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Vivir despacio
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Libro electrónico128 páginas1 hora

Vivir despacio

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¿QUIERES DISFRUTAR DEL PLACER DE DETENER EL MUNDO A TU ALREDEDOR Y CONSEGUIR UNA VIDA TRANQUILA Y RELAJANTE?

 

Actualmente, vivimos de forma acelerada, siempre con muchas cosas por hacer, con trabajos exigentes y un ritmo de vida que nos genera nerviosismo y ansiedad. Este estrés permanente y crónico acaba perjudicando nuestra salud y nos impide vivir con tranquilidad, alejándonos de la felicidad.

 

La solución consiste en vivir despacio, frenar esta vida acelerada que tanto nos perjudica. Sin embargo, en la práctica es difícil conseguir algo tan sencillo. Cuantas más cosas queremos hacer para tener más tiempo para descansar y disfrutar, menos tiempo acabamos teniendo realmente. Entonces, ¿cómo podemos conseguir un estilo de vida lento que nos genere bienestar y felicidad?

 

En este libro encontrarás las claves para conseguir un estilo de vida más lento, con los consejos, trucos, hábitos y actividades que te permitirán conseguir una vida más tranquila donde al fin puedas dedicarte a todas aquellas cosas que te hacen sentirte bien y que de verdad deberían ocupar tu tiempo.

 

En este libro encontrarás:

  • Las causas del estilo de vida acelerado actual y cómo afecta a tu salud
  • El concepto de vida lenta y cómo puede beneficiar a tu cuerpo y tu mente y cómo puede permitirte lograr la felicidad
  • La importancia de vivir en el presente y cómo lograrlo
  • El estilo de vida lento enfocado a la alimentación para disfrutar de los alimentos y conseguir una mejor nutrición
  • Aspectos a tener en cuenta para conseguir un trabajo y un entorno laboral tranquilo
  • Cómo gestionar las emociones para conseguir un estilo de vida lento
  • El sexo aplicado a la vida lenta para conseguir un mayor placer físico y sensorial
  • Actividades para conseguir una vida más tranquila como el yoga o la meditación
  • Consejos, trucos y hábitos para lograr el estilo Slow Life en tu día a día

¡Estás a un paso de frenar esta vida tan agitada, acabar con el estrés y empezar a disfrutar de cada minuto de tu vida!

IdiomaEspañol
EditorialKenjiro Ishikawa
Fecha de lanzamiento6 oct 2023
ISBN9798223727392
Vivir despacio

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    Vivir despacio - Kenjiro Ishikawa

    Todos los derechos reservados agosto 2021

    Queda prohibida cualquier forma de reproducción de esta obra, o parte de ella, sin el consentimiento expreso de su autor, en cualquier medio gráfico, electrónico o mecánico, incluido fotocopia o grabación o cualquier otro sistema de recuperación y almacenaje de información.

    Prólogo – Vivir despacio es un estilo de vida que muchos han olvidado, hoy solo se respira estrés

    Vivimos corriendo, inmersos en la velocidad, prisas y ante nuestros ojos, correr es el epítome de nuestro tiempo. Corremos como un pollo sin cabeza, sin ningún lugar adonde ir, corremos como un ratón de laboratorio sobre ruedas sin fin.

    Mujer En Camiseta Roja Mirando Su Portátil

    Tenemos que ir más despacio para poder vivir, porque la lentitud es subversiva, la lentitud nos ayuda a vivir mejor.

    Se conoce como la gran aceleración el fenómeno de transformación socioeconómica y biofísica, que se inició a mediados del siglo XX, debido al enorme desarrollo tecnológico y económico que se produjo después del final de la Segunda Guerra Mundial. Esto se atribuye a los cambios drásticos en las actividades humanas, que dieron como resultado la llamada era humana o el antropoceno, que se caracteriza por el tremendo crecimiento del sistema económico y financiero mundial, el desarrollo tecnológico y profundas crisis ecológicas y biofísicas.

    Ante este panorama apresurado y acelerado, debemos detenernos, calmarnos, reflexionar, determinar el objetivo de una vida mejor y empatizar. En este sentido, la lentitud es sumamente disruptiva. Para vivir, tenemos que reducir la velocidad. En palabras de Antonio Machado, observar, pensar, recrear, prestar atención a los detalles, caminar en lugar de correr, y hacer el camino.

    Precisamente de eso hablaremos en este libro, de aprender a vivir lento, life low.

    Carl Honoré decía hace unos años que vivir rápido no es vida, sino supervivencia, estamos atrapados en una cultura de prisas e impaciencia, en un estado constante de sobreestimulación e hiperactividad, que reduce el disfrute de la capacidad de disfrutar de la vida.

    La prisa trae que llenemos la vida de tareas febriles que no nos dan espacio para vivir lo esencial, para disfrutar los momentos de felicidad.

    Como explica brillantemente la psicología, la racionalidad requiere demora, y la prisa puede traernos prejuicios. Aunque nuestro pensamiento rápido es adaptable en muchas situaciones, la falta de reflexión y tranquilidad puede llevarnos a tomar decisiones irracionales y equivocadas. Esto es muy peligroso en todo lo relacionado con la determinación del propósito y la organización de la convivencia. Los prejuicios como la disponibilidad, la polarización del grupo, la confirmación, el género y la raza pueden distorsionar el juicio humano, lo que a menudo conduce a un miedo excesivo a eventos poco probables y, al mismo tiempo, a una confianza infundada en situaciones que representan un peligro real.

    Enriquecemos la vida con actividades frenéticas y de alta velocidad, para que no haya tiempo para afrontar problemas reales y básicos. Sin embargo, la prisa de nuestra vida casi nunca responde al hecho de que tenemos cosas importantes que afrontar con urgencia, sino que responde a las exigencias de un estilo de vida que intenta mantenernos distraídos y ocupados.

    Fotografía De Enfoque Selectivo De La Persona Que Mira El Reloj

    Tenemos una vida precaria, móvil, efímera.

    Por un lado, los teléfonos móviles y las redes sociales tienen como objetivo atraer nuestra atención con la mayor intensidad durante el mayor tiempo posible, con el fin de maximizar la comercialización y monetización esta atención.

    Una vida sin pausa fomenta una cultura sin autopromoción y autoabsorción, bajo demanda, adquisición y propiedad, mientras que al mismo tiempo se aísla de la existencia real y de los sentimientos de los demás. La responsabilidad recae en él.

    En el libro 24/7: El capitalismo al asalto del sueño, Clary describe los sueños como el enemigo del capitalismo turbo acelerado en nuestra era del antropoceno. El sueño es subversivo. Nos libera de una gran cantidad de necesidades simuladas. Su pasividad inherente ha provocado pérdidas inconmensurables en el tiempo de producción, circulación y consumo: la mayoría de las necesidades aparentemente irreductibles de la vida humana: hambre, sed, deseo sexual y amistades recientes, se han reformulado como formas mercantilizadas o financiarizadas. El sueño plantea la idea de las necesidades humanas y del tiempo, que no se pueden colonizar y utilizar para alimentar el enorme motor del lucro, por lo que sigue siendo un lugar de anormalidad descoordinada y de crisis en el mundo actual.

    La falta de seguridad y conexiones laborales, turnos y horarios inoportunos, incertidumbre, qué se requiere hacer, las recompensas recibidas y qué se quiere hacer, el desajuste entre las cosas ha provocado graves quiebras y sufrimientos fatales.

    Que nos equivoquemos está bien, la idea es no volverlo a hacer con la misma piedra.

    Es imposible lograr todo en nuestra sociedad escénica, proponemos mucho o no importa nada. La impresión de no poder nunca terminar algo satisfactoriamente hará que el vórtice nos siga hundiendo. Nos falta tiempo, para todo lo que hacemos usamos menos tiempo, pero tenemos menos tiempo en comparación con la generación anterior. Cuanto más ansiosos estamos, menos tiempo nos queda. El tiempo se ha convertido en una herramienta de dominación, porque la gente (supuestamente) está perdiendo el tiempo con una insatisfacción constante.

    Esa sensación y realidad de que no terminamos algo nos lleva a remolinos donde parece que nos hundimos sin remedio.

    Esto también sucede en las relaciones personales, también se aceleran y prevalece el sexo rápido, aunque esto puede llevar a una falta de intimidad y conexión, porque la intimidad rápida es imposible. Los

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