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El Instante Eterno: Novela
El Instante Eterno: Novela
El Instante Eterno: Novela
Libro electrónico327 páginas4 horas

El Instante Eterno: Novela

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Información de este libro electrónico

El hombre tiene ciertas facultades
que lo hacen distinto a todos los seres
conocidos en el Mundo llamado Tierra.

En nuestra esencia humana, se
presentan: La inteligencia, la libertad,
el libre albedro y el amor.

Y cuando descubrimos estas facultades
temblamos, porque nos damos cuenta
de la responsabilidad que tenemos
como seres humanos.

Somos parte de la Humanidad, con
nuestra propia individualidad; pero
inmersos en la comunidad, en la que
cada accin de uno, infl uye en todos en
forma de cascada sin fi nal.

Por eso tenemos y sentimos un gran
compromiso tanto individual como
comunitario para crecer y trascender
hasta la eternidad.

Para ello, an despus de la muerte,
con seguridad, debemos tener un
proceso de madurez, para superar
nuestra imperfeccin, pues se tiene la
consciencia plena del fi n que se quiere
alcanzar.

Esa esperanza suple con creces la
angustia de no tenerlo, pues se tiene la
absoluta certeza de alcanzar el fi nal.
IdiomaEspañol
EditorialPalibrio
Fecha de lanzamiento23 abr 2012
ISBN9781463323202
El Instante Eterno: Novela
Autor

Jorge Galván Moreno

Nació en el Distrito Federal. Es hijo de Jesús Galván Mandujano y de la señora Guadalupe Moreno Vega. Está casado con la señora María Luisa Bochelén Reyes Spíndola, con quién procreó siete hijos. Sus estudios de primaria los llevó a cabo en la Escuela Manuel Suárez Num. 202; su secundaria en Iniciación Universitaria; el Bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria; e ingresó a la Facultad de Ingeniería de la U.N.A.M. dónde se graduó como Ingeniero Civil. Cuenta con Diplomados en Estructuras, Urbanismo; Teología, Sagradas Escrituras, Doctrina Social, Economía, Tecnología del Agua y Vivienda. Fue Diputado Federal en la LIV Legislatura, y fue Secretario de la Comisión de Asentamientos Humanos y Obras Públicas y Senador pro el Distrito Federal en la LVII legislatura presentando en ambas Legislaturas, Iniciativas de Ley en el ámbito social. Fundó diversas empresas en las que ha ejercido su profesión y actualmente es Director General de su propia Constructora y ha pertenecido a varias Asociaciones Civiles y Políticas.

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    Vista previa del libro

    El Instante Eterno - Jorge Galván Moreno

    Copyright © 2012 por Jorge Galván Moreno.

    Número de Control de la Biblioteca del Congreso de EE. UU.:   2012904480

    Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.

    Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Todos los personajes, nombres, hechos, organizaciones y diálogos en esta novela son o bien producto de la imaginación del autor o han sido utilizados en esta obra de manera ficticia.

    Este Libro fue impreso en los Estados Unidos de América.

    Para pedidos de copias adicionales de este libro, por favor contacte con:

    Palibrio

    1663 Liberty Drive

    Suite 200

    Bloomington, IN 47403

    Llamadas desde los EE.UU. 877.407.5847

    Llamadas internacionales +1.812.671.9757

    Fax: +1.812.355.1576

    ventas@palibrio.com

    384314

    Contents

    AGRADECIMIENTOS

    PROLOGO

    CAPITULO I    EN ALGUN LUGAR DE LA TIERRA

    CAPITULO II    PRIMERA ENTREVISTA

    CAPITULO III    LA RAZON

    CAPITULO IV    NUESTRO CUERPO

    CAPITULO V    LAS DIMENSIONES

    CAPITULO VI    MICROCOSMOS

    CAPITULO VII    EL MACROCOSMOS

    CAPITULO VIII    LA EVOLUCION

    CAPITULO IX    LA ENVIDIA y OTRAS COSAS MÁS

    CAPITULO X    LA HONESTIDAD

    CAPITULO XI    LA HUMILDAD

    CAPITULO XII    LOS CELOS

    CAPITULO XIII    EL PERDON

    CAPITULO XIV    LA FORTALEZA

    CAPITULO XV    LA CONCIENCIA

    CAPITULO XVI    EL PERFECCIONAMIENTO CAMINO A LA FELICIDAD

    CAPITULO XVII    EL AMOR

    CAPITULO XVIII    HACIA DONDE VAMOS

    CAPITULO XIX    LO PARTICULAR

    CAPITULO XX    TODOS JUNTOS

    CAPITULO XXI    EN EL MISMO LUGAR

    AGRADECIMIENTOS

    En primer lugar agradezco a Nuestro Creador, por la vida que me dió con amorosos padres.

    A mi compañera y esposa, como un homenaje a su vida y amor que me ha entregado.

    A mis hijos, hijas, yernos y nueras, nietos y nietas, por demostrar que no es vana la esperanza que tenemos en las Nuevas Generaciones.

    A toda mi familia: Hermanos, cuñadas, sobrinos, los que siguen llegando y acompañan en este peregrinar y a los que se nos adelantaron en el camino.

    A Sor Raquel Hernández García h.j., por su apoyo en tantas ocasiones a la familia, sus consejos, entusiasmo y alegría que reparte en su andar por el Mundo.

    Al Ing. Rafael Becerril, mi amigo y compañero en la Facultad de Ingeniería, excelso pintor, escultor y muralista, por permitirme presentar algunas fotos de su Colección: El Cosmos de Rabec, que ilustran el libro.

    A Marco Antonio Macías Acosta, ilustre pedagogo, por su incansable labor de apoyo.

    A todos mis amigos desde la infancia, hasta la fecha, por su cariño y compartir tantos ratos agradables en la vida.

    A mis hermanos del Planeta, para los que he tratado de escribir estas reflexiones.

    A todos gracias y les pido me escriban dándome su valiosa opinión.

    JORGE GALVAN MORENO

    jgalvanm2000@yahoo.com

    PROLOGO

    Para conocer el camino hay que recorrerlo, por lo tanto te invito a adentrarte en las páginas de ‘Un Instante Eterno’. En el que tendrás la oportunidad de jugar con las palabras y sentirlas como un ‘Instante Eterno o un ‘Eterno Instante’, de acuerdo a los sentimientos que broten de las emociones o sensaciones diversas que vas a ir encontrando; unas veces tendrás la sensación de lo ya conocido y en otras de estar en la dimensión de la fantasía, el sueño o el anhelo.

    Acompañar a Jorge en su encuentro con personas distantes o muy cercanas; conocidas, queridas y recordadas y otras desconocidas, pero todas presentadas en un entorno y encuentro vivido intensamente: con alegría, confianza, admiración y amor hecho amistad, es ir descubriendo y reviviendo tus propios encuentros y circunstancias que han dejado huella en tu existencia, es ir abriendo páginas del ser en su totalidad, desde la parte física, material, palpable a los sentidos, hasta lo más profundo, trascendente, muchas veces incomprendido por su inmaterialidad o ignorado para que no cuestione nuestras acciones o actitudes.

    El Ing. Jorge Galván Moreno, recogiendo toda una vida de experiencia, búsqueda, luchas, éxitos y fracasos, desde la ciencia y la oración, la convivencia familiar, la relación social, la convicción en el servicio a los demás a través de la práctica política, la experiencia de un Dios vivo, personal, que da sentido a la vida; nos ha querido dejar en estás páginas una proyección genuina y múltiple; variada y total en lo posible de los diferentes elementos que conforman la vida del ser humano; grandioso y limitado en su comprensión del Universo; anhelando la felicidad plena y luchando con sus propias pasiones.

    Al ir deslizándote en la lectura, irás descubriendo que vas en la senda del descubrimiento, del conocimiento en su proceso gradual y humano, no hay un término sino un ir adentrándose en espiral de lo más tangible a lo comprendido sólo por la fe, por la aceptación de un Dios Padre Creador; de la Ciencia y la Razón a lo Psicológico, a lo Espiritual a aquello que se vive en lo esencial del ser humano; y todo este recorrido no es en soledad, sino en la compañía siempre agradable de otro, del otro, haciendo énfasis en el aspecto relacional inherente a toda persona; por todo ello lo aquí descrito es un ‘ ser humano’ en proceso de totalidad, de integralidad y de armonía con el Universo, con los demás, con Dios y terminando en la Paz y Aceptación del Yo, y esto tiene un culmen, una meta, el anhelo más buscado por la humanidad: el encuentro con el ‘amor desinteresado, de aceptación y entrega incondicional’.

    Al ir bebiendo cada página, algunas veces encontrarás elementos, definiciones o conocimientos adquiridos con anterioridad, otras quizá sea la primera vez que te encuentras con ellos, lo que sí vivirás es un entorno surrealista que te llevará a imaginar lo que es o puede ser la eternidad, en donde la presión del tiempo o el estrés de la presión desaparecen, para encontrar lo que muchas veces, los seres humanos quisiéramos en nuestro diario caminar, la paz, la armonía, la integralidad de nuestra persona, que sólo se desliza ante el acontecimiento, pero sin estar atado a un reloj o a una agenda.

    Camina por estos senderos, aprovecha los conocimientos dados, goza la quietud del más allá y haz tuya la experiencia de un ‘Instante Eterno’

    Con cariño y admiración para el autor, para su querida esposa y demás familia.

    Raquel Hernández García, h.j.

    CAPITULO I

    EN ALGUN LUGAR DE LA TIERRA

    Esta tarde que el sol brillaba de alegría, de luz, el campo estaba verde en multicolor de tonos, admiraba flores hermosas, el cielo azul, con nubes blancas como la nieve formando con sus copos figuras raras gigantescas y caprichosas, la brisa era ligera y de una temperatura muy agradable.

    Así lo estaba, y lo venía admirando, y ahora, es todo lo contrario.

    Todo lo veo triste, el cielo está encapotado, tardea y hasta la naturaleza lo acompaña este anochecer, con una imagen de tristeza; quizá se me figure, porque esto es lo único que siento en mi alma, el corazón casi no me late, solo muy lento, después que había tenido unas palpitaciones tan fuertes que había creído que me desmayaba o que podía haber caído muerto.

    La cabeza me estalla y ante mi aún con los ojos cerrados, en mi mente pasa como película, todo lo hermoso que he vivido durante este noviazgo y que por lo pronto terminó irremediablemente.

    Con seguridad aquella parvada de pajaritos, que surcan el cielo y a ellos se unen otros tantos que van saliendo de diferentes rumbos, haciendo cada vez mas grande el grupo, emitiendo sonidos como comunicándose o para manifestar el gusto de irse a posar a su árbol predilecto para pasar la noche, en este momento ni me llaman la atención.

    Detalles como éstos no me serían indiferentes, si no fuera por esta angustia y dolor que me embarga.

    Observé el césped y me senté en él sin ánimo de nada, solo por reposar un rato y apenas lograba pensar en lo que me ocurría y en mi mente empezó a pasar como si estuviera viendo una película cuyo tema era mi propia vida, con una velocidad arrolladora y que sin embargo para mi era perfectamente entendible.

    Recordaba como si fuera en ese momento, aquella primera vez que la conocí, el vuelco que me dio el corazón y sentí como si ya la conociera y la esperara de mucho tiempo atrás. Era igual a la mujer que muchas veces soñé encontrar y cuando empecé a tratarla y a conocerla no me parecía irla descubriendo, sino que sentía como si la hubiera tratado toda la vida. Y me sentía feliz por haberla encontrado.

    Era efectivamente aquella que muchas veces imaginé, porque era tal y como creía y deseaba que fuera, y eso era lo que había buscado y solo lo confirmaba cada vez con mayor fuerza. Simple y sencillamente la amaba y no de hoy, sentía que la había amado desde mucho tiempo atrás, no sabía explicármelo pero así lo sentía, tan real que me inundaba de felicidad.

    Pensé y recordé todos aquellos momentos que pasamos juntos, felices. Recuerdo cómo se expresaba de sus papás, de sus hermanos y cuando hablaba de ellos sus ojos expresaban un cariño, una gratitud y felicidad de tener esa familia, sin preguntarlo brotaban esos signos en sus ojitos.

    En esa película que pasaba por mi mente veía con claridad todo lo que platicábamos: Lo que nos gustaba, nuestras amistades, nuestros anhelos, nuestras lecturas, cómo nos trataríamos de casados, sobre nuestros hijos, sobre nuestras familias políticas, creo que todos los temas los comentamos y coincidíamos casi plenamente y cuando no era así, lo reflexionábamos exponiendo cada uno nuestras razones y cualquiera de los dos cedía convencido y con gusto. Por eso, prácticamente no teníamos discusiones, solo pláticas y convencimiento mutuo y comprensión que hacía crecer cada vez más nuestro amor, y estábamos cada vez más seguros, que éramos el uno para el otro.

    Así estuve no se por cuánto tiempo, pensando sin comprender lo que había pasado y sentía que la cabeza me daba vueltas y a veces parecía romperse.

    Las últimas palabras que le había dirigido las sentía a flor de labios y grabadas en lo más profundo de mi ser: "¿Pero cómo puedes pensar que no te quiero lo suficiente como para poder llegar a formar un hogar feliz verdaderamente? Si eso es lo único que he deseado desde que te conocí.

    Yo sé que efectivamente, si miramos a nuestro derredor, con nuestras familias, con nuestros amigos casados, lo que de inmediato se imagina uno, es que debe ser muy difícil lograr realmente la felicidad en el matrimonio, porque si vamos analizando uno por uno creo que ninguno lo es plenamente.

    Por lo que hemos platicado, imaginamos lo nuestro quizá idealmente, si no completamente sin sombras, todo es luces, alegría, comprensión, cariño, amistad, todo como si estuviéramos en una casa de cristal, viendo el mundo; pero sin mancharnos absolutamente de nada. ¿Será posible? ¿Por cuánto tiempo podremos ser como quisiéramos? ¿No estaremos pidiéndonos demasiado?

    Seguro que cada uno de nosotros por separado, contestaríamos que pase lo que pase, estaríamos dispuestos a hacernos felices el uno al otro. Al menos por mi parte (que es por la que puedo responder) yo desde este momento te lo puedo jurar, y con esa misma convicción te aseguro que lo haré ante el altar, ante toda nuestra familia y amigos, y sobretodo ante Dios.

    Esto es lo que siempre he pensado y con nadie más que no fueras tú. ¿Y terminar por mis celos? Seguramente tienes razón; pero yo no comprendo, si te amo con todas mis fuerzas, ¿Qué puedo hacer si siento que jamás te podría compartir? Para mi los celos son algo inseparable del amor y que no puede existir un amor verdadero sin oír a tu corazón cuando siente celos porque alguien te ve, te habla o imaginar que le gustes. No puedo entender, el imaginar que te pudiera perder.

    Si los momentos más felices de mi vida los he pasado contigo, durante nuestro noviazgo y desde que te conocí, no te he podido borrar de mi memoria. Las pláticas tomados de la mano durante nuestros paseos, las fiestas a las que hemos asistido, las reuniones con tu familia, los sueños que hemos compartido y que tú siempre has estado de acuerdo con mis pensamientos.

    Las caricias que te he prodigado y tus miradas con las que me vuelves loco, y poco después esos besos en los que me entrego y siento que tú también, porque solo sintiendo los dos lo mismo es posible comprender la sensación de darse y recibir por completo, es muestra de cariño, comprensión y amor. No puede ser otra cosa."

    Y mi mente repasaba y repasaba estas palabras tratando de explicarme qué había dicho mal. No entendía como pudo suceder y entonces saltaba mi pensamiento hacia otros aspectos de la vida y me preguntaba tratando de entenderlos también.

    Todo se me revuelve:

    ¿Por qué el mundo y la vida son así? ¿Por qué tenemos que pasar tantos sufrimientos en la vida? Estamos rodeados por todos lados de envidias, discordias, ambiciones, mentiras, dolor en todos sentidos, angustias, enfermedades, robos, asesinatos, y tantas cosas más que ni imaginamos que existen y sin embargo las hay, y no hacemos nada, no podemos hacer nada. Ciertamente hay muchas cosas que nos pueden hacer felices, como yo lo soy con ella y ahora parece que todo se acabó.

    Me repetía, una y otra vez, todas y cada una de las últimas palabras que le había dicho apenas hace un momento y sin embargo no comprendía cómo había terminado lo nuestro. sus últimas palabras fueron:

    -Me duele en el alma decírtelo, pero esta es mi decisión, créeme que me ha costado mucho, mucho dolor llegar a ella, porque estoy convencida de que así jamás podremos ser felices. Me retumban esas palabras taladrándome el cerebro.

    Siento un nudo en la garganta y lágrimas que ruedan por mis mejillas, esta tristeza no se separa de mí, así continué recordando aún mas angustiado. No podía creer que ella fuera capaz de decir todo eso tan fríamente, conociendo su forma de pensar y actuar, siempre tan dulce. Y sin más, me dijo:

    -Así que me da mucha pena y no sé si me recupere de un golpe como este; pero te deseo que llegues a ser feliz, te lo mereces; prefiero que sea así, en este momento y no ser felices ninguno de los dos por el resto de nuestras vidas. Adiós

    Giró media vuelta y se fue caminando. Por última vez miré su cuerpecito que me embelezaba dar vuelta a la esquina de la calle. Quise correr tras ella, gritarle, alcanzarle y abrazarle, pedirle que me perdonara; pero no podía ser mentiroso con ella, seguro estaba que no podría cambiar, bajé la cabeza y dando traspiés, empecé a caminar sin rumbo ni dirección, cargando mis pensamientos que se agrupaban sin ilación, uno tras otro y otro, muchos más. La cabeza estallaba aturdida.

    ¿A dónde voy?, ¿Qué voy a hacer?, ¿Por dónde empiezo? porque para mí todo se acabó: No hay ilusión, no hay anhelo de nada, Siento que no vale la pena hacer nada. ¿Para qué?, si no es con y para ella, no quiero nada.

    En ningún momento dejo de sentir su amor, no deseo perderla, mucho menos pensar en tener que olvidarla y todavía peor, imaginar que pudiera llegar a odiarla. ¡Nunca!, ¡jamás!.

    Lo único que deseaba era esa pureza de alma que se sentía al estar junto a ella, sentir el respeto por su honra que nunca sería capaz de manchar sabiendo lo que significaba y cuidaba, no como un acto egoísta o mocho, sino, como un regalo de incalculable valor que guardaba con celo para ofrecérselo al hombre amado. Y ese sería yo. Admiraba esa conciencia tranquila e inmaculada de virgen crédula y confiada; pero que al mismo tiempo sabía inspirar ese amor humano grandioso de la entrega, sin inspirar apetitos que en un futuro serán válidos y deseables.

    Si los dos nos amamos ¿Por qué había de terminar así, perdido todo para siempre?. ¿Serían las nuestras, almas lejanas? Seguramente no, porque, siempre la sentí cerca, y ella vivía en mí, día y noche. Nuestras almas vivían en un punto en que ni las palabras del lenguaje saben precisar, en un misterioso punto invisible e incomprensible, donde solo hay lugar para uno; pero en ese punto estábamos los dos.

    Y en ese misterioso punto invisible yacía lo que más anhelo y ya no lo tengo.

    Así reinó el silencio por quién sabe cuánto tiempo. La noche ya estaba cerca, empezaba a soplar un aire frío y a mi espalda, tomándome desprevenido con mi pensamiento vagando, una voz me interrogó:

    -¿Por qué no puedes entender?

    Era un hombre bien peinado, de pelo cano, y barba perfectamente recortada, era un señor, no muy joven, bien vestido, con toda pulcritud y limpieza: Parecía que se había acabado de arreglar para ir a alguna reunión de mucha importancia, o una fiesta de categoría.

    Su voz era suave; firme, agradable. Inspiraba confianza, como si lo hubiera conocido de hace muchos años o fuera mi mejor amigo desde la infancia. A él le podía contar todas mis intimidades. Así lo sentía mi ser interior, aunque en el fondo pensaba, ¿Porqué me inspira esa confianza si no lo conozco, no se quién es, ni nunca lo he visto?

    -Cuéntame ¿A qué se debe esa angustia que tu rostro refleja?. Creo que yo te podría ayudar, si tu quieres naturalmente –Me dijo con su voz tranquila, dulce, amable y hasta con tono suplicante que parecía decir: Déjame ayudarte.

    Por otro lado, me interrogué: ¿Qué más podía hacer, que importaba lo que me pasara?, ¿Qué me desmayara, me robaran, o que muriera?, Qué importa lo que tenga que ser. Si hace un rato me quedé sentado en este césped, apenas encontrado a tiempo para no caer en el duro pavimento.

    Y necesitaba platicar con alguien y descansar de este peso que me ahogaba hasta la respiración y me presionaba el pecho y sentía la angustia de perder el conocimiento y quedarme aquí tirado, solo.

    Aunque no entendía quién pudiera ser, fue tal mi desesperación que deseé tomarlo como si fuera uno de mis mejores amigos y con esa misma confianza me dejé llevar con facilidad.

    Empecé a relatarle toda mi forma de ser, de sentir, de entender las cosas de la vida y sobretodo, las que no entendía, el por qué tenían que pasar y por qué a mí precisamente.

    De la angustia que pasaba en ese momento, de mi novia que sentía perdida para siempre, sabiéndola tan amada y yo tan bien correspondido, que no comprendía como pudo haber sucedido y en un momento perderlo todo. No podía explicarlo.

    También al relatar algún suceso, le comentaba del dolor inexplicable que casi todo mundo pasa, en el trabajo, en la familia, con los amigos, en la escuela. Cosas que no debían pasar como: la pobreza, la enfermedad, la injusticia por todos lados, la crueldad, la ambición, el dolor, la angustia, la corrupción y hasta la muerte provocada.

    -Mira, todo tiene explicación. Todo tiene una razón de ser. Solo nos falta abrir el corazón y poner toda nuestra inteligencia, para comprender. ¿Quieres en verdad entender todo? ¿Quieres dejarte ayudar?

    -Sí, claro. ¿Cuándo empezamos? ¿Aquí mismo?

    .-Siento que es preferible ir a otro lugar donde podamos estar tranquilos, sin presiones de ninguna especie, en donde nadie nos busque, ni tengamos necesidad de preocuparnos de nada, solo estar conversando, no solo conmigo, vamos a donde puedas platicar y exponer tus dudas a otras personas que posiblemente han tenido situaciones semejantes. Te aseguro que vas a empezar a aclarar lo que no te explicas, todos los porqués de lo que pasa. Poco a poco sin que nos preocupe el tiempo y solo nos interese avanzar en la comprensión y en nuestro conocimiento, siempre para bien de nosotros mismos y de los que nos rodean

    .-Por lo pronto, conversemos un poco más y explícame en donde es ese lugar, en donde podamos estar con esa tranquilidad que dices.

    .-"Prefiero no decírtelo; pero que no te inquiete, no te va a pasar nada malo, tu mismo te irás dando cuenta y comprendiendo de qué lugar se trata, tan remoto y al mismo tiempo tan cercano. Verás que te vas a sentir muy a gusto y aún así bastará un deseo tuyo para suspender nuestras pláticas, para que

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