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El libro de Balieri
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Libro electrónico190 páginas1 hora

El libro de Balieri

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¿Quién es Balieri? ¿Es un hombre, un niño, un trabajador, un padre de familia, un aventurero, un soñador, un loco? ¿Está vivo Balieri o ya murió? Balieri es uno y somos todos. Reside en el mundo perfecto de lo imaginado, de la metamorfosis, de la magia. Puede hablarnos de cualquier cosa, participar en la peripecia más extraordinaria, intoxicarnos con su universo hasta que los prodigios se nos figuren costumbre. Balieri lo cuestiona todo, de todo se sorprende y a todo alcanza con su singular discernimiento. En estos microrrelatos, que se saborean como adictivas pastillas de menta, Carlos Candiani refresca la tradición del realismo mágico a través de un personaje lleno de aristas, que recorre las emociones humanas en un brinco continuo entre la extrañeza y la ironía.

Tenga cuidado con Balieri; cuando lo conozca todo su mundo quedará contagiado por la mirada polícroma de este indescriptible protagonista.
IdiomaEspañol
EditorialBaile del Sol
Fecha de lanzamiento24 sept 2016
ISBN9788416794409
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    El libro de Balieri - Carlos Candiani

    El libro de Balieri

    Carlos Candiani

    Baile del Sol

    Baile del Sol

    PRÓLOGO

    Ramón Ortega (tres)

    R.III

    Me parece una exagerada manía de ortodoxos y puristas el querer encasillar un libro dentro de un género. Mucho menos cuando se trata de una obra como El libro de Balieri, que se compone de una pluralidad de perspectivas que llevan al lector por distintos estados de ánimo. Sin embargo, su esencia surrealista sobresale dentro de esta diversidad y se expresa en cada una de las historias que nos acercan a Balieri. Quizá se debe a que la mirada de Carlos Candiani se sumerge en un lago onírico, con la intención de traer a la superficie a su querido personaje, configurando así una nueva realidad. Hay que andarse con cuidado, al avanzar a través de los relatos es preciso empaparse de esas aguas de ensueño. De no ser así, se corre el riesgo de extraviarse y pasar por alto esas pinceladas que hacen de este compendio de microrrelatos, todo un volumen poético. La belleza se esconde en distintos rincones del libro. Todo aquel que se deje llevar, sentirá sus punzadas y manifestaciones, la nostalgia y la alegría, el idilio y el dolor, la pasión y el desencanto. Emociones todas tan intensas que no pueden deberse solo a su contenido, sino a la capacidad narrativa de su autor.

    La metaliteratura es ese otro elemento que emerge de las profundidades de la ensoñación. Lleva tiempo haciendo acto de aparición, aunque lo hace de forma cada vez más reiterada en la obra de Candiani (no solo en el libro que el lector tiene en sus manos). La obsesión que guarda Candiani por las historias de los grandes de la literatura, le hacen contagiar su propio trabajo con constantes referencias al mundo del escritor. Su pasión por las letras es el detonante y la trama en muchos de sus relatos. No puede desligarse de esa tendencia a mostrarnos el material con el que se construye la literatura, y, con ello, incitarnos a la aventura por el universo de las letras.

    El libro de Balieri es una excelente carta de presentación. Es un honor para mí escribir este prólogo que tan solo pretende preparar al lector para lo que le espera. Este libro se puede leer por partes, en orden o en desorden o todo de corridito. Pero a medida que se va avanzando, uno se da cuenta que Balieri comienza a acompañarte incluso cuando no estás sumergido en la lectura. De pronto te sorprendes a ti mismo recordando esa aventura, esas palabras que pronunció algún personaje, esa extraña situación en la que se vio envuelto nuestro protagonista. Y cuando sobrevienen esas líneas que quizá se leyeron aquella mañana, es inevitable comprender que ese ser ya te acompaña ahí a donde vayas.

    Aunque lo parezca, este no es solo un libro de microrrelatos. Casi podríamos darle el apelativo, tan en boga en los últimos años, de novela fragmentada, pero uno de los aciertos del autor es que el personaje principal no permite este tipo de encasillamientos. En este libro conoceremos a Balieri, pero lo haremos a través de su propia deconstrucción. Balieri es uno y cientos de personajes a la vez. Lo veremos en situaciones reales e inverosímiles, en compañía de personas cercanas y de desconocidos, en la vida y en la muerte. Su presencia será tan sólida como fantasmagórica. Y frente a esta infinitud ontológica, seguiremos su rastro y construiremos a este entrañable personaje, a ese Balieri del que jamás podremos regresar.

    Leí mucho a Juan Ramón Jiménez los tres años que viví en Madrid. La que fue su casa estaba a solo unas calles de la mía: me gusta decir que fuimos vecinos. He querido y he vuelto a querer a su poesía. Regreso a su obra como un acto reflejo, pero son sus libros de Madrid, esas pequeñas narraciones y anotaciones, más cercanas al juego y a la memoria que a la literatura, mis textos preferidos. Me llama uno en particular, pues, para mí, el gran poeta español escribe sobre Balieri. Aunque hable sobre alguien más, no puedo dejar de pensar que Juan Ramón se refería a Balieri en el siguiente fragmento:

    «Un día esta carta: […] Fue la última vez que supe directamente de él. No lo volví a encontrar en estos 20 años que han pasado. Estos últimos años, cuando he ido a Málaga, he querido verlo y nadie me ha dado razón cierta de él. Me dijo […] que a veces viene a Madrid en los carros de los carboneros».

    Juan Ramón Jiménez

    Libros de Madrid, I

    CRÓNICAS PARA DESPERTAR

    Balieri leyó casi sin detenerse. Al terminar el libro, salió de casa y comenzó a correr. Era de noche. Huyó sin saber qué hora era o hacia dónde se debía dirigir. El librero tuvo razón al advertirle: «Usted parece ser de las personas que tienen más días buenos que malos. Si le gusta el mundo, quizá estas crónicas no sean para usted».

    SILENCIO

    La neblina llegó con música. A Balieri no le importó quién la tocaba o de dónde venía. Sonó toda la noche y Balieri se quedó dormido. Silencio. En la mañana, Balieri quiso saber la hora y tomó el reloj despertador que tenía a un lado de la cama: sus manos vibraron con la alarma de las ocho de la mañana, pero Balieri no percibía ningún sonido, se había quedado sordo.

    MENSAJE

    Balieri recibió una carta anónima, sin fecha. «Pienso en ti, me gustaría que conocieras este lugar. Se escucha música folclórica todo el tiempo y nace el amor hacia donde quiera que mires», decía el texto, con meticulosa caligrafía. Cuando Balieri terminó de leer el mensaje, el papel se hizo arena y cayó al suelo entre sus dedos.

    LA LENGUA DE LOS CAMARONES

    Balieri quiere saber cuál es la lengua de los camarones. Un niño le dijo que los camarones hablan francés, pero una mujer le había contado que los camarones son italianos. Al hacer una encuesta, nadie se puso de acuerdo. Unos dijeron que escuchan, cantan y bailan tango, así que hablan un español rioplatense. Otros juraron que el cantonés es todo lo que saben. Alguien aseguró que no hablan ninguno de los idiomas que conocemos, pues los camarones no han estudiado el griego, el latín o las lenguas sino-tibetanas.

    Un entrevistado le habló sobre un hombre que vivió muchos años en el mar, en sus profundidades. «Incluso, por error entendible, lo pescaron varias veces», afirmó el entrevistado, y continuó: «Pero ahora vive entre nosotros. Yo lo conozco, te puede recibir».

    Balieri fue a visitarlo. El hombre confirmó que tuvo una pequeña casa en el fondo del mar. «Es cierto que me pescaron varias veces. Siempre con red, a las redes no las veía venir», confesó el hombre. Sobre los camarones, dijo que son temerosos. Así que cada vez que se acercó a ellos, los camarones huían gritando algo que él no entendía. «Y como yo no identifico todos los idiomas…», sentenció. El hombre

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