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¡Ámame!
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Libro electrónico202 páginas3 horas

¡Ámame!

Por AtomiK

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¡ÁMAME! es una novela intensa, honesta y profundamente emocional escrita por ATOMI K. A través de una narrativa ágil en primera persona, el libro entrelaza múltiples historias de jóvenes adultos en la frontera entre la juventud y la madurez, explorando temas como el amor, el desamor, la sexualidad, la traición, el empoderamiento, la soledad y la identidad.

Los personajes —entre ellos María Jesús, Natalie, Romina, Violeta, Matías, Claudia y otros— relatan sus vivencias con una sinceridad desbordante. Cada uno de ellos se enfrenta a sus propios fantasmas, deseos, pasiones y contradicciones, reflejando la complejidad de las relaciones humanas y las cicatrices que deja el tiempo. La historia gira especialmente en torno a Natalie y Romina, dos mujeres marcadas por un amor tan profundo como tormentoso, atrapadas en un ciclo de atracción, dolor y culpa, en el que el pasado siempre encuentra una forma de volver.

La prosa de ATOMI K es directa, juvenil y cargada de emoción, lo que hace que cada página se sienta como una confesión íntima. Es una obra que no busca heroicidades épicas, sino retratar con crudeza y sensibilidad la realidad de quienes luchan por amar y ser amados en un mundo donde todo parece moverse demasiado rápido.

¡ÁMAME! es un espejo de la vida cotidiana, un homenaje a la perseverancia, una carta de amor y de redención, escrita con el corazón.

IdiomaEspañol
EditorialAtomiK
Fecha de lanzamiento29 may 2025
ISBN9798231045082
¡Ámame!

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    ¡Ámame! - AtomiK

    COPYRIGHT

    ——————————————————-

    ¡ÁMAME! By ATOMI K

    ebook_11-pg1.PNG

    ¡ÁMAME! © 2024 ATOMI K

    Diseño de cubierta y maquetación: ATOMI K

    Ilustraciones de portada: freepik.es, desygner.com

    Todos los derechos reservados. Quedan prohibidos (sin la autorización por escrito de los titulares del copyright) bajo las sanciones establecidas por la ley, la reproducción total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía, reproducción y tratamiento informático, junto a la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos. No obstante, está permitida la reproducción parcial de esta obra con fines promocionales, publicitarios, reseñas del contenido de la misma en cualquier medio escrito o digital, inspiracionales, con la única obligación de mencionar al titular del copyright.

    Este libro ha sido publicado de forma autónoma por el titular del copyright, sin el apoyo de una editorial ni terceros. Por este motivo, es posible que el contenido pueda contener algunas erratas y/o errores ortográficos.

    Título ¡ÁMAME!

    ——————————————————-

    By ATOMI K

    ¡Ámame! es un libro ágil con una narrativa en primera persona que cuenta una y varias historias a la vez, narrativas que convergen entre sí desde la perspectiva íntima de cada uno de sus personajes. María Jesús Alcalá, Natalie Obregón, Romina Alborán, Violeta Freire, Matías Ramírez, Clara Benedectino, Ruben Monsalve, Claudia Rivadeneira, Adriana Peregrino, entre otros, tienen mucho que contar sobre sus experiencias con temas tan sensibles como el amor, el desamor, sus éxitos, la sexualidad, sus conquista, sus fracasos, sueños, los acosos que sufrieron, el rechazo y sus miedos a quedarse solos.

    Con una narrativa simple, directa y juvenil, el libro muestra a un puñado de jóvenes que luchan por el amor en el periodo de su vida entre veinte y treinta años. Los protagonistas, que se mueven entre el límite de la juventud y la adultes, experimentan intensamente sus relaciones sociales y románticas, las problemáticas de sus trabajos, sus emociones y su sexualidad, experiencias de vida plasmadas en una trama circular que atrapa de forma sencilla, simple y sensual.

    ¡ÁMAME! Es un libro que no lucha por narrar aventuras epopéyicas ni fantasiosas, la obra habla del día a día de cualquier persona como nosotros, de la vida cotidiana y de lo que cuesta alcanzar la felicidad con las mismas zancadillas que nos hacemos todos mientras salimos a conseguirla. Las historias pueden ser muy cercanas al lector y que intentan ser un reflejo de la loca vida de hoy, pero que a pesar de todo al final termina transformándose en una oda al amor y a la perseverancia de todos sus protagonistas.

    1.-Culpa

    Por favor, necesito vuestra opinión, ¿Qué es peor? ¿Que una mujer se arrepienta de haber hecho algo que pudiera considerarse incorrecto socialmente o vivir con el remordimiento de no haber intentado algo más, casi de forma inesperada importándole un rábano lo que piense el resto del mundo? ¿Es posible existir sin haberse atrevido a hacer las cosas como uno realmente habría deseado con toda la fuerza de la sangre que corre por sus venas? Hay días en los que ciertas reflexiones son superfluas y no aportan absolutamente en nada a mi espíritu, especialmente en años difíciles como este, donde por los vaivenes económicos mundiales el dinero parece no tener el mismo valor desde que entra hasta que sale de nuestros bolsillos, días grises en que la delincuencia, cada vez más pujante, hace que alguien como yo salga a la calle aterrada por las noches o, simplemente, evite hacerlo por miedo a que me asalten, roben o ultrajen a vista y paciencia incluso de otras personas que serían incapaces de defender a nadie para no ponerse en riesgo ellos mismos, lo que seamos realistas es quizá por lo que la mayoría de la gente optaría. Además, últimamente la gente anda furiosa y belicosa por todas partes, mostrando una gran malestar por lo que su vida se ha convertido, buscando encontrar razones de sus desventuras en el resto que las rodea, algo típico del ser humano, acostumbrado a celebrar y gritar a los cuatro vientos solo sus éxitos y jamás hacer algarabía de sus fracasos o malas decisiones. Es curioso, como siempre, cuando la mayoría de los mortales perdemos casi todo lo que tenemos los más listos y poderosos ganan todo eso, una y otra vez, en una rueda que suele girar siempre de la misma forma. ¡Y el calor durante el día y la noche! ¡Ni hablar del calor! La temperatura promedio de los últimos dos meses vuelve a ser histórica lo que hace que este verano sea cada vez más agobiante, horrible y no contribuya en nada a mejorar la calidad de vida que buena no está por lo que antes les comentaba, con esa humedad de mierda que lo hace más insostenible y parece abrazarte sin querer dar tregua alguna, sin embargo, no quiero ser una de esas chicas quejumbrosas que lo único que buscan es da lástima pues yo estoy en medio de este pesar por decisión propia. Da vergüenza ajena cuando una muchacha culpa al universo de cada paso que dio de mala forma, es cosa de abrir las redes sociales para encontrar millones de personas al día culpando a lo que se le cruce de sus desventuras, sin nunca colocarse al centro, aceptando algo de responsabilidad por los pasos que da en su transitar por este mundo, algo bastante peculiar que ante la psicología debiera tener una explicación lógica, pero no soy psicóloga así que es difícil aportar con datos.

    Volviendo a lo mío, aquí me encuentro, silenciosa y pensativa, sentada en solitario con cara de boba y lágrimas en los ojos en una incómoda banca de madera en medio de una plaza pública casi abandonada donde los pocos transeúntes que circulan y los deportistas que pasan corriendo o en bicicleta a centímetros de mí ni siquiera me miran, lo que me hace intuir que quizá soy invisible, mientras con esfuerzo estoy tratando de discernir y sopesar el impacto que los eventos en que estuve envuelta como protagonista la noche recién pasada tendrán en mi vida, pues sin lugar a dudas, lo que paso anoche traerá consecuencias de las que me tendré que hacer cargo si es que me considero una mujer de una sola línea, aunque también tengo la opción de que sea la joven inmadura que llevo dentro la que tome las decisiones y concluya que la mejor salida a lo que he hecho sea huir sin mirar atrás.

    ¡Maldita sea! En el momento de la tarde de ayer en que recibí la llamada de Claudia, sabía de antemano que era una pésima idea contestarle el maldito teléfono, debí seguir mis corazonadas. Era casi obvio, en un ochenta por ciento de las ocasiones en que ella se pone en contacto conmigo, termino arrepintiéndome de cada decisión que tomo al seguir al pie de la letra sus locas ideas que suelen arrasar con su misma persona, pero de paso, con todas sus amigas y ex compañeras de la facultad. Claudia Rivadeneira siempre ha sido esa amiga cercana a la que amas incondicionalmente, de las que una seria capaz de sacrificarse por ellas, pero que cada vez que la vez, parece lanzarte una granada de mano con saña, directo al cuerpo, manteniendo como objetivo la tranquilidad y estabilidad de tus días, generando caos cada vez que hace una de sus temidas y tentadoras ofertas, invitaciones y apariciones, casi telúricas, míticas e ineludibles. Esta era una más de esas ocasiones, un grito de guerra que era mejor pasar por alto pues mi sexto sentido me lo advirtió desde el inicio, pero nuevamente me hice la desentendida y no lo escuché, sacando el teléfono desde mi bolsillo para darle el gusto al contestarle como si estuviera buscando mi propia desgracia. ¡Soy débil y siempre lo he dicho! Siempre contesto a ese maldito llamado pues en mi sangre que para todos pareciera calma hay un fuego oculto con brazas que están siempre a la espera y con ansias de ser reavivadas, un espíritu más que inquieto pues a veces puede resultar ser autodestructivo, negar esa verdad sería negarme a mí misma y nunca he estado de acuerdo con mentir, aunque no desconoceré que omitir puede llegar a ser una salida fácil para muchas situaciones.

    Mientras todos los pensamientos giran a mi alrededor el sol se vuelve más poderoso y la sensación de ahogo se hace más profunda.

    ¡Que fácil es perder el autocontrol! Hay veces que, en mis reflexiones más puras, soft, zen y estudiadas, he llegado a pensar que la voz de mi amiga o la tonalidad de la misma, es casi hipnótica, y por eso con solo escucharla termino haciendo tonterías que nunca haría en mi sano juicio. Pero debo ser justa y no culparla de todos mis males, ya que Claudia no es la única que logra hacer estragos en mi razón y poner de cabeza mi espíritu como si yo estuviera endemoniada, hay más flancos abiertos en mi vida de los que me gustaría tener. Lo mismo me ocurre en el cien por ciento de los casos cuando escucho la letra de la canción Lisa de Young Miko, la verdad, con la más grande de las franqueza, ese efecto casi alucinógeno también aparece cuando veo cualquier video de esa artista, me pasa con cualquier canción que salga de su boca, de esos delicados y juveniles labios. Sus frases cortas y directas, mezcladas con su voz segura y a veces un poco grave y raspada, su belleza y su estilo único tanto al vestirse como al maquillarse, especialmente cuando aparece solo en sujetador deportivo en sus videos musicales o en sus conciertos después de que el público se lo solicite a gritos de forma suplicante, logran desconcertarme y llevarme inmediatamente por el mal camino, pasándome al lado oscuro de la fuerza en forma instantánea, renegando de mi educación de niña bien, dándole la espalda a las enseñanzas casi castas que me entregó el colegio católico de las madres del norte donde estudie desde pequeña. Pero ¿a qué chica no le pasaría eso con una letra como esa y una artista como ella?:

    "Ey

    Hablando claro, tengo un problema.

    Es que, rápido, me enchulo de las nena'.

    Si me hablan lindo, yo me caso sin dilema

    Y me las como a desayuno, almuerzo y cena". (Intenta no leer la letra y escuchar la canción y ver el video ahora mismo, te puedo jurar que me entenderás de inmediato, ya que al oírla el aumento de la líbido resulta irresistible para cualquier ser humano, o por lo menos, para el 99,9% de ellos sin importar para nada donde estas sus preferencias románticas o su condición sexual, eso pasa a ser intranscendente, da absolutamente lo mismo, pues esa chica es un imán que atrapa, un centro de gravedad que erotiza hábil y hasta sutilmente el cuerpo y la mente de quienes giren a su alrededor solo escuchándola. Si me llegara a encontrar con ella cara a cara no perdería el tiempo y me ofrecería en el acto para ser su desayuno, su almuerzo, su cena o la pequeña colación que ella quiera que yo sea dentro de su universo tan pero tan sensual. Tuve la oportunidad de ir a uno de sus conciertos y la verdad, de haber sabido el ambiente que generaba entre todas las chicas que ahí estábamos, hubiera llevado un babero.  

    La verdad, con mis a veces temerosos, desvergonzados, disfrutados y sufridos veinticinco años, a estas alturas intento llevar una vida normal, independiente, austera, profesional y empoderada. Sin embargo, por mucho que una crea en que la austeridad es la clave de un buen vivir cuando el salario no sube lo suficiente y los costos diarios se disparan a cada rato, es todo un desafío o casi una odisea epopéyica reunir el dinero necesario en el mes para pagar el alquiler de un relativamente cómodo apartamento, digo relativamente, pues todos sabemos que la realidad y la percepción de cada persona con respecto a tamaños es absolutamente distinta con tintes de ambigüedad ya que las aspiraciones de una difieren de la de los otros. Hablando claro como dice en sus canciones la excitante chica de mis sueños, yo no soy como muchas amigas que han optado por quedarse a vivir en casa de sus padres para disfrutar de su salario completo a expensas de seguir chupando eternamente la teta de sus progenitores, pudiendo viajar y darse la gran vida gracias a eso, ni tampoco soy de las muchachas que se aventuran rapidamente a compartir piso con amigas para reducir y distribuirse de forma equitativa los costos de sus vidas, ya que eso a menudo, para no decir siempre, termina en unos desastres más titánicos que los vividos en Troya, desencuentros que rompen relaciones de férrea unión que pueden haber durado muchos años o para siempre, así que una forma de cuidar los vínculos de amistad es evitar compartir el mismo techo y los gastos con quienes quieres, otra máxima importante es nunca pero nunca hacer negocios con amigas pues ese es otro de los trampolines que llevan directo al caos. Tampoco me planteo vivir en pareja para repartir los gastos con mi novia o esposa, porque a veces eso puede poner una relación en estado crítico desde el inicio, yo prefiero mi libertad, la posibilidad de tomar mis decisiones sin preguntarle a nadie, el placer de vivir en mi hogar como quiero vivir, sin tener que tener largas discusiones para llegar a un consenso en que, por mi carácter y forma de ser, por lo general soy yo la que termina cediendo en todo y así ha sido en mi historia con cada una de mis novias, pues debo ser una de las pocas lesbianas en el cosmos que milita en contra de irse a vivir inmediatamente con su pareja.

    Desde iniciada mi pubertad, cuando me di cuenta de que lo mio eran definitivamente las chicas, quise integrar esa parte de mí ser lo más naturalmente posible a mi vida cotidiana, sin embargo, mi decisión fue darlo a conocer a mi círculo más cercano después de cumplir mis diecisiete años pues una debe empatizar en que no sera fácil para todos asumir una declaración como esa, ¡menos en un colegio de monjas! Esa fue una de las razones de mi cautela.

    Dicho todo esto y siendo solo una community manager más de las millones que hay en el mundo y una de las veinte que hay en la empresa de tecnología para la cual trabajo, me veo en la necesidad de buscar otros trabajos u oficios adicionales, en lo que sea, para poder llegar dignamente a fin de mes y cubrir los costos de un apartamento de tan solo treinta metros cuadrados, pero que son metros, paredes, pisos y espacios solo para mí y nadie más, nos es ser mezquina, ni quiero que me consideren una persona superflua y materialista, pues desde mi humilde perspectiva cada quien merece un espacio que se considere personal, privado, íntimo, seguro e inviolable. Créanme, treinta metros cuadrados es un verdadero lujo en una ciudad tan cara como Madrid, más si es dentro de la ciudad y cerca del downtown, no lejos en los suburbios. Así que, como dice el refrán que me enseño mi abuela paterna, la que quiere celeste que le cueste, y yo soy de las personas que se esfuerzan con ganas y al máximo por tener su pequeño reino, donde yo soy la reina absoluta, además, dicto las reglas viviendo

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