Información de este libro electrónico
La voz de la narradora se identifica en el texto como «la hermana mayor», «la niña de siete años y medio», «la mujer de cuarenta y dos», etcétera, y fantasea con la idea de pasear por París con ella, de vuelta a la vida, y de cómo podrían retomar su relación, interrumpida tan tempranamente.
Las muertes que aparecen en esta novela son casos que Mréjen conoció de primera mano o que alguien le contó. En la primera página, por ejemplo, aparece el escritor, artista y fotógrafo Édouard Levé, quien poco antes de su muerte entregó a su editor su último libro, Suicidio. Con una frialdad que apenas oculta la intensidad de lo no dicho, la narradora se detiene en los detalles sin importancia aparente porque de una manera extraña son éstos los que quedan grabados en la mente en esos momentos de shock emocional.
El ambiguo y sugerente título de la novela, Selva Negra, designa tanto la región del sur de Alemania como el pastel de chocolate, nata y guindas. Pero hay más: en Japón, donde Mréjen ha trabajado como videoartista, como cineasta, existe un famoso bosque llamado Aokigahara o Mar negro de árboles. Es un lugar denso e impenetrable en el que, según la tradición, habitan los fantasmas. En 1960, el escritor japonés Seicho Matsumoto situó allí el suicidio del protagonista de su novela Kuroi Jukai (Selva negra): a partir de ese momento se convirtió en un lugar mítico, al que acuden decenas de japoneses cada año para suicidarse. Un bosque negro donde es difícil encontrar a los desaparecidos a los fantasmas, como diría la propia Mréjen.
Lee más de Valérie Mréjen
La joven artista Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTercera persona Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Eau sauvage Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relacionado con Selva negra
Libros electrónicos relacionados
Solo tierra, solo lluvia, solo barro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna casa en Bleturge Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTuyo es el mañana Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNube negra Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSiete años Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Ve y dilo en la montaña Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos inquietos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTú también puedes tener un cuerpo como el mío Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDicen Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El cuarto de los sombreros Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl asno de oro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl cuarto de las estrellas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Quédate donde estás Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPAN Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna canción que dure para siempre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEsa clase de chica Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTrío Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMe gusta así Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRetorno a Little Summerford Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesContribución a la historia de la alegría Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl desván de las musas dormidas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los Maple Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTres lunas llenas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa exposición Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Las mujeres primero: Antología personal Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMe limitaba a amarte Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMonoblock Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNiño de piedra con Delfín (ebook) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos interesantes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPayaso Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Biografías y autoficción para usted
Fortuna Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Confesiones de una bruja: Magia negra y poder Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los nombres propios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Desmorir Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Roma soy yo (Serie Julio César 1): La verdadera historia de Julio César Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTambién esto pasará Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El fin de la novela de amor Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Casas vacías Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El aprendiz y los maestros del gremio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas niñas aprendemos en silencio Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Correr Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Sed Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Música para camaleones Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Mañana acabará todo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMedea me cantó un corrido Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Ceniza en la boca Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Todas las esquizofrenias Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Del color de la leche Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La geografía de tu recuerdo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa memoria de las cosas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl libro secreto de Frida Kahlo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Antifaz negro: El impacto de lo religioso en la vida de un niño Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCrónicas de motel Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Mi madre Calificación: 4 de 5 estrellas4/5A las dos serán las tres Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La colonia Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Mirarse de frente Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El diccionario del mentiroso Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Un hombre libre: El buscador de la verdad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTu cruz en el cielo desierto Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Categorías relacionadas
Comentarios para Selva negra
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Selva negra - Valérie Mréjen
LARGO RECORRIDO, 81
Valérie Mréjen
SELVA NEGRA
TRADUCCIÓN SONIA HERNÁNDEZ ORTEGA
EDITORIAL PERIFÉRICA
PRIMERA EDICIÓN: marzo de 2015
TÍTULO ORIGINAL: Forêt Noire
© P.O.L. Éditeur, 2012
© de la traducción, Sonia Hernández Ortega, 2015
© de esta edición, Editorial Periférica, 2015. Cáceres
info@editorialperiferica.com
www.editorialperiferica.com
ISBN: 978-84-10171-27-5
La editora autoriza la reproducción de este libro, total o parcialmente, por cualquier medio, actual o futuro, siempre y cuando sea para uso personal y no con fines comerciales.
Una tarde ese hombre está en su casa. Intenta llevar a cabo un par de acciones siguiendo un orden, concentrándose en su ejecución. La ventana desde donde se domina la calle atrae su mirada. Ve caminar a la gente, hombros cargados con pesos diversos, bolsas de todos los tamaños, abrigos, gabardinas. Piernas que acarrean cuerpos formados y llenos de órganos que funcionan mejor o peor, piernas que no paran de cruzarse, piernas que avanzan, cabezas que dan vueltas a miles de cosas de distinta importancia, cabellos que se agitan con el movimiento. Cabellos anónimos brillan en la claridad pálida y cegadora del sol invernal, se levantan en remolino sin motivo, se rizan, pierden su color. Cabellos que se salpican de hilos blancos; al principio en número ínfimo, después en cantidad abundante a poco que se les dé tiempo y ocasión.
El hombre del piso piensa que ya es bastante viejo. Descuelga la bola de discoteca de la viga y desliza una cuerda en su lugar. Seguramente ha comprado este accesorio en la sección de bricolaje del bazar cercano a su casa. Se coloca la cuerda alrededor del cuello y contempla entonces la habitación a bastante altura, desde la escalera.
Los vecinos de abajo escuchan un ruido extraño que los deja inmóviles, como un objeto metálico al desplomarse sobre un suelo de cemento.
Un 31 de diciembre, el día del cumpleaños de ese hombre, una familia se prepara para pasar la Nochevieja. Un padre divorciado y sus tres hijos están invitados a casa de una amiga de la madrastra donde no conocen a nadie y temen de antemano aburrirse mortalmente. En un lujoso piso parecido a un decorado de telenovela, una joven empleada a prueba habrá colocado minúsculos cestillos de flores artificiales sobre manteles perforados para dar un toque festivo, manteles que protagonizarán apasionadas conversaciones en las que los anfitriones revivirán los intensos regateos a los que se dedicaron en cuerpo y alma en los mercadillos de países pobres. Se expondrá como victoria el ridículo precio conseguido a fuerza de insistencia. Lo que, vista su fealdad, parecerá aún demasiado caro a la hija mayor, una adolescente tensa, muda y angustiada por ese ambiente.
Antes de dirigirse a la casa de esas personas deben prepararse y vestirse con elegancia. La ropa elegida para la cena por los dos niños menores no es apropiada para la ocasión: no han traído ni camisas nuevas bien planchadas ni pantalones de franela ni chaquetas de vestir. De hecho, no cuentan con tales prendas porque su padre tiene pavor a aventurarse los sábados en los grandes almacenes y no conoce las marcas de moda. Cada cierto tiempo los lleva a un local oscuro en el barrio de las tiendas al por mayor, donde un hombre que huele a colonia y asegura conocerlos desde que nacieron les hace probarse chaquetones tan mal cortados que no se parecen en nada a los que ven en los escaparates, y zapatos de pésima calidad que imitan más o menos los modelos del momento. No se atreven a rechistar. Probarse las ropas es un sacrificio y, en cada ocasión, salen de allí con pantalones de pinzas de tela rasposa con la raya marcada por delante y por detrás que les cortan la respiración; todo dentro de bolsas de plástico con varillas rígidas provistas de minúsculos corchetes que nunca cierran por completo y con asas de cantos vivos que les dejan marcas rojas y blancas en la palma de la mano.
Se decide entonces que pasarán rápidamente por casa de la madre, quien se encuentra fuera, de fin de semana, con su amante. Es así como el padre se refiere a ese hombre desconocido, amante, a pesar de que el divorcio se legalizó años atrás y de que él mismo sale de forma habitual con otra mujer. El padre tiene una amiga, la madre se ve con su amante. El coche avanza por avenidas desiertas iluminadas por la luz de las farolas, deja atrás el barrio acomodado, con sus grandiosas avenidas flanqueadas por castaños centenarios, y se adentra por una zona más apagada de las afueras con calles de sentido único. Se detiene frente a un edificio, los niños deben apresurarse obedeciendo a
