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El Mar Se Encuentra Con El Cielo: Líneas de Sangre, #4
El Mar Se Encuentra Con El Cielo: Líneas de Sangre, #4
El Mar Se Encuentra Con El Cielo: Líneas de Sangre, #4
Libro electrónico172 páginas2 horasLíneas de Sangre

El Mar Se Encuentra Con El Cielo: Líneas de Sangre, #4

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Información de este libro electrónico

Daphne finalmente encontró un hogar, una familia, el lugar a donde pertenecía. Pero está a punto de ponerlo todo el peligro.

Después de descubrir al topo en su manada, Daphne toma la decisión de traer esa información a la atención del Alfa, y es allí donde todo se agudiza. Killian es el típico Alfa despiadado, y el no ha sido sutil en demostrar la desconfianza que le tiene a ella.

No es hasta que ataca un desastre que Daphne no solo demuestra que no es una mentirosa, sino también lo útil que puede llegar a ser. Una ventaja que el necesita desesperadamente mientras una guerra, una traición y muerte amenazan con destruir a su manda.

Van a rodar cabezas y volaran chispas mientras el par trabaja juntos para mantener a todos alrededor de ellos vivos y con todo lo que él había construido desmoronándose en cenizas.

Volumen 4 de la Serie de Líneas de Sangre.

IdiomaEspañol
EditorialEmily S Hurricane
Fecha de lanzamiento9 sept 2022
ISBN9798201878986
El Mar Se Encuentra Con El Cielo: Líneas de Sangre, #4
Autor

Emily S Hurricane

Emily hails from rural Nova Scotia, curled up on a tree stump with a bubblegum pink notebook and a steaming mug of dark roast coffee. She's a thirtysomething mom of two humans and a furbaby. Her lumbersexual husband doesn’t actually work in lumber anymore, but he still wears the plaid and the beard. She's an established self-published author, freelance editor, and ghostwriter. Her books range in genre from Romance and Erotica to Horror and Paranormal, and everything in between. When she's not writing and/or momming, she's sipping espresso, crocheting, and listening to audiobooks. 

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    Vista previa del libro

    El Mar Se Encuentra Con El Cielo - Emily S Hurricane

    CAPÍTULO 1

    LAS GRANDES PREGUNTAS

    Tan pronto como Daphne posó sus ojos sobre Killian de Brujin, ella supo dos cosas con certeza. La primera era que este era el hombre más poderoso que ella jamás había visto.

    La pequeña parte de su cerebro que todavía estaba en negativa sobre todo esto de los lobos se pulverizó en la nada en ese momento, estando parada ahí mirando al alfa. Algo se despertó dentro de ella, jalando a su caja torácica como si fueran dedos que se estaba acurrucando sobre sus huesos.

    Fue golpeada con una fuerte sensación de quererse arrodillar.

    Sus rodillas temblaron y ella apretó la quijada, bloqueando sus rodillas y enderezando sus hombros. Ella levantó su barbilla y lo estudió, tomando dentro sí sus cabellos despeinados y ligeros, calculadores ojos.

    Cañones decoraban su cuadrada quijada, pero lo menos que parecía era que él había dejado fuera de control a su barba y más que él había la cortado así. Plata brilló a través de la rubia, reluciendo en el sol de la mañana como tótems de sabiduría.

    ¿Él era en realidad sabio? ¿Era solo esto una atracción porque él controlaba tantos lobos en un lugar? ¿Estaba su naturaleza hablando directamente con la parte loba de ella, haciéndola surgir a la superficie? Ella tenía muchas preguntas, pero su lengua se había atascado al techo de su boca.

    Ella tomó un profundo, y poco suave respiro a través de su nariz, la esencia de cuero y oscuro café tostado abrumándola. En ese momento, la pregunta más grande se desintegró de su mente como una calada de humo, porque la segunda certeza que tenía era que este hombre no era su padre.

    Ella no sabía cómo lo sabía, ella solo lo sabía. Esa sensación de manos agarrando su caja torácica, cosquilleando algo dentro de ella que ella nunca había tocado antes, por algún motivo le dijo que ella no conocía a este hombre. El no parecía ser una parte de ella – Por lo menos no todavía.

    Esto también insinuó que cuando ella conociera su sangre y piel, ella lo sabría, de esta misma forma.

    Luz de mi sol. Él me llamó puñeteramente luz de mi sol.

    - ¿Querías verme? - Daphne preguntó, finalmente encontrando su voz. Ella tenía esperanza de haber sonado tan causal como ella quería. Pero después recordó la audición de los lobos, y se imaginó que él probablemente podía contar los latidos del galopar de su corazón.

    Killian pestañeó lentamente, como si estuviera saliendo del trance de estudiarla de igual manera que ella lo había hecho. -Sí, yo quería. - Él le hizo señas hacia el bar que estaba su izquierda. - ¿Algo de beber? -

    - ¿Es esto… Es esto tradicional? - Ella preguntó, juntando sus manos sobre su frente mientras ella trataba de encontrar las palabras correctas para preguntar lo que ella quería preguntar. -Yo no sé si estas al tanto que yo estoy aprendiendo de cómo funciona toda esta mierda. -

    La esquina del labio de él se curveó en una media sonrisa. - ¿Tradicional? Probablemente no. Pera hay mucho que lo sea en estos días. - El caminó hacia el bar con elegancia, el poder rizando debajo de su piel mientras él se movía. El abrió una pequeña nevera que estaba sobre el mostrador y movió sus manos con un movimiento dramático. - ¿Cerveza? -

    Ella tragó duro, y luego encogió sus hombros y se acercó, sentándose en uno de los banquillos del bar. -Oh, ¿Qué demonios? - Ella se dio una vuelta en la silla, en cerrados semi círculos, inquieta como un niño impaciente.

    -Entonces, yo estoy al tanto de tu situación, - Killian dijo mientras abría una cerveza con un penetrante zhhht y puso la helada cerveza enfrente de ella. -Solo lo que he escuchado de la gente hablando. Yo quiero escucharlo venir de ti. ¿Cuál es tu historia? -

    Ella tomó un sorbo largo de su cerveza, tratando de darse tiempo a sí misma para pensar como quería responderle. La mirada de él la atravesó, como si el pudiera ver su cerebro a través de su cráneo.

    Quiero decir mierda, él podría hacerlo, yo no sé nada de los poderes de un alfa.

    -Esa es una gran pregunta, - Ella dijo finalmente.

    Killian no le respondió, el simplemente abrió otra cerveza para él y se apoyó sobre el mostrador enfrente de ella.

    Daphne estaba feliz de estar sentada ahora, donde sus piernas no la pudieran traicionar. Si ella se hubiese encontrado a este hombre en la acera de su pequeño pueblo costero, lo más posible es que ella hubiese sonreído mientras admiraba su suave mirada.

    Pero aquí, en este momento, el tope de torre CN después del apocalipsis, no había nada suave en este hombre. Este lobo.

    -Bueno, - Ella empezó, tanto para distraerse a sí misma de sus pensamientos como para responder a su pregunta. -Yo crecí en la costa oriental, me convertí en una florista, y después ocurrió el apocalipsis. ¿Qué exactamente es lo que estas buscando aquí? -

    Las cejas de él subieron hasta llegar a la línea de su cabello. - ¿Eres florista? -

    -Me gustan las jodidas flores, ¿Es eso un crimen? - Ella se erizó, pero el inmediatamente levanto las palmas de sus manos mientras se reía.

    -No, no, no es un crimen, - El respondió, y descansó sus manos alrededor de su botella. -Solo sorprendido, eso es todo. -

    Daphne encogió los hombros. -Yo no sé, solo me gustan las flores. Parece ser una profesión tonta, especialmente que no hay habilidades de vida que puedan servir en una situación como esta. ¿Pero quién pudo ver venir el final de mundo, cierto? -

    -No es tonta, - Él le aseguró, y descansó su barbilla sobre sus manos, -Solo muy humana. Pero creo que tu no sabías que no eras humana, ¿Cierto? -

    Ella miró fijamente su botella, tocando su cachete con su lengua. -No. -

    Después hubo un largo silencio, y ella podía sentir la mira de él sobre ella, esperando a que ella dijera algo, quizás tratando de obligarla a hacerlo. Pero ella no quería hablar sobre su familia. No quería entras en confidencias con un extraño sobre sus cosas. Ella no quería ser la mestiza que no podía transformarse.

    Ella quería ser un miembro útil de esta manada.

    Ella tomó una profunda respiración, y reunió su valentía, levanto su vista para encontrarse con la de é. -Yo sé que mi situación es extraña. Y el hecho de que tengo este collar puesto demuestra que todavía tengo mucho camino por recorrer para ganar la confianza de ustedes. - Ella tocó con una uña la plata. -No sé cómo me irá con mis sentidos de lobo, o cualquier otra habilidad que ustedes puedan tener, yo quizás solo sea una florista de la zona rural de Nueva Escocia, pero creo que he traído muchas cosas a la mesa. -

    El apretó los labios, y parecía pensar sobre las palabras de ella, adobándolas. - ¿Por qué estabas nerviosa de conocerme? - El preguntó finalmente.

    Daphne se puso su labio inferior entre sus dientes contemplando su respuesta. Ella podría mentir. Ella pensó que probablemente debería, en este punto, tan temprano en el juego, antes de hacer un caso para sí misma.

    Ella se preguntó si él lo sabría, si él podría oler sus mentiras, o de alguna manera oírlas. Él era lo suficientemente poderoso como para ser el único tipo que está a cargo de quien sabe cuántos lobos, el nivel superior de esta mierda sobrenatural. El probablemente era un detector humano de mentiras. O lo que sea, un lobo detector de mentiras.

    Sin embargo, la sensación persistente en sus costillas, cualquier cosa que era eso que estaba cavándose en ella en la presencia de él…ella encontró que ella no quería mentir. Era similar a esa sensación de querer arrodillarse, ella tenía esa sensación de querer someterse. Algo dentro de ella quería que ella soltara todo.

    -Porque yo tengo información que no te va a gustar. - Ella soltó. Parece que era el momento de usar su as bajo la manga. Ella suspiró. -y no estoy segura de cómo vas a reaccionar escuchándola de una nueva loba mestiza que ni si quiera está todavía en tu manada. -

    Killian frunció el ceño. - ¿Qué quieres decir con información? - Él se enderezó, parándose alto, y su presencia era abrumadora. Es como si él hubiese crecido diez tallas, algo en el sofocante mientras levantaba su barbilla.

    Ella casi podía ver la aprensión brillando en el aire alrededor de él. Dios, eres un paranoico, señor lobo, Ella pensó. Aunque tienes todo el derecho se serlo.

    Daphne tomó una profunda respiración, y dijo. -Uno de tus betas te ha traicionado.

    CAPÍTULO 2

    CAÍDA

    Los ojos de Killian se agrandaron y su nariz se encendió. Hubo un repentino estallar de emociones de el aura de él que casi le dan un puñetazo a la cara, y Daphne se preguntó si había sido buena idea entregar el mensaje de la manera que lo había hecho.

    Él tomó una profunda, y temblorosa respiración, y arrancó sus dedos de la botella de cerveza, presionando sus palmas aplanadas sobre el mostrador. Sus dedos se movieron en pequeños tics, como si él quisiera rasguñar el material debajo de ellos.

    ¿Estaba el tratando de no transformarse? Con su limitado conocimiento de cómo funcionaba todo, ella no estaba segura de si esto era una demostración de emociones o si eran emociones que corrían cerca de su lobo. ¿Era el uno de esos clichés de alfas que tenían mal temperamento?

    Ella frunció el ceño.

    -Tienes razón, - El apretó su mandíbula por un momento, sus dientes chasqueando juntos, y él la miró penetrantemente. -Esa información no me gusta para nada. -

    Ella forzó a su voz para que mantuviera lo más nivelada posible. - ¿Me vas a escuchar o me vas a lanzar de la torre? -

    Killian la estudió por un momento, y el deseo de arrodillarse la bañó de nuevo. Ella no estaba segura si él estaba lanzando algún tipo vudú dominante a propósito o no. Claramente su lado lobo quería someterse a él, aunque ella no fuera parte de la manada. ¿Significaba eso que se supone que ella era parte de la manada? ¿Si ella se arrodillaba ante él, haría eso que ella fuera automáticamente parte de la manada?

    Ella quería hacer todas esas preguntas, y muchas más…pero ella se había encasillado a sí misma acusando a uno de sus lobos en el alto eslabón de traición.

    Ella casi podía ver las ruedas dando vueltas en su cabeza. ¿Estaba el fantaseando sobre formas de como matarla? ¿O estaba él estudiando cada uno de sus betas, tratando de averiguar quién era y que era lo que había hecho?

    Si es el inteligente, lo debería estar haciendo. Por favor se inteligente, señor lobo.

    -Explícate. Cada detalle. - Él dijo finalmente, y cruzó sus brazos, y se paró enderezándose hasta llegar a su altura completa. -Después decidiré si lanzarte o no de la torre. -

    Daphne luchó contra el deseo de tragar, su garganta apretándose.

    ¿Qué tengo que perder? Cuando su familia se empezó a enfermar, ella había aceptado su destino, asumiendo que solo era cuestión de tiempo que ella también se contagiara y ella cayera enferma. Estaba perfectamente sana cuando todo el mundo a su alrededor estaba muriendo y todo estaba borroso, un torbellino de confusión y culpa y pesar sin fin.

    Aunque ella intentó beber hasta caer muerta cuando ella era la única que quedaba, ella había encontrado su lucha. Se había

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