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Historia de la Unidad Popular - Volumen III: La primavera de la Unidad Popular
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Libro electrónico691 páginas8 horas

Historia de la Unidad Popular - Volumen III: La primavera de la Unidad Popular

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Este volumen restituye las transformaciones sociales puestas en marcha entre noviembre de 1970 y julio de 1971, sin precedentes en la historia de Chile ni de América Latina: nacionalización de los recursos mineros, reforma agraria, entre otros.
IdiomaEspañol
EditorialLOM Ediciones
Fecha de lanzamiento6 ago 2024
ISBN9789560018045
Historia de la Unidad Popular - Volumen III: La primavera de la Unidad Popular

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    Historia de la Unidad Popular - Volumen III - Jorge Magasich Airola

    © LOM Ediciones

    Primera edición, agosto de 2023

    Impreso en 1000 ejemplares

    ISBN Impreso: 9789560017253

    ISBN Digital: 9789560018045

    ISBN obra completa: 978-956-00-1366-8

    RPI: 2023-a-8222

    imagen de portada: Archivo Quimantú / Bernardo Cartes V.

    Edición y maquetación

    LOM ediciones. Concha y Toro 23, Santiago

    Teléfono: (56-2) 2860 68 00

    lom@lom.cl | www.lom.cl

    Tipografía: Karmina

    Impreso en los talleres de gráfica LOM

    Miguel de Atero 2888, Quinta Normal

    Santiago de Chile

    Después de la disolución del Grupo Móvil de carabineros, los «guanacos» son transformados en repartidores de agua, desprovistos de sus rejas protectoras. En la foto, un «carro cisterna» abastece de agua a los vecinos de La Pincoya (El Mercurio, 24/12/1970).

    A María Isabel Aguirre, como siempre;

    a Claudio Guthmann por sus atentas relecturas;

    a Marco Bravo Badilla por sus oportunas informaciones,

    y a Mario Garcés por sus comentarios.

    Introducción

    Mientras el primer Gobierno de izquierda toma posesión del palacio de La Moneda la tarde del 3 de noviembre de 1970, en las calles continúan los festejos de una multitud popular fascinada por la sensación de incidir sobre los destinos del país. Es cierto que tres décadas antes el Frente Popular contó con ministros socialistas y apoyo comunista, pero las decisiones las tomaba el Partido Radical. Ahora predominan los dos grandes partidos de izquierda vinculados con el mundo popular, resueltos a aplicar el programa: nacionalización de las riquezas básicas, reforma agraria, el desarrollo del «Área de Propiedad Social» que permita la planificación económica y la ampliación los derechos democráticos y sociales.

    El nuevo Gobierno integrado por socialistas, comunistas, radicales y cristianos de izquierda, postula la transición al socialismo en democracia. Atrae a socialistas de todo el mundo que ven en él un modelo diferente a las revoluciones de tipo soviético; a comunistas que albergan esperanzas en su cuarto partido en Occidente –después del italiano, el francés y el portugués– y el único que ha conseguido participar en un gobierno en plena Guerra Fría. Los cristianos de izquierda vislumbran la ocasión de poner en práctica la opción de «compartir con los pobres, sufrimientos y ansias de liberación» decidida en Medellín en 1968. Y los librepensadores ven con cierto orgullo a un masón al frente de un país mayoritariamente católico, en buena sintonía con la Iglesia.

    Un signo de los nuevos tiempos es la generalización del uso del vocablo «compañero» para referirse a todos los que se identifican con la revolución en curso. Al pronunciarlo, se saborea la fuerza que indica «estamos juntos», «formamos un mismo cuerpo», vamos a ganar esta lucha…¹ Se utiliza para referirse al «compañero Presidente», abandonando «excelencia» o «señor», y a otras autoridades como los compañeros ministros, intendentes, directores de servicio… incluso, en ocasiones, se aplica al «compañero carabinero» y al «compañero general», que en los primeros tiempos no lo rechazan.

    Este nuevo vocabulario es parte de una nueva estética vinculada a la fuerte influencia cultural de la izquierda que va más allá de ella. Incluye barbas, bigotes, música folclórica militante y atuendos artesanales relajados².

    Pese a un contexto internacional desfavorable y a una victoria con solo 36,6% ratificada por el 77,5% de los parlamentarios, la UP dispone de dos ventajas: un decidido apoyo popular que se manifiesta en la adhesión creciente de organizaciones sindicales, sociales y políticas resueltas a movilizarse. Y un espectro político compuesto de tres tercios: el de derecha, el más pequeño; el que se identifica con la DC; y el que apoya a la UP, el más grande. Lo que mantiene abierto un terreno de negociación con la DC.

    Si los acuerdos entre la UP y la derecha son casi imposibles, esta última no está en condiciones de obstruir desde el Parlamento. No solo porque sus propuestas de austeridad y represión convencen poco, sino también porque quedó en una posición difícil después del fracaso del intento de golpe de octubre de 1970. Su única opción es buscar un bloque de los «demócratas» con la DC.

    Pero la DC no puede aceptarlo por las mismas razones por las que no pudo votar por Alessandri en el Congreso. Alrededor de la mitad de su base se identifica con el «socialismo comunitario» de Tomic y ve con simpatía al nuevo Gobierno. Si los democristianos de derecha añoran un bloque con el Partido Nacional y varios estuvieron involucrados en los intentos de golpe, no están en condiciones de imponerlo, por el momento. De intentarlo podrían quebrar al PDC. Necesitan primero distanciar a su base del Gobierno, llevar luego al partido a la oposición radical y solo entonces formar un bloque con la derecha. Lo que finalmente ocurrirá, pero meses más tarde.

    Aunque minoritario en el Parlamento, el Gobierno asume disponiendo de un capital de simpatía en una parte del electorado DC. Esta mayoría por los cambios lo motiva a poner en marcha un aluvión de medidas, varias de ellas anunciadas en las «40 primeras», cuya simple enumeración revela la radicalidad de las trasformaciones en curso.

    En el campo, presionado por las tomas de fundo sobre todo en la zona mapuche, acelera la Reforma Agraria y crea el Consejo Campesino. Inicia la construcción del Área Social, impidiendo el desmantelamiento de empresas textiles, luego nacionaliza el acero, el carbón, el salitre, prácticamente todos los bancos, y deposita el proyecto que permite nacionalizar el cobre deduciendo de la indemnización las «utilidades excesivas». Cada niño recibe cada día medio litro de leche gratuito, lo que baja la mortalidad infantil. Instaura una sola calidad de pan y de leche poniendo fin al humillante pan y leche de «segunda clase». Un fuerte impulso a la construcción permite levantar más viviendas que nunca; mientras la Operación Invierno previene calamidades en barrios populares. El aumento del presupuesto de la educación permite ampliar las matrículas en la educación básica, media y universitaria, priorizando las carreras técnicas y de la salud.

    Los ingresos de los desheredados, particularmente los más bajos, aumentan considerablemente a través del reajuste de salarios y del alza de las asignaciones familiares. Ese año «los de abajo» podrán adquirir, por primera vez, productos cuyos precios suben poco, ya que el Gobierno utiliza su facultad de fijar los precios de casi dos mil artículos.

    La sede del Ejecutivo se instala en Valparaíso por dos meses y el ministerio de Agricultura en Temuco, como gestos de descentralización. Presenta proyectos de tribunales vecinales, de ministerios de Protección de la Familia y del Mar. Modifica los planes de construcción del Metro para favorecer la línea 2, que atiende sectores populares. Es disuelto el detestado «Grupo móvil», encargado de la represión, y Carabineros recibe orden de no disparar salvo necesidad absoluta. El ingreso más alto en la función pública queda limitado a 20 sueldos vitales y no se colocan los onerosos retratos del Presidente en oficinas y edificios públicos. Los militantes encarcelados o clandestinos son indultados.

    La política internacional se rige por los principios del «pluralismo ideológico» que consiste en mantener relaciones con todos los países del mundo: sin romper con nadie, se abren embajadas en veinte países donde no las había, comenzando por Cuba y China. Al mismo tiempo, Chile se transforma en tierra de asilo para los perseguidos por las dictaduras de la región y en terreno de observación para los numerosos extranjeros interesados en estudiar, y a veces participar, en la experiencia en curso. Se escucha resonar toda la gama de los acentos del español, o coloreado con entonaciones brasileñas, norteamericanas o europeas.

    La emocionante sensación de «hacer historia» suscita animadas discusiones políticas y muchos chilenos se tornan hacia el arte, en todas sus formas. La producción musical, cinematográfica y literaria vive un momento único. Un ejemplo son las creaciones destinadas a decorar el edificio que acogerá a la UNCTAD III. También aumenta la lectura: el Gobierno adquiere una editorial quebrada y crea Quimantú, que publica a un ritmo sostenido clásicos nacionales y extranjeros en tirajes de 50.000 a 100.000 ejemplares, difundidos en barrios populares a precios democráticos. Un decreto impone a las radioemisoras programar al menos 25% de música nacional. Las salas de teatro suelen anunciar «completo» y las creaciones musicales de jóvenes compositores se convierten en un signo distintivo de la época, mientras un tren de la cultura la lleva donde no llegaba. Nunca se había leído, visto, escuchado y creado tanto.

    Muchos, particularmente los desfavorecidos, viven en 1971 una auténtica primavera, tal vez inolvidable, sin duda breve.

    Chile en 1970, un país pobre

    El censo de ese año arrojó 9.780.100 habitantes, pero sus carencias llevan a estimar la población en algo más de 10 millones. De ellos, 3,7 millones no disponen de alcantarillado y 3,2 millones carecen de agua potable; la desnutrición es la principal causa de mortalidad infantil, que alcanza 77,8 por mil. Faltan 4 mil médicos, 6 mil dentistas y más de 3 mil enfermeras (hay solo seis médicos por 10 mil habitantes), aunque 500 médicos y 1.500 enfermeras chilenos ejercen en el extranjero³. El déficit de viviendas va en aumento: los años 1968, 1969 y 1970 faltan 470 mil, 487 mil y 518 mil. El ingreso per cápita medio es de US$750 anuales⁴. En suma, casi la mitad de los chilenos vive en la miseria o cerca de ella.

    Más allá de las cifras, el cura obrero Michel Donabin relata la vida de los «marginales» en la población Violeta Parra, donde vive. El 20 de septiembre de 1970 visita a una familia que ha dejado de asistir a las actividades de la comunidad cristiana: el padre, panadero, trabaja de noche; está rodeado por siete niños sucios, mientras su mujer está hospitalizada pariendo al octavo. Ocupan tres piezas frías de 3x3 metros, apenas calentadas por un brasero; hay dos camas, dos banquetas, y una estufa a petróleo. Una mujer se ocupa de la cocina. El «padre Miguel» capta también la nueva disposición que anima a los humildes: a través del centro de madres, un club deportivo y un partido político, los pobladores se organizan para conseguir la evacuación de las basuras. Algunos obtienen que la municipalidad envíe un camión los domingos, contribuyendo con E°1.

    En efecto, una característica de la época es la disposición de «los de abajo» a organizarse. La población activa es de 3.189.200 personas; tienen trabajo 2.998.600. Hay 1,39 millón de obreros, 723 mil empleados y 666 mil trabajadores independientes⁵. Algo más de la quinta parte de ellos está sindicalizada: 600 mil obreros están organizados en 1.380 sindicatos «industriales» y 130 mil empleados en 1.200 sindicatos «profesionales». En el sector público, la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF) cuenta con 60 mil afiliados, a los que se añaden los de ANES (semifiscales), del Banco del Estado y de organizaciones autónomas. En total, unos 300 mil trabajadores públicos organizados. Y en el sector agrícola hay solo 440 sindicatos. Globalmente, la mayoría de los trabajadores (67%) no está sindicalizada, pues el Código del trabajo niega el derecho a formar sindicato en empresas de menos de 25 asalariados, que son la mayoría⁶.

    También existe una tendencia a reducir las diferencias entre trabajadores expresada en sindicatos «industriales» (obreros) y «profesionales» (empleados). Desde comienzos de los años 1960 estos tienden a ser reemplazados por sindicatos que agrupan a todos los asalariados. Aconteció en Huachipato, LAN-Chile, las compañías de teléfono y de electricidad, y otros, sin que la CUT haya tomado la iniciativa de estimular la unidad. En 1970 hay más sindicatos profesionales y estos tienen más adherentes⁷.

    Otro signo de tiempos excepcionales es la voluntad de participar en la transformación de la sociedad que se expresa a través de la adhesión masiva a los partidos de izquierda. Un ejemplo es el crecimiento de la Juventud Comunista, que casi triplica sus militantes en un año, según lo indican los trabajos de Rolando Álvarez: pasa de 21.308 militantes en 1969 a 39.417 en junio de 1971 y alcanza 57.500 en diciembre⁸.

    El Partido Comunista es la fuerza mejor organizada de la coalición: sus militantes son disciplinados y cotizan regularmente. Es el partido más influyente en el mundo obrero y en la CUT y ejerce también una influencia creciente en sectores medios. Desde 1965 un comunista preside la federación de estudiantes de la Universidad Técnica, y desde 1969 otro comunista preside la FECH. Los músicos de Quilapayún e Inti Illimani militan en el partido, igual que Víctor Jara, manifestación de su gravitación en el mundo cultural, que aumentará con el premio Nobel de Neruda. De sus 250 candidatos a regidores en abril de 1971, el 70% son obreros, los otros de sectores medios. La mitad tienen entre 21 y 39 años y un tercio son mujeres⁹. En esas elecciones el PC alcanzará el 17%, la mejor votación de su historia, después del 16,5% en las municipales de abril de 1947.

    Diagnóstico y propuestas

    El programa de la Unidad Popular –similar al del FRAP en 1958 y en 1964– desarrolla un análisis que atribuye el estancamiento económico de Chile a tres grandes causas: la explotación de las riquezas naturales por consorcios extranjeros que dejan muy poco al país; la agricultura basada en latifundios anacrónicos poco productivos; y una industria monopólica cuya producción está orientada hacia la población con capacidad de consumo –alrededor de la mitad– desconsiderando las necesidades de los que consumen poco o nada. Lo esencial de la producción industrial está extremadamente concentrada: 144 empresas controlan más del 50% de los activos de la industria y, en más de la mitad de ellas, los 10 primeros accionistas poseen más del 90% del capital. Es la conclusión esencial a que llega Ricardo Lagos en La industria en Chile. Antecedentes Estructurales (1966) y Oscar Garretón y Jaime Cisternas en Algunas características del proceso de toma de decisiones en la gran empresa: la dinámica de concentración (1970), estudios que fundamentan la creación del Área de Propiedad Social.

    Esta concentración del poder económico se refleja en una concentración del ingreso inmensamente desigual. Los estudios de la Oficina de Planificación Nacional (Odeplan) describen la aberrante repartición entre los 1.830.000 hogares (familias) expresada en sueldos vitales (en 1970 el sueldo vital es de E°617 y 1971 de E°833):

    ¹⁰

    Más allá de su carácter injusto, tal repartición constituye una traba mayor al crecimiento económico, pues desvincula al mercado de las necesidades mayoritarias. Solo consumen productos industriales los 253 mil hogares con un ingreso superior a 4 vitales y, un poco, los 469 mil que viven con 3 o 4 vitales. El resto, que suma más de 1,1 millón de familias, consagra lo esencial de sus escasos escudos a alimentarse.

    Ante esta demanda exigua las empresas subutilizan sus instalaciones. Las capacidades no utilizadas –según Martner– alcanzan el 61% en tejidos, el 50% en panaderías, el 65% en conservas, el 61% en muebles, el 70% en electrodomésticos y el 74% en calzado. Por su parte, Tomic afirma que la capacidad instalada ociosa es de 15%. Otra consecuencia es la insuficiente creación de empleos: en 1970 la desocupación en Santiago es del 7%, en Concepción y Coronel del 10% y en Lota del 15%. Y resulta inquietante que la última década el crecimiento económico tiende a disminuir.

    La deuda no arregla las cosas. Si el gobierno anterior deja una reserva de US$343,5 millones (310 líquidos) resultado de la pequeña parte que obtuvo Chile del alto precio del cobre, deja también la segunda deuda externa por habitante en el mundo, después de Israel. Al inicio de la administración Alessandri en 1958, la deuda era de US$ 526 millones; al término de su mandato en 1964 ha aumentado a US$1.869 millones. En 1970 Frei «lega» a Allende una deuda de US$3.866 millones¹¹, lo que hipoteca el futuro: entre 1971-1976 Chile tiene compromisos de pago de capital y amortizaciones por US$1.400 millones, US$566 millones concentrados en 1971-1972¹².

    La Unidad Popular pugna por nacionalizar las «riquezas básicas», principalmente el cobre, para utilizar los beneficios en políticas de desarrollo; acelerar y concluir la reforma agraria para lograr una agricultura moderna que proporcione al país lo esencial de sus alimentos; y nacionalizar las empresas monopólicas para orientar su producción a las necesidades de los excluidos, utilizando su «capacidad ociosa». Al mismo tiempo, plantea incrementar la capacidad adquisitiva de los humildes, lo que estimulará en 30% la producción de empresas manufactureras que emplean a más de 50 trabajadores¹³. El aumento sincronizado de la producción interna y de los ingresos más bajos debería traer bienestar a la mayoría.

    Música y cine, reveladores sociales

    Los gustos musicales de 1971 están marcados por la música del filme Love Story y Salta, salta, pequeña langosta, del argentino Ruben Mattos, que resuenan en cada rincón. En los rankings destacan en los primeros lugares Quiero abrazarte tanto de Víctor Manuel y Verano azul de Wildo. A partir de marzo reina Corazón gitano de Nicola di Bari, Yo haré que olvides ese amor del grupo Capablanca y Sacrificio Soul de Santana.

    En tiempos en que las radioemisoras han de programar al menos 25% de creaciones de autores chilenos, se escucha a menudo El derecho de vivir en paz y Ni chicha ni limonada de Víctor Jara, y Con brotes de mi siembra de Jorge Yáñez y La Torcacita de Ginette Acevedo, ganadora de la parte folclórica del Festival de Viña, así como La Batea de Quilapayún, cuyo disco 45’ Dicap es tal vez el más difundido de esos meses. Lo componen al regreso de una gira de seis meses por Europa, cuando constatan que el ambiente se ha tornado tenso. Toman la música de un autor cubano y crean la letra: el agua que se menea en la batea es la situación chilena; en pocas estrofas menciona a la derecha, «el momiaje», el abastecimiento, los conspiradores y el Gobierno¹⁴.

    Ese año se asienta un nuevo estilo de la Nueva Canción con las creaciones de tres grupos que combinan instrumentos andinos con música rock: Los Jaivas lanzan el longplay El Volantín; el quinteto Congreso estrena el álbum El Congreso, que comienza con una versión musical del poema de Neruda Maestranzas de la Noche, ambos en Valparaíso. En Santiago aparece «Los Momentos» del grupo Los Blops, un clásico de la música chilena, hasta hoy

    Los gustos musicales son el primer indicador del cambio de humor de la clase media y alta: en el festival de Viña los grupos identificados con la Nueva Canción como Los Blops, el cantante estadounidense Dean Reed (opuesto a la guerra de Vietnam) y el trío Tiempos Nuevos, son pifiados e incluso apedreados por los más exaltados (hieren a una violinista), particularmente cuando cantan No nos moverán. Mientras que Bigote Arrocet, un humorista imitador, cantor y futuro pinochetista, obtiene la gaviota de plata después de ser aclamado once veces¹⁵.

    Hay entonces tres sellos discográficos: Dicap de las juventudes comunistas; Odeón con capitales europeos, pero abierto a Quilapayún, Víctor Jara y otros; y Radio Corporation of America (RCA-Victor) que, desde hace décadas, ofrece vitrolas y tocadiscos, y prensa y graba discos, pero sin ninguna apertura a la Nueva Canción. La Corfo, como veremos, comprará el 51% de sus acciones para crear una empresa orientada al consumo popular.

    Los libros más leídos, según Ercilla, son El Padrino de Mario Puzo seguido por Love Story y Papillon.

    En el plano cinematográfico, las encuestas de Ercilla colocan entre los filmes más vistos a Perdidos en la noche de John Schlesinger; Satiricón de Felini; «Z» de Costa Gavras; La vía láctea de Buñuel. Y uno chileno: El Chacal de Nahueltoro de Miguel Littín.

    En 1971 se estrena La Confesión de Costa Gavras, una crítica al estalinismo que dará que hablar, como veremos, y Queimada de Gillo Pontecorvo, donde Marlon Brando encarna al agente de una firma inglesa que llega a una isla de las Antillas en el siglo XIX, para convencer a los dueños de plantaciones que abandonen el esclavismo y adopten el capitalismo.

    Miguel Littín asume la presidencia de Chile Films, como representante del presidente, y el exsacerdote de origen español Jesús Manuel Martínez, la gerencia general. Se proponen pasar de una pequeña administración que produce algunos documentales oficiales a ser el trampolín del despegue del nuevo cine chileno. Una de las primeras iniciativas será filmar la entrevista entre Régis Debray y Salvador Allende¹⁶.

    Miguel Littín con el documentalista holandés Joris Ivens (Ercilla, 13/1/1971).


    ¹ Observación tomada de Frappier, 2021, 202.

    ² Huneeus, 2011, 110.

    ³ Allende, diálogo con los obreros de Cerro Sombrero 27/2/1971; discurso ante la XXV convención del PR 29/7/1971; ante la 2da Reunión Latinoamericana de ingenieros, 18/10/1971, in Textos de (1971), 103; 291; 389.

    ⁴ Oficina de estadísticas del ministerio de la Vivienda, El Mercurio, 22/5/1971; Punto Final, 14/9/1971.

    ⁵ Smirnow, 1977, 36, citando la revista Nueva Economía de Odeplan, Dic. 1971.

    ⁶ Allende, discurso ante la 1ra escuela sindical, in Textos de (1971), 41; Bruna, 1977, 17.

    ⁷ Blest, Clotario, La Clase Trabajadora organizada en Chile, in Punto Final 29/8/1971, cita como fuente la Dirección Nacional del Trabajo; Valenzuela, 1977, 59-60.

    ⁸ Fernández Niño in Loyola y Álvarez, 2014.

    ⁹ Álvarez, Rolando, in Milos (Chile 1971) 2013, 40-47.

    ¹⁰ Odeplan, in Martner, 1988, 319.

    ¹¹ Memoria del Consejo del 4to congreso de la CUT, in Nueva Economía, Odeplan, sept/dic 1971, 124.

    ¹² Alaluf, David, 1972, La coyuntura económica y las transformaciones estructurales en 1971, in La economía chilena, 5; Bitar, 1995, 64; 79.

    ¹³ Martner, 1988, 128; 325-326; Tomic, 1977.

    ¹⁴ Ahora, 7/9/1971.

    ¹⁵ Albornoz César, in Milos (Chile 1971), 2013, 138-143; El Mercurio, 9/2/1971.

    ¹⁶ Ercilla, 13-20/1/1971; 9/6/1971.

    Primera parte

    Los inicios de las grandes tranformaciones,

    hasta las elecciones municipales del 4 de abril

    Durante los primeros meses –su «período de gracia»– Allende figura como «Hombre del año» en las portadas de revistas de referencia como Veja, Caretas, Panorama, L’Express y Times, entre otras. En Chile, Ercilla hace lo mismo. El inicio de la experiencia social inédita es cubierto por un excepcional despliegue de enviados especiales y corresponsales. El de Newsweek, John Bernes lo resume así: «El triunfo de Salvador Allende puede considerarse el hecho político más significativo en América Latina desde la llegada de Fidel Castro al poder».

    Desde el comienzo hay profusión de falsas informaciones –sin duda «sembradas» por la CIA– anunciando que se aproxima la dictadura comunista. La Estrella de Panamá cuenta que Carabineros está siendo reorganizado en base a elementos milicianos entrenados por el PC; La República de Bogotá «informa» que la familia Edwards ha sido despojada de El Mercurio; el Jornal do Brasil, que «la libertad está restringida cada día y la propiedad amenazada»; O’Globo y de News & World Report dictaminan que «Chile va al comunismo», pues se empezó a establecer un sistema de seguridad que mantendrá cada barrio bajo vigilancia y Allende está entrenando y financiando a terroristas locales para extender la insurrección a través de Sudamérica¹⁷.

    Pero la tendencia mediática es la curiosidad con algo de comprensión. Y de igual manera se manifiestan empresarios y grupos económicos. El propio presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura Benjamín Matte viaja a Cuba y a su regreso pide comprensión con el nuevo Gobierno. El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio Jorge Fontaine se reúne con Allende en La Moneda para manifestarle el apoyo de los empresarios, en especial a las políticas antiinflacionistas y de absorción de la cesantía¹⁸. A los pocos días del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, Fidel Castro se reúne con cuatro periodistas chilenos en la provincia de Las Villas para anunciar que visitará Chile¹⁹.

    Durante los dos primeros meses el Gobierno mantiene buenas relaciones con la DC. Con los votos de ambos, el Congreso pleno integra a la Constitución, el 21 de diciembre, las «Garantías Constitucionales», cumpliendo con la condición que había puesto la DC para votar por Allende en el Congreso. El PN se abstiene. El senador Bulnes las critica por tener «mucha paja picada y poco grano» y porque «pone en tela de juicio algunas libertades que siembre han imperado en el país»²⁰.

    En la superficie, Washington dice querer mantener relaciones correctas, pero en las sombras mantiene activo el Comité 40, destinado estudiar y autorizar acciones clandestinas para desestabilizar al Gobierno. En febrero anulará a última hora la visita de un portaviones que había comprometido.

    El Gobierno adquiere la casona ubicada en la calle Tomás Moro como residencia del Presidente, organiza los equipos en La Moneda, y se traslada a Valparaíso durante dos meses. Opta por indultar a todos los militantes encarcelados y en la clandestinidad. Mantiene esta decisión pese a la desaprobación de la Contraloría y las críticas de la derecha, que acusa constitucionalmente al ministro de Justicia. Esos días se produce un debate estratégico mayor: ¿corresponde presentar un proyecto de reforma constitucional que incluya lo esencial del programa y, en caso de rechazo, someterla a plebiscito?

    Inicios

    Las primeras semanas se organizan los equipos de trabajo en La Moneda, en cuyo «segundo piso» se vive una «atmosfera frenética», afirma Jorge Arrate. Al entrar por la puerta de Morandé 80, a la izquierda está la oficina de Arsenio Poupin, subsecretario de la Presidencia encargado de cuestiones constitucionales y jurídicas (hoy detenido desaparecido), y de Jorge Arrate, asesor económico hasta su designación en Codelco. Sigue la sala de los escoltas (GAP) y la del secretariado dirigido por Beatriz Allende y Miria Contreras, donde trabajan Patricia Espejo, Blanca Mediano e Isabel Jaramillo. Luego está el despacho del Presidente, con ventanas hacia la Plaza de la Constitución, y sigue la oficina de los edecanes. Al otro lado de la entrada se sitúa la oficina de Osvaldo Puccio, quien lleva la agenda presidencial, el salón independencia y una cocina atendida por un servicio de mozos enviados por la Armada (una tradición…), un gran comedor donde almuerza el Presidente con sus invitados, una sala utilizada por Hortensia Bussi, sus invitados, y a menudo su hija Isabel. Al fondo hay una sala donde almuerza el personal. Carlos Jorquera es el jefe de prensa, quien, con Augusto Olivares (director de TVN), se encarga de la redacción final de los textos. En esas oficinas se percibe en ocasiones a Joan Garcés, asesor del Presidente, y a los médicos Danilo Bartulín y Oscar Soto, atentos a su salud²¹.

    La izquierda y los nuevos funcionaros suelen actuar con la mística y abnegación que da la fascinante sensación de forjar destinos, de protagonizar la revolución en marcha. Hay, por supuesto, personas que «descubren» sus afinidades con la UP al día siguiente de la elección, conocidos como los «UP-5» (Unidad Popular 5 de septiembre), atentos a las posibles designaciones. Ángel Parra relata que, junto a Miguel Littín, perciben en las tres reuniones «conciliábulos de pasillo» de candidatos a agregado cultural en alguna embajada²².

    Pero la tónica general es contribuir al gran proyecto colectivo que suscita un torrente de esperanzas. Por lo general, los nuevos funcionarios piensan poco en la carrera, las promociones y la posición que ocuparán más tarde. Luis Corvalán cita sorprendentes ejemplos de probidad. Leopoldo Zuljevic, cuando es designado superintendente de aduanas, opta por no ocupar la casa de función y sigue en su domicilio en Valparaíso. Lo mismo hará David Silberman, quien, al asumir como director general de Chuquicamata, no ocupa la lujosa vivienda asignada al director por la exdirección estadounidense. Por su parte, el ministro de Hacienda, Américo Zorrilla, asiste a la reunión de gobernadores del FMI en Buenos Aires poco después de su nombramiento. De regreso va a la Tesorería a devolver la parte no utilizada del viático. Los pone en problemas, porque no existía un procedimiento de reingreso del dinero de viáticos. Pero el ministro insiste hasta que obtiene un recibo por el dinero devuelto²³.

    Al inicio de su Gobierno Allende instala la residencia presidencial en una casona situada en calle Tomás Moro 200, ya que su casa familiar en calle Guardia Vieja es exigua e insegura. Las semanas que preceden a la toma de posesión sus colaboradores buscaron un domicilio apto hasta dar con esta residencia en Las Condes construida en 1938, que alquilaba el constructor Dante Yaconi. Está rodeada por un pequeño parque, tiene piscina y cancha de tenis. Colinda con otras villas y con dos conventos: uno de las religiosas del Sagrado Corazón (monjas inglesas) y otro de sacerdotes. El presupuesto de la presidencia incluye un ítem «alquiler» de E°35 a E°40 millones mensuales; pero se opta por aumentarlo a E°70 millones, lo que permite comprar la villa, que será destinada a los presidentes en ejercicio²⁴. Las religiosas aceptan ceder algunos metros cuadrados de su jardín para habilitar un helipuerto donde se posa el aparato que la FACH destina al Presidente. Luego se harán ampliaciones.

    Al inicio del mandato, la escolta presidencial se sigue desplazando en autos prestados, no siempre los mejores. Pide vehículos más seguros. Allende acepta, con la condición de que no sean ostentosos y que sean montados en Chile. Escogen el Fiat 125. Los tres años siguientes el Presidente se desplazará en uno de ellos con las rodillas topando el asiento delantero²⁵. Aquellos Fiat se trasformarán en el vehículo emblemático de la UP. Después del golpe, en noviembre de 1973, el sacerdote Julio Fernández comentará: «En ese momento tener un Fiat 125 es como andar con la señora desnuda por la calle, todos te miraban o te registraban…»²⁶.

    En marzo de 1971, componen la escolta, conocida como «GAP», 15 jóvenes socialistas y otros tantos del MIR. Durante tres meses militares cubanos los instruyen en el manejo de armas²⁷. En esos días –relata Patricio Quiroga–, la comisión militar del PS recibe de Cuba una ametralladora punto 30; 8 subametralladoras UZI y otras 40 MP-40; 12 pistolas y la misma cantidad de revólveres. La mitad es trasferida al GAP. Llegan también cinco militares cubanos especialistas en escolta: se conoce el nombre de Tony de la Guardia y de José Rivero. De los otros, solo el seudónimo: Balbino, El Guajiro y El Mexicano²⁸.

    Cuando Allende se entera que la casa del ex-Presidente Frei dejó de ser vigilada, da inmediatamente instrucciones a Carabineros e Investigaciones para que mantengan la guardia. Informa a Frei de su decisión diciéndole: «no me gustaría que los asesinos contratados te mataran a ti en vez de a mí»²⁹.

    Al tercer día de gobierno la UP recibe un espaldarazo mayor del cardenal. Esos meses la Iglesia teme que el Gobierno introduzca un proyecto de ley que autorice el divorcio, como acaba de ocurrir en Italia pese a la vehemente oposición del Vaticano. Publica la carta Matrimonio y Divorcio, advirtiendo que la estabilidad de la familia es parte del bien común y está por sobre el capricho de las partes. Una ley de divorcio acentuará las desavenencias entre los cónyuges y disminuirá la fidelidad; causará víctimas inocentes y multiplicará los divorcios, lo que es contrario al interés nacional y a la familia, sea o no sea creyente³⁰. Lo que no impide que el viernes 6 de noviembre, el cardenal Silva Henríquez declare, en una conferencia de prensa, que el socialismo tiene valores cristianos y es con frecuencia superior al capitalismo. Señala que él apoya muchas reformas contenidas en el programa de la Unidad Popular:

    Yo creo que el socialismo tiene enormes valores cristianos, que bajo muchos puntos de vista es muy superior al capitalismo. El valor que se da al trabajo, que se da a la persona sobre el capital, me parece que es un valor extraordinario. El romper la exigencia, la tiranía del lucro, el afán de lucro; el poder también organizar toda la producción. Todos esos ideales que se persiguen me parece que están muy cerca de lo que la Iglesia desea para la organización de la sociedad. Y yo creo que nosotros debemos colaborar lealmente con los hombres de buena voluntad que tratan de mejorar el mundo. Y no debemos amarrarnos a instituciones que son transitorias y muchas de ellas son ya caducas. La Iglesia no puede sentirse obligada a mantener instituciones o regímenes económicos que ella, desde luego, no ha establecido y nunca ha llamado a mantener³¹.

    Al quinto día, el alcalde de la comuna de San Miguel inaugura un símbolo del período: el primer monumento a Ernesto Che Guevara en el mundo, situado en el paradero 6 de la Gran Avenida, un barrio popular. De seis metros de altura, sus dos brazos alzados sostienen un fusil sobre su cabeza.

    Los primeros días el Gobierno adopta medidas éticas, como prohibir el uso de autos fiscales fuera de las horas de trabajo, elimina varios automóviles de función y cierra la despensa con licores caros a disposición de los dirigentes del Banco del Estado³². Suprime las entradas «liberadas» al Estadio Nacional y al Teatro Municipal, y fija el sueldo máximo en la administración pública en 20 vitales (unos E°16.700).

    A la semana, el ministro del Interior aplica la Medida 37: anuncia la disolución del Grupo Móvil de carabineros, encargado de reprimir manifestaciones. Sus miembros integrarán la Prefectura de Servicios Especiales. A partir de entonces los «guanacos», sin reja, llevan agua a las poblaciones que no la tienen.

    Al día siguiente, el director de Carabineros, Sepúlveda Galindo, señala ante la prensa que «deseamos que la gente comprenda que el carabinero no es un elemento represivo y que se pierda la imagen de terror que inspira el policía en algunos sectores». Los efectivos del Grupo Móvil pasarán a integrar comisarías y retenes para aumentar la vigilancia en las poblaciones. «El carabinero –dice– volverá a aparecer en las plazas y paseos, cines, poblaciones, en una real labor de cooperación social». También recuperará su condición de trabajador, con jornadas normales. Y se aumentará la dotación. Un periodista pregunta, en tono jocoso, si podrán llamarlo «Compañero Director». «Nuestra institución tiene un tratamiento jerárquico y militarizado –responde– pero si ese apelativo de compañero se me aplica sin mala intención, estoy dispuesto a aceptarlo sin problemas»³³.

    Esos días Allende dicta instrucciones para que se suprima en todas las oficinas públicas el retrato del Presidente, por constituir un gasto innecesario. Y dispone retirar las propiedades modestas, de bajo avalúo, de la lista de subastas por deudas tributarias. A cambio se propondrán convenios para que los deudores se pongan al día. También se retira de la Contraloría una veintena de decretos que autorizan alzas de precios, se reincorporan trabajadores que habían sido despedidos en El Salvador, ENAMI y LAN, y se establece la atención médica gratuita en policlínicas, contratando médicos recién egresados y estudiantes de los últimos años³⁴.

    A los diez días, el ministro de Obras Públicas Pascual Barraza (PC) modifica las prioridades en la construcción del Metro después de asistir a una presentación del proyecto en el local de la CORMU, cerca de la Iglesia de San Francisco³⁵. Allí consulta si disponen de un plano que informe sobre la localización de los automóviles en la ciudad. Cuando lo tiene a la vista pregunta: ¿Por qué la primera línea del Metro va a Providencia cuando es ahí donde están concentrados los autos? Decide entonces que las obras de la Línea 1 de Pajaritos a Vitacura continuarán solo hasta el fin de la primera etapa en plaza Italia. Luego será prioritaria la Línea 2 prevista de norte a sur (del Hipódromo al paradero 12 de la Gran Avenida), ya que atiende sectores populares. Además, Barraza anuncia la construcción de nuevos galpones de la empresa pública ETC del E para aumentar sus capacidades de transporte de pasajeros³⁶.

    El 7 de diciembre el Gobierno y la CUT suscriben un Acta-Acuerdo: habrá participación de los trabajadores en la dirección de las empresas públicas, en los organismos de planificación y en las cajas de previsión. El salario mínimo pasará de E°12 a E°20 diarios. Los salarios serán aumentados según la inflación más 5% para los de menos de un vital y más 3% entre uno y dos vitales. Se incrementarán las asignaciones familiares y las pensiones mínimas. El Ejecutivo propondrá al Congreso el reconocimiento legal de la CUT y su financiación a través de una cotización sindical automática de 0,5%³⁷.

    Desde el 1 de enero rige el decreto sobre la música: «Las programaciones diarias de todas las radioemisoras del país deberán contener al menos 25% de música nacional (creada por chilenos) […] y 15% de música chilena» (recopilada y creada sobre ritmos folclóricos)³⁸.

    El 16 de febrero parte de Santiago a Puerto Montt el Tren de la Cultura, organizado por el Departamento de Cultura de la Presidencia, dirigido por Waldo Atías. Durante cuarenta días lleva ballet, folklore, poesía, música y exposiciones, a provincias y a poblados alejados, comenzando por Rancagua, donde estas manifestaciones son prácticamente desconocidas³⁹. En enero cincuenta mil jóvenes salen a los campos para cumplir su compromiso de «brigadistas» de trabajo voluntario.

    Partida del Tren popular de la cultura (Salvador Allende, Una época en Blanco y Negro, 108).

    Otra medida de fuerte simbolismo es el fin a las dos clases de pan y de leche con marcada connotación social. Existía un pan «corriente», llamado monroy o chocoso (E°1,4 el kilo) de poca calidad, consumido por los pobres y considerado humillante, y otro «especial» (E°3 el kilo) consumido por los menos pobres. Lo mismo ocurre con la leche: la más barata se distingue por su tapa blanca; la más cara por una tapa roja. La Dirinco estudia la situación con industriales y asambleas de panificadores. Resuelve que, a partir del 1 de enero de 1971, habrá una sola calidad de pan, equivalente a la del pan «especial». Además de la harina, sal, agua y levadura, lleva algo de leche, azúcar y grasa (pero entre 10% y 20% menos que el antiguo «especial») y debe presentarse en un corte de 100 gramos, a E°2,7 el kilo. Aunque aparecen títulos advirtiendo que «recrudecen las protestas» por «graves problemas de abastecimiento» a causa de estas disposiciones⁴⁰, el nuevo pan estimula la dignidad de los humildes y la población termina por acostumbrarse. Algo similar ocurre con la leche: en enero se impone una sola calidad a E°1,3 el litro, lo que, de paso, termina con el tráfico de tapas (poner tapa roja a botellas de calidad «blanca»).

    El pan «Monroy» o «Chocoso» (El Mercurio, 27/12/1970).

    Signo de tiempos nuevos, en la salitrera Pedro de Valdivia se constituye el «Sindicato de asiladas de Pedro de Valdivia», un eufemismo para designar el primer sindicato de prostitutas presidido por María Campos, con María Melia como secretaria. Las asesoró el sindicato del salitre⁴¹.

    Las elecciones de las federaciones de estudiantes efectuadas a fines de 1970 confirman la popularidad de la izquierda. En la U. de Chile, la más importante, concurre la DC con el estudiante de economía Jorge Rodríguez. Allí se forma el primer bloque negociado entre la DC y la derecha. El presidente de los jóvenes DC, Antonio Cavalla, consigue que el Frente Universitario Libre se retire y apoye a su lista, algo aún excepcional. El argumento es aritmético: separados no tienen posibilidades, juntos sí. Pero hay también un fondo político: la derecha retira su candidato para constituir «una verdadera alternativa al marxismo». La UP postula la reelección de Alejandro Rojas (PC), quien recibe el apoyo del FER (organización estudiantil del MIR) que retira su lista por una razón análoga: impedir un triunfo de la derecha. Un vocal del FER, Dagoberto Pérez, será incorporado a la directiva.

    Se vota dos veces, el 20 y el 24 de noviembre, pues el día anterior a los primeros comicios la DC se retira del tribunal calificador denunciando «graves irregularidades»: mesas donde todos los vocales son UP y no siempre hay listas de votantes, y llama a no participar. Gran parte de la DC y de la derecha se abstienen, lo que amenaza la unidad de la Federación. Hay negociaciones y la izquierda acepta una nueva elección. La UP, apoyada por el MIR, obtiene 10.365 votos. La DC y la derecha, 8.504⁴².

    En la Federación de la U. Técnica (FEUT) vuelve a ganar el candidato de la UP, Alberto Ríos (PC). En la Federación de la U. Católica de Valparaíso (FEUC-V) Jaime Esponda (MAPU) es electo presidente. En la FEC de Concepción gana la lista de izquierda encabezada por Nelson Gutiérrez (MIR), después del incidente que provocó la muerte de un estudiante (más abajo). La derecha consigue mantener la Federación de la U. Católica (FEUC), donde es electo el gremialista Hernán Larraín.

    Las primeras semanas quedan marcadas por este ímpetu transformador y síntomas de apoyo ascendente. Es entonces cuando el Gobierno debe tomar una decisión mayor, que tendrá consecuencias.

    ¿Plebiscito? Una decisión crucial

    El primer día de gobierno entra en vigencia la reforma constitucional que otorga al Ejecutivo la facultad de consultar a la ciudadanía mediante un plebiscito en un caso preciso: que el Parlamento rechace una reforma constitucional, o parte de ella, o los vetos presidenciales⁴³. En claro, para convocar un plebiscito el Gobierno debe introducir un proyecto de reforma constitucional cuyo trámite legislativo suele tardar entre cinco y nueve meses; si concluye con el rechazo total o parcial, dispone de 30 días para convocar la consulta.

    Tres semanas antes de asumir, el 14 de octubre de 1970, Salvador Allende había solicitado a un equipo de asesores un plan a mediano plazo para poner en práctica el programa, apoyándolo en movilizaciones políticas generalizadas. Entre ellos están el antropólogo brasileño Darcy Ribeiro, exministro de Jânio Quadros y de João Goulart, y el joven politólogo español Joan Garcés, recién doctorado en la Sorbona.

    Estos presentan, a fines de octubre, un plan que resume los grandes objetivos del programa de la UP, como la nacionalización del cobre, la nacionalización de empresas neurálgicas para

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