Explora más de 1,5 millones de audiolibros y libros electrónicos gratis durante días

Al terminar tu prueba, sigue disfrutando por $11.99 al mes. Cancela cuando quieras.

LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD
LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD
LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD
Libro electrónico186 páginas1 hora

LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD

Calificación: 0 de 5 estrellas

()

Leer vista previa

Información de este libro electrónico

Cuando los dioses caen, la palabra permanece.

Cuando el mundo termina, el poeta canta.

En el corazón del Ragnarök, el crepúsculo de los dioses nórdicos, solo una voz se alza entre las ruinas: la del Skald, el poeta eterno. Este no es un poemario sobre el fin, sino sobre lo que nace después del colapso: un nuevo cosmos forjado con versos.

LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD es una épica lírica contemporánea que reinventa la mitología nórdica como metáfora de la resiliencia humana. A través de cinco cantos que recorren la destrucción, el vacío y el renacimiento, el autor teje un tapiz de imágenes potentes, runas vivas y un lenguaje que late como un corazón herido.

IdiomaEspañol
EditorialJulio Cesar Salas Mendoza
Fecha de lanzamiento31 dic 2025
ISBN9798233221934
LA EDDA: DEL RAGNAROK A LA ETERNIDAD
Autor

Julio Cesar Salas Mendoza

Julio César Salas Mendoza (Pachuca de Soto, Hidalgo, 1982) es poeta, músico autodidacta y artista visual. Formado en las voces de Nietzsche, Blake, Poe, Rimbaud y Baudelaire, encontró en la escritura un refugio en los momentos más vulnerables de su juventud. Su obra fusiona filosofía, psicología y poesía en una búsqueda constante por nombrar lo innombrable. Autor de los poemarios La Legión del Solitario y El Latido, alcanza en LA EDDA: Del Ragnarök a la Eternidad su expresión más épica: una cosmogonía nórdica en cinco cantos donde el lenguaje se convierte en el único poder capaz de  sobrevivir al fin del mundo..    

Relacionado con LA EDDA

Libros electrónicos relacionados

Ficción general para usted

Ver más

Categorías relacionadas

Comentarios para LA EDDA

Calificación: 0 de 5 estrellas
0 calificaciones

0 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    LA EDDA - Julio Cesar Salas Mendoza

    LA EDDA:​ DEL RAGNAROK​ A LA ETERNIDAD

    ––––––––

    Porque hasta en lo más profundo del abismo existe un paraíso.

    ––––––––

    ​Por

    ​JULIO CESAR SALAS MENDOZA

    ––––––––

    © 2025, Julio Cesar Salas Mendoza

    Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en ninguna forma ni por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otro, sin el permiso previo y por escrito del autor. Primera edición, 2025.

    INDICE

    Prólogo del Skald.

    RAGNARÖK DEL SKALD

    El Grito de Yggdrasil

    El Banquete de los Cuervos

    El Reloj de Thor

    GINNUNGAGAP

    El abismo de los Sin nombre

    Las Lágrimas de Freyja

    El Aliento del Abismo

    El respiro de Ginnungagap

    El vuelo de muninn

    La danza de las cenizas

    EL RENACIMIENTO

    El nuevo canto brota. Del polvo y la sangre nace el lenguaje.

    El Árbol Canta en la Cicatriz

    La Voz es el Nuevo Cosmos

    El Canto que Incendia el Vacío

    OdínCuervo sin Ojos

    YGGDRASIL RENACIDO

    (El árbol del verbo eterno)

    La raíz herida florece en canto.

    El Skald narra el nuevo tejido del mundo.

    Los Frutos de la Nueva Palabra

    Los Seres del Nuevo Tejido

    El Juicio Inverso

    La Nueva Raíz

    El Regreso del Skald

    Oda de las Constelaciones

    MUNINN

    (O La Eternidad del Canto)

    El Skald se vuelve pensamiento.

    La palabra se convierte en eco infinito.

    PROEMIO RÚNICO:

    La Eternidad del Canto

    Muninn vuela entre las brasas del verbo.

    La memoria se hace vibración.

    CANTOS RÚNICOS:

    FEHU – El Fuego de la Raíz

    La chispa del verbo,

    la savia antigua del lenguaje que brota del abismo

    ANSUZ – La Voz del Viento

    El aliento sagrado.

    La palabra como revelación y canal del Skald.

    RAIDHO – El Movimiento Sagrado

    El trayecto mental, la ruta espiritual.

    Viajar es convertirse en ritmo.

    SOWILO – El canto de la garganta rota

    La armonía tras el caos. El júbilo como visión interior.

    URUZ – La Fuerza Salvaje del Recuerdo

    La potencia primitiva que sostiene la conciencia.

    El buey interior despierta.

    KENAZ (KANO) – El Fulgor del Conocimiento

    La antorcha interior.

    Iluminar la oscuridad para reescribir el universo.

    HAGALAZ – El Gran Quiebre

    La ruptura necesaria.

    El gran granizo que cae para fecundar el terreno del alma.

    EIHWAZ – El Árbol que Une Mundos

    El eje del universo.

    La médula de Yggdrasil dentro del canto final del Skald.

    EPÍLOGO:

    El Último Vuelo

    El Skald se disuelve en lo que canta.

    El eco se vuelve la estructura del universo.

    GLOSARIO MITOLÓGICO Y RÚNICO

    Términos, dioses, símbolos y resonancias para lectores del nuevo mundo

    PROLOGO

    Antes del tiempo,

    cuando los dioses aún temían al silencio

    y el mundo no sabía pronunciar su propio nombre,

    hubo un canto.

    No nació de la victoria,

    sino de la ruina.

    No surgió del orden,

    sino del temblor de lo que se derrumba.

    El fuego devoró los nombres antiguos.

    El hielo selló las promesas rotas.

    Y en el choque eterno —donde los mundos aprendieron a morir—

    el Ragnarök no fue final sino umbral,

    De las cenizas del árbol caído,

    cuando Yggdrasil crujió como un hueso cósmico

    y los dioses se dispersaron en polvo y memoria,

    quedó una voz.

    No era dios.

    No era hombre.

    Era Skald.

    Portador del verbo que sobrevive a los dioses,

    tejedor de sentido donde solo había escombros,

    testigo del fin

    y arquitecto del renacer.

    Cada verso suyo fue raíz.

    Cada canto, una grieta por donde la luz volvió a entrar.

    Porque cuando todo cae,

    solo la palabra recuerda el camino de regreso.

    Este libro no narra el fin del mundo.

    Narra lo que cantó después.

    Aquí comienza el renacimiento.

    Aquí, el verbo vuelve a respirar.

    Aquí, el Skald alza la voz

    y el cosmos —aún herido—

    escucha.

    ––––––––

    HAGALAZ ᚺ

    El granizo destructor

    El quiebre necesario

    ––––––––

    RAGNARÖK DEL SKALD

    (El fin del poeta, la batalla, el destino roto)

    El Grito de Yggdrasil

    Las nubes son el velo de Frigg, desgarrado por los colmillos de Fenrir. El amuleto vacío es el hueso de Mímir, mudo testigo de cómo los dioses mienten.

    Las runas sangran en la corteza de Yggdrasil, marcando el destino de los skalds olvidados. Cada gota de sangre es un verso; cada grieta en la madera, una historia que los dioses han intentado borrar.

    Odín escupe en mi tintero: —¿Cantas para los muertos o para los lobos?

    Su ojo hueco es el pozo donde se ahogan mis versos. Las aguas de Mímir reflejan mi rostro, pero no veo mi piel; solo el eco de los nombres que han sido arrancados de la historia.

    —Skald, canta tu última canción.

    Pero mi voz es ceniza; mi lengua, hierro robado a los enanos, forjado en la oscuridad de Svartálfaheimr, enfriado con el aliento de los muertos. Las palabras se quiebran como el Gjallarhorn al gritar Ragnarök, pero no hay Heimdall que las recoja, solo el silencio que avanza como un ejército de sombras.

    Pero este skald no anuncia el fin; lo mastica y lo escupe en verso, como el lobo Fenrir devora el sol, con hambre de eternidad y dientes de instante.

    No es un profeta, sino un testigo voraz, un cuervo sin dueño que picotea memorias, un devorador de ruinas, un artífice de la verdad fugaz. Mi garganta es un yunque donde el caos se forja, y los martillos son recuerdos de batallas nunca ganadas, y cada sílaba, una chispa que la nada no despoja. Soy el escriba del hueso, el guardián de la cicatriz, el que talla nombres en los dientes del invierno, mi último

    ––––––––

    aliento, un himno desde la raíz, desde Yggdrasil podrido, desde el fango de los siglos.

    Las runas tiemblan en mi piel, como sangre antigua clamando justicia, se retuercen como serpientes en la sombra de Jörmungandr. Nadie las lee, nadie las teme, solo el viento las repite como una maldición olvidada. Cada estrofa es un golpe de Mjölnir, pero el trueno ya no responde, cada verso, una grieta en el escudo de los dioses. Ya no hay escudo. Ya no hay dioses. No hay salvación en mi canto, solo el eco de lo que fue y lo que nunca será, un reflejo en el ojo ciego de Odín, un gemido en la garganta rota de Loki.

    El viento arrastra mi canto

    Como un juramento roto, como la cuerda de Gleipnir deshilachada, como el último suspiro de Baldr al hundirse en el frío que no perdona, antes de caer en la sombra de Hel. Nadie llora. El llanto también se ha extinguido.

    Es el eco de lo que pudo ser, un banquete de sueños en salas vacías, un lamento que se pierde, como las lágrimas de Freyr en el crepúsculo, una verdad amarga que el olvido no muerde, porque hasta el olvido ha muerto.

    Mi voz es la brisa que susurra entre los cráneos de los einherjar, entre los escombros de Asgard, donde las murallas son telarañas, la voz de la pena, la que ni siquiera los poetas recuerdan, la que nadie resguardó. La que el tiempo escupe en la hoguera del olvido.

    Las llamas de Surtr devoran mis palabras,

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1