Descubre millones de libros electrónicos, audiolibros y mucho más con una prueba gratuita

Solo $11.99/mes después de la prueba. Puedes cancelar en cualquier momento.

Fragmentos del diario
Fragmentos del diario
Fragmentos del diario
Libro electrónico96 páginas1 hora

Fragmentos del diario

Calificación: 0 de 5 estrellas

()

Leer la vista previa

Información de este libro electrónico

El Diario se publicó por primera vez póstumamente, en versión resumida, en 1887, fue un éxito de ventas e inmediatamente se tradujo a varias lenguas. En América latina la admiraron Rubén Darío, Amado Nervo, Victoria Ocampo. José Asunción Silva la recrea en su novela De sobremesa. Marina Tsvetaeva se inspira en el Diario de Marie para escribir sus Cuadernos. También la leen Katherine Mansfield, Anaïs Nin y Simone de Beauvoir. Teodoro Adorno la llamó "La santa patrona del fin de siglo". En 1964 fueron encontrados en la Biblioteca los manuscritos completos del diario de Marie. La escritora Colette Cosnier, "biógrafa de las mujeres olvidadas", se encerró en la Biblioteca Nacional hasta leer las 19,000 páginas de los manuscritos y publicó en 1985 una biografía de Marie Bashkirtseff, Un retrato sin retoques. Los fragmentos del Diario que presentamos fueron seleccionados y traducidos por María Teresa Priego, que también nos regala un entrañable prólogo en el que deja claro la influencia que tuvo, y tiene, en la cultura moderna esta extraordinaria artista.
IdiomaEspañol
Fecha de lanzamiento19 feb 2021
ISBN9786073041591
Fragmentos del diario

Relacionado con Fragmentos del diario

Libros electrónicos relacionados

Ficción general para usted

Ver más

Artículos relacionados

Comentarios para Fragmentos del diario

Calificación: 0 de 5 estrellas
0 calificaciones

0 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    Fragmentos del diario - Marie Bashkirtseff

    Fragmentos del Diario

    colección

    Pequeños Grandes Ensayos

    Universidad Nacional Autónoma de México

    Coordinación de Difusión Cultural

    Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial

    Contenido

    Los cuadernos de Marie Bashkirtseff

    Diario de Marie Bashkirtseff

    Prefacio

    1873

    1874

    1875

    1876

    1877

    1878

    1879

    1880

    1881

    1882

    1883

    1884

    Cronología de Marie Barshkirtseff

    Bibliografía mínima

    Aviso legal

    Los cuadernos de marie bashkirtseff

    "Pero, si no soy nada, si no debo ser nada, ¿por qué esos sueños de gloria desde que pienso?

    Llegará un día en que por toda la tierra mi nombre se oirá a la manera de un trueno."

    Su nombre como un trueno. Heme aquí, más de un siglo después, pensando en Marie. Invitándolas/os a pensar en ella. Imaginando a una Marie del siglo xxi, con una lata de aerosol en la mano, grafiteando muros. Una Marie sin corsé. Dando la pelea en la plaza pública. La escritura de Marie, su vida breve, su ruego repetido por no ser olvidada. La rebeldía. Su cuerpo adolescente condenado a la muerte. La herstory está escrita –también– en los diarios íntimos, entre tantos miedos, tantas represiones, tantas revueltas silenciadas. Hay voces femeninas, sin embargo, que atraviesan los siglos. Nostalgia y gratitud por ellas. Esas mujeres que hicieron la travesía, como escribe Colette Cosnier: De la aguja a la pluma. Marie dio la pelea en ese ambiente suyo de encajes, gestos retenidos y samovares de plata. Con su escritura y con su pintura. A pesar de sus contradicciones, por momentos, abismales. Rodeada –hasta la asfixia– por una familia conservadora, extensa y codependiente. Tan sobreprotegida y tan sola. Entre las fiebres del alma y las fiebres del cuerpo. Entre Baden Baden, el barrio elegante de París y los barrios populares hacia donde salía a buscar sus modelos.

    Los vaivenes de Marie. La presión familiar y su propio deseo de casarse con un noble millonario. Sus largas jornadas de trabajo ante sus lienzos. La tuberculosis a edad muy temprana. A los 14 años comenzó su diario. Murió tres semanas antes de cumplir los 26. Para entonces, ya había escrito los 105 cuadernos con las 19 000 páginas de su diario. La niña de la pequeña nobleza rusa que baila y se encarna en Petipa, la célebre bailarina del Ballet Bolshoi, y congrega a la familia para que la admire mientras baila. La joven que se disfraza de distintos personajes para recibir a sus visitas y jugar a los cuadros vivientes se encanta con los modistos más exclusivos de París, toca el piano, el arpa, la mandolina, se desvela para leer a los clásicos, a los autores de su época, lee como una desaforada. Se interesa en la ciencia. La apasionan la literatura, las artes, la filosofía. La muchacha que propuso en su academia de pintura proyectos para pintar desnudos; le ordenaron concentrarse en las naturalezas muertas. No lo hizo.

    Una vidente leyó el futuro de su madre y le dijo que tendría dos hijos: su hijo sería un hombre común, pero su hija sería una estrella. La madre lo creyó a pie juntillas y ella y la familia se dedicaron a adorar a Marie como a un ser de excepción. Y lo fue, sin duda. Pero hay mucho de especulación en esa adoración de la madre por la hija. La señora Bashkirtseff, a la que Marie amaba y detestaba y de la que tenía una gran dependencia, miró siempre más a la estrella que a la hija. Separada de su esposo después de dos años de matrimonio, entregada al ocio de una nobleza adinerada, la madre convirtió a la hija en su proyecto de vida. Para bien y para mal. Quizás fueron esta exigencia y este mandato los que provocaron ese narcisismo tan intenso en Marie. Tan desesperante. Marie arma escenas. Es temperamental, demandante, egoísta. Eclipsa bien consciente y bien gozosa a su hermano Paul y aun a su prima Dina que vivió siempre con ella y quien fue la más leal de sus acompañantes, su paciente modelo en el taller, su guardiana, aunque Marie no la haya considerado su interlocutora.

    ¿A quién sí consideraba un interlocutor? La breve correspondencia de Marie con Guy de Maupassant es una delicia de inteligencia, profundidad, desparpajo y coquetería. Sabiéndose ya condenada por la tuberculosis, buscaba un editor para su diario. Le escribe a su autor admirado con el seudónimo de Miss Hastings. Esa Marie libre y lúdica, ante la solicitud del escritor de revelarle su verdadera identidad, ¿es gor-da?, ¿es delgada?, ¿es una anciana?, ¿es joven?, en algún momento le responde: ¿y si fuera yo un hombre?, y agrega a la epístola dibujos de un señor regordete. La que se atreve a responderle al maestro: Usted no es el hombre que yo busco. Yo no busco a nadie, señor. Estimo que los hombres no deben ser sino accesorios, para las mujeres fuertes. Se le habrá caído el bigote a Maupassant.

    En muchas ocasiones, Marie describe su contrariedad por no ser hombre, rabia que se traduce más bien en su rebeldía ante la suerte de las mujeres. Las más simples libertades de la vida cotidiana: tomar el sol sin chaperona en una banca en el Jardín de Luxemburgo, visitar sola el Louvre y detenerse ante una pintura el tiempo que quisiera, internarse en el Coliseo en silencio. Considera disfrazarse de hombre, hacerse lo más fea posible para no correr riesgos. No tengo de mujer más que el envoltorio y ese envoltorio es terriblemente femenino. Con respecto al resto, es terriblemente otra cosa.

    Marie reivindica la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres y al mismo tiempo afirma que nunca podrán ser iguales dos seres tan diferentes. Quizás ahora podríamos decir que fue una feminista de la diferencia, avant la lettre. Marie se enamora con los alientos del romanticismo más exacerbado. Rechazó propuestas y fue rechazada. No adoro a nadie, pero busco a aquel a quien adoraré. La linterna de mi imaginación está encendida. Pero también escribe: Un ser, hombre o mujer, trabajando siempre y preocupado por la gloria, no ama como quienes no tienen otra cosa que hacer. Se enfurece contra las limitaciones de su enfermedad. Habla cinco lenguas y lee en griego y latín. Se ajusta el corsé y sueña con hacerlo estallar. Visita con una amiga (ambas con nombres falsos) a la

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1