Información de este libro electrónico
El volumen se complementa con notas a pie de página, que contextualizan figuras y eventos históricos, y una sección de Contenido Extra, que incluye poesías célebres como "Yo soy un hombre sincero" y "Mi caballeroa".
Descubra el legado visionario del mártir cubano cuya voz sigue latente en el corazón popular.
Los cuentos:
El Padre las Casas: Por cuatro siglos se alza un hombre bueno, "de lirio el color", que abandona la riqueza por la sotana negra. Su misión: enfrentar la crueldad de la Conquista y luchar solo contra un imperio. Descubre el poder de su pluma contra el arcabuz y la avaricia.
Las ruinas índias: Un viaje a las ruinas mayas y aztecas revela la grandeza de una "raza artística, inteligente y limpia". Conoce ciudades de mármol y oro, y héroes que enfrentaron a Cortés. Uma história de poesía e barbárie que desvela o mistério por trás da queda desses monumentos.
Nené traviesa: Nené, sin su madre, halla consuelo en su padre y en su dulce manía por el azúcar. Su curiosidad por un libro antiguo y prohibido la consume. Un día, a solas, la niña "Merengue de Fresa" cede a la tentación, sin medir la magnitud de su travesura. O que o misterioso volume revelará a Nené?
La exposición de París: París, 1889: El mundo entero se reúne para celebrar la libertad en la Exposición Universal. Desde la Torre Eiffel a los pabellones americanos, uma visión de la humanidad: sus artes, su historia y sus audaces inventos. Una visita a la cumbre más alta y al corazón del progreso humano.
Bebé y el señor don Pomposo: Bebé, un niño de rizos rubios y corazón noble, ama a su primo Raúl. Pero un arrogante pariente, "Don Pomposo", le regala un sable de oro ignorando al niño pobre. Bebé, conmovido por la tristeza de Raúl, se enfrenta a una gran decisión: sua bondade vencerá seu valioso tesouro.
La historia del hombre, contada por sus casas: Un asombroso viaje por las eras, donde las casas cuentan la historia del hombre. Desde la cueva paleolítica y las ciudades lacustres hasta los palacios de Grecia, Egipto y el imperio azteca. Descubre cómo la arquitectura revela la evolución, la cultura y el alma de cada civilización.
La muñeca negra: Piedad, una niña noble, celebra sus ocho años con regalos de lujo. Una muñeca de porcelana opaca sua velha amiga Leonor. A pesar de la fiesta y el regalo perfecto, Piedad no se siente completa. El secreto de la niña se esconde en el ramo de nomeolvides que busca.
Otros títulos de la serie 7 mejores cuentos de José Martí ( 30 )
7 mejores cuentos de Baldomero Lillo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Abraham Valdelomar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Antón Chéjov Calificación: 5 de 5 estrellas5/57 mejores cuentos de Antonio de Trueba Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Machado de Assis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Charles Perrault Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Roberto Payró Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Edgar Allan Poe Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Joaquín Díaz Garcés Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Soledad Acosta de Samper Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leopoldo Lugones Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Pablo Palacio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de César Vallejo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Arturo Reyes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leopoldo Alas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Horacio Quiroga Calificación: 1 de 5 estrellas1/57 mejores cuentos de Roberto Arlt Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leonid Andréiev Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de José Martí Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Gustavo Adolfo Bécquer Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Juan Valera Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Julia de Asensi Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Vicente Blasco Ibáñez Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Oscar Wilde Calificación: 2 de 5 estrellas2/57 mejores cuentos de Franz Kafka Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Washington Irving Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de James Joyce Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Mijaíl Bulgákov Calificación: 4 de 5 estrellas4/57 mejores cuentos de Guy de Maupassant Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Anatole France Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Lee más de José Martí
La Edad de Oro: publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América. Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Obras - Colección de José Martí: Biblioteca de Grandes Escritores Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Granos de oro Pensamientos Seleccionados en las Obras de José Martí Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUNA CORDILLERA COMO ESPINA DORSAL Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAmistad funesta Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAbdala Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesFlores del destierro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNuestra América Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDiarios de campaña Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAmor con amor se paga Calificación: 2 de 5 estrellas2/5Textos políticos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVersos sencillos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAdúltera Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesIsmaelillo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLucía Jerez (Amistad funesta) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuba Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAmistad Funesta: Edición enriquecida. Amistad y lucha por la libertad en la Cuba colonial Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEn los Estados Unidos. Escenas norteamericanas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAmistad funesta (novela) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVersos libres Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relacionado con 7 mejores cuentos de José Martí
Títulos en esta serie (62)
7 mejores cuentos de Baldomero Lillo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Abraham Valdelomar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Antón Chéjov Calificación: 5 de 5 estrellas5/57 mejores cuentos de Antonio de Trueba Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Machado de Assis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Charles Perrault Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Roberto Payró Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Edgar Allan Poe Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Joaquín Díaz Garcés Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Soledad Acosta de Samper Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leopoldo Lugones Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Pablo Palacio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de César Vallejo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Arturo Reyes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leopoldo Alas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Horacio Quiroga Calificación: 1 de 5 estrellas1/57 mejores cuentos de Roberto Arlt Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Leonid Andréiev Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de José Martí Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Gustavo Adolfo Bécquer Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Juan Valera Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Julia de Asensi Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Vicente Blasco Ibáñez Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Oscar Wilde Calificación: 2 de 5 estrellas2/57 mejores cuentos de Franz Kafka Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Washington Irving Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de James Joyce Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Mijaíl Bulgákov Calificación: 4 de 5 estrellas4/57 mejores cuentos de Guy de Maupassant Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Anatole France Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Libros electrónicos relacionados
Maestros de la Poesía - José Martí Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCinco de mayo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Crónica mexicana. Manuscrito # 117 de la Colección Hans Peter Kraus Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa última primavera: Y otros cuentos breves Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El águila y el cóndor. México/Perú.: Segundo ensayo de comparación. Tiempos modernos y contemporáneos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl resplandor Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTesoros De México: Sucesos Inéditos Y Aventuras Ilustradas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl origen sensorial de la conciencia en la narrativa colombiana (1870-1920) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa narración de Arthur Gordon Pym Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHelia Bravo Hollis. Memorias de una vida y una profesión Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAntología. Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl hijo de las sombras Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMúsica (Notas y tiempos) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuentos de animales Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCarlos Salazar Herrera. Escritos inéditos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Sonata de estío Calificación: 2 de 5 estrellas2/5El corazón de las tinieblas Calificación: 3 de 5 estrellas3/5El presidio político en Cuba Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCandelaria del Azar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBartleby, el escribiente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones7 mejores cuentos de Antón Chéjov Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Moro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos pobres son la fuerza: discursos de Ricardo Flores Magón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSolo los besos nos taparan la boca Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Trinidad de Juárez: Leyenda del año 1648 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSimpatías y diferencias: Tercera serie Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Plan de Ayala: Un siglo después Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesGabo, memorias de una vida mágica Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las esquinas oscuras Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Ficción general para usted
La Divina Comedia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Soy toda oídos Calificación: 3 de 5 estrellas3/5La matriz del destino: El viaje de tu alma Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La milla verde (The Green Mile) Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Mitología Maya: La sabiduría divina Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Años de perro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEsposa por contrato Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Los nombres propios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Collide Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Fortuna Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Vaya vaya, cómo has crecido Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Sólo era sexo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5¿Cómo habla un líder?: Manual de oratoria para persuadir audiencias Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La insoportable levedad del ser Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNo estás en la lista Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El mito de Sísifo de Albert Camus (Guía de lectura): Resumen y análisis completo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La próxima vez que te vea, te mato Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Canción sin volumen: Apuntes, historias e ideas sobre salud mental Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las gratitudes Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las siete muertes de Evelyn Hardcastle Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Jerusalén. Caballo de Troya 1 Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La baraja española Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos valientes están solos Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Estoy bien Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRegalos de sanación Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Santa Biblia - Reina-Valera, Revisión 1909 (Con Índice Activo): Biblioteca de Grandes Escritores Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Alicia en el País de las Maravillas & A través del espejo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Nocturna: Book One of The Strain Trilogy Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Carta de una desconocida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La literatura hispanoamericana en 100 preguntas Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Categorías relacionadas
Comentarios para 7 mejores cuentos de José Martí
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
7 mejores cuentos de José Martí - José Martí
El Autor
José Julián Martí Pérez, nacido en La Habana el 28 de enero de 1853, no fue solo un poeta, ensayista o diplomático; fue el Apóstol de la Independencia de Cuba y el faro que iluminó la lucha contra el dominio español. Su vida, breve pero intensa, culminó en los llanos de Dos Ríos el 19 de mayo de 1895, convirtiéndolo en el mártir y símbolo eterno de la libertad cubana y la soberanía americana.
El Despertar del Joven Patriota
Hijo de un militar valenciano, Mariano Martí, y de la canaria Leonor Pérez Cabrera, el joven José mostró un precoz compromiso con el destino de su tierra. Apenas con 15 años, ya había publicado versos y, a los 16, fundó el periódico La Patria Libre. Su temprana adhesión a la causa independentista, en medio del levantamiento revolucionario de 1868, le costó caro: seis meses de trabajos forzados y, en 1871, la deportación a España.
Pero el exilio, lejos de doblegarlo, forjó al intelectual. En la península, continuó su educación, licenciándose en Derecho Civil y en Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza en 1874. Este periodo marcó el inicio de una vida nómada, un ir y venir constante por el continente que lo convirtió en el gran articulador de las ideas de libertad en América.
La Pluma como Espada y el Exilio Constante
Tras España, Martí recorrió Francia, México y Guatemala, donde se desempeñó como catedrático. En 1877 se casó con Carmen Zayas Bazán en México y regresó brevemente a Cuba en 1878, donde nació su único hijo, José Francisco, apodado Ismaelillo. Sin embargo, su activismo irrefrenable le valió un nuevo destierro.
Desde 1881, su centro de operaciones y de vida se instaló en Nueva York, salvo una breve, pero significativa, estancia en Venezuela, donde fundó la Revista Venezolana hasta que el dictador Antonio Guzmán Blanco se opuso a sus ideas. En el corazón de Estados Unidos, Martí no solo ejerció como cónsul de varias naciones latinoamericanas, sino que también desgranó su inmensa obra periodística y literaria, tejiendo una red de pensamiento que abrazaba todo el continente.
El Pionero del Modernismo y la Visión de América
Como escritor, Martí revolucionó las letras hispanoamericanas. Se le considera el iniciador del Modernismo, un movimiento que buscaba la belleza y la renovación formal, pero que en sus manos se cargó de un profundo sentido ético y político.
Su prosa, personalísima y fluida, se convirtió en modelo. Desde su columna en La Nación de Buenos Aires, se hizo famoso en toda Latinoamérica, analizando con agudeza tanto la cultura estadounidense (con admiración por hombres como Emerson y Whitman, pero con profunda crítica a su expansión imperialista) como el destino de las repúblicas hispanas. En su ensayo fundamental, Nuestra América
(1881), Martí sentó las bases de la identidad latinoamericana, alertando sobre la necesidad de un gobierno que salga de la tierra
y de la unión de los pueblos frente a nuevas amenazas.
Su poesía, aparentemente simple, es de una sinceridad conmovedora. Colecciones como Versos Sencillos (1891) abordan temas de amor, amistad y naturaleza con una transparencia lírica que oculta una gran hondura filosófica. Además, su amor por la infancia se plasmó en la revista La Edad de Oro (1889), una joya dedicada a los niños de América.
El Artífice de la Guerra Necesaria
Su vocación como intelectual estuvo siempre al servicio de la acción política. Desde Nueva York, Martí demostró un genio organizativo extraordinario. En 1892, fundó el Partido Revolucionario Cubano y su periódico oficial, Patria, unificando a las distintas facciones independentistas bajo un único mando y propósito: la guerra necesaria.
El 31 de enero de 1895, dejó su centro neoyorquino y viajó al Caribe para ultimar los detalles de la invasión. En Montecristi, República Dominicana, firmó con el generalísimo Máximo Gómez el Manifiesto de Montecristi, el programa de la revolución. Finalmente, el 11 de abril de 1895, desembarcó en Playitas de Cajobabo, Cuba, para tomar parte activa en la guerra que había orquestado.
Apenas un mes después de pisar suelo patrio, el 19 de mayo de 1895, José Martí cayó en combate en Dos Ríos. El día anterior, había dejado su testamento político en una carta a su amigo Manuel Mercado, expresando su deber de impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que Estados Unidos se extendiera por las Antillas y cayera con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América
.
Su muerte en el campo de batalla lo elevó a la categoría de mártir, solo siete años antes de que se lograra la anhelada independencia. José Martí es, por su sacrificio y su legado visionario, El Maestro
y el modelador principal de la nacionalidad cubana.
El Padre las Casas
Cuatro siglos es mucho, son cuatrocientos años. Cuatrocientos años hace que vivió el Padre las Casas¹, y parece que está vivo todavía, porque fue bueno. No se puede ver un lirio sin pensar en el Padre las Casas, porque con la bondad se le fue poniendo de lirio el color, y dicen que era hermoso verlo escribir, con su túnica blanca, sentado en su sillón de tachuelas, peleando con la pluma de ave porque no escribía de prisa. Y otras veces se levantaba del sillón, como si le quemase: se apretaba las sienes con las dos manos, andaba a pasos grandes por la celda, y parecía como si tuviera un gran dolor. Era que estaba escribiendo, en su libro famoso de la Destrucción de las Indias², los horrores que vio en las Américas cuando vino de España la gente a la conquista. Se le encendían los ojos, y se volvía a sentar, de codos en la mesa, con la cara llena de lágrimas. Así pasó la vida, defendiendo a los indios.
Aprendió en España a licenciado, que era algo en aquellos tiempos, y vino con Colón a la isla Española³ en un barco de aquellos de velas infladas y como cáscara de nuez. Hablaba mucho a bordo, y con muchos latines. Decían los marineros que era grande su saber para un mozo de veinticuatro años. El sol, lo veía él siempre salir sobre cubierta. Iba alegre en el barco, como aquel que va a ver maravillas. Pero desde que llegó, empezó a hablar poco. La tierra, sí, era muy hermosa, y se vivía como en una flor: ¡pero aquellos conquistadores asesinos debían de venir del infierno, no de España! Español era él también, y su padre, y su madre; pero él no salía por las islas Lucayas⁴ a robarse a los indios libres: ¡porque en diez años ya no quedaba indio vivo de los tres millones, o más, que hubo en la Española!: él no los iba cazando con perros hambrientos, para matarlos a trabajo en las minas: él no les quemaba las manos y los pies cuando se sentaban porque no podían andar, o se les caía el pico porque ya no tenían fuerzas: él no los azotaba, hasta verlos desmayar, porque no sabían decirle a su amo donde había más oro: él no se gozaba con sus amigos, a la hora de comer, porque el indio de la mesa no pudo con la carga que traía de la mina, y le mandó cortar en castigo las orejas: él no se ponía el jubón de lujo⁵, y aquella capa que llamaban ferreruelo⁶, para ir muy galán a la plaza a las doce, a ver la quema que mandaba hacer la justicia del gobernador, la quema de los cinco indios. El los vio quemar, los vio mirar con desprecio desde la hoguera a sus verdugos; y ya nunca se puso más que el jubón negro ni cargó caña de oro, como los otros licenciados ricos y regordetes, sino que se fue a consolar a los indios por el monte, sin más ayuda que su bastón de rama de árbol.
Al monte se habían ido, a defenderse, cuantos indios de honor quedaban en la Española. Como amigos habían recibido ellos a los hombres blancos de las barbas: ellos les habían regalado con su miel y su maíz, y el mismo rey Behechío le dio de mujer a un español hermoso su hija Higuemota⁷, que era como la torcaza y como la palma real: ellos les habían enseñado sus montañas de oro, y sus ríos de agua de oro, y sus adornos, todos de oro fino, y les habían puesto sobre la coraza y guanteletes de la armadura pulseras de las suyas, y collares de oro: ¡y aquellos hombres crueles los cargaban de cadenas; les quitaban sus indias, y sus hijos; los metían en lo hondo de la mina, a halar la carga de piedra con la frente; se los repartían, y los marcaban con el hierro, como esclavos!: en la carne viva los marcaban con el hierro. En aquel país de pájaros y de frutas los hombres eran bellos y amables; pero no eran fuertes. Tenían el pensamiento azul como el cielo, y claro como el arroyo; pero no sabían matar, forrados de hierro, con el arcabuz⁸ cargado de pólvora. Con huesos de frutas y con gajos de mamey no se puede atravesar una coraza. Caían, como las plumas y las hojas. Morían de pena, de furia, de fatiga, de hambre, de mordidas de perros. ¡Lo mejor era irse al monte, con el valiente Guaroa, y con el niño Guarocuya, a defenderse con las piedras, a defenderse con el agua, a salvar al reyecito bravo, a Guairocuya! El saltaba el arroyo, de orilla a orilla; él clavaba la lanza lejos, como un guerrero; a la hora de andar, a la cabeza iba él; se le oía la risa de noche, como un canto; lo que él no quería era que lo llevase nadie en hombros. Así iban por el monte, cuando se les apareció entre los españoles armados el Padre las Casas, con sus ojos tristísimos, en su jubón y su ferreruelo. El no les disparaba el arcabuz: él les abría los brazos. Y le dio un beso a Guarocuya.
Ya en la isla lo conocían todos, y en España hablaban de él. Era flaco, y de nariz muy larga, y la ropa se le caía del
