrayado aristas distintas: denuncias implícitas de la explotación del mensú; alertas ambientales sobre la devastación del Bosque Atlántico; críticas a violencias de género y mandatos afectivos presentes en los relatos urbanos. En el marco de la Primera Guerra Mundial, los temores ante máquinas, sustancias y sistemas complejos adquirieron nueva resonancia. Canonizada en escuelas y reeditada a lo largo del siglo XX, la obra se ha reinterpretado como archivo sensible de una época en que el Río de la Plata aceleró su entrada ambigua en la modernidad.
Sinopsis (Selección)
Índice
UNA ESTACION DE AMOR (I–IV)
Cuatro movimientos retratan un enamoramiento que nace del deslumbramiento y evoluciona hacia la desilusión. Las etapas del vínculo exponen el contraste entre ideal romántico y realidad emocional, con un tono que va de la exaltación a la melancolía.
LOS OJOS SOMBRIOS
Una pasión marcada por miradas enigmáticas deriva en presentimientos que erosionan la calma del narrador. Amor, superstición y culpa se entrelazan en un clima gótico y psicológico.
EL SOLITARIO
Un artesano minucioso y su esposa quedan atrapados entre la vanidad, los celos y la obsesión por el trabajo perfecto. La intimidad doméstica se vuelve asfixiante y prepara un desenlace moral tan frío como implacable.
LA MUERTE DE ISOLDA
La devoción artística por un ideal musical empuja a su protagonista a cruzar límites entre pasión y peligro. El relato explora la pulsión de absoluto y su costo, con un aliento romántico y trágico.
EL INFIERNO ARTIFICIAL
La experimentación con paraísos artificiales abre una caída alucinatoria donde placer y horror se confunden. La percepción se fragmenta y revela temores íntimos en un registro febril y opresivo.
LA GALLINA DEGOLLADA
Un matrimonio herido por la enfermedad de sus hijos deposita todas sus esperanzas en una niña sana. La amargura y la negligencia contaminan el hogar hasta precipitar una violencia tan irracional como inevitable.
LOS BUQUES SUICIDANTES
Entre rumores de marineros y señales ominosas, surge la idea de barcos impulsados a destruirse a sí mismos. La narración vacila entre leyenda marítima y fatalismo, dejando en duda el alcance de lo extraordinario.
EL ALMOHADON DE PLUMA
Una joven recién casada se debilita en una casa amplia y gélida, sometida a rutinas rígidas y silencios. La intimidad hogareña encubre una amenaza sigilosa que avanza sin ser vista.
EL PERRO RABIOSO
Tras una mordedura, un hombre vive la espera como un veredicto suspendido. La duda devora la razón y convierte cada gesto cotidiano en presagio, sosteniendo el suspenso en la incertidumbre.
A LA DERIVA
Un hombre mordido en la selva se entrega al cauce del río en busca de auxilio. La corriente impone su ritmo implacable mientras cuerpo y paisaje se confunden en un mismo trance.
LA INSOLACION
Bajo un sol despiadado, la lucidez cede y las decisiones se tornan temerarias. El calor funde mente y entorno en un escenario hostil donde la voluntad se extravía.
EL ALAMBRE DE PUA
Un cerco de púas desata rencillas de linderos en un paisaje de colonos y carencias. Orgullo, propiedad y supervivencia se enredan hasta que la convivencia rural exhibe su fragilidad.
LOS MENSÚ
En los obrajes de yerba, peones endeudados enfrentan la explotación y la dureza de la selva. La lucha entre sometimiento y fuga traza una denuncia social en clave de aventura áspera.
YAGUAÍ
La lealtad entre un muchacho y su perro se mide contra las leyes implacables del monte. Ternura y coraje conviven con el presentimiento de un destino severo.
LOS PESCADORES DE VIGAS
Hombres arriesgan la vida por rescatar vigas arrastradas por aguas traicioneras. La camaradería y el cálculo se prueban ante accidentes súbitos dictados por el río.
LA MIEL SILVESTRE
Un visitante inexperto se adentra en Misiones y se deja seducir por la dulzura de la miel del monte. La apariencia amable encubre una hostilidad latente que desmiente la ingenuidad urbana.
NUESTRO PRIMER CIGARRO
Un recuerdo de iniciación captura la osadía de transgredir y la risible factura que cobra el cuerpo. Humor y pudor acompañan el descubrimiento de límites y complicidades infantiles.
LA MENINGITIS Y SU SOMBRA
El temor al contagio se transforma en obsesión que deforma síntomas y afectos. La sombra de la enfermedad invade la intimidad y sostiene un suspenso psicológico sin certezas.
RASGOS Y TEMAS DEL CONJUNTO
Amor, locura y muerte se cruzan con la hostilidad de la naturaleza y la fragilidad de lo doméstico, en prosa precisa que intensifica el desasosiego. La selva, el río y la vida urbana sirven de escenarios a fatalidades, obsesiones y gestos de ternura que humanizan la tragedia.
Cuentos de Amor de Locura y de Muerte
Tabla de Contenidos Principal
UNA ESTACION DE AMOR
I
II
III
IV
LOS OJOS SOMBRIOS
EL SOLITARIO
LA MUERTE DE ISOLDA
EL INFIERNO ARTIFICIAL
LA GALLINA DEGOLLADA
LOS BUQUES SUICIDANTES
EL ALMOHADON DE PLUMA
EL PERRO RABIOSO
A LA DERIVA
LA INSOLACION
EL ALAMBRE DE PUA
LOS MENSÚ
YAGUAÍ
LOS PESCADORES DE VIGAS
LA MIEL SILVESTRE
NUESTRO PRIMER CIGARRO
LA MENINGITIS Y SU SOMBRA
UNA ESTACION DE AMOR
Índice
I
Índice
Primavera
Era el martes de carnaval[1q]. Nébel acababa de entrar en el corso, ya al oscurecer, y mientras deshacía un paquete de serpentinas, miró al carruaje de delante. Extrañado de una cara que no había visto la tarde anterior, preguntó a sus compañeros:
—¿Quién es? No parece fea.
—¡Un demonio! Es lindísima. Creo que sobrina, o cosa así, del doctor
Arrizabalaga. Llegó ayer, me parece…
Nébel fijó entonces atentamente los ojos en la hermosa criatura. Era una chica muy joven aún, acaso no más de catorce años, pero completamente núbil. Tenía, bajo el cabello muy oscuro, un rostro de suprema blancura, de ese blanco mate y raso que es patrimonio exclusivo de los cutis muy finos. Ojos azules, largos, perdiéndose hacia las sienes en el cerco de sus negras pestañas. Acaso un poco separados, lo que da, bajo una frente tersa, aire de mucha nobleza o de gran terquedad. Pero sus ojos, así, llenaban aquel semblante en flor con la luz de su belleza. Y al sentirlos Nébel detenidos un momento en los suyos, quedó deslumbrado.
—¡Qué encanto!—murmuró, quedando inmóvil con una rodilla sobre al almohadón del surrey. Un momento después las serpentinas volaban hacia la victoria. Ambos carruajes estaban ya enlazados por el puente colgante de cintas, y la que lo ocasionaba sonreía de vez en cuando al galante muchacho.
Mas aquello llegaba ya a la falta de respeto a personas, cochero y aún carruaje: sobre el hombro, la cabeza, látigo, guardabarros, las serpentinas llovían sin cesar. Tanto fué, que las dos personas sentadas atrás se volvieron y, bien que sonriendo, examinaron atentamente al derrochador.
—¿Quiénes son?—preguntó Nébel en voz baja.
—El doctor Arrizabalaga; cierto que no lo conoces. La otra es la madre de tu chica… Es cuñada del doctor.
Como en
