Y que el río se lleve todo
Por Claudia Chamudis
()
Información de este libro electrónico
Y que el río se lleve todo es una invitación al origen y al reconocimiento de los pueblos que se fueron y de los que tuvieron que quedarse esperando el regreso, de sus dioses antiguos y de los nuevos, de los exterminios y las supervivencias que hacen posible que estas voces todavía lleguen hasta nosotros".
Agrega Gabriela Cabezón Cámara: "Claudia Chamudis crea, con una lírica exquisita, la voz imposible, la perdida para siempre: la de la mujer originaria que resiste la llegada y el mundo del blanco. Y que el río se lleve todo no solo es hermoso. Es necesario".
Relacionado con Y que el río se lleve todo
Libros electrónicos relacionados
Luces de Navidad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHikaru Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistoria natural Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLópez López Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistoria de Roque Rey Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa parte enferma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa casa del sueño Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Caridad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLumbre Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Furtivos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl resto de los días Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesYo soy aquel Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa pieza del fondo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Bola ocho Calificación: 1 de 5 estrellas1/5Detrás de las imágenes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl murciélago y la campana Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEscribe de nuevo antes de volver Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBronwyn y el monstruo de cuatro cabezas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNube negra Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPonqué y otros cuentos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna canción que dure para siempre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas iras Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna clara y gélida mañana de enero a principios del siglo XXI Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesModo flash Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPor las ramas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTercera persona Calificación: 3 de 5 estrellas3/5El hielo en el fin del mundo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTrío Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSé morir Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBaltasar contra el olvido Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Mujeres contemporáneas para usted
Año del Billonario Vol. #1 : Conociendo su Secreto Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Asistente Virgen Del Billonario Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Esposa por contrato Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Por la vida de mi hermana (My Sister's Keeper): Novela Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Obras completas de M. Luisa Bombal Tomo 2 La amortajada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Destinada a ser su esposa Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Magia Del Amor Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El hijo de redención Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La vista de Jake Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Diecinueve minutos (Nineteen Minutes: Novela Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Las normas de la casa: Una novela Calificación: 4 de 5 estrellas4/5The Librarian of Saint-Malo \ La bibliotecaria de Saint-Malo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Y el shofar sonó Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Ceo Paralitico Y Su Reina Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El jardín de Leota Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Matriz del Destino: Dinero y Profesión: La Matriz del Destino, #1 Calificación: 3 de 5 estrellas3/5La Niñera Virgen Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La vida tranquila Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Carnada Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl hilo escarlata Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Neko Café: No necesitas siete vidas, puedes ser feliz en esta Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El libro secreto de Frida Kahlo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Punto de Equilibrio: Romance en Santa Mónica Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna novia para el rey Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Corazón de Carrero Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Era tan oscuro el monte Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Efecto Carrero: Serie Carrero Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Relojero: Una Novela Corta (Edición en Español) Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Relatos secretos de una depiladora Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Año del Billonario Vol. #2 Tomando Su Riesgo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Comentarios para Y que el río se lleve todo
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Y que el río se lleve todo - Claudia Chamudis
Y que el río se lleve todo
Y que el río se lleve todo
Claudia Chamudis
Índice de contenido
Portadilla
Legales
Otras tierras
Una luna casi llena
Abrazos y peces
Elección
La casa de un solo dios
Una vasija grande
Los días y las tareas
La nueva vida
El maestro de música
El gran pueblo
Bautismo
Peste
Protección
Fiesta
Simulación
Riña
Creciente
De río y de tierra
El traslado
Otra vez el monte
Lluvia
Tatuajes
Asamblea
Y que el río
San Xavier
Bienvenida
Y que el río se lo lleve todo
Chamudis Claudia
Editorial Palabrava
Diagonal Maturo 786
Santa Fe
editorialpalabrava@yahoo.com.ar
www.editorialpalabrava.blogspot.com
Colección La punta del iceberg
Directora de colección: Patricia Severín
Coeditora: Viviana Rosenzwit
Esta edición estuvo al cuidado de Susana Ibáñez.
Diagramación: Álvaro Dorigo y Noelia Mellit
Diseño de Colección y Tapa: Álvaro Dorigo y Noelia Mellit
Foto de tapa: Laura Chamudis
Santa Fe - www.sugoilab.com
Digitalización: Proyecto451
Claudia Chamudis nació en la ciudad de Santa Fe, Argentina, en 1971. Vive en Empalme San Carlos. Profesora en Letras y Magíster en Semiótica. Docente. Publicó en la antología Veinte Jóvenes Cuentistas Argentinos de la Editorial Colihue en 1992. Obtuvo primera mención en la edición 2016 del Concurso Literario Municipal Ciudad de Santa Fe. Fue finalista del concurso Narrativa Inquilina 2019. Algunos de sus relatos fueron publicados en diarios, revistas literarias y antologías (El Litoral, Periódicas, Penumbria). Participa en la gestión del centro cultural y radio comunitaria Ochava Roma.
A mis viejos,
por la biblioteca
y la confianza.
Otras tierras
Antes de que la luna llegue por novena vez a hacerse redonda Iyatäé siente unos dolores que la atan a la tierra y llama a los gritos a las viejas. Entre dos la ayudan a sentarse de cuclillas para que la criatura pueda bajar. Es una niña azulada y frágil que berrea como un ternerito guacho. A la beba le cuesta prenderse a sus pezones duros. Apenas puede tragar y vomita lo poco que traga.
Nadel hace lo que hacen los padres cuando han parido. Está varios días echado, en parte también por la desilusión de ver que han parido una beba débil y enfermiza. Falta lluvia y los animales se fueron para otras tierras. El río está más espeso y caliente, algún que otro bagre boquea cerca de la orilla. En poco tiempo se van a ir ellos también detrás de la caza y van a dejar las huellas de las fogatas y los hornos.
Sus hermanos vienen a avisar que parten dentro de tres noches. Nadel se levanta para empezar a preparar a los animales y para avisarle a su otra esposa que también ella va a tener que desarmar choza y juntar lanzas e hijos. Iyatäé mira a su bebé que duerme, casi todo el día, entre sus brazos. No le pusieron nombre todavía, pero cree que se parece a un pichón de paloma, los pocos pelos negros como un plumón y las patitas flacas: Covinig, le dice entre susurros, mi pichoncita, tenés que tomar mucha leche y hacerte fuerte. Faltan tres días. Cuánto va a poder fortalecerse este manojito de huesos para un viaje largo.
Tres días es poco tiempo para rellenar ese cuerito. Ya están las chozas desarmadas y plegadas sobre los lomos de los caballos. Ya están las lanzas ordenadas y los cacharros envueltos. Iyatäé se queda unos instantes mirando a los que están listos para partir. Los ojos de su esposo le dicen todo. Covinig no lo soportaría, hay que cruzar el río y cabalgar muchos días con sus noches hasta encontrar un nuevo lugar para asentarse. Nadel le dice que es así como ha sido siempre. Ella ya vio a otras mujeres tener que tomar la decisión antes de un nuevo recorrido, cuando el recién nacido es tan pequeño y débil que es seguro que morirá sin llegar al nuevo lugar. Con los ojos ardidos camina hacia lo espeso del monte llevando a su hija arropada en el pecho. No quiere ayuda de nadie. Prefiere que quede en este lugar, donde está enterrado su padre, el gran Caalac, que podrá cuidarla.
Apenas un movimiento y siente el crujir de los huesitos del cuello. No le demanda mucha fuerza pero le trae un dolor que arde y sube desde el vientre. La apoya en la tierra para cavar con las manos un pozo apenas profundo donde pueda dejarla. Debajo de un aromo que otros no van a ver tan hermoso, con una rama torcida que casi toca el suelo. La piel de Covinig está pálida, los ojos entreabiertos no miran nada. La acuesta en el hueco reseco, acomoda las piernitas flacas y sostiene uno de sus brazos. Echa la tierra liviana como harina de algarroba, hasta que no se ve más que una mano que sobresale. Iyatäé se queda en cuclillas. Le cuesta soltar los dedos de su bebé.
Va a tener que recordar este monte, este aromito, esta rama. Cuando los animales y los hombres vuelvan ella también va a volver a dejarle en la mano tendida algunos frutos para que no pase hambre su Covinig. Se fue muy pequeña y muy débil. El alma de su padre, el gran Caalac, también quedó en el monte, persiguiendo tigres y carpinchos que se esconden entre el barro y el río. Su cuerpo y el de su caballo fueron enterrados no muy lejos de ahí, esa vez que la garra del tigre fue más rápida que su lanza. Así que le pide a él, en un susurro, que cuide el cuerpo de su hijita, que tienda una manta para protegerla de los carroñeros hasta que ella pueda volver.
En lo que queda del caserío un silencio respetuoso la consuela. El fuego del vientre no se apaga, el ardor sube hasta los ojos y se tensa hasta sus manos, con las que va a cargar el atado de cueros y vasijas hasta que encuentren un nuevo lugar para vivir.
Una luna casi llena
Ya armaron asentamiento en la nueva tierra. Iyatäé se recuesta sobre los cueros tendidos. Mira la distancia entre las paredes de la choza y el piso. Caben cuatro o cinco dedos. Suficiente para que los perros asomen su hocico curioso. Suficiente para que los cuises entren y salgan husmeándolo todo. Suficiente
