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Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México: siglos XIX-XX
Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México: siglos XIX-XX
Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México: siglos XIX-XX
Libro electrónico589 páginas7 horasPública Histórica

Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México: siglos XIX-XX

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Información de este libro electrónico

Este libro aborda el carácter multidimensional, complejo y cambiante de la intermediación y de las acciones de los intermediarios en los ámbitos de la moneda, las finanzas y bancos. Los capítulos que integran esta publicación enfatizan el carácter económico y los arreglos políticos de la intermediación para encauzar la minería de plata, el crédito, la acuñación, la exportación de la moneda, medios de pago; entre otros asuntos centrales de la economía. El arco temporal que abarca esta publicación se extiende desde los primeros años del siglo XIX hasta alcanzar las primeras dos décadas del siglo XX, un período en el que es posible identificar distintos niveles y episodios de intermediación y generaciones de intermediarios. Esta temporalidad permite apreciar las facetas múltiples de la intermediación monetaria y financiera, desde aquellas que respondieron a las circunstancias de la guerra de independencia y más adelante a las de la revolución mexicana, pasando por el definitorio y complejo siglo XIX. Las investigaciones que impulsaron los capítulos se respaldan en documentos y datos diversos localizados en archivos, en los que destacan los fondos de Casa de Moneda, Virreinal y Hacienda –Siglo XIX, así como el de la Comisión Monetaria. Entonces, los autores invitamos a que analicemos el papel de la intermediación financiera y monetaria en momentos clave para México cuando se registraban cambios profundos en el mundo.
IdiomaEspañol
EditorialBonilla Artigas Editores
Fecha de lanzamiento16 oct 2025
ISBN9786072629721
Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México: siglos XIX-XX

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    Vista previa del libro

    Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México - Mario Contreras Valdez

    Esta obra forma parte del proyecto papiit ig400222 Gestión política de la moneda: procesos locales y transiciones globales, siglos xviii-xx, financiado por la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (dgapa) de la unam.

    Los derechos exclusivos de la edición quedan reservados para todos los países de habla hispana. Prohibida la reproducción parcial o total, por cualquier medio conocido o por conocerse, sin el consentimiento por escrito de su legítimo titular de derechos.

    Esta publicación fue dictaminada por pares académicos bajo la modalidad doble ciego.

    Intermediarios e intermediación financiera y monetaria en México, siglos xix-xx

    Primera edición impresa: 2025

    Edición ePub: 2025

    D. R. © 2025, a cada autor por su texto

    D. R. © 2025, Bonilla Distribución y Edición, S.A. de C.V.

    Hermenegildo Galeana 116, Barrio del Niño Jesús, Tlalpan, 14080, Ciudad de México, México

    editorial@bonillaartigaseditores.com.mx | www.bonillaartigaseditores.com

    Coordinación editorial: Bonilla Artigas Editores

    Diseño de portada: d.c.g. Jocelyn G. Medina

    Diseño editorial: d.c.g. Saúl Marcos Castillejos

    Realización ePub: javierelo25

    Bonilla Artigas Editores

    ISBN: 978-607-2629-70-7 (impreso)

    ISBN: 978-607-2629-72-1 (ePub)

    ISBN: 978-607-2629-73-8 (pdf)

    UNAM

    ISBN: 978-607-587-558-3 (impreso)

    ISBN: 978-607-587-594-1 (ePub)

    ISBN: 978-607-587-595-8 (pdf)

    Impreso y hecho en México

    Nota de la edición ePub: A lo largo del libro hay hipervínculos que nos llevan directamente a páginas web. Aquellos que al cierre de esta edición seguían en funcionamiento están resaltadas y con el hipervínculo funcionando. Cuando no se puede acceder a ellas desde el vínculo, por no estar ya en línea, se deja con su dirección completa: .

    Contenido

    Agradecimientos

    Introducción

    Primera parte

    Intermediación e intermediarios monetarios, siglo xix. De la moneda imaginaria a la moneda oficial.

    Intermediarios y tensiones en la producción de moneda menuda en Guanajuato, 1813-1835

    Ricardo Fernández Castillo

    De la emergencia bélica a la vocación económica: la moneda menuda como componente del surgimiento de la ceca de Guanajuato

    Innovaciones y dificultades para la producción de moneda menuda oficial en Guanajuato, 1824-1835

    Conclusiones

    Introductores de plata en casas de moneda y en oficinas de ensaye. Noroeste de México, 1822-1872

    Mario Contreras Valdez

    Nota introductoria

    Introductores de plata lejanos

    Introductores de plata en la Casa de Moneda de Guadalajara

    Introductores de plata en la casa de moneda de Durango

    Introductores de plata en las oficinas de ensaye El Rosario y Cosalá

    Comentario final

    Los arrendatarios de las casas de moneda en México como intermediarios financieros y monetarios durante el siglo xix

    Omar Velasco Herrera

    Minería, acuñación y arrendamientos en la cadena de intermediación, 1825-1856

    El giro político y las transformaciones en la intermediación, 1856-1895

    Conclusión

    Intermediarios, corredores y negociaciones en el problema de la moneda de cobre, 1836-1842

    Javier Torres Medina

    Introducción

    A río revuelto…

    De inversionistas mineros a falsificadores de moneda

    El gobierno enseñó el cobre. Caudillaje, empresarios y negocios

    ¡Cobre por todos lados!

    Consideraciones finales

    Segunda Parte

    La intermediación financiera en México y el surgimiento del sistema bancario moderno

    Javier Encabo González

    El estudio del surgimiento del sistema bancario mexicano hasta el día de hoy

    El financial development como concepto y la necesidad de múltiples indicadores

    Un indicador de financial development para el México del siglo xix

    Análisis cuantitativo de la evolución del sistema bancario mexicano

    Conclusión

    La intermediación monetaria en el porfiriato: la circulación de medios de pago fraccionarios, 1881-1907

    César Duarte Rivera

    Introducción

    La necesidad de la moneda fraccionaria

    Las oficinas gubernamentales y la introducción de la moneda de níquel

    Las casas de moneda y la moneda de cobre

    Los bancos y la reforma monetaria de 1905

    Reflexiones finales

    Joaquín Demetrio Casasús: intermediario de la política monetaria del porfiriato, 1892-1905

    Iliana Quintanar Zárate

    Joaquín D. Casasús en las conferencias monetarias internacionales

    Casasús y la reforma monetaria, 1905

    Consideraciones finales

    Experiencias de negociación e intermediación durante la intervención y liquidación de la antigua banca porfiriana

    Luis Anaya Merchant

    Organización

    Proemio

    Estertores del viejo sistema bancario

    Agentes vivaces y mercado anómico

    El clabe y sus delegados

    Conclusiones

    Los intermediarios de la banca revolucionaria y el esfuerzo por la unificación de la circulación

    Paulina Segovia

    El papel moneda revolucionario, la emisión múltiple y los retos de la inestabilidad monetaria

    Los esfuerzos del proyecto constitucionalista por crear un aparato institucional y consolidar el poder político

    Las dificultades para implementar el mecanismo de canje y recompra

    Consideraciones finales

    La intermediación monetaria de la Agencia Financiera en Nueva York en las transacciones internacionales de México, 1916-1928

    Isabel Avella Alaminos

    Introducción

    La circulación de dólares y su regulación en México durante el periodo

    La articulación de la Agencia y el perfil de sus agentes

    Las actividades de la Agencia durante la guerra de Revolución, 1916-1920

    La Agencia durante la posrevolución temprana, 1921-1923

    El ocaso de la Agencia entre 1924 y 1928

    Conclusiones

    Semblanzas

    Agradecimientos

    Son numerosos. Isabel Avella, Ricardo Fernández, Javier Encabo, Javier Torres, Luis Anaya, Paulina Segovia, César Duarte, contribuyeron con generosidad e inteligencia a que esta publicación colectiva llegara a los lectores. Este grupo hizo posible la interlocución crítica durante poco más de dos años con base en los manuscritos individuales que a la postre se propusieron como capítulos de este libro. El despliegue de sus observaciones documentadas y oportunas, así como sus señalamientos sobre información incompleta e inconsistente en los manuscritos resultaron valiosos para centrar los análisis y ampliar los argumentos, que esperamos constituyan pistas para futuras investigaciones que enriquezcan el conocimiento sobre la historia de la intermediación financiera y monetaria durante el siglo xix y primeras décadas del siglo xx.

    La generosidad intelectual también provino de otros colegas, que si bien no participaron con capítulos para esta obra, sí nos ofrecieron sugerencias enriquecedoras y algunas de ellas se plasmaron en ideas que fortalecen este volumen. Entre ellos Antonio Ibarra, Alfonso Herranz-Loncán, Enriqueta Quiroz, Bernd Hausberger y María Eugenia Romero Ibarra. Reconocemos también la siempre valiosa lectura crítica de los colegas dictaminadores que nos ayudaron a corregir errores y enfatizar aspectos históricos comprendidos en la intermediación crediticia y la gestión monetaria en México el siglo xix y las primeras décadas del xx.

    Agradecemos además la permanente ayuda que provino de Patricia Correa, por sus atinadas gestiones administrativas; ella siempre estuvo dispuesta a cooperar en el desarrollo de nuestro proyecto académico apoyado por la dgapa/unam. Ha sucedido de ese modo, desde el año 2022, cuando en el marco de la convocatoria dgapa/papitt/unam nos aprobaron el proyecto Gestión política de la moneda: procesos locales y transiciones globales, siglo xviii-xx, con la clasificación numeral administrativa ig400222. Es una propuesta de investigación que está aún en curso, que incluye un grupo amplio integrado por académicos, becarios y estudiantes que todavía asisten a las aulas para sumar créditos académicos.

    La investigación que nos llevó a sistematizar la información que sustentan numerosos argumentos en los capítulos de este libro fue apoyada de forma destacada en el Archivo General de la Nación, por el Dr. Carlos Ruiz, su director, y por funcionarios y técnicos del agn. A todos ellos va nuestro agradecimiento porque nos guiaron por los volúmenes identificados en Casa de Moneda, en los fondos documentales de virreinato, Hacienda-siglo xix, Fomento-siglo xix, y en el de Comisión Monetaria.

    Introducción

    El seminario Gestión política de la moneda: procesos locales y transiciones globales, siglos xviii-xx nos convocó a un grupo de académicos interesados en la historia monetaria a reunirnos en una secuencia de encuentros programados durante los años de 2021 a 2023. Se desahogaron en línea, unas veces, y presenciales, otras, en las aulas de la Facultad de Economía de la unam. La interlocución nos llevó a ajustar gradualmente los objetos y problemas específicos de análisis, así como a identificar actores de la actividad financiera y monetaria: especuladores, ensayadores, arrendadores de casas de moneda, prestamistas, prestatarios mineros, propietarios de minas, bufetes de abogados, funcionarios, comisionistas, banqueros, agentes y organismos mexicanos que en el extranjero intercedieron para concretar órdenes de pago.

    Las reflexiones documentadas expresadas ahí convencieron a un conjunto de diez colegas sobre la pertinencia de abordar el carácter múltiple, complejo, cambiante y la importancia económica y política de la intermediación y de los intermediarios financieros y monetarios a lo largo del periodo que se extiende desde los primeros años del siglo xix y hasta las primeras décadas del siglo xx. Cada uno se comprometió a proponer un capítulo donde fuese analizado algún aspecto, o varios de ellos, en torno a esa temática. Así fue como se forjó y concretó esta obra colectiva.¹

    La organización de los capítulos se trazó en dos periodos: el primero engloba los años de 1811-1812 a 1872-1873 y el segundo abarca los años de la década de 1870 hasta 1930. Una muestra de los argumentos esgrimidos para establecer esta subdivisión, que desde luego no es tajante, se apoyaron en la información siguiente: el inicio del primer periodo quedó establecido con base en valorar la importancia de las múltiples acciones de intermediación financiera y monetaria que se activaron desde 1811 y 1812, cuando se empezó a introducir plata en las casas de moneda provinciales, en aquellas que iniciaron operaciones en esos años precisamente y, desde entonces, hasta la década de 1870. Una vez acuñadas las monedas, otras acciones de intermediación se organizaron durante ese periodo con el objetivo de exportar los pesos fuertes mexicanos requeridos para el intercambio comercial global. En este ciclo complejo predominó la moneda metálica con valor intrínseco, el patrón monetario bimetálico, y se agotó para dar paso a lo que nosotros identificamos como el segundo periodo monetario caracterizado por el surgimiento de bancos privados e instituciones de crédito que operarían con normas monetarias propias. Entonces, cambió el carácter y la intensidad de esas intermediaciones cuando se conjugaron eventos de naturaleza económica diversa; recordamos cuatro de ellos: i) la caída del precio internacional de la plata hacia el año de 1872; ii) la emisión de cantidades cada vez mayores de papel moneda, la pluralidad de emisiones respaldada en el sistema bancario mexicano; desde luego que sus impactos serían diferenciados en el territorio mexicano; iii) el uso cada vez más generalizado de tecnología en el intercambio comercial conforme finalizaba el siglo xix y, iv) la especialización de organismos financieros internacionales.

    Durante las reuniones periódicas que tuvimos nos apoyamos en aquellos esfuerzos académicos previos, colectivos e individuales, que se han expresado en publicaciones y han enriquecido en las cuatro décadas recientes el conocimiento sobre el complejo papel económico y social de los intermediarios financieros y monetarios. Obras que les distingue el doble mérito de ofrecer pistas temáticas para futuras investigaciones. Ahora nos referimos a una muestra corta de ellas, con fechas recientes.

    El libro coordinado en 2006 por Eduardo Flores Clair recordó entonces la falta de estudios sobre el crédito en general, y en particular, de las practicas utilizadas para proveer de recursos a la industria de los metales preciosos. Flores Clair y el grupo de historiadores que participaron con él abonan el conocimiento sobre las fuentes de financiamiento y las condiciones establecidas para conseguir apoyos económicos con el fin de producir los metales preciosos que circulaban por el mundo, y de ese modo ayudan a comprender la permanencia del financiamiento de las actividades relacionados con la acuñación de plata (Flores, 2006: 11-12). Por su parte, Rosa María Meyer Cosío contribuye desde otra perspectiva al conocimiento de las prácticas financieras y en el grado de control que ejercieron sobre los complejos mecanismos del crédito. Con sus consistentes publicaciones sabemos mejor de las trayectorias de intermediarios financieros y monetarios que influyeron de manera enorme en las actividades de extracción y acuñación de plata, que lo hicieron durante años, con base en compañías como Manning y Mackintosh, Jecker Torre y Compañía, Barron, Forbes y Compañía, o bien de manera individual como Cayetano Rubio, Gregorio Mier y Terán, entre otros más (Meyer, 2016).

    También nos ayudó la observación y análisis sobre la amplitud del papel y persistencia de los intermediarios y la intermediación monetaria y financiera en la producción y oferta de plata desde México, el cual ofreció al comercio global alrededor del 50% del total de la plata a lo largo del siglo xix y exportó a lo largo de ese siglo entre el 80% y 90% del total de los pesos de plata acuñados en sus casas de moneda. Es conocido que este proceso amplio tiene raíces profundas, configuradas desde el siglo xvi, cuando la plata americana se integró al comercio mundial. Como sostienen tanto Dennis O. Flynn y Arturo Giráldez (2014) como Carlos Marichal (2017: 51-59), en gran medida los europeos actuaron como intermediarios de la plata hispanoamericana e incluso de la japonesa para la articulación del comercio mundial durante la llamada globalización temprana.

    Las reuniones del seminario aludido nos llevaron a plantear que un referente para la comprensión de la temática que centra el presente libro colectivo estaba en la importancia económica y social que las Ordenanzas de minería otorgaron a los intermediarios y a la intermediación financiera y monetaria, cuando subrayaban que los maquiladores y compradores de metal contribuían a los mayores progresos de la minería [y ...] también para el aumento y conservación de sus poblaciones. Ahí se leía y se aclaraba uno de los mecanismos básicos de ese accionar:

    los mineros [...] suelen pactar con sus aviadores de una de dos maneras: o dándoles la plata y oro que sacaren por algo menos de su precio legal y justo, dejándoles la utilidad de esta diferencia, lo que llaman aviar o premio de plata, o interesándose el aviador en parte de la mina, haciéndose para siempre dueño de ella o de sus metales por algún tiempo (México, 1864: 147, 153).

    H. G. Ward añadió en 1827 ideas específicas que aclaran la permanencia de esa intermediación, que dependía de los márgenes de rentabilidad. Las palabras fueron las siguientes:

    La plata así obtenida se vendía en cada real de minas en un precio de cuatro a seis, ocho y hasta doce reales por marcos más abajo del precio de la casa de moneda, a aquellos habitantes que en tales términos se podían permitir esperar una oportunidad de llevarla, en convoy, hasta la casa de moneda más cercana, en donde era cambiada por dólares (Ward, 1995: 323).

    Entonces, en el ocaso de la época novohispana y durante los primeros años que siguieron a la independencia de México, a los intermediarios financieros y monetarios se les reconocía, según estos párrafos y líneas breves citadas, como impulsores de la industria de la plata y agentes merecedores de ganancias. También deducimos que se les identificaba como actores políticamente neutrales que contribuían a remontar obstáculos económicos y, con ese tipo de valoración, no se les adjudicaba responsabilidad alguna de los problemas que regularmente padecía la actividad minera. Las opiniones de entonces sobre estos actores eran positivas.²

    En esa línea de reflexión, q expresada en folletos y en otras publicaciones del siglo xix, los problemas de la minería eran atribuidos a otras causas. Se aseguraba que emanaban del mismo diseño de la política impositiva, se atribuía en las décadas de 1820 a 1850 a que los altos costos de los insumos, como el azogue, asfixiaban esa actividad y que para algunas regiones mineras se añadía, a esas causales, los costos altos del transporte cuando se llevaba la plata en pasta hasta las casas de moneda.³ Al finalizar la década de 1860 se sostuvo este tipo de valoraciones entre quienes tomaban decisiones de política monetaria o quienes gestionaban políticamente la moneda, con algunas variantes que se leen en el documento firmado por Sebastián Camacho en 1871, en donde se advertía el riesgo de dejar fuera de todo gravamen a la minería, toda vez que ello disminuiría la recaudación en la Hacienda pública. Por ello, recomendó al secretario de Hacienda, Matías Romero, dos líneas de acción: una, establecer y respetar reglas claras en la minería y, dos, mejorar la capacitación técnica en esta actividad (Camacho, 1871).

    En términos generales, esas opiniones contribuyeron a la narrativa centrada en dos ideas, a saber, que los intermediarios financieros y monetarios eran actores que favorecían el desempeño de la industria de la plata y del conjunto de la economía, y, dos, que eran políticamente pasivos frente a la inestabilidad social y política que se vivía en México durante el siglo xix.

    El primero de estos planteamientos coincide en lo general con la apreciación de los participantes en este libro: la actividad de a los intermediarios financieros y monetarios tiende a disminuir costos de transacción y de información, canaliza ahorros hacia proyectos viables, cierto, pero hay discrepancia con esa segunda idea. Es decir, la especulación y las acciones ilegales, e incluso legales, de intermediación en el campo monetario sí incidieron en situaciones de inestabilidad política y social, o sea, que específicas maniobras de intermediación en ese campo activaban episodios de violencia en los que se involucraban grupos sociales urbanos. Entonces, la perspectiva lograda es otra: la intermediación financiera y monetaria durante varias décadas del siglo xix no fue políticamente neutral y tampoco lo fue en la década de 1910, cuando autoridades y banqueros experimentados pretendieron conseguir ventajas y dominio a través de la emisión de moneda, por ejemplo, cuando en acuerdos cupulares propusieron emitir más dinero con menos oro.

    El objetivo general de este libro es contribuir al conocimiento de las transformaciones, continuidades y formas puntuales de la intermediación monetaria y financiera que se desarrollaron en México durante el siglo xix y primeras décadas del siglo xx. Este propósito se apoya en el análisis de experiencias organizacionales diversas, de episodios caracterizados por la dificultad de concretar políticas monetarias, por ejemplo, cuando se proponía instrumentar la circulación de moneda menuda en su expresión metálica fiduciaria y en papel moneda. Estamos convencidos que de esta manera abonamos al entendimiento de actores clave de la economía mexicana y en particular de la industria de la plata.

    El primer capítulo de este libro fue propuesto por Ricardo Fernández. Destaca la complejidad de la intermediación monetaria con base en el análisis de los intereses públicos y privados involucrados en la amonedación menuda. Esa participación diversa alcanzaba al gobierno federal (civiles y militares), al estatal, así como a interventores de casas de moneda, ensayadores de metales, mineros de la región, religiosos, representantes de intereses británicos organizados desde 1825 en el campo de la acuñación. Además, en ese entramado era frecuente que se interrelacionaran y que las autoridades estatales fueran influenciadas por poderosas familias mineras de la región, como era el caso de los descendientes del conde de la Valenciana y el conde de Pérez Gálvez. Otra veta de reflexión que se propone en este capítulo se dirige a la contribución de los intermediarios monetarios y financieros en la amonedación menuda con el fin de resolver problemas variadísimos de intercambio en la vida cotidiana, al mismo tiempo que ellos especulaban y falsificaban frente a la falta de un medio de intercambio y de abasto, y con ello a ser partícipes de tensiones que subieron de intensidad en medio de la guerra de independencia.

    Por su parte, Mario Contreras Valdez apremia conocer la intermediación monetaria con el análisis de la organizada acción repetida, duradera, legal y rentable de la introducción de plata en las casas de moneda y oficinas de ensaye. En esta práctica económica confluyeron intereses individuales, familiares y empresariales, y con el paso del tiempo se creó una red de intereses alrededor de esta actividad, fundamentada en asociaciones y lazos familiares, y en consecuencia se fortalecieron grupos comerciales privilegiados vinculados a los distritos mineros. Al mismo tiempo, destaca el papel de relevantes liderazgos políticos inmiscuidos en la intermediación monetaria, con nombres y apellidos, entre otros Francisco de Iriarte, gobernador de Sinaloa; Santiago Guzmán, gobernador interino del estado de Jalisco; Ignacio Vallarta, gobernador de Jalisco; Ignacio Fletes, presidente municipal de El Rosario; José Chafino, congresista del estado de Jalisco.

    El capítulo de Omar Velasco está centrado en la complejidad de la participación en las cecas de los arrendatarios privados como negociadores audaces frente a las autoridades establecidas, gestores políticos monetarios persistentes, agentes involuntarios del dinamismo de las economías regionales, rentistas en más de un sentido dentro de la economía minera y monetaria, gracias a su doble intermediación, y financieros de múltiples gobiernos mexicanos durante el siglo xix.

    Velasco analiza trayectorias y perfiles de arrendatarios extranjeros de casas de moneda en dos momentos que sirven de periodización para entender los cambios en la intermediación: Ewen Mackintosh, entre 1825 y 1856; Juan Temple y Robert Symon, entre 1856 y 1893. La configuración de los contratos de arrendamiento como mecanismos de financiamiento de los gobiernos mexicanos tuvo a los arrendatarios como los articuladores de un tipo de intermediación que hizo posible el flujo de recursos líquidos para el erario y que hicieron posible la operación en el corto plazo de la incipiente estructura administrativa gubernamental.

    La revolución de Ayutla y el cambio de la clase política hizo posible el arribo de nuevos arrendatarios que ejercieron el papel de intermediarios y que estuvieron vinculados a la cada vez más relevante dinámica económica estadounidense. De allí que la intermediación ejercida por un personaje como Robert Symon, como muestra el trabajo, en su papel de arrendatario de casas de moneda en el noroeste mexicano, haya estado también ligada a dos actividades importantes para comprender el cambio de época: los ferrocarriles y la actividad bancaria. Así pues, el trabajo invita a pensar la intermediación financiera bajo la óptica de la transición política.

    La primera parte de este libro cierra con el capítulo de Javier Torres Medina, donde plantea con agudeza cómo en algunos periodos de crisis económica y política, en particular de crisis financiera, se propiciaron las condiciones para la falsificación de moneda y la especulación monetaria, situación que afectó el consumo de la población con menos ingresos, abriéndose así la puerta a la violencia y a la inestabilidad social. La protección de los intereses de los falsificadores emanaba de las firmes relaciones políticas con los poderes establecidos. Entonces, la falsificación de moneda era una actividad rentable en un conjunto diverso de actividades como tabaco, crédito, comercio, minas, haciendas y ranchos. Javier Torres aborda el tema de la intermediación en medio de uno de los episodios más importantes de la historia monetaria de la primera mitad del siglo xix: el de la moneda de cobre entre 1836 y 1842, subraya el papel que tuvieron ciertas casas comerciales en el proceso de amortización.

    Torres Medina también plantea que las actividades monetarias de las casas comerciales, nacionales y extranjeras, no se limitaron a la introducción de metales y el arrendamiento de casas de moneda, tal y como plantean Contreras y Velasco en esta obra, sino que en su horizonte apareció el negocio de la amortización de las monedas de cobre en el que actuaron como operadores financieros, operadores políticos, gestores y corredores. Recoger la moneda cuprosa, comprar el metal y encargarse de las operaciones vinculadas a ello fue en esencia su papel como intermediarios, labor de la cual obtuvieron ganancias importantes en la medida en la que compraron moneda devaluada y la vendieron al gobierno por el valor del peso en metal.

    La segunda parte del libro revela que las estrategias de intermediación financiera y monetaria fueron cada vez más complejas, sin que faltaran las tensiones sociales, a partir de la aparición de agentes económicos y de organismos especializados, así como de nuevos objetivos de política económica.

    En el capítulo de Javier Encabo se destaca el sustancial cambio de la intermediación financiera y monetaria en México durante las dos décadas finales del siglo xix, un proceso que fue posible con base en el fortalecimiento del sistema bancario e instituciones de crédito. Subraya la importancia de observar la intensidad y la cuantía de recursos canalizados, por medio de servicios especializados, al conjunto de la economía y en particular a los grandes proyectos de infraestructura y productivos. Con la mirada puesta en las obras de economistas de occidente donde se han analizado trayectorias de los sistemas bancarios y financieros, propone conocer en México la incidencia directa del sector bancario en el aumento de la masa monetaria disponible en las últimas dos décadas del Porfiriato, su recomendación al respecto es la utilización del indicador financial development. Con el análisis del comportamiento de la emisión de billetes bancarios y la aplicación del indicador, es posible identificar varias etapas de crecimiento y contracción del sector bancario que coinciden con las crisis financieras mundiales y los cambios en política bancaria.

    César Duarte centra, por su parte, la participación de los intermediarios operadores de la introducción en el mercado y la circulación de la moneda fraccionaria emitida por el Estado mexicano en la década de 1880, al tiempo que analiza los factores y dificultades en ese proceso. A decir del autor, en las últimas dos décadas del siglo xix los protagonistas fueron instituciones dependientes de la Secretaría de Hacienda (Tesorería, jefaturas de Hacienda, direcciones de contribuciones) y las casas de moneda, donde debió atenderse la desconfianza que se tenía del Estado y de la centralización en la distribución de la moneda fraccionaria. Esta situación impactó en el proceso de consolidación del Estado porfiriano, toda vez que esto le permitió tener mayor confianza en el público como autoridad monetaria y mejoró su capacidad para regular la circulación a través de distintos intermediarios.

    Iliana Quintanar aborda la participación en la intermediación de Joaquín Casasús como artífice y reformista de las instituciones y de la política monetaria del porfiriato. Sus conocimientos sobre sistemas bancarios y monetarios le hicieron destacar en las Conferencias Panamericanas y en reuniones privadas que tenían el propósito de establecer tratos entre México y las naciones interesadas en mantener el precio de la plata y apoyar una eventual unión monetaria. Este capítulo revela entonces que la política monetaria se fraguó no sólo al interior de México, sino que debió concertarse en atención a la tendencia global monetaria que se redefinió a lo largo las décadas últimas del siglo xix y la primera del siglo xx. Por ello, se plantea que las medidas de orden monetario desplegadas durante el porfiriato requirieron de la intervención de representantes diplomáticos para encontrar soluciones a los problemas que se derivaban de la depreciación de la plata cuando el mundo tendía hacia el monometalismo, al establecimiento del patrón oro. Además, subraya que los estragos en el poder adquisitivo y las finanzas públicas se registraban ya en México y en países argentíferos y bimetálicos.

    Si los estudios de Duarte y Quintanar revelan como factor a considerar la creciente capacidad estatal para regular la circulación y aceptación monetaria a través de distintos intermediarios, los siguientes capítulos muestran los efectos de la reestructuración del Estado durante y después de la Revolución mexicana. Luis Anaya se ocupa de estudiar el complejo y no lineal proceso de liquidación de la banca porfiriana, así como las estrategias y mecanismos de intermediarios financieros y monetarios influyentes del anterior régimen porfirista avocados a sobrevivir los cambios en materia monetaria durante los gobiernos revolucionarios. Anaya explica las resistencias y adaptaciones por parte de los banqueros durante la década de 1910, así como el papel de la Comisión Liquidadora de los Bancos de Emisión, organismo creado al calor de una nueva visión, de la legalidad y de poder.

    Paulina Segovia, por su parte, estudia el mecanismo de recompra y canje del billete infalsificable para concretar el proyecto constitucionalista de establecer un sistema de unificación monetaria dada la fragmentación existente en el campo de la moneda. En su estudio Segovia muestra que, si bien el gobierno echó mano de sus instituciones como las jefaturas de Hacienda, la Comisión Monetaria y sus sucursales, en aquel proceso también participaron agentes comerciales y despachos privados. Con lo que el proyecto de unificación implicó la negociación y colaboración de instituciones públicas y agentes privados para su ejecución.

    El capítulo de Isabel Avella retoma la dimensión internacional de la intermediación financiera y monetaria, así como la importancia del intermediario como garante del éxito de la introducción de la moneda en el público usuario, ahora en el siglo xx. A partir del estudio de la Agencia Financiera de México en Nueva York, la autora analiza los mecanismos que facilitaron las operaciones en dólares y sostiene que esta institución fungió como una de las principales vías que posibilitaron la continuidad de los flujos monetarios involucrados en las transacciones exteriores del país. La intermediación de la Agencia tuvo tal relevancia que incluso en 1918 fueron aceptadas monedas extranjeras de oro en México si se respetaba la equivalencia establecida por el Estado posrevolucionario.

    Esperamos que el conjunto de estos diez capítulos organizados en este libro, contribuya a comprender las acciones múltiples de intermediación y las decisiones diversas de los intermediarios instrumentadas en la complejidad del campo de la historia monetaria, y también que la información y argumentación que aquí se ofrece estimule las interrogantes pertinentes y suficientes para iniciar proyectos de investigación en la materia.

    Mario Contreras Valdez

    Iliana Quintanar Zárate

    Omar Velasco Herrera

    Ciudad de México, primavera de 2024

    Referencias bibliográficas

    Camacho

    , Sebastián (1871). Carta dirigida al señor ministro Don Matías Romero sobre la cuestión minera. México: Imprenta de I. Escalante.

    Esposición

    de la Junta de Fomento y Administrativa de Minería y resoluciones que en favor del importante cuerpo de mineros, ha tenido a bien decretar el Supremo Gobierno de la República con fecha 17 de febrero de 1843 (1843). México: Impreso por I. Cumplido.

    Flores Clair

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    (1864). Ordenanzas de minería y colección de las órdenes y decretos de esta materia posteriores a su publicación a las que van agregadas las reformas de que son susceptibles algunos de los artículos vigentes de las mismas ordenanzas con un apéndice concerniente a las minas del Perú y dos láminas para explicar los métodos más económicos de disfrutar las vetas. París: Librería de Rosa y Bouret.

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    Notas de la introducción


    ¹ Los fondos documentales Casa de Moneda del Archivo General de la Nación, organizados como periodo virreinal, Hacienda-siglo

    xix

    , Fomento-siglo

    xix

    y de la Comisión Monetaria, fueron centrales en el fortalecimiento de esta obra colectiva.

    ² Estas percepciones se comparten en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), donde se define la intermediación como la tarea ejercida por un sujeto al que se le denomina intermediario, alguien que media entre dos o más personas, y especialmente entre el productor y el consumidor de géneros o mercancías. Por su parte, el Cambridge Dictionary define al intermediario como la persona u organización que hace negocios o arreglos financieros entre compañías u organizaciones que no tratan entre sí directamente.

    ³ Ilustra al respecto la reflexión que se ofrece en Esposición [sic] de la Junta de Fomento y Administrativa de Minería… (1843).

    Primera parte

    Intermediación e intermediarios monetarios, siglo xix. De la moneda imaginaria a la moneda oficial. Intermediarios y tensiones en la producción de moneda menuda en Guanajuato, 1813-1835 ¹

    Ricardo Fernández Castillo

    Facultad de Economía,

    unam

    La amonedación en el virreinato de la Nueva España y el México independiente ha sido objeto de distintos acercamientos que ofrecen un panorama amplio de problemáticas. A pesar del innegable valor histórico de la plata, la gama de investigaciones ha rebasado los avatares propios de este metal en la acuñación. Estudios con intereses en la minería, arrendamiento de casas de moneda y metales alternos, como el cobre, nutren el repertorio de posibilidades, desde voces remotas como las de Alexander von Humboldt y Manuel Orozco y Berra, hasta los estudios contemporáneos de Ruggiero Romano, Antonio Ibarra y José Enrique Covarrubias.

    Sin embargo, cuando la lente se enfoca en la producción y circulación de moneda menuda el listado se reduce sensiblemente. Y no es que las fuentes primarias relativas al tema sean escasas. El libro emblemático de Ruggiero Romano mostró disposiciones y estrategias relativas a la escasez de moneda fraccionaria,² pero los trabajos posteriores de Ibarra y Quiroz matizaron su postura y, para ello, emplearon fuentes que no se conocían del todo. Entonces, ¿por qué la moneda menuda en la primera mitad del siglo xix escapa de la atención historiográfica? Si bien no lo ha hecho totalmente,³ la predilección temática que ejerce la plata en un patrón monetario bimetálico,⁴ de la mano con sus circuitos internos y externos, parece mantenerse como racionalidad dominante en el campo de conocimientos, al grado de que continúa dificultándonos conocer ¿qué circulaba al interior del México independiente.

    Este capítulo asume que la anterior pregunta no puede responderse aludiendo simplemente a las monedas de tierra, fichas populares o tlacos de haciendas y pulperías como respuesta unívoca. Estas monedas alternas o seudomonedas, empleando el concepto histórico-monetario de Romano (1998: 170-177), cumplieron funciones esenciales en la economía novohispana y del México decimonónico a través de fichas de cobre, latón, madera y otros materiales. Pero el riesgo de subrayarlas en demasía puede hacernos creer que las instituciones diseñadas durante y después de la guerra civil de independencia interactuaron poco con la idea de incluir monedas de corto valor en la amonedación. De hecho, asumieron el desafío e idearon planes de amonedación menuda para incluirla en el sistema monetario y contrarrestar la carencia (real o ficticia) que había existido de la misma durante el virreinato.

    La discusión entre Romano y Antonio Ibarra comprobó, empleando los informes del intendente José Fernando de Abascal y del secretario del consulado de Veracruz, José María Quirós, que la circulación de moneda menuda de plata podía ser más extensa que lo concedido originalmente por Romano (Ibarra, 1999: 307). Considero que la sequía de moneda recibirá pormenorizaciones cronológicas y regionales, proceso que ha dado inicio con el trabajo de Enriqueta Quiroz (2006) para la Ciudad de México a fines del siglo xviii con su aporte sobre la coexistencia de moneda menuda de plata siendo fraccionada por los tlacos, sin que los segundos prevalecieran sobre los primeros.

    Lo que reconstruiré en este escrito corresponde a un espacio de formación de medidas monetarias en torno a la moneda menuda, moneda fraccionaria, moneda de corto valor o moneda sencilla, como solía denominarse en la época. Su naturaleza derivó de las oportunidades económicas creadas por el cisma que significó la guerra de independencia.⁵ De ahí que la temporalidad de transición histórica sea crucial en el entendimiento de estas medidas: el paso de virreinato a nación independiente.

    Para la amonedación menuda en Guanajuato esto significó un proceso por el cual se creó una casa de moneda en la guerra, misma que luego se formalizó y modernizó bajo una administración conjunta de distintos intermediarios. Por tanto, el propósito principal del capítulo será analizar las estrategias en la provincia de Guanajuato para la creación de moneda menuda, rompiendo con el pasado referente al monopolio y exclusividad de la acuñación de la Casa de Moneda de México y mostrando una inventiva

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