Dejando Huellas a Su Paso
Por Miguel Gómez
()
Información de este libro electrónico
increbles. La fe trabaja ms en enfermedades
incurables, ya cuando los mdicos le dicen te quedan
seis meses de vida, hay que pelear con la enfermedad
con una fe potencialmente poderosa.
Cuando Jesucristo pona la mano en los enfermos,
ellos le decan: gracias maestro porque me has
curado, y l contestaba: Yo no. Tu fe te ha curado.
Miguel Gómez
Miguel Gómez is Lecturer in History at the University of Dayton, and is finishing a manuscript on the crusade of Las Navas de Tolosa. His articles have appeared in the Anuario de la Historia de la Iglesia, and in 2012 he edited a special volume of the Journal of Medieval Iberian Studies about the campaign of Las Navas de Tolosa.
Relacionado con Dejando Huellas a Su Paso
Libros electrónicos relacionados
Ventanas Desnudas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTrazos en el espejo: 15 autorretratos fugaces Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistorias De Un Campesino, Hijo De La Merced Del Playón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos preparados Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMéxico: Jesús Te Ama Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa ley de la ferocidad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDesenjaulados Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDe médico a Sicario Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos 120 días de Alonso Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Cucú De Andropov: Una Historia De Amor, Intriga Y La KGB Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVejez: Bendición O Maldición Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cambio de planes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAventuras y desventuras de un viejo soldado Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVacaciones en Máncora Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Soledad De La Noche: Un Niño Desafiando a Su Destino Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNoticias locales Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesYa está bien de historias alegres Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Niña de Arroyo Blanco Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Estuve Solo En La Oscuridad? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Carta Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿A dónde vas? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Abulón Blanco Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl zoologico paralelo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl mundo en que vivimos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMojarme Las Manos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl invierno de mi desazón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMemorias y sentimientos perturbadores Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones" Mi Vida...Hasta Ahora" Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTodo nos sale bien Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Gaceta De Mi Padre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relatos cortos para usted
Las cosas que perdimos en el fuego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Este mundo ciego Calificación: 4 de 5 estrellas4/5De qué hablamos cuando hablamos de amor Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Perras de reserva Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los peligros de fumar en la cama Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El reino de los cielos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un lugar soleado para gente sombría Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Vamos a tener sexo juntos - Historias de sexo: Historias eróticas Novela erótica Romance erótico sin censura español Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Mejores Cuentos de Isaac Asimov Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa sal de la tierra Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl césped Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El príncipe feliz Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Periferia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los Mejores Cuentos de Pirandello Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl huésped y otros relatos siniestros Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Desayuno en Tiffany's Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Dime que me deseas: Relatos eróticos para leer con una sola mano Calificación: 2 de 5 estrellas2/5Hombres duros y sexo duro - Romance gay: Historias-gay sin censura español Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Horror de Dunwich Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las voladoras Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cuentos reunidos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Me encanta el sexo - mujeres hermosas y eroticas calientes: Kinky historias eróticas Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Alguien que te quiera con todas tus heridas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La respiración cavernaria Calificación: 4 de 5 estrellas4/5¿Buscando sexo? - novela erótica: Historias de sexo español sin censura erotismo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El diosero Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La niña gorda Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa vida es un cuento Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Cuentos de Canterbury: Clásicos de la literatura Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Los divagantes Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Categorías relacionadas
Comentarios para Dejando Huellas a Su Paso
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Dejando Huellas a Su Paso - Miguel Gómez
Copyright © 2013 por Miguel Gómez.
Número de Control de la Biblioteca del Congreso de EE. UU.: 2013917858
ISBN: Tapa Dura 978-1-4633-6713-8
Tapa Blanda 978-1-4633-6712-1
Libro Electrónico 978-1-4633-6711-4
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.
Las opiniones expresadas en este trabajo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente las opiniones del editor. La editorial se exime de cualquier responsabilidad derivada de las mismas.
Fecha de revisión: 10/12/2013
Para realizar pedidos de este libro, contacte con:
Palibrio LLC
1663 Liberty Drive
Suite 200
Bloomington, IN 47403
Gratis desde EE. UU. al 877.407.5847
Gratis desde México al 01.800.288.2243
Gratis desde España al 900.866.949
Desde otro país al +1.812.671.9757
Fax: 01.812.355.1576
ventas@palibrio.com
489421
Dedicado a mí amada esposa Hortencia con quien he compartido 60 años de mi vida, a mis cuatro hijos: Emilia, Miguel, Hortencia y Gomer y mis diez nietos, pero muy especialmente a mi nieta Ana Lucía Rivera (soprano, pintora y compositora) quien se dio a la tarea de recopilar todas mis historias he hizo posible la publicación de este libro.
ÍNDICE
I El nadador
II El torero
III El aprendiz
IV El trocilero
V El trampeador de trenes
VI El viajero
VII La tepiqueña
VIII La luna
IX El matador
X El boxeador
XI El mariguano
XII La caja de cartón
XIII EL DIBLO
XIV El fantasma
XV Hortencia
XVI La troca Durango
XVII La boda
XVIII "El Círculo¨
XIX El curandero
XX El Terreno
XXI El Anciano
XXII La mancha
XXIII El Sobador
XXIV El miedo
XXV ¨La música¨
XXVI ¨La Isla¨
XXVII La Familia
XXVIII La arteria
XXIX La fe
XXX La casa
XXXI Otro milagro
Afirmaciones
Insomnio
Para dejar de fumar
Superando el miedo
Tu fe te ha curado
Tú puedes curarte
I
El nadador
Un día me subí a un sauce grande que estaba ladeado hacia el agua. Desde ahí contemplaba triste y pensativo el remolino donde se acababa de ahogar un muchacho. En ese momento vi que una rama cayó en el remolino y luego salió. Entonces yo, impresionado, me baje del árbol y busqué un palo. Caminé como 15 metros y tiré el pedazo al agua. Como a los 10 segundos fue tragado por el remolino, después de 15 segundos salió disparado.
Ese río se llamaba Presidio
. En tiempo de lluvia crecía y corría a una velocidad de más de 100 kilómetros por hora. Cuando yo atravesaba ese río desde Villa Unión, salía a otro pueblito llamado El Pozole
.
Era 1940. Yo tenía apenas 10 años de edad y era un nadador incansable. Recuerdo que cruzaba ese río 3 veces al día. Así es que mi mamá me daba 3 reateras
diarias., Pero al día siguiente, yo volvía a cruzar el río, y mi mamá me volvía a pegar.
ya se por que se ahogó el muchacho
. Pensé.
Ese joven, al caer al remolino, trató de salir desesperadamente., Al palo, como no tiene movimiento, el remolino lo soltó inmediatamente. Yo me voy a tirar al agua para caer en el remolino. Lo que tengo que hacer, es tomar una respiración profunda y hacerme el muertito., Que mi cuerpo no tenga movimiento, y el remolino me soltará
. Me dije.
Me tiré al remolino y Salí como de rayo. Les platiqué a mis amigos, pero nadie me creyó pero nos reunimos 15 muchachos y nos fuimos al río. Me tiré 5 veces al remolino. Les expliqué como le hacia, y nadie quería meterse, hasta que uno de ellos se animó. Después todos hicieron lo mismo y se divertían tirándose al remolino y decían: vamos a hacernos el muertito
.
¡Pobre de mi mamá, cómo sufrió conmigo! Mi papá nunca me pegó, pero si me daba consejos. El tenía una pequeña tienda de abarrotes, y cuando se le perdía dinero, mi mamá me pegaba. A mi hermana Catalina y a mi hermano Raúl no les pegaba porque ellos eran unos niños muy obedientes.
Cuando ya crecimos, mi hermana riéndose platicaba que ella era la que robaba, y que a mi me pegaban. Yo le pregunté: ¿cómo nunca descubrieron que tú eras la que robaba? Y me contestó. Mira, cuando yo me metía a la tienda por jabón para que mi mamá me lavara la ropa, como el jabón era blandito, yo agarraba monedas de plata de 50 centavos, y las metía en el jabón
.
A mi me hubiera gustado ser nadador profesional. Poco tiempo después, conocí a un muchacho que le llamaban Trine el diablo
de 23 años y yo estaba seguro que era mejor nadador que yo, aunque nunca se animó a cruzar el río. Se decía que una vez, se andaban ahogando dos personas en el mar y que Trine el diablo
las había salvado.
Un domingo, me dijo: vamos a pescar al pozo del caimán. Yo tengo tarraya.
Yo acepté la invitación y nos fuimos a pescar al pozo del caimán. Así le decían al a ese lugar, porque en ese tiempo había caimanes.
Recuerdo que eran como las 12 de la noche. Yo remaba y él echaba la atarraya y era divertido. El agua era mansa y cristalina y los peces se miraban con una luz fluorescente. Yo le decía: mira ahí van varios
. Él echaba la atarraya y los atrapaba. En una de esas, se le atoró y me dijo: ¿te tiras a desatorarla, o me tiro?
. Le contesté: yo me tiro
.
Yo verdaderamente tenía miedo.
