Entretejiendo teorías: Aportes para una ingeniería de la mente
Por Pablo Slemenson
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Entretejiendo teorías - Pablo Slemenson
Agradecimientos
A las integrantes del Seminario de integración del psicoanálisis en curso desde 2017 en la AEAPG: Marisa Federici, Franca Del Santo, Laura Marchese (a quien debo el título), Adriana Ades, Andrea Vinue, Sebastián Siemprevivo, Silvina Ferreira Dos Santos, Susy D’Ambrosio, que me acompañaron y estimularon en este recorrido.
A mis profesores de la AEAPG y de APdeBA, muy especialmente al Dr. R. Horacio Etchegoyen quien me confirmó, como supervisor, la sustentabilidad científica del psicoanálisis y me mostró las distintas líneas teóricas en psicoanálisis como ramificaciones de un mismo árbol.
A mi esposa, la Lic. Alcira Baldin, quien me escucha y alienta permanentemente a pensar, con sus preguntas cotidianas.
A mi padre, el Ingeniero Boris Slemenson, quien me inculcó el amor por la ciencia y las relaciones causales múltiples de los hechos, a quien está dedicado el subtítulo.
Introducción
Este libro intenta esbozar una teoría general sobre el comportamiento de la mente humana en ligazón y colisión con su entorno desde una perspectiva transdisciplinaria. Para eso usare una serie de conceptos epistemológicos y de filosofía general. Conceptos metapsicológicos, consideraciones clínicas, consideraciones sociales, teoría de los instintos, etología, informática, almacenamiento de datos y representación distribuida.
Una convicción y una intuición
Esta propuesta surge dentro mío de la intersección de dos corrientes, una convicción y una intuición.
La convicción es que la ciencia es una sola. Consiste en la observación cuidadosa y detallada de los hechos reales, en la identificación de los mecanismos que producen esos hechos, en la formulación de hipótesis causales, en la predicción de los efectos que produciría una intervención sobre los hechos y, por último, en la verificación de esos efectos y la producción de nuevas hipótesis que expliquen los desvíos hallados respecto de la predicción.
En ese sentido la división de la ciencia en disciplinas es solo un procedimiento metodológico que tiene que ver con las limitaciones cognitivas de nuestra mente. Por el contrario, el mundo real es un continuo, no homogéneo, con distintos niveles de organización y complejidad. El hecho de que no lo podamos abarcar no hace que se fragmente. La idea de la inconmensurabilidad entre teorías de distintos campos disciplinares, a priori, no es válida para esta concepción. Es posible que no estén aún conceptualizados los puentes entre los distintos niveles de integración (Bleger, 1963), sin embargo, eso no invalida el criterio de que deban existir y que su ausencia constituya un déficit de nuestro desarrollo científico hasta el momento.
La interpenetración entre los desarrollos de distintas disciplinas y su extensión a materias colindantes es una estrategia metodológica valiosa en el proceso de validación de la propia especialidad y en la integración de la ciencia como un todo. En este sentido, no hago más que seguir la línea metodológica propuesta por Einstein al buscar la teoría del campo unificado.
A lo largo de este libro, el lector notará que utilizo conceptos de diversas disciplinas. No lo hago metafóricamente, sino como integración de niveles de complejidad, como si se tratara de muñecas rusas.
La intuición, en el mismo sentido, es que las distintas líneas teóricas dentro del campo del psicoanálisis corresponden a piezas de una única teoría¹. El problema radica en los territorios conceptuales o los puentes entre los campos que abarcan las distintas teorías psicoanalíticas. Todas ellas se ramifican a partir de un mismo tronco común que es Freud. Y luego tienden a autonomizarse y a cortar los puentes entre unas y otras. Lo mismo ocurre en otros campos con las especializaciones y subespecializaciones en ciencias. Se van generando dialectos propios de la disciplina que coagulan conceptos hasta configurar un mundo dentro del que se mueven sus integrantes evitando interactuar entre sí y con la realidad material de los hechos.
El objetivo del presente libro es construir algunos de estos puentes, mediante la revisión de determinadas formulaciones axiomáticas que pretenden sellar límites teóricos, la propuesta de conceptos que permitan explicar algunos fenómenos y la equiparación de términos distintos que revisten fenómenos similares.
Intenté usar un lenguaje llano, cercano al lenguaje natural, respetando el principio de la navaja de Ockham que reza así: en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Es decir, si dos teorías, en igualdad de condiciones, tienen las mismas consecuencias (el mismo poder explicativo y predictivo), la teoría más simple (con menos principios supuestos, menos entidades, menos axiomas) tiene más probabilidades de ser más ajustada a los datos disponibles hasta el momento. La explicación más simple y suficiente es la más probable.
En otras palabras, traté de utilizar un lenguaje despojado de dialectos a fin de facilitar el intercambio con personas que no comparten ni la misma teoría ni la misma disciplina científica.
A lo largo de estas páginas, me apoyo en dos modelos desarrollados por Freud: el primero en Proyecto de psicología para neurólogos (Freud, [1895] 1992) y el segundo el de la metapsicología (Freud, [1914] 1985) en sus tres dimensiones: tópica, dinámica y cuantitativa (económica).
El modelo del Proyecto tiene la ventaja de que permite enlazar los desarrollos freudianos con otros muy posteriores, como por ejemplo el del campo de las neurociencias o la teoría de los sistemas (feedbacks). Conceptos como representación distribuida y almacenamiento y compresión de información, así como modos de almacenar y acceder en bases de datos son muy similares a los usados por Freud para el tratamiento de la formación de huellas mnémicas y representaciones. A su vez esto mismo se enlaza con los desarrollos de Bion sobre el aprendizaje y la capacidad de pensar.
Las formulaciones metapsicológicas, especialmente las económicas, no son suficientemente apreciadas por los psicoanalistas porque exigen una rigurosidad de balance energético que es difícil de cumplir. Sin embargo, el seguimiento de los caminos de la energía psíquica o su equivalente en ansiedad o angustia es una interesante guía para explorar los caminos del psiquismo y sus transformaciones.
Resulta sumamente desafiante abordar, aunque sea de manera superficial, las formulaciones de las diversas corrientes y su interrelación con disciplinas afines. Sería redundante repetir aquello que ya está explicado, de manera más completa, por los respectivos autores.
Mi enfoque se centrará en incluir aportes que no han sido resaltados en los textos que he revisado. Asimismo, procuraré introducir formulaciones necesarias para establecer puentes entre teorías o disciplinas. Además, propondré modificaciones que considero pertinentes en función de la particular integración que estoy intentando lograr.
Espero que estas exploraciones resulten útiles.
1 Debo buena parte de esta concepción al Dr. Horacio Etchegoyen, quien fuera mi profesor de Historia de las primeras ideas psicoanalíticas. Él me mostró el desarrollo del psicoanálisis como un árbol ramificado.
CAPÍTULO 1
El origen de la energía libre
(etología y neodarwinismo)
Imaginemos un organismo vivo, simple, en un medioambiente determinado y con alguna mínima capacidad de retener experiencias. Como todos sabemos, la capacidad de dicho organismo para obtener alimento lo dotará de una mayor eficacia competitiva en relación a otros individuos de su especie. Asimismo, tener acceso a más y mejor alimento aumentará sus probabilidades de reproducirse y de transmitir su material genético con todas sus características, inclusive las que les permitieron perfeccionar sus capacidades.
Pensemos, ahora, los distintos escenarios en los que nuestro organismo vivo desarrolla sus capacidades. Por ejemplo, al límite de la supervivencia². Los organismos de esta especie desarrollan un patrón conductual o instintivo que les permite obtener la energía necesaria tanto para la conservación como para la reproducción. Si se aparta de ese patrón va a desviar su energía hacia algo distinto de estos dos objetivos. Por otro lado, si alguno de ellos no se cumpliera, la información incorporada como producto de la experiencia realizada por fuera de los patrones instintivos no sobreviviría y no se transmitiría. Por lo tanto, en este modelo, la invariancia del patrón instintivo es una máxima obligatoria. Es decir, conlleva una constante de la energía requerida para la obtención de alimento, que a su vez depende de la configuración de la conducta instintiva y continua.
Imaginemos ahora un segundo escenario originado en dos situaciones distintas:
Uno de estos individuos, aun a riesgo de gastar la energía de su reproducción o de su búsqueda de alimento, ensaya una conducta distinta de la instintiva³. Frente a esto hay tres opciones:
Es menos eficaz que la instintiva y el individuo muere o no se reproduce pues ha consumido parte de la energía imprescindible sin mayor rédito.
Es igual de eficaz que la instintiva, pues obtiene y consume la misma cantidad de energía (aunque no sea totalmente neutra).
Es más eficaz para el contexto ambiental y por lo tanto coloca al individuo en una situación de ganancia energética que lo saca de la situación límite de supervivencia.
La segunda situación es que, por alguna condición medio ambiental favorable, todos los individuos de la especie, siguiendo el patrón conductual instintivo establecido obtengan mayor disponibilidad energética con el mismo consumo. También en esta situación saldrían del límite de la supervivencia.
Sea como fuere, en ambas situaciones se ha generado un factor que es la energía libre. Sin embargo, en la primera, el individuo posee más de un engrama de patrón conductual, dado que se ha introducido un nuevo factor que es la información. Mientras que en la segunda situación la ventaja comparativa depende de un agente externo que puede revertirse aleatoriamente. En este caso, si las condiciones de escasez se restituyen y el individuo vuelve al límite de la supervivencia.
En resumen, tenemos dos factores nuevos: energía libre e información, veamos ahora cómo interjuegan y qué puede ocurrir entre ellos. La energía libre puede ser usada siguiendo el patrón conductual, ya sea acumulando alimentos o aumentando la actividad sexual y la capacidad reproductiva. Por otro lado, las actividades variables, aleatorias, pueden o no tener eficacia alimenticia o reproductiva aunque no sigan el patrón conductual original (juego). Según el modelo etológico post darwiniano esta situación generaría una mayor probabilidad de multiplicación del genoma de aquellos individuos que utilicen el excedente energético en uno de los dos primeros sentidos.
Ahora bien, en cualquiera de las posibilidades abiertas por las actividades variables (alcanzar o no la eficacia) se incrementa la información acumulada. Es decir, adquirir un nuevo patrón conductual mediante información puede ser un factor multiplicador en la eficiencia del uso de la energía generando nuevos excedentes energéticos de forma exponencial. Esta formulación es cierta sólo para aquellos casos en que las experiencias acumuladas,⁴ en lo que denominé laxamente juego, tuvieran eficacia alimentaria o sexual. Sin embargo, esto es sólo aparente, dado que formulé un modelo teórico en el que supuse un medio ambiente estable y homogéneo, que existe teóricamente pero no en la realidad. El medio ambiente real no es homogéneo y varía en forma constante y con distinto ritmo, es inestable⁵.
Supongamos otro modelo teórico en donde una variación brusca y de carácter adverso del medio ambiente configura una situación por debajo del límite de supervivencia para el patrón conductual original. Expresado de otra manera, en el nuevo contexto, es muy baja la probabilidad de encontrar un orden tal que ponga en marcha el único patrón de conducta con el que cuenta el individuo para producir el suministro energético necesario. Para aquellos individuos que dispongan de más de un patrón conductual, la probabilidad de que existan configuraciones medioambientales que coincidan con algunas de las archivadas se incrementa en relación directa a la cantidad de engramas perceptuales y motores y al grado de integración de los mismos. Esto ocurre aun con aquellas estructuras guardadas a raíz de la experiencia de juego que en el contexto original no tenían una ventaja de eficiencia o eran indiferentes a los efectos energéticos. El cambio en los contextos medioambientales significa que el medio ambiente no presenta aquellos elementos que originarían percepciones sensoriales, que activarían huellas mnémicas, que debieran poner en marcha el patrón conductual.
En este punto es necesario definir el concepto de acción específica, tal como se usa en psicoanálisis. Acción específica es aquella que, llevada a cabo en el mundo real, satisface una necesidad. Patrón conductual y acción específica difieren en que el primero es la acción específica para un contexto dado fijo, por lo tanto, en un contexto estable, patrón conductual y acción específica coinciden. El grado en que un patrón conductual coincide con la acción específica dependerá de la variabilidad del medio ambiente y del rango de flexibilidad del patrón conductual almacenado.
Otros dos conceptos que introduje en la definición fueron cantidad de engramas y grado de integración. El concepto de engrama coincide aproximadamente con el concepto psicoanalítico de huella mnémica y se halla constituido por todos los registros de percepciones sensoriales, percepciones cenestésicas y acciones motrices vinculadas a una experiencia dada. Se trata de una figura compleja, entrelazada, que podría ser evocada desde cualquiera de los puntos registrados. Si los engramas pueden ser activados desde distintos puntos, esto supone que la percepción sensorial de algún dato que coincida con algún punto de una huella mnémica podría poner en marcha un patrón conductual. Para que el patrón conductual sea una acción específica se requiere que el resto de los elementos del engrama estén presentes en algún grado. En consecuencia, cuantos más engramas de este tipo posea un individuo mayor será la probabilidad de una acción específica en un medio ambiente variable.
Hasta aquí tenemos una serie de patrones conductuales separados entre sí, que pueden ser usados en diferentes contextos. Esto produce simplemente un efecto de suma, que ya
