Explora más de 1,5 millones de audiolibros y libros electrónicos gratis durante días

Al terminar tu prueba, sigue disfrutando por $11.99 al mes. Cancela cuando quieras.

Dos años de mentiras
Dos años de mentiras
Dos años de mentiras
Libro electrónico155 páginas1 hora

Dos años de mentiras

Calificación: 0 de 5 estrellas

()

Leer vista previa

Información de este libro electrónico

¿Cómo le contarías a tu novia que trabajas como escort?
 

Ese es el problema que se le presenta a Erin Ramos y, tras dos años de mentiras, ha llegado la hora de confesarse.

IdiomaEspañol
EditorialClara Ann Simons
Fecha de lanzamiento10 nov 2025
ISBN9798232690885
Dos años de mentiras

Lee más de Clara Ann Simons

Autores relacionados

Relacionado con Dos años de mentiras

Libros electrónicos relacionados

Romance LGBTQIA+ para usted

Ver más

Categorías relacionadas

Comentarios para Dos años de mentiras

Calificación: 0 de 5 estrellas
0 calificaciones

0 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    Dos años de mentiras - Clara Ann Simons

    Dos años de mentiras

    Clara Ann Simons

    Dos años de mentiras

    Clara Ann Simons

    Copyright © 2024 por Clara Ann Simons.

    Todos los Derechos Reservados.

    Registrado el 11/02/2024

    Todos los derechos reservados. Ninguna sección de este material puede ser reproducida en ninguna forma ni por ningún medio sin la autorización expresa de su autora. Esto incluye, pero no se limita a reimpresiones, extractos, fotocopias, grabación, o cualquier otro medio de reproducción, incluidos medios electrónicos.

    Todos los personajes, situaciones entre ellos y sucesos aparecidos en el libro son totalmente ficticios.  Cualquier parecido con personas, vivas o muertas o sucesos es pura coincidencia.

    La obra describe algunas escenas de sexo explícito por lo que no es apta para menores de 18 años o la edad legal del país de quien lea el libro, o bien si las leyes de tu país no lo permiten.

    La imagen que aparece en la portada es una modelo. No guarda relación ninguna con la obra, sus contenidos o la autora.

    Para más información, o si quieres saber sobre nuevas publicaciones, por favor contactar vía correo electrónico en claraannsimons@gmail.com

    Índice

    Capítulo 1

    Capítulo 2

    Capítulo 3

    Capítulo 4

    Capítulo 5

    Capítulo 6

    Capítulo 7

    Capítulo 8

    Capítulo 9

    Capítulo 10

    Capítulo 11

    Capítulo 12

    Capítulo 13

    Capítulo 14

    Capítulo 15

    Capítulo 16

    Capítulo 17

    Capítulo 18

    Epílogo

    Capítulo 1

    Me llamo Erin Ramos y soy una escort.

    No me juzgues. Es un trabajo como otro cualquiera.

    Tampoco me llames prostituta, ni puta de lujo, porque mi trabajo va más allá. Y tampoco las juzgues a ellas, cada caso es diferente.

    Tengo treinta y dos años, de los cuales, llevo doce en esta profesión.

    Sí, has leído bien, doce años. Es el único trabajo que conozco. Empecé a los veinte para pagarme la universidad y si crees que hay pocas chicas de esa edad o universitarias metidas en lo mismo que yo, te equivocas.

    No me quejo. Me proporciona un buen dinero y ahora trabajo con clientes habituales, pero también tiene su lado oscuro.

    Y ahora, el momento que más temo en mi vida está a punto de llegar. 

    Era consciente de que tarde o temprano ocurriría, aunque no por eso deja de asustarme.

    La alternativa es aún peor.

    Si este momento no llegase nunca, significaría que estoy sola, que no tendría que contar la verdad sobre mi trabajo a la mujer que amo, a esa con la que quiero pasar el resto de mi vida. Esa persona por la que estoy dispuesta a luchar y con la que quiero envejecer.

    Han sido dos años de mentiras.

    Ahora, se merece conocer la verdad.

    Lo he repasado en mi mente miles de veces. He ensayado una y otra vez lo que quiero decir, he elegido las palabras con cuidado. Y, aun así, no es que me cueste dar el paso, es que soy incapaz de hacerlo.

    Es hora de que Nerea sepa toda la verdad. Llevamos dos años juntas y nunca me había sentido tan bien con nadie. En nuestro futuro hay planes de boda y si quiero que nuestra relación funcione no hay lugar para secretos ni mentiras entre nosotras.

    Y estoy aterrada.

    No tengo ni idea de cómo se lo va a tomar. Se lo he escondido durante demasiado tiempo. Supongo que no es algo que puedas contar con facilidad. No encaja en una conversación trivial. 

    Porque ¿qué le podría haber dicho? Uy, por cierto, se me olvidó comentarte que trabajo como escort. ¡Qué cabeza la mía! Cuando te digo que voy a cenar con clientes del trabajo es solamente cierto a veces y en parte, porque luego follamos. Pero bueno, no tiene importancia, tranquila, que es solo trabajo.

    Soy muy consciente de que he metido la pata ocultándolo durante tanto tiempo, negándole la verdad. Pero ¿qué podía haber hecho? Supongo que no tenía otra opción.

    Sin saber muy bien qué decir, abro el ordenador portátil. Mis manos tiemblan mientras tecleo con torpeza la dirección de una página web.

    —Nerea, por favor, ¿puedes venir un momento? —solicito con un hilo de voz casi inaudible, mi corazón a punto de salirse del pecho.

    —¿Te pasa algo? Te has puesto pálida —murmura sentándose a mi lado.

    —¿Puedes ver esto? —insisto, señalando la pantalla con el dedo índice.

    —Me estás asustando. ¿Qué es esa web?

    La cara de Nerea comienza a ponerse blanca, pierde el color a medida que observa las fotos y lee el texto.

    —¿Son fotos tuyas? ¿De dónde las han sacado? Joder, ¿te han hackeado el ordenador? Tenemos que denunciarlo a la policía ahora mismo —insiste confusa, incapaz de comprender lo que ocurre.

    Niego lentamente con la cabeza. Cierro los ojos y dejo escapar un largo suspiro antes de continuar. Me traicionan las palabras. De pronto, no las encuentro. Las tenía preparadas, pero se han ido.

    —Es hora de que conozcas la verdad sobre lo que hago. Si queremos seguir adelante, debes saberlo —indico casi como una disculpa, bajando la mirada mientras Nerea va leyendo en voz alta el contenido de la web.

    Escort de lujo en Madrid

    Asia, preciosa chica española.  Elegante, cariñosa y muy discreta.

    Edad: 27

    Estatura: 1,72 m.

    Peso:56 kilos.

    Medidas: 85-60-87

    Ojos: Verdes

    Pelo: Rubio

    Idiomas: español, inglés, italiano

    Servicios: GFE, besos, francés natural, lésbico, fantasías, dúplex, ducha erótica, masajes, foot fetish, juguetes, cenas y eventos.

    Tarifa con habitación de hotel incluida. Si prefieres en tu hotel o domicilio, consultar precios.

    Una hora — 400 euros

    Dos horas — 550 euros

    Noche — 1200 euros

    24 horas — 2500 euros

    Método de pago: preferentemente en metálico. Se acepta también Paypal, Bitcoin y tarjeta de crédito.

    Se puede emitir una factura como asesoría de posicionamiento en redes sociales.

    Al terminar de leer la descripción y observar las fotografías, Nerea me clava la mirada. Sus preciosos ojos azules están llenos de lágrimas, su cara refleja una tristeza infinita.

    En ese momento sé que le he roto el corazón.

    —¿Esa chica… eres tú? —pregunta entre sollozos.

    —Sí, soy yo —reconozco tragando saliva.

    —Así que no trabajas de asesora de redes sociales.

    —No.

    —Te has quitado años —susurra, desconcertándome.

    —Es bueno para el negocio. Lo siento, no te lo podía ocultar por más tiempo. Mereces saber la verdad —le explico, encogiéndome de hombros.

    —Saber la verdad —suspira—. Claro. Me lo has ocultado durante dos jodidos años y ahora merezco saber la verdad ¿Antes no lo merecía? ¿Solo ahora? —se queja, dejando escapar lentamente una gran cantidad de aire.

    —Era necesario —admito bajando la voz—. ¿Hubieses empezado a salir conmigo si te lo digo el día que nos conocimos?

    —No, supongo que no —confiesa mientras sus ojos reflejan un dolor insoportable.

    —Esa es la razón. Es un tema bastante tabú. No lo sabe nadie. Ni mi familia, ni ninguna amiga, pero no quiero que haya secretos entre nosotras —explico, acariciando su brazo con suavidad.

    —¡No me toques, joder! —grita, apartando mi mano como si fuese metal ardiendo—. Eres… ni siquiera encuentro palabras para describirte. Eres lo peor. No te puedes ni empezar a imaginar el daño que me has hecho, Erin —responde rompiendo a llorar—. No te lo puedes ni imaginar —repite, alzando los ojos al cielo y secándose las lágrimas con la palma de la mano.

    Me parte el corazón verla tan triste. Cerrando los puños, lloro yo también. Son lágrimas de rabia al ver el daño que le estoy haciendo, al observar cómo se va rompiendo por dentro antes de encerrarse en nuestra habitación, dejándome sola.

    Trato de buscar alguna palabra que pueda aliviarla. Algún gesto. Lo que sea. Me recuerdo a mí misma que tampoco podría haber hecho algo muy diferente. Mi profesión no es algo que le puedas contar a tu pareja con facilidad. Ni a tu pareja ni a nadie. 

    Es lógico que esté dolida. Solo espero poder recuperarla, quiero confiar en que lo nuestro no se acabará así, no de esta manera. Nerea es lo mejor que he tenido en mi vida y no puedo perderla.

    Los minutos se hacen eternos, el tiempo se niega a avanzar, se ha vuelto perezoso. Hago un esfuerzo por dejarle espacio. Debe procesar la información.

    Dejo pasar una hora, camino con sigilo para no molestarla y me asomo a través de la puerta de nuestro dormitorio. Nerea está tirada en la cama boca abajo, todavía llorando, con la cara escondida en la almohada.

    Siento un puñal atravesar mi corazón. Joder, daría cualquier cosa por ella. No quiero perderla por nada de este mundo, aunque mucho me temo que lo acabo de hacer. Creo que todo se acabó. Mi profesión me ha destrozado la vida.

    Doy vueltas en mi cabeza, pensando en dónde me he equivocado, valorando si se podría haber hecho mejor, de alguna otra forma.

    Siento rabia, tristeza, vergüenza. Experimento un miedo atroz. Me aterra que nuestra relación, la única que ha merecido la pena en toda mi vida, se acabe de este modo. Nerea lo es todo para mí, no puede acabar así, de esta manera tan absurda. Me tumbo en el sofá del salón no queriendo molestarla y lloro. Lloro hasta que ya no me quedan más lágrimas, hasta que me quedo dormida.

    No sé cuánto tiempo ha pasado cuando me despierta una cálida mano en mi hombro. Abro los ojos con dificultad, intentando ubicarme, es ya totalmente de noche.

    —No te quedes en el sofá —indica Nerea, extendiendo la mano para ayudarme a levantarme.

    —Lo siento, de verdad —me disculpo, mordiendo con tanta fuerza mi labio inferior que pruebo el sabor de mi sangre.

    —Ahora no quiero hablar, pero no te quedes en el sofá, por favor—insiste.

    Capítulo 2

    A la mañana siguiente, me despierta un intenso olor a café y a algo haciéndose a la plancha. Entro en la cocina, todavía vestida con una camiseta larga y en bragas, y encuentro a Nerea preparando el desayuno.

    —Huele que alimenta —exclamo, tratando de romper el hielo.

    —Estoy haciendo cruasanes a

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1