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Yo prometo: Cómo cinco compromisos determinan el destino de tu matrimonio
Yo prometo: Cómo cinco compromisos determinan el destino de tu matrimonio
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Libro electrónico263 páginas5 horas

Yo prometo: Cómo cinco compromisos determinan el destino de tu matrimonio

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Información de este libro electrónico

l destino de tu matrimonio está en las promesas que haces hoy. Descubre cómo vivir un amor que dura para siempre. ¿Quieres un matrimonio que dure toda la vida y sea pleno, feliz y significativo? En Yo prometo, el renombrado consejero matrimonial Gary Smalley revela los cinco compromisos esenciales que pueden transformar tu relación y garantizar que tu matrimonio prospere, incluso en medio de los desafíos. Este libro práctico y profundamente inspirador te ayudará a: Descubrir la verdadera raíz de los conflictos matrimoniales y cómo abordarlos con amor y sabiduría. Fortalecer la conexión emocional con tu pareja, construyendo una relación sólida basada en confianza y comprensión. Implementar estrategias simples pero efectivas que pueden revitalizar tu matrimonio, sin importar en qué etapa estés. Romper ciclos dañinos y establecer un legado de amor y compromiso para las futuras generaciones. Con historias reales, principios basados en la fe y consejos prácticos, Gary Smalley te equipa con herramientas que puedes usar desde hoy para construir un matrimonio que refleje el diseño perfecto de Dios: un vínculo de amor inquebrantable que perdura en el tiempo. El destino de tu matrimonio depende de las promesas que hagas… y mantengas. Este libro es una invitación a abrazar compromisos que te guiarán hacia un matrimonio auténtico, lleno de amor y satisfacción. ¡Tu relación lo vale!
IdiomaEspañol
EditorialCasa Creación
Fecha de lanzamiento6 feb 2025
ISBN9781960436825
Yo prometo: Cómo cinco compromisos determinan el destino de tu matrimonio
Autor

Gary Smalley

Gary Smalley was one of the country’s best-known authors and speakers on family relationships. In addition to writing The Blessing and The Two Sides of Love with John Trent, their book The Language of Love (newly revised and updated) won the Angel Award as the best contribution to family life. His national infomercial, Hidden Keys to Loving Relationships, has been viewed by television audiences all over the world.

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    Yo prometo - Gary Smalley

    Este libro está dedicado a los lectores:

    En todos mis años de escritor y orador a parejas casadas de todo el mundo, siempre he sido consciente de que Dios ha elegido mi camino. ¡No sólo encontré matrimonios que se estaban lastimando y peleando, sino también otros que eran buenos, pero querían ser mejores! Así que es a ustedes, mis queridos lectores, a quienes agradezco que tomen tiempo para evaluar este libro. Que puedan encontrar gran aliento en las siguientes páginas, y sepan que estaré orando por ustedes.

    ¡Las más ricas bendiciones de Dios para sus matrimonios!

    Gary

    Agradecimientos

    Ante todo, quiero dar gracias a Dios. No podría hacer nada de lo que hago sin su sabiduría, Palabra y poder.

    Y…

    Gracias, Tom Williams, por toda tu paciencia y tu talento para escribir. Dios verdaderamente te ha bendecido con el don de la elocuencia.

    Gracias, Joey Paul, por haber tenido fe en mí y por dirigir este proyecto en su totalidad. ¡Siempre es un gozo trabajar contigo!

    Muchas, muchas gracias al Dr. Greg Smalley, quien me ayudó no solamente a entender este mensaje, sino también a volcarlo en este libro. ¡Eres el mejor!

    Gracias a Doug Slaybaugh y Buddy Owens, por su fe en mi mensaje y la maravillosa oportunidad de trabajar juntos. ¡Fue de mucha bendición hacemos amigos y captar su pasión por los matrimonios!

    Asimismo, vaya mi especial aprecio para las muchas personas de Purpose Driven Ministries que trabajan tras bastidores, por hacer su parte para que todo esto fuese posible.

    Un enorme gracias a mi equipo de redactores —Terry Brown, Ted Cunningham y Sue Parks— por hacer que las cosas fluyeran y desafiarme. Sin ustedes, este libro no habría cobrado forma.

    E igualmente importante: gracias a mi extraordinaria esposa, por ser mi constante animadora y realizadora de sueños. ¡Te amo, Norma!

    PRIMERA PARTE

    Seguridad:

    El secreto para un matrimonio maravilloso

    Capítulo 1

    ¿Por qué prometer?

    Todos los esposos lo hemos experimentado. Usted está profundamente dormido cuando, de pronto, su esposa lo sacude hasta despertarlo y susurra: Cariño, oigo un ruido abajo. ¡Creo que hay alguien en la casa! Verifica.

    De mala gana sale de su cama caliente, medio dormido y algo molesto por tener que ir a ver lo que seguramente es otra falsa alarma. Pero se dirige con diligencia a enfrentar cualquier mal imaginable que esté acechando allí abajo. Como siempre, descubre que es una comadreja u otro insecto que golpetea contra la puerta. Masculla a su esposa sus conclusiones, se mete nuevamente en la cama y olvida por completo el hecho de que lo que para usted es una molestia menor es el mayor temor de ella: el temor a no estar segura. Cada esposo en este planeta ha tenido esta experiencia. Estoy convencido de que mi principal valor en el matrimonio es investigar ruidos y deshacerme de arañas.

    A las 4:20 de la mañana del 6 de octubre de 2004, el mayor temor de Norma se materializó. Sólo que esta vez yo estaba fuera de la ciudad. Ella estaba sola.

    Todo comenzó cuando se despertó sobresaltada al oír el ruido de un vidrio que se rompía. Saltó de la cama e inmediatamente fue a fijarse si la puerta de la habitación estaba cerrada con llave. Lo estaba. Poco después, oyó más ruidos, primero parecidos al sonido de un hombre que gritaba, y, momentos después, algo así como el sonido de una salmodia extraña e inquietante. Norma estaba aterrada.

    Será Michael o Greg, se preguntaba. ¿Estarán mis hijos jugando alguna clase de broma? Si es así, los voy a castigar. Esto no es gracioso. Por favor, Señor, oraba en voz baja, que sea una broma. Pero ciertamente no tenía la sensación de que así fuera.

    Y no lo era. En las primeras horas de la mañana, un hombre había irrumpido en nuestra casa. Y como descubrimos más tarde, había ingerido una sobredosis de metanfetaminas y estaba teniendo un episodio psicótico provocado por la droga. (Un año más tarde, lo enviaron a una institución penitenciaria para enfermos mentales.)

    Este hombre había saltado desde su balcón de dieciséis pies y se había roto el tobillo. Cruzó la calle cojeando y arrastrando el pie, se estrelló contra la ventana del garaje, la rompió y cayó pesadamente sobre el vidrio y los restos, lo que le provocó serias cortaduras. Pero no sentía dolor alguno por las metanfetaminas. Sangrando profusamente, atravesó la puerta del garaje y entró en la casa. Estaba convencido de que los demonios habían salido a buscarlo para matarlo mientras se desplazaba por la casa a toda velocidad, arrojando muebles al suelo y destrozando la decoración. Desde donde Norma estaba escondida, el ruido parecía ensordecedor. Ella estaba segura de que la encontraría; sólo era cuestión de tiempo.

    Presa del miedo, por instinto, hizo exactamente lo mismo que los presentadores de programas de entrevistas de TV le habían enseñado. Corrió al baño y se encerró en el área del inodoro. El intruso tendría que atravesar tres pesadas puertas para atraparla. Entonces Norma marcó el 911. (¡Estoy tan agradecido por haber instalado un teléfono en el baño!) Tres minutos más tarde, llegó un oficial de policía, pero no podía ingresar a la casa porque no estaba seguro de cuántas personas había dentro.Necesitaba refuerzos. Así que esperó en el camino de entrada a que llegaran policías adicionales.

    Mientras tanto, Norma soportó a este hombre gritar, cantar y destruir nuestras cosas durante veinte minutos, los veinte minutos más largos de su vida. Varias veces, lo oyó gritar tan cerca que sintió terror de que estuviera a punto de entrar en nuestra habitación. Está entrando, está entrando, le gritaba a la operadora del 911. La operadora le aseguró a Norma que la policía estaba lista para irrumpir en el lugar si realmente el hombre llegaba a entrar a la habitación. Finalmente este hombre trastornado se atrincheró contra sus demonios dentro del clóset de una de las habitaciones del segundo piso: la habitación situada justo arriba de Norma.

    Cuando la policía finalmente apresó a este hombre, hallaron sangre en el picaporte de nuestro dormitorio. Se había atrevido a llegar hasta la puerta de nuestra habitación, pero por alguna razón se había detenido. Hasta este día, Norma cree que los ángeles de Dios estuvieron allí con sus brazos extendidos, y le decían que no podía avanzar más.

    Aquella noche de octubre, lo que Norma más temía se hizo realidad. Pensó que nuestra casa estaba segura, porque teníamos el último sistema de seguridad hogareño. El único problema era que esa noche no se había activado. Teníamos un sistema de seguridad de primera, pero no prestábamos mucha atención a su uso, porque jamás supusimos que lo necesitaríamos. ¿Por qué habríamos de necesitarlo? En nuestra pequeña ciudad de Branson, Missouri, prácticamente no hay delitos. Nunca se nos ocurrió que una persona muy enferma viviera justo enfrente. Pensamos que estábamos seguros, pero no era así. De inmediato, prometí instalar medidas de seguridad adicionales, y juré que nunca más dejaría de marcar el código de seguridad de nuestro sistema. La promesa era sumamente importante, pero volveré a eso en breve. Primero quiero tratar la importancia de la seguridad.

    Nuestra necesidad de seguridad

    Quizás su matrimonio tenga una falla de seguridad similar, una que usted ignora por completo o una que está por ocurrir. Para que no haya ningún malentendido, no estoy hablando de la seguridad física. Es importante, y necesita cuidarla; pero es una cuestión totalmente distinta. La brecha de seguridad en nuestro hogar que amenazó a Norma es análoga a la clase de seguridad que necesita en su matrimonio. Me refiero a la seguridad emocional: la de abrirse verdaderamente y conocerse en un nivel profundo, íntimo, sin temor a que nos culpen, critiquen, juzguen o condenen. Como la mayoría de las parejas, quizás usted piense que un matrimonio exitoso depende de sus habilidades relacionales, cuántas posee, sus niveles de desarrollo y el éxito que tiene al aplicarlas. Pero ninguna de estas capacidades surtirá efecto si su matrimonio carece de un ingrediente básico y fundamental: la seguridad.

    Cuando fundé el centro de investigaciones de nuestro ministerio, uno de mis sueños era descubrir qué se necesitaba realmente para que las parejas tuvieran matrimonios florecientes. Después de dirigir un equipo de investigación durante años de estudio, mi hijo, el Dr. Greg Smalley, determinó que la clave número uno para tener un matrimonio íntimo y satisfactorio para las parejas es mantener la seguridad.

    La seguridad es la necesidad olvidada, el ingrediente pasado por alto que puede hacer que su matrimonio sea el mejor que existe sobre la faz de la tierra. La seguridad pone de relieve y alimenta cada faceta de su relación. La seguridad hace que sienta su matrimonio como el lugar más confiable del mundo, el lugar donde quiere vivir, crecer y amar. Pero para experimentar ese nivel de seguridad, primero debe construir un sólido sistema de seguridad relacional y marcar el código para activarlo. Cuando esos sentimientos de intranquilidad entre ustedes comiencen a disiparse, estarán en camino al mejor matrimonio que puedan imaginar.

    Las investigaciones me han convencido de que la seguridad es la clave número uno para tener un matrimonio maravilloso.

    ¿Por qué la seguridad es la clave para un matrimonio maravilloso?

    El neurocientífico de la UCLA, Dr. Allan Shore, escribe que todos los humanos desean tener relaciones satisfactorias, porque una sección del cerebro fue diseñada para buscar una conexión afectiva con otros. La necesidad de relación está incorporada. Es parte de la naturaleza innata de cada ser humano sobre la tierra. Piense en esto: toda su vida ha estado tratando de conectarse con mejores amigos, padres, hermanos, compañeros, entre otros. Pero sin importar todo lo que una persona pueda esforzarse, la relación profunda, de base emocional, íntima, del tipo mejor amigo sólo tendrá lugar cuando se sienta confiado y seguro en presencia del otro.

    El Dr. Bob Paul, vicepresidente de Enfoque en el Instituto de Matrimonio Familiar, denomina a este concepto sentirse a salvo.¹ El Dr. Paul descubrió que cuando usted se siente asalvo, automáticamente se abre y comparte cada vez más de su ser más profundo. A medida que continúa abriéndose, la relación de mejor amigo comienza a darse naturalmente. Cierre los ojos e imagine que vive con una pareja que lo acepta por lo que es. Él nunca trata de cambiarla. Ella siempre está buscando pistas para entenderlo mejor. Él no sólo la aprecia mucho por lo que es, también le fascinan cada uno de sus movimientos, cada una de sus palabras, cada una de sus acciones. ¿No sería maravilloso?

    La mayoría de las parejas casadas busca continuamente formas de crear esa clase de experiencia íntima. Las típicas estrategias que solemos explorar para crear intimidad podrían incluir: aprender el lenguaje de amor y las necesidades emocionales del otro; estar atentos a los gestos y eventos románticos como enviar flores, tarjetas y planear cenas a la luz de las velas; mantener regularmente noches de cita; asistir a conferencias de la iglesia o sobre relaciones; desarrollar excelentes técnicas sexuales; leer libros sobre el matrimonio; o participar en un grupo pequeño y hablar sobre su matrimonio. Y la lista de estrategias es interminable.

    No me malinterprete. No estoy criticando estas vías para perfeccionar el matrimonio. Después de todo, yo mismo he escrito sobre algunas de estas técnicas en otros libros. Conocer el lenguaje de amor de su cónyuge, por ejemplo, es una excelente estrategia una vez que su matrimonio se siente seguro. En efecto, puede ayudar a crear mayor seguridad. Pero la mayoría de los libros que he escrito, al igual que muchos de los libros de autores amigos, delinean estrategias para optimizar la relación matrimonial después de que el elemento vital de la seguridad se ha establecido entre los miembros de la pareja. Aunque en cierto nivel estas estrategias valen la pena y resultan de utilidad, nuestro centro de investigación matrimonial descubrió que no dan buen resultado a la hora de producir intimidad, a menos que primero las parejas edifiquen un cimiento de seguridad en su matrimonio.

    La seguridad nunca existirá en un matrimonio hasta que los miembros de la pareja superen la resistencia natural a abrirse al otro. ¿Por qué tenemos esa resistencia? Porque al abrimos nos hacemos vulnerables, y la vulnerabilidad significa riesgo. No estamos muy seguros de lo que dirá nuestro cónyuge cuando realmente nos abramos o cómo usará lo que le revelemos. ¿Qué va a pensar él cuando le revele esta verdad sobre mí que oculté durante tanto tiempo? ¿Qué dirá ella cuando le cuente lo que hice? ¿Se reirá o me ridiculizará cuando le diga lo que estoy pensando? Cuando arriesga, usted puede perder. Y cuando el riesgo supone el impedimento de una relación vital, la pérdida puede ser devastadora. Por eso, muchos cónyuges se retraen del contacto y la intimidad. Por lo general, es un intento de evitar ser heridos, humillados, avergonzados o simplemente incomodados por la perspectiva de abrirse completamente al otro. Tenemos una tendencia natural a evitar el riesgo.

    La manera de superar ese riesgo es establecer en su matrimonio la seguridad de saber que cada uno de ustedes puede revelar su corazón al otro con confianza, sin temor de condenación. La única forma de lograr esta clase de intimidad marital es dedicar tiempo, atención y energía significativos para crear una atmósfera en la cual ambos miembros de la pareja se sientan seguros del amor y la aceptación del otro cuando se hagan vulnerables al abrirse. La seguridad reduce el riesgo. Sólo piense cuán simple puede ser: usted no tiene que ser el gurú experto en relaciones y dominar todas las estrategias y técnicas diseñadas para optimizar la intimidad; todo lo que necesitan es sentirse seguros en su matrimonio, y la mejor relación posible se dará de forma natural. ¿No son buenas noticias?

    Gastamos inútilmente mucha energía tratando de escondernos. Levantamos paredes para ocultar nuestro ser interior e intentamos proyectar la imagen que creemos que nuestra pareja quiere, para que cuando nos mire a través de la lente de su cámara, le guste lo que vea. Pero por levantar esa fachada, tendemos a mantener partes de nosotros cerradas y protegidas. Quizás ignoremos o neguemos lo que realmente sentimos. Tal vez recurramos a toda una serie de conductas para evitar riesgos relacionales —conductas como estar enojados, a la defensiva o ser exigentes— como modo de distraer a nuestro cónyuge de nuestra vulnerabilidad o de desviar su condenación. Lamentablemente, por lo general, estas estrategias limitan la calidad de la intimidad de nuestro matrimonio, porque al otro le resulta dificil acercársenos si estamos detrás de una gruesa pared. Nos escondemos, porque no sentimos seguridad para abrirnos, y la transparencia es imprescindible para una relación matrimonial satisfactoria.

    A pesar de los riesgos, los beneficios potenciales de un matrimonio íntimo son muchos. La intimidad crea la oportunidad ideal para:

    amar profundamente y ser amado;

    experimentar un sentido significativo de pertenencia;

    tener un sentido de propósito en la vida más claro;

    tener la capacidad de marcar una diferencia importante en la vida del otro;

    y tener una forma de expresar plenamente lo mejor de nosotros.

    En su matrimonio, ¿se siente lo suficientemente seguro como para abrirse y compartir quién es usted realmente, incluyendo sus pensamientos, esperanzas y sueños más profundos sin que se deslice esa sensación de intranquilidad, sensación de que podría ser culpado, criticado, condenado, juzgado o ridiculizado? ¿Teme que le destrocen el corazón o sus emociones o que destruyan sus sueños? ¿Siente que debe cerrar su corazón con barricadas y proteger su ser más íntimo tras cerraduras y puertas porque su pareja no le da seguridad para abrirse?

    Desde que era una niñita, la primera ambición de Heather fue ser madre. Pero por tener que cuidar de su propia madre inválida, no se casó con Troy hasta casi los treinta. Troy trabajaba como bombero, pero era muy hábil con las manos y tenía un verdadero talento para la ebanistería fina. A menudo, soñaba con abrir su propia tienda de muebles. Heather también trabajaba, por lo que habían guardado sus buenos ahorros. Heather sabía del sueño de Troy, pero ella quería iniciar una familia pronto, y necesitarían ese dinero para los gastos cuando ya no hubiera dos ingresos en la casa. Durante un largo tiempo, Heather no lograba decirle a Troy que estaba preocupada porque oía el tictac de su reloj biológico, y si no comenzaban una familia, pronto sería demasiado tarde.

    Una noche después de la cena, ella le dijo: Cariño, ¿alguna vez te dije cuánto quiero que tengamos familia?.

    Bueno, imaginé que querrías hijos, respondió Troy. Y tan pronto tenga mi negocio encaminado, haremos lo necesario para que eso suceda.

    Para entonces quizás sea demasiado tarde, respondió Heather. Realmente debemos comenzar una familia ahora o quizás nunca suceda.

    Troy sabía que ella tenía razón. También percibió la ternura de su voz cuando hablaba de tener un hijo. Él quería tener su tienda de muebles, pero también amaba a su esposa. Así que en lugar de disuadirla, comenzó a hacerle toda clase de preguntas sobre sus sueños y esperanzas. ¿Cuántos hijos quería tener? ¿Planeaba dejar de trabajar después de que llegara el bebé? ¿Cuánto costaba tener

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