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Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana
Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana
Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana
Libro electrónico160 páginas2 horas

Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana

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Información de este libro electrónico

Diez historias de vida de mujeres que le danzan y cantan a la virgen del Carmen en el pueblo de La Tirana. Continuidades y transformaciones de una práctica religiosa mariana que se vive desde los cuerpos y experiencias de estas mujeres de diversos bailes, diferentes edades y variados contextos.
IdiomaEspañol
EditorialEl Jote Errante
Fecha de lanzamiento22 ago 2024
ISBN9789564164946
Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana

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    Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana - Bernardo Guerrero

    Mujeres danzantes en la fiesta de La Tirana

    Bernardo Guerrero Jiménez y Francisca Basaure Aguayo

    Fotografías: Keyla Larrea Gutiérrez

    Fotografía Portada: Gonzalo Valiente Oriol

    Fotografías de la fiesta: Franco Miranda Miranda

    Diseño: Lucas Merino Pavez (Mitologiabsurda)

    Registro Propiedad Intelectual: 2024-A-296

    ISBN impreso: 978-956-416-493-9

    ISBN digital : 978-956-416-494-6

    Convocatoria 2022 del Fondo del Patrimonio Cultural

    Concurso Regional Modalidad de Investigación

    Submodalidad: Investigación sobre el Patrimonio Cultural

    Este texto fue sometido al sistema de referato externo.

    Ediciones El Jote Errante

    Iquique, diciembre de 2023.

    Diagramación digital: ebooks Patagonia

    www.ebookspatagonia.com

    info@ebookspatagonia.com

    CONTENIDOS

    Presentación

    Historias de vida de mujeres danzantes

    Andrea Paz Vega Venegas

    Gabriela Paz Gutiérrez Figueroa

    Carla Clery Cabezas

    Gabriela Virginia Chaparro Luco

    Rosa Fidelia Barahona Heraldo

    Vicenta Irma Dávila Mora

    Edith Miryam Delgado Cayo

    Yanira Andrea Oyarze Miranda

    Betsabé Fernanda Muñoz Carrasco

    Flor María Beyzaga Olivares

    Palabras Finales

    Glosario

    Presentación

    Las voces que hablan de la fiesta de La Tirana han sido, por lo general, masculinas. Son pocas las investigadoras que han estudiado a sus iguales. Los autores de las ciencias sociales, desde el musicólogo Carlos Lavín a la actualidad, son varones. Y no solo eso. Están insertos en un sistema de pensamiento que proviene de Europa y de Estados Unidos. Habitan un régimen teórico, epistemológico y metodológico euro-norte-céntrico y, en muchos de los casos, positivista. Las mujeres, en su producción tiraneña, han enfatizado lo visual, ya sea desde la fotografía o el video. Que los hombres piensan y las mujeres sienten. Que los primeros son científicos y las segundas, artistas. Falsos dilemas, por cierto.

    Sirva lo anterior como un sintético encuadre del estado de la cuestión. Nos interesa destacar que la relación, por usar una terminología clásica, entre investigadores e investigados es masculina. Hombres que estudian a hombres. Hombres que preguntan, hombres que responden. La extensa bibliografía sobre la fiesta de La Tirana así lo demuestra.

    Por lo mismo, este trabajo busca escuchar y reconocer las voces de mujeres que, como veremos en este libro, cargan sobre sus cuerpos buena parte de las tareas que esta festividad demanda.

    Son diez historias de vida de mujeres de diferentes edades, diversos bailes y orígenes sociales. Una heterogeneidad de experiencias que se observa en los trajes, en el largo de sus filas, en sus mudanzas, sonidos y motivaciones, así como también en sus relatos que dan cuenta de las trayectorias de vida asociadas a la devoción.

    Hay elementos que al sistematizar los contenidos de las entrevistas sobresalen, como, por ejemplo, el paso del marianismo al cristianismo. Pero no es una ruptura, sino una recategorización de las relaciones entre la Virgen y Cristo. Como menciona una entrevistada, A la Virgen se le venera, a Cristo se le adora. Los viejos marianos adoraban a la Madre, a la Virgen, y se arrodillaban frente a ella. Al analizar y comparar las libretas de sus cantos, eso se evidencia. En muchos de los trajes, y sobre todo en las capas de los danzantes, la figura de Cristo es central. Agradecidas se muestran por ser evangelizadas. Así tienen herramientas para defenderse de quienes las acusan de paganas: la opinión pública, los protestantes, etc. Todo, en contraposición a los antiguos marianos a los que no les gustaba ir a misa y a quienes, incluso, se les negaba el ingreso al templo. El acercamiento a la Iglesia ha significado la evangelización, a través de cursos de cristiandad, encuentros y diversas otras instancias. Y también un mayor control por parte de la Iglesia.

    La Virgen Madre, la China, es la mujer que en La Tirana es motivo del culto mariano más popular de nuestro país. A ello habría que agregar una capa más profunda, la de la Ñusta Huillac, madre de nuestro mestizaje, producto de la huida y enamoramiento del portugués Vasco de Almeyda. Y, en una genealogía más profunda aun, la Virgen de La Tirana no sería más que la versión cristianizada de la Pachamama. Lo anterior, en concordancia con el culto a la Guadalupe en México.

    Las mujeres que nos cuentan sus vidas de peregrinas se refieren a ella con cierto tono de complicidad. Para algunas, su trato con ella, por el solo hecho de ser mujer, es especial, de mayor cercanía. Para otras, es la madre de todos. Para algunas, la relación reproduce lo que en su hogar es el vínculo entre madre e hija.

    Los bailes religiosos recogen la gran tradición organizativa que tuvieron los obreros del salitre, que iba en paralelo a la de los deportes. El baile se agrupó en asociaciones locales y luego en una gran federación. Nacida en los años 60, se dedicó a la defensa de los intereses religiosos de sus asociados. Una sola mujer, aquí entrevistada, la presidió, Vicenta Dávila. En Iquique existen cuatro asociaciones que cobijan a los bailes. La Asociación de Baile Religioso José María Caro, La Asociación de Baile Religioso Sur del Carmen, La Asociación de Baile Religioso Victoria-Alianza y la Asociación Cuerpo de Bailes Ramiro Avalos. Lo anterior da cuenta de la presencia de los bailes y de la necesidad de organizarse.

    Entre los temas recurrentes, de un modo obvio por ser experiencia reciente, surge la pandemia por Covid-19. Nunca, en la historia de la fiesta, se había dado una suspensión tan larga. En otras ocasiones solo se dejó de asistir por un año. Fueron tres largos años en los que la fiesta tuvo que realizarse, el primer año, de forma virtual, y luego de forma fragmentada en cada ciudad, donde los barrios populares se llenaron de colores de la Virgen.

    Surgen, además, los temas de los conflictos al interior de los bailes. Cismas, en algunos casos, con el dolor que eso implica. En otros casos, desencuentros por la forma de ejercer la autoridad. Sin embargo, no nos debe sorprender, ya que es propio de todo grupo social la presencia a veces equilibrada entre armonía y conflictos. No todos los bailes religiosos tienen la misma organización interna. Están aquellos que, bajo la categoría de cuerpos de bailes, se estructuran en torno a un pater family. Este es el dueño del baile y su familia, sus socios y bailarines lo conforman, generación tras generación. Coincide en una sola figura, el propietario con el caporal.

    El caporal o la caporala juega un rol importante. Es la jefatura ritual que organiza el baile, se encarga de enseñar a las nuevas generaciones, las dota de identidad y se preocupa de que el día de la fiesta el baile tenga una presentación digna de la ocasión. Debe, además, y esto es nuevo, evangelizar su baile y todos los meses, asistir a misa. El pito o silbato y la campana simbolizan su autoridad. También aplica los reglamentos y fiscaliza horarios, trajes y comportamientos. En la mayoría de los bailes ese rol lo cumplen los hombres. Solo tres de nuestras entrevistadas han ocupado ese rol.

    Otros bailes se estructuran bajo la figura de sociedades de bailes religiosos. Existe una directiva que es elegida en forma democrática. Y el o la caporala dura en sus cargos tres años.

    Hay bailes exclusivamente de hombres o de mujeres. Los Chinos y dos Morenos son masculinos. Dos bailes son compuestos por mujeres, Cuyacas del Carmen de Victoria Vernal (1932) y Cuyacas de Iquique (1935). Sin embargo, en estas cofradías hay hombres y mujeres que apoyan y hacen posible la logística. Al tenor de las historias de vida aquí presentadas, la presencia de mujeres en la fila parece ser mayor que la de hombres.

    Las historias de vida que aquí se presentan se realizaron en un ambiente de compromiso y complicidad. En el comedor de una casa, en una sala parroquial, en una consulta psicológica. En todas primaron la confianza y el sentido del humor, y las penas y las ausencias se hacían sentir. También hubo reuniones grupales, que permitieron conocernos y reconocernos.

    Los relatos se acompañan de fotografías que fueron realizadas en Iquique, en la sala Juan Podestá de la Fundación Crear (www.crear.cl)

    por la fotógrafa Keyla Larrea. Las imágenes nos permiten conocerlas y entender la belleza, la complejidad y los detalles de los trajes.

    Quienes entrevistamos, un sociólogo y una antropóloga, tuvimos el privilegio de conocer sus historias de vida. Se nos abrieron las puertas de una subjetividad mariana, no siempre alcanzable. La confianza y largos años asistiendo a sus ensayos y a la fiesta nos abrieron las puertas de sus generosos corazones.

    La fiesta de La Tirana dura todo el año y la relación con sus bailes, sobre todo con los más humildes, puede catalogarse como la extensión de la familia.

    Este libro no es solamente de mujeres que danzan, sino de mujeres que trabajan sistemáticamente por expresarse de modo colectivo en la fiesta, que sortean todo tipo de obstáculos y siempre logran su objetivo, saludar a la Madre.

    Bernardo Guerrero y Francisca Basaure

    Iquique, Diciembre de 2023

    Andrea Paz Vega Venegas

    27 de agosto de 1993

    Sociedad Religiosa Gitanos

    Virgen de Andacollo (1987)

    Asociación Sur del Carmen

    Toda mi vida he estado ligada al baile. A los 6 años, mi mamá me preguntó si quería ser gitana y respondí que sí.

    Estudié gastronomía, pero no hice la práctica y no seguí estudiando. Ahora estoy postulando a las becas del FUAS para estudiar el otro año. Me gustaría estudiar TENS, relacionado al área de la neonatología.

    Al ingresar al baile, a mí me vistió y me enseñó a bailar la esposa del caporal, la señora Marta Anacona. Actualmente, tesorera del baile.

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