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La Devoción de la Cruz: Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro
La Devoción de la Cruz: Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro
La Devoción de la Cruz: Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro
Libro electrónico199 páginas1 hora

La Devoción de la Cruz: Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro

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La Devoción de la Cruz es una de las obras más emblemáticas de Pedro Calderón de la Barca, un autor fundamental del Siglo de Oro español. La obra, escrita en un estilo barroco característico, explora la temática de la fe y la redención a través de la figura de la cruz, simbolizando el sacrificio y la graciabilidad divina. Calderón mezcla elementos del teatro religioso con una rica simbología, creando un ambiente que invita a la reflexión sobre la vida, la muerte y la trascendencia espiritual. Este contexto literario, en el que la religiosidad se entrelaza con el arte dramático, permite a los personajes experimentar un viaje interior que provoca la introspección del espectador. Calderón, nacido en 1600, fue un dramaturgo y poeta cuyo entorno empeñado en la contrarreforma católica influyó en su visión del mundo. Su formación en el ámbito teológico y su experiencia en las corrientes filosóficas de su tiempo le dotaron de un profundo entendimiento de la psique humana y de los dilemas morales, aspectos que se reflejan en sus obras. La Devoción de la Cruz es una manifestación de su preocupación por la espiritualidad y el sentido de la vida en un contexto donde los valores se desdibujaban. Recomiendo encarecidamente La Devoción de la Cruz a cualquier lector interesado en la literatura clásica española y en la exploración de temas universales como la fe y la redención. Calderón logra en esta obra crear un puente entre lo divino y lo humano, lo que resulta en una experiencia enriquecedora que invita a la meditación sobre nuestras propias creencias y convicciones. Sin duda, es un texto que permanecerá en la memoria del lector por su profundidad y belleza.

En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura:
- Una Introducción sucinta sitúa el atractivo atemporal de la obra y sus temas.
- La Sinopsis describe la trama principal, destacando los hechos clave sin revelar giros críticos.
- Un Contexto Histórico detallado te sumerge en los acontecimientos e influencias de la época que dieron forma a la escritura.
- Una Biografía del Autor revela hitos en la vida del autor, arrojando luz sobre las reflexiones personales detrás del texto.
- Un Análisis exhaustivo examina símbolos, motivos y la evolución de los personajes para descubrir significados profundos.
- Preguntas de reflexión te invitan a involucrarte personalmente con los mensajes de la obra, conectándolos con la vida moderna.
- Citas memorables seleccionadas resaltan momentos de brillantez literaria.
- Notas de pie de página interactivas aclaran referencias inusuales, alusiones históricas y expresiones arcaicas para una lectura más fluida e enriquecedora.
IdiomaEspañol
EditorialGood Press
Fecha de lanzamiento18 dic 2023
ISBN8596547823087
La Devoción de la Cruz: Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro
Autor

Pedro Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca (Madrid, 1600-1681) estudió con los jesuitas y completó su formación en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca. En su juventud participó en varias campañas militares, mientras daba inicio a su exitosa carrera como dramaturgo, llegando a ocupar el lugar hegemónico que había distinguido a Lope y a ser uno de los autores favoritos de la corte y la monarquía españolas. Vivió entre Toledo y Madrid. Se ordenó sacerdote en 1651 y fue nombrado capellán de honor del rey en 1663. Su obra dramática sobresale en multitud de subgéneros, desde las comedias más ligeras hasta los autos sacramentales, pasando por los dramas mitológicos o las tragedias de la honra, siempre con un lenguaje de alto vuelo poético y conceptual.

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    La Devoción de la Cruz - Pedro Calderón de la Barca

    Pedro Calderón de la Barca

    La Devoción de la Cruz

    Edición enriquecida. Fe y conflicto en la tragicomedia barroca del Siglo de Oro

    Introducción, estudios y comentarios de Celia Serrano

    Editado y publicado por Good Press, 2023

    goodpress@okpublishing.info

    EAN 08596547823087

    Índice

    Introducción

    Sinopsis

    Contexto Histórico

    Biografía del Autor

    La Devoción de la Cruz

    Análisis

    Reflexión

    Citas memorables

    Notas

    Introducción

    Índice

    Un destino tatuado por un signo sagrado se abre paso entre culpas humanas y la promesa de la gracia. En La devoción de la cruz, Pedro Calderón de la Barca hace del símbolo más visible de la cristiandad un eje dramático que interroga la libertad, el remordimiento y la posibilidad del perdón. La obra convoca al lector y al espectador a una zona de penumbra moral donde la fe no cancela el conflicto, sino que lo intensifica. Allí, la devoción no es sosiego sino vértigo, y la cruz, más que un emblema, es un itinerario que acompaña, juzga y transforma a quienes la asumen o la rehúyen.

    Calderón, figura cumbre del Siglo de Oro español, compone aquí una pieza que condensa su maestría para articular pensamiento y espectáculo. Nacido en 1600 y activo en las décadas centrales del siglo XVII, el dramaturgo redefinió la comedia nueva, refinando su arquitectura y su densidad simbólica. La devoción de la cruz participa de ese impulso: su prestigio no se explica solo por la belleza verbal, sino por un diseño teatral que convierte las ideas en acción. En sus escenas late la tensión barroca entre apariencia y verdad, memoria y olvido, promesa y cumplimiento, con una pericia todavía admirable.

    El contexto de creación remite al primer tercio del siglo XVII, cuando los corrales de comedias y la escena cortesana ofrecían un laboratorio incesante de formas y temas. La pieza, un drama de asunto religioso, se integra en la tradición de las comedias en tres jornadas que dominaban los escenarios hispanos. Su circulación inicial, como era habitual, se vincula a ese sistema de representación, antes de que la imprenta asegurara una difusión más amplia. Situada en el corazón del Barroco, la obra acoge la pasión por los símbolos, la agudeza conceptual y la dialéctica entre el decoro social y la inquietud espiritual.

    La premisa se presenta con claridad y misterio a la vez: personajes marcados por la cruz —no como mera señal, sino como signo que guía y desasosiega— afrontan azares, culpas y decisiones que pondrán a prueba su conciencia. La devoción no se exhibe como hábito externo, sino como impulso profundo que redimensiona el honor, la justicia y el amor. Sin revelar desenlaces ni giros, basta decir que la trama sigue itinerarios de riesgo y de esperanza, en los que cada encuentro y cada decisión quedan atravesados por esa figura que, según cómo se lea, protege, exige o advierte.

    La obra es clásica porque hace de un símbolo universal un laboratorio de preguntas permanentes. Interroga el libre albedrío frente a la idea de destino, examina la culpa no como etiqueta social, sino como experiencia interior, y pone en diálogo la honra terrena con la salvación del alma. La cruz funciona como emblema ambivalente: consuelo para quien busca sentido, espejo para quien se reconoce falible y señal que obliga a elegir. En ese cruce, Calderón articula una ética de la responsabilidad personal, sin negar la fuerza de los signos que parecen escribir la vida desde antes.

    En términos de poética dramática, el texto brilla por su arquitectura rigurosa y sus simetrías. Escenas que dialogan a distancia, imágenes que regresan con nuevos significados y un ritmo que alterna la violencia del conflicto con momentos de contemplación. La lengua, de agudeza conceptista y vuelo metafórico, no es adorno sino instrumento de conocimiento: al nombrar, los personajes comprenden o se equivocan, y el público aprende con ellos. El simbolismo de la cruz hilvana metáforas de peso teológico y afectivo, sin convertir el drama en alegoría abstracta, sino en experiencia teatral concreta y palpitante.

    Su condición de clásico también proviene del impacto que ha ejercido en la tradición crítica y escénica. La devoción de la cruz ha sido leída, representada y estudiada de manera sostenida, como pieza clave para entender el teatro religioso del Barroco y, en general, la dramaturgia calderoniana. La recepción moderna redescubrió la sofisticación de su diseño y su potencia simbólica, y la crítica ha subrayado cómo la obra convierte debates teológicos en acción viva. En el repertorio hispánico, sigue siendo un punto de referencia obligado para pensar la relación entre creencia, ética y espectáculo.

    Dentro del conjunto de la obra de Calderón, este drama se sitúa junto a otras piezas donde la reflexión espiritual se cruza con los resortes de la comedia nueva. Se percibe su empeño en conciliar la espectacularidad escénica con una meditación sobre la gracia y la responsabilidad. Lejos de ser un auto sacramental, la pieza comparte con ellos la densidad doctrinal y el poder emblemático, pero se despliega en el marco de una comedia de enredo y honor. Esa mezcla, tan propia del Barroco, le permite hablar a públicos diversos sin renunciar a la precisión intelectual.

    La teología que recorre la obra no es disertación, sino drama. Conceptos como redención, penitencia o misericordia aparecen encarnados en decisiones urgentes, bajo la presión del tiempo y de la mirada social. El espacio escénico funciona como un mapa de encrucijadas, donde los signos se interpretan y se malinterpretan, y donde las apariencias pueden sostener o traicionar la verdad. En ese ir y venir, la cruz se vuelve horizonte y brújula: su sentido se agranda a medida que los personajes la invocan, la temen o la resisten, y el público asiste a esa lectura compartida.

    La técnica de Calderón favorece el contraste: luces y sombras, silencios que resuenan después de un estallido verbal, identidades que se velan y se desvelan para medir el peso de la conciencia. Todo ello potencia la tensión principal sin agotar el misterio. La música del verso, con sus juegos de paralelismos y antítesis, contribuye a que el símbolo central adquiera relieve material en el escenario. La escenografía imaginaria —caminos, umbrales, signos labrados— crea imágenes memorables que, aun sin detalles suntuarios, bastan para que el teatro evoque lo visible y lo invisible a la vez.

    Quien lea hoy La devoción de la cruz encontrará una trama intensa y un lenguaje que desafía y recompensa la atención. La densidad conceptual no impide el movimiento: al contrario, lo afila. Cada motivo verbal regresa como eco, cada gesto arrastra consecuencias, y el símbolo que da título a la obra se abre a lecturas éticas, existenciales y estéticas. La experiencia de lectura, o de escena, se vuelve entonces una meditación sobre cómo los signos cargan de sentido la vida y cómo las decisiones individuales dialogan con aquello que se percibe como llamado o destino.

    La vigencia del libro nace de su capacidad para hablar de conflictos contemporáneos con una lengua del XVII. Frente a debates actuales sobre identidad, culpa, justicia y reconciliación, la obra ofrece un espejo complejo donde la fe no simplifica, sino que profundiza las preguntas. Su atractivo duradero reside en esa conjunción de intensidad dramática y claridad simbólica: una cruz que no

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