Del material del que están hechos los sueños
4.5/5
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¡Que empiece el espectáculo!
¿Arriesgarías la amistad con tu mejor amigo por ganar su amor? ¿Y si pudieras tocar tus sueños con los dedos de la mano?
Este es el último año de Sophie, Carter, Ethan y Emme en el Instituto de Artes Escénicas e Interpretativas de Nueva York. Después de tres años de durísimas audiciones y trabajo, están a punto de alcanzar sus sueños: Sophie confía en ser una aclamada cantante, Carter espera recuperar la pasión por la actuación, Ethan tiene un maravilloso don para la composición y Emme ni siquiera esperaba haber llegado tan lejos. Llega el momento decisivo, la audición final, donde las universidades, las academias de baile, los productores elegirán a los mejores.
La tensión se palpa en el ambiente, y los celos, las venganzas y las puñaladas por la espalda se suceden, pero también hay humor y la amistad y el amor jugarán un papel decisivo en el rumbo de sus vidas. Todo se precipitará en un divertido, emocionante y conmovedor final que sólo Elizabeth Eulberg podría realizar.
Comentarios:
«Alfaguara nos deleita de nuevo con una historia de preciosa melodía».
Perdidas entre páginas
«Toda una balada para el oído de los románticos que sin duda recomiendo. Con una narración sencilla pero de las que atrapan, Del material del que están hechos los sueños suena a ritmo in crecendo, sentando las bases de sus personajes poco a poco, acompasando sus vidas a la melodía, para que cuando te des cuenta el reloj se ha movido y tú sigues en el mismo sitio».
Midnight Eclipse
«Eulberg se ha superado y nos ha contado una historia muy juvenil pero sin estereotipos, en un ambiente más que atractivo y con muchas dosis de música y amistad».
Arte literario
Elizabeth Eulberg
Elizabeth Eulberg nació y creció en Wisconsin, Estados Unidos. Más tarde tomó rumbo a la universidad de Siracura y luego se estableció en Nueva York, donde desarrolló su profesión en el sector editorial. Trabajó en el departamento editorial de Scholastic y posteriormente en Little, Brown, donde fue Directora de Publicidad Global de Stephenie Meyer. Las narraciones que más tarde contaría estuvieron durante mucho tiempo rondando en su cabeza. Eran historias entre alguna celebridad, ella y un "vivieron felices para siempre". Finalmente, recordando los libros que disfrutó de adolescente, decidió escribir. Así, ahora tiene publicados ¿Y si quedamos como amigos?, A dos centímetros de ti, Del material del que están hechos los sueños, El Club de los Corazones Solitarios, Mucho más que un club de chicas y Shelby Holmes es genial. Actualmente, vive dedicada a la escritura a las afueras de Manhattan con sus tres guitarras, dos teclados y una baqueta.
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Comentarios para Del material del que están hechos los sueños
45 clasificaciones9 comentarios
- Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Jun 17, 2019
My biggest complaint is that it actually looks like Sophie on the cover. Actually, I really enjoyed the way the characters' stories wove together, and I was really happy with the ending. I'm not sure whether Sophie will get the message Carter was giving her though, - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Aug 20, 2014
This book immediately appealed to the fan girl in me who was obsessed with the first 3 seasons of Glee.
A most enjoyable fun light hearted read about a group of teens in a prestigious school for performing and creative arts in New York. Centres on four characters, told from four different points of view. Each character had their own discitinct voice and personality . The only character I really did not like at all was wanna be super star actress Sophie who took backstabbing bitchiness to new level of obnoxiousness.
Wonderful, full bodied and fleshed out characters. The plot focuses on their senior year, something about the end of term show case which is a really big deal and college auditions. There's drama, a will they won't they romance, audition drama, an awesome band with a troubled lead singer, the bitchy actress, backstabbing, and the quiet but very talented and pretty girl who needs to come out of the shadow into spot light.
Well written and concluded realistically. A very good read.
And crosses off my second square for Bookish Bingo Summer Card - music or dance themes.
books-i-own-paperback - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
May 17, 2014
Take a Bow is my third Elizabeth Eulberg novel and it will certainly not be my last. I recommend Elizabeth Eulberg's books to anyone looking for quality teen chick lit or for a sweet summer read. Eulberg is an incredibly talented author whose stories combine social issues, romance, friendships, and drama for a charming, yet addictive story that comes with a satisfying happily ever after.
Take a Bow is told from the point of view of four characters who attend a highly competitive arts school. There's plenty of struggling to find one's identity, but there's also a slightly painful, but delicious 'unrequited love' dynamic that's built up throughout the novel. Be warned that this book may disrupt your life. I had a hard time putting it down towards the end as I needed to know if Emme and Ethan would end up together, if Carter will finally be able to do what he wants, and if Sophie will get what she deserves.
I love that Take a Bow features musically talented characters with realistic musical ambitions. It's not a book about a group of teens who form a doomed rock band. It takes a look at all the hard work required of a student perusing a career in music, at ambition, and at what it takes to make or break your dreams for the future. Moreover, teens can relate to the pressures of being accepted into post-secondary education, and about the fears about the future that accompany the end of one's high school career.
Take a Bow is a charming, heartfelt, and surprisingly powerful story that could only come from the brilliant writing of Elizabeth Eulberg. Elizabeth Eulberg is my go-to recommendation for YA novels for girls, and one of the top chick lit authors for girls ages 13 & up.
4 Stars - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Apr 16, 2013
Take a Bow was an enjoyable read with characters that you found yourself loving, hating and simply in disbelief at times. The book is written by the unique voices of the main four characters. Transition between the characters was fairly easy to do and had a nice easy flow. The plot is that of four young adults and dreams as high as the moon with competition as fierce as a hurricane and friendships that struggle to survive.
Carter is simply the lovable, pleasant one. His actions are to make it in an artistic way and yet his real dream might be to be a regular person. Emma is the peacekeeper and easily looks past her friends actions. Ethan is the silent one but has compassion for humankind. Sophie is the one you love to hate. This was a storyline that took you into the hearts, minds, spirits and desires of young adults not quite an adult and not a child. The seek notoriety in their artistic dreams. Romance lingers in the air to add to the delight of the reader. This was an enjoyable read.
I received this book via goodreads and enjoyed the opportunity to read it. - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Jul 7, 2012
What a wonderful, well-written and entertaining book!
I love it when an author is able to write a book with more than one characters point of view - and in this story, we get FOUR of them! Four realistic characters that are fun, quirky and ambitious. And Elizabeth Eulberg nails it! Not once did I get confused as to who was talking or what was going on and it made the story flow so swiftly and perfectly - I loved it!
Meet our four headliners...
Emme is a very talented songwriter who works hard and is very organized. But her lack of confidence and unsupportive friend keeps her from fully coming out of her shell to sing and steal the spotlight...
Sophie is the singer. She knows that shes got it all and will do anything to get what she wants and make it all the way to the top.
Ethan is swoon worthy but as a songwriter, he feels that he needs to create drama and chaos in order to write his songs, unlike Emme who writes from the heart.
And last, but certainly not least, Carter aka the child actor. He's been there already and no longer has the drive to continue being an actor and wants to be able to just be himself and finally do what he really loves to do.
It was amazing to see how their senior year unfolds - who grows and learns from their mistakes, and who doesn't. Most of all, what I loved was being able to live vicariously through all of these characters - I am no songwriter, not an aspiring actress and definitely cannot hold a note even if my life depended on it, lol; but, at some point in our lives, we have all dreamed about it. And Elizabeth definitely gave me my spotlight!
All of you who are big fans of Glee, High School Musical and (here's where I show my true age!) Fame - will enjoy and devour this book over and over again! It's a must read! - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Apr 30, 2012
I received this book at NCTE this past year. I had so much fun. I meant some really great authors and some really great people! I am currently thinking about going again this year in VEGAS but we shall see because I just recently bought a house. :)
The book is about a group of friends that go a high school that focuses on music and creative arts. They have to audition every semester to stay in the school. It is very difficult to just go and apply, and then attend this high school. Now Emme doesn't think that she is good enough to attend the high school because all she wants to do is write the music, not sing it. On her first day of school is meets the group of guys that are going to be her best friends all through high school. They are going to be there until the end. I think that this aspect of the book made me really love it. You usually read about the girl that has the best girl friend and they are together through the whole book. It made the book more interesting to know that she was having conversation with boys that looked at her as one of the guys instead of a girl that they want to be with.
But you need to understand that this is not a normal high school. Everyone is out to get each other. They all want to be on top. But one thing will keep them all close, the fact that they are really close friends.
If you want a great easy read about a group of friends that stick together until the end, this book is defiantly for you. I really liked this book. It was different and that kept my interest. Elizabeth did such a great job with this book. I would defiantly recommend this book to anyone that loves the music world, yet also loves the book world. - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Apr 5, 2012
I'd been excited to read Take A Bow ever since I first heard the premise for it. I generally love books that deal with the arts; be it music or theater and author Elizabeth Eulberg definitely didn't disappoint me.
The story follows the lives of 4 teens during their senior year at a performing arts school and I really loved how the novel alternates between each of their perspectives. Emme and Sophie have very different personalities so it was never confusing when the POV changed and the same thing can be said about the two guys. In fact I think the changing narrative gives you a better sense of exactly who this young people are and the pressure they are under.
Emme was easily my favorite character, she's just so sweet and likeable. Watching her confidence grow as the novel moves along was really great. She's truly the heart of the story and much of what happens with the other 3 characters has a direct link back to her.
Since Emme's in a band with Ethan I loved how the novel focuses a lot on that dynamic, both romantically and otherwise. Thankfully the novel doesn't leave their other 2 band mates, Jack and Ben, out in the cold with nothing to do. As supporting characters go they added a lot of humor to the novel and were as memorable as the main quartet.
The novel's pacing is quick and while there is of course loads of drama between the characters, the story itself is light and fun. It reads a lot like a TV series or film, making you care quickly and holding your attention throughout. If I had to complain about anything it would be that at 278 pages the novel was just too short for me. I wanted to spend so much more time immersed in that school with Emme and her friends.
As you can read from this review I'm basically trying not to gush about how amazing it is and how much you all should read it. However when it comes right down to it, I am gushing, you should read it and I hope you think its as wonderful as I do. - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Apr 4, 2012
Elizabeth Eulberg. That is really all that needs to be said here... If you like contemporaries, I highly suggest you get yourself acquainted with that name. Her first two novels, The Lonely Hearts Club and Prom & Prejudice were adorable and wonderful and completely worthy of a babbling run on sentence. Take a Bow was no exception! It is everything I hoped it would be.
Take a Bow follows the senior year of three teenagers: Emme, Ethan, Sophie and Carter, during their stay at their elite performing arts school in NYC. Senior year is tough already, but when you add fierce competition for the senior showcase, huge college auditions, backstabbing, crushes, band gigs, and a soap opera role... what you get is a whole lot of drama. But in the best way possible?
The format of this book really reminded me of shows like Modern Family in the way that the characters go about their own lives, but then they also kind of address the reader (like the show characters do on the interview sessions). It was pretty hilarious in this way.
What I really enjoyed about this novel is that the voice is really different from Eulberg's other two novels. I have the immense pleasure of knowing the author personally, so I can say that the voice in the first two novels is similar to her own voice (hilarious). That is not a bad thing, but with Take a Bow she breaks from her own voice and is able to create four dynamic and very different characters with distinct voices. The characters continually frustrated me, but that just goes to show that I cared enough about them to get angry with them. Except maybe Sophie.... She is not a very nice person (keeping this review rated G, folks).
I'm a cynic, I'll admit it. I often enjoy when books do not end with a "happy ending". To me they seem more realistic. Not giving anything away, but the ending in Take a Bow is on the happier side. I actually really liked it! It was because the whole plot is very realistic. Even when the characters eventually get what they want, they have a tough road before they reach that point. Nothing is just handed over to them, which is something I find in more than a few contemporaries.
This seems unnecessary... But overall, I loved it! Should you read it? Definitely. - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Mar 31, 2012
For me, reading an Elizabeth Eulberg novel is like cleansing my mental palate. After I've read something particularly heavy, it's nice to give my brain a break by picking up a lighthearted novel with a quick pace and engaging characters, characteristics synonymous with her novels.
Take a Bow is the quintessential Eulberg novel... and it might be my favorite so far. Actually, I feel like this newest release had a bit more depth than The Lonely Hearts Club and significantly more than Prom & Prejudice. I really came to love Emme and Ethan and I don't think I've ever felt particularly attached to any of the characters in the other books, though I've definitely enjoyed them.
As a completely non-artistic person, I always find novels about those who are talented in this area fascinating. I know academic pressure, but competitive performing arts schools are a totally foreign concept to me and are a bit awe-inspiring. I find myself drawn to books and movies with this theme.
Despite being totally non-artistic, I closely identified with Emme. She's extremely shy and often overshadowed by the bossy and overbearing Sophie. I wanted Emme to step out of Sophie's shadow so badly... somebody had to take that girl down a notch!
Take a Bow has some darker elements that weren't present in Eulberg's first two novels. This offering addresses substance abuse and, to some extent, the ill effects of childhood celebrity, whether it be actual big-screen fame or hometown fame. I think the depth present in Take a Bow is what, ultimately, made it shine.
If you're a fan of Eulberg's novels, or you haven't read one but think you might like to, be sure to pick up Take a Bow.
Vista previa del libro
Del material del que están hechos los sueños - Elizabeth Eulberg
www.megustaleerebooks.com
Índice
Portadilla
Índice
Los casting
Último curso
Graduación
Agradecimientos
Sobre la autora
Créditos
loscasting_fmt.jpegCARTER
Mi vida ha sido un gran casting.
Ni siquiera recuerdo la primera vez que mi madre me llevó a uno. Escogían niños para un anuncio de pañales. Por aquel entonces, vivíamos en Los Angeles y yo tenía seis meses. Si le preguntas a alguien por sus primeros recuerdos, casi todo el mundo te hablará de cuando jugaba con sus amigos de infancia, pero a mí me vienen a la memoria los fríos pasillos donde aguardaba a que me llamasen. Lo único bueno de todo aquello era que, cuando salíamos de allí, mi madre me llevaba a comer a McDonald’s. Solo entonces me sentía un niño normal.
Después de que me seleccionaran para participar en la primera película de Los Chicos Kavalier, ya no tuve que hacer tantas pruebas. Directamente, me ofrecían los papeles. A los nueve años, ya había aparecido en la portada de la revista People y había presentado los Oscar; siempre contaban conmigo cuando necesitaban un niño mono. Fui el «hijo» cinematográfico de todas las grandes estrellas. He trabajado con los mejores. Y cuando Los Chicos Kavalier se convirtió en franquicia, aparecí en incontables tarteras, cojines, Happy Meals; pensad un objeto y seguro que mi retrato ha aparecido en él. (No creo que me haya recuperado aún de haber visto mi careto sonriente en un rollo de papel de váter. En serio, en papel de váter. Por lo que parece, el departamento de marketing del estudio no tenía límite.)
Grababa una superproducción en primavera y una entrega de Los Chicos Kavalier en otoño (para el gran estreno del verano). Y si bien mi infancia fue de todo menos normal, recuerdo con cariño aquellos filmes. Los otros actores infantiles eran lo más parecido a amigos que tenía. Como mínimo, yo los consideraba mis amigos, o lo que yo entendía por amigos. Eso sí, únicamente nos relacionábamos en el plató. Nada de quedarse a dormir en casa de los demás o de comer pizza y ver la tele, solo profesores particulares y repasos de guion.
Todo iba de maravilla cuando se produjo un… llamémoslo «altercado» entre mi madre y el productor. Me expulsaron de la franquicia. Una nueva remesa de niños monos llegó a Hollywood y a mí me relegaron al papel de estrella invitada en las series policiacas.
De modo que tomé una decisión. Iba a hacer lo que mi madre más temía en el mundo, más aún que las patas de gallo y los taxis. Y no hablo de vivir en Nueva York ni de participar en una teleserie que no estaba «a mi altura». No, todo eso ya lo había hecho, de modo que por fin podía dar el paso que aterrorizaba a mi madre por encima de cualquier otra cosa.
Estudiar Secundaria.
Sí, Carter Harrison, antigua superestrella infantil y actual actor de culebrón, quiere ir al insti.
Ahora bien, aquí sentado en el vestíbulo del Instituto de Artes Escénicas y Creativas de Nueva York, soy consciente de que esta no es una escuela normal. Es uno de los centros de Interpretación más importantes del país. Sabía que mi madre acabaría accediendo a mi deseo si insistía en lo mucho que me iban a ayudar las clases a mejorar mi destreza.
Sí, empleé la palabra «destreza» para describir lo que hago. Porque se parece más a la destreza de los que dibujan caricaturas en Times Square que al arte.
Yo finjo. Llevo haciéndolo toda la vida. Lo he hecho tanto tiempo que ya no sé quién soy. Me siento más cómodo en el papel de otra persona que en el mío propio. Ni siquiera me siento yo mismo cuando soy Carter Harrison. Los paparazzi me estaban esperando hoy a la entrada del centro y los he obsequiado con mi famosa sonrisa… pero no era yo. Estaba fingiendo.
Mientras esperamos a que me llamen, miro de reojo a mi madre, que se esconde tras unas enormes gafas de sol. No parece que le haya sorprendido ver a los fotógrafos en el exterior. Dios, me pregunto quién les habrá dado el chivatazo de que hoy iba a presentarme a las pruebas de acceso. No es que la prensa te persiga por participar en una serie de televisión, pero al haber sido la mayor atracción en taquilla a la edad de diez años, la gente anda siempre pendiente de ti. Quieren saber qué estás haciendo. Como si mi vida entera fuera un episodio interminable de ¿Qué fue de…?
Afortunadamente, me he acostumbrado a tanta atención. Se me da muy bien olvidarme de ella. Además, me ha venido bien conseguir un papel que solo me exige unas horas de trabajo semanales. De ese modo, mi madre no me importuna para que vuelva a la tele y yo puedo asistir a clase.
Ni siquiera estoy nervioso mientras espero a que me llamen. Salir a escena y recitar un par de monólogos (uno de Nuestra ciudad y otro de Eres un buen tío, Charlie Brown) será pan comido. Para mí, hoy es un día normal y corriente. Lo que de verdad me pone nervioso es la idea de ir a clase.
Por irónico que parezca, es a mi madre a quien no le hace gracia que vaya al instituto. Piensa que no sabré adaptarme al ambiente escolar.
Vamos a ver, a lo largo de toda mi vida no han hecho sino evaluarme, criticarme y señalarme.
Creo que no hay nadie en el mundo más preparado que yo para ir al instituto.
SOPHIE
Todo está saliendo según el plan. Esta prueba solo es un paso más en el Plan de Sophie para alcanzar el Superestrellato.
De momento, los pasos del plan consisten básicamente en participar en todos los concursos de talentos, bodas, acontecimientos deportivos, celebraciones de Bar Mitzvá, fiestas de cumpleaños, etc., posibles en la zona de Brooklyn (¡superado!), conseguir que Emme me escriba un superhit para la prueba (¡superado!) y entrar en el Centro de Artes Escénicas.
Eso sí, cuando me hayan aceptado, me quedará mucho trabajo por delante. No soy tonta. De modo que una vez dentro tendré que convertirme en la alumna estrella, hacerme con el papel protagonista de cada obra, conseguir la mejor ubicación en el festival de talentos del último curso y firmar un contrato discográfico en cuanto haya terminado los estudios.
Habré ganado un Grammy antes de cumplir los veinte. Aunque muera en el intento.
Ni siquiera estoy nerviosa. ¿Me tomáis el pelo? Me ENCANTAN los escenarios. ADORO el brillo de los focos. Es la espera lo que me mata.
Miro a mi alrededor y reconozco a algunos de los aspirantes a la sección vocal. Los reconozco de los distintos concursos de talentos en los que he participado… y que he ganado. No tienen ninguna posibilidad de superarme y lo saben.
Todos los cantantes (como mínimo los de Brooklyn) me tienen celos. Mientras que ellos van a competir con canciones de West Side Story, My Fair Lady y The Sound of Music, yo me presento con un tema inédito de Emme Connelly escrito expresamente para mí.
Por un momento, solo por un instante, se me encoge el estómago. Espero que Emme lo consiga. La prueba de Composición Musical será dentro de dos semanas. Aunque el hecho de que ella sea aceptada (o rechazada) no influirá en mi plan. Seguirá escribiendo canciones para mí. Sencillamente, todo será más fácil si asiste a la misma escuela que yo. No me interpretéis mal, posee talento de sobra para ser admitida, pero ser el centro de atención no es lo suyo. Se pone nerviosa.
No todo el mundo comparte mi don.
—Sophie Jenkins.
Oigo mi nombre y entro en el auditorio. No puedo esperar a mostrarle al tribunal de lo que soy capaz. Estoy lista para seguir adelante con el plan de convertirme en la estrella que soy.
Esto no es más que un pequeño paso.
Superado.
ETHAN
Quiero que esto acabe de una vez.
Tengo un nudo en el estómago desde que me he levantado. Venga ya, ¿a quién quiero engañar? Estoy hecho un manojo de nervios desde que me dieron fecha para la audición. Quizá matricularme en el Centro de Artes Escénicas no sea tan buena idea. Estoy muy bien en Greenwich. Allí tengo amigos y, lo que es mejor, a Kelsey.
Porque, claro, empiezo a salir con una chica y, ¿qué hago? Me presento a las pruebas de acceso a una escuela de Nueva York, lo que significa que tendré que vivir en el piso de mis padres de Park Avenue de lunes a viernes.
Soy único para estropear una de las pocas cosas buenas que me han pasado últimamente.
Casi me he planteado la idea de no presentarme a la audición y renunciar al CAE, pero —y ya sé lo cursi que suena esto— la música es mi vida.
Al principio no sabía que esta facilidad mía para oír una canción e interpretarla al instante al piano o a la guitarra fuera algo excepcional. Ni que pocas personas pudieran componer un tema casi sin pensar. Llevo tocando música, mi música, desde que tengo memoria. Me sale de dentro.
Son las letras lo que se me da fatal.
Soy un chico de trece años que vive en un caserón de Connecticut con su padre, banquero de inversiones, y su madre, ama de casa. ¿Acerca de qué voy a escribir? No sé ni una palabra del dolor ni el sufrimiento. Ni del amor.
Supongo que debo dar las gracias por no tener que cantar hoy. Voy a interpretar un par de temas instrumentales. Odio cantar. Detesto que la gente me mire. ¿Me dejarán tocar detrás de un biombo?
Hago esfuerzos para que no me tiemblen las piernas pero, si dejan de hacerlo, ¿qué me distraerá del regusto a bilis que me sube por la garganta? Intento morderme las uñas pero ya no queda nada que morder.
Mi padre me da un apretón en el hombro para tranquilizarme. Detesto que se dé cuenta de que estoy nervioso. Ojalá pudiera desconectar las voces que no cesan de repetir en mi cabeza que voy a fastidiarla, igual que lo fastidio todo. ¿Por qué no puedo ser normal? ¿Por qué no puedo hacer algo sin empezar a pensar en las catorce mil formas posibles de meter la pata?
En realidad, sí hay un modo de acallar las voces. Y es lo único que se me da bien: tocar. Eso sí lo sé hacer.
Aunque sea un desastre en todo lo demás.
EMME
Pensé que todo sería más fácil la segunda vez.
Por desgracia, nada parece estar saliendo conforme al Plan de Sophie. Y yo tengo la culpa.
No creo que nadie pusiera nunca en duda que Sophie sería aceptada en la sección vocal. ¿Cómo iban a rechazarla? Tiene una voz increíble. Recibió la carta de admisión de inmediato… el mismo día que yo recibí otra donde me informaban de que el tribunal no había tomado una decisión respecto a mí y que debía hacer otra prueba.
Si bien la carta del Centro de Artes Escénicas explicaba que las dudas se debían a la «abrumadora» cantidad de solicitudes recibidas para ingresar en la sección de Composición Musical, comprendí la verdad de inmediato: no soy lo bastante buena.
Intento contener las lágrimas que inundan mis ojos. ¿Qué pensaría el tribunal si saliera al escenario hecha un mar de lágrimas? No creo que sea la mejor estrategia.
Pese a todo, llevo soñando con el CAE desde pequeña. Hace tanto que deseo asistir a esta escuela…
Y no quiero decepcionar a Sophie.
Llevamos planeando asistir juntas al centro desde que nos conocimos. Teníamos ocho años y ambas participábamos en un concurso de talentos infantiles que se celebró en Prospect Park. Yo toqué al piano un tema propio. Sophie cantó Over The Rainbow. Ahora bien, ella no se limita a cantar. Canta, con «C» mayúscula. Cuando abre la boca, el tiempo se detiene. No conozco a nadie que no se haya sentido hipnotizado ante su voz y su presencia escénica.
Ya poseía ese don a los ocho años. Nunca olvidaré el momento en que se acercó a mí con la medalla de oro colgada al cuello (yo gané la de plata). Ni siquiera se presentó; no hacía falta, porque todos los presentes la conocían. Se limitó a decir:
—Hola, me gusta tu canción. Si le pones letra, la cantaré para ti.
Desde aquel día nos hicimos inseparables.
Sophie ha sido mi gran apoyo. Fue ella quien insistió en que me matriculara en este centro. Seríamos una fuerza imparable, un dúo dinámico, la mejor pareja de cantante y compositor que la escuela hubiera conocido nunca.
Y ahora, por mi culpa, el equipo está en grave peligro.
—Emme Connelly.
Cuando me llaman, me dirijo al escenario haciendo de tripas corazón.
Procuro olvidar todas las dudas que me asaltan.
Puedo hacerlo.
Puedo hacerlo.
Puedo hacerlo.
Esto no lo hago solo por mí. También por Sophie.
Y si por mí misma no pudiera hacerlo, sé que por ella seré capaz.
ultimocurso_fmt.jpegEMME
Jamás, ni en un millón de años, habría pensado que algún día llegaría a estar aquí. Bueno, a decir verdad, me asalta la misma idea cada vez que estoy en el auditorio del CAE. En primero, sentada al lado de Sophie, apenas podía creer que lo hubiera conseguido. Luego, en segundo, alucinaba de haber superado el primer año. Tercero me deparaba una sorpresa aún mayor: estuve a punto de no hacer la audición que había preparado aquel semestre, de lo cansada que estaba; agotada de tener que repetir las pruebas todos y cada uno de los semestres para poder seguir en la escuela, reventada de tantas clases y seminarios, harta de los conciertos, de la presión, de la competitividad. De la competitividad constante.
Afortunadamente para mí, la sección de Composición Musical es la menos competitiva de todas. Ethan, Ben, Jack y yo trabajamos juntos en casi todos los proyectos, prácticamente desde el primer día de clase.
Sin embargo, otros grupos no lo tienen tan fácil. La novia de Jack, Chloe, que pertenece al departamento de Danza, come barritas de proteínas en secreto. En el departamento de Danza compiten en dos aspectos: por bailar mejor que las demás y por comer menos, como si ser la más delgada del grupo fuera un honor y no un trastorno alimentario.
En cuanto al departamento de Teatro, allí abundan las… bueno, situaciones dramáticas. Cuando se acerca el reparto de papeles para una función, procuro no acercarme a ninguno de los alumnos. Es muy desagradable. Poco antes de los castings, las puñaladas por la espalda y las zancadillas no tienen nada que envidiar a Hamlet y, cuando por fin se publica la lista con el elenco, aquellos que se han quedado sin papel se convierten en Les Misérables.
Y luego está Sophie. Mientras aguardamos a que empiece la primera asamblea de cuarto, la veo sentada cuatro filas por delante de mí, junto a Carter. Sophie lo ha tenido mucho más difícil que yo, y me siento culpable. Al fin y al cabo, de no haber sido por ella, yo ni siquiera estaría aquí.
Ethan me da un toque en la rodilla y señala hacia delante con un gesto. El señor Pafford, el director, se dirige al escenario.
—Bienvenidos —se inclina sobre el podio y evalúa la situación. Nos juzga. Siempre nos están juzgando—. De entre las más de diez mil personas que presentaron la solicitud para entrar en la escuela, solo seiscientas veinticuatro lo consiguieron, de las cuales quedan quinientas trece. Deberían estar orgullosos de ser una de ellas.
Hace una pausa para que sus palabras calen en la audiencia. Todos sabemos que nunca da una de cal sin que venga después otra de arena.
—Pero ahora ha llegado el momento de averiguar quién aparecerá un día en esta pantalla —señala la gran pantalla que se despliega a su lado. El primer día de clase, nos recibieron con imágenes de antiguos alumnos; ganadores de los premios Oscar, Grammy y Tony desfilaron brevemente ante nuestros ojos—. Como todos saben, están aquí, dos semanas antes del inicio de las clases, para empezar a preparar los números de la función inaugural y, por supuesto, los del festival de talentos.
A la sola mención del festival, la sala al completo se queda sin aliento. Cada mes de enero, el centro invita a cazatalentos, agentes y gestores universitarios a una velada que hace alarde del genio que alberga la escuela. Es la audición más importante de todas. Juilliard, Alvin Ailey, William Morris… todos estarán aquí.
La mera idea me produce náuseas.
Tanto Ethan como Ben me dan un codazo. Me conocen bien.
El señor Pafford prosigue:
—La semana que viene se celebrarán las audiciones para escoger los números que formarán parte del espectáculo inaugural. Tendrán tres minutos. La función solo constará de diez números. Las hojas de solicitud estarán listas el próximo lunes. Y recuerden: todo lo que hagan a lo largo de este semestre, y digo todo, influirá en la selección para el festival de talentos.
En cuanto el director da la asamblea por finalizada, se empiezan a formar corrillos.
—¿Vamos a comer? —pregunta Jack, que se despereza y se da unas palmadas en la barriga—. Necesito tener el estómago lleno antes de pensar siquiera en la tortura a la que me vais a someter durante los ensayos para la audición.
Nos señala a Ethan y a mí con un gesto.
—Claro, esto… —empiezo a decir, pero me interrumpo.
Todos hemos visto a Sophie, que se acerca a mí con una sonrisa. Yo le sonrío a mi vez. Apenas
