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El desprecio del CEO hacia mí: (La ruina de Sofía)
El desprecio del CEO hacia mí: (La ruina de Sofía)
El desprecio del CEO hacia mí: (La ruina de Sofía)
Libro electrónico180 páginas2 horas

El desprecio del CEO hacia mí: (La ruina de Sofía)

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Información de este libro electrónico

Sofía es una mujer que se esfuerza por ser independiente en términos económicos y por esto, cuando obtuvo un puesto laboral como secretaria de alta gerencia en una gran empresa, fue un motivo de felicidad, ¡había logrado una meta y podía proyectarse! Sin embargo, su jefe, el CEO de la compañía, provocó que esta sensación de plenitud se transformara en su tragedia.

Ni siquiera la traición de su pareja importó. Tampoco el amor de Rosa y la amistad de Héctor y Matías, todos compañeros de trabajo. Nada pudo igualar el desprecio que su jefe le demostró desde el primer día y que, durante el transcurso de los años, alcanzó un punto de quiebre en la vida de Sofía. Ya nada será igual porque, aunque siga respirando, ella siente que murió.

Desde un presente trágico, la autora utiliza un racconto para narrar cómo sucedieron los hechos conforme transcurrió el tiempo. En esta retrospectiva, conocemos los anhelos y temores de Sofía, la protagonista narradora, su entorno íntimo, sus amigos, su vida laboral, etc., hasta llegar a la actualidad, momento en el que ya no quedan sueños, sino fortaleza para asumir, incluso la injusticia.

«El desprecio del CEO hacia mí (la ruina de Sofía)», de la escritora haitiana Islande Francois, es la historia de una mujer que simboliza la voz de las que callan.
IdiomaEspañol
EditorialEditorial Santa Inés
Fecha de lanzamiento28 feb 2024
ISBN9789566107613
El desprecio del CEO hacia mí: (La ruina de Sofía)

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Comentarios para El desprecio del CEO hacia mí

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    5/5

    Feb 10, 2025

    Es un excelente libro!!! Es un trabajo excelente!!! Felicidades j

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El desprecio del CEO hacia mí - Islande Francois

Agradecimientos

Los seres humanos siempre necesitamos un poco de apoyo aunque muchas veces nos quedemos en silencio porque no todos sabemos abrirnos a los demás. De una manera u otra, cada persona tiene su personalidad, sus gustos, todo lo que le hace ser única; de igual forma, siempre queremos un apoyo aunque permanezcamos callados o parezcamos independientes.

La vida está hecha para vivir en comunidad; como personas, somos parte de la sociedad en la que vivimos. Por ello, es sumamente importante cuando encuentras personas que te apoyan y que creen en ti porque cada uno de nosotros tenemos un talento guardado, cada uno de nosotros estamos hechos para algo especial, para contribuir a nuestra manera en la sociedad.

Así que es de honor y de gran importancia cuando tu familia, tus amigos, conocidos y la sociedad misma te apoyan para que puedas florecer y embellecer tu mundo y el mundo común en el que vives.

En este contexto, tomo mi tiempo para agradecer a esas personas que siempre me han apoyado. Me siento bendecida, gracias a Dios y a ustedes por creer en mí y por apoyarme. Doy las gracias a Dios por su amor y fidelidad, porque sin Dios no soy nada ni nadie; si no fuera por Dios, no creo que estaría con vida ni donde estoy ahora. Dios me ama y yo a él, el amor de Dios no tiene comparación.

Agradezco a mi familia por todo lo que hacen por mí:

Mi mamá: Christa Janvier

Mi papá: André Francois

Hermanos: Emmanuel Francois y Samuel Francois

Hermanas: Sherline Louis Jean, Rose Andre Francois,

Mithama Francois, Margalie Francois

y mis dos hermanas que están en el cielo:

Christine Francois y Margareth Francois.

Mis sobrinos: Eli, Milourah, Francesca y Emmanuel.

¡Amo demasiado a mi familia!

Agradezco a la Editorial Santa Inés por creer en mí y aceptarme; por haber visto más allá de mis orígenes; por creer en la literatura y el talento aunque no soy latina, soy mujer francófona, en mi país natal, hablan francés y creole y, con mi tiempo, en Chile, aprendí el español. Siempre estaré muy agradecida con mi editorial, especialmente con la editora Patricia González y su hija Lilith, y, también, con la editora Susana Carrasco.

Agradezco a mis amigos:

Primero a la profesora Gabriela Díaz del liceo Gabriela Mistral. Ella fue la primera chilena que vio mi talento y que me ha apoyado constantemente con todo su corazón. Agradezco a todos del liceo Gabriela Mistral.

Agradezco a mi amiga Millaray Cárcamo Hermosilla que siempre me ama y me apoya, yo la amo también. Agradezco a mi mejor amigo Rodrigo Alexis Michea Jiménez que siempre cree en mí y que está ahí para mí.

Agradezco a mi amiga y profesora Evelyn Sandoval Vázquez que siempre me apoya y me escucha. Agradezco a mi amiga Vanessa Dacier (Sassou) que me quiere demasiado y que siempre me ayuda con el alma y admiración.

Agradezco a mi amigo y colega Jean Jacques Pierre Paul, que admiro mucho por su talento y personalidad.

Agradezco a mis amigos:

Gloria Pamela Herrera Herrera

Nahomie Guervil

Lucien Marie Florence

Marie Colette Brice

Paz Basaure

Claudana Augustin

Cyril Argentine

Dira Paez

David Romain

Que siempre me ayudan de verdad y me quieren como soy.

Agradezco al escritor chileno Rodion Chijack (Luis Canales). Gracias a Dios y a él, he podido llegar hasta donde estoy, él es muy importante en todo esto.

Agradezco a la escritora mexicana Fede Luna (Vianney Hernández) que siempre me apoya y escucha. Agradezco a todos ustedes que están ahí para mí, que me están apoyando. De verdad les amo mucho y estoy muy agradecida de tenerles a mi lado.

En especial, agradezco con el alma a Chile por todo. Gracias a Dios y a Chile, mi sueño se hizo realidad.

Les amo mi gente.

Muchas gracias y saludos cordiales.

Islande Francois, autora

Comentario

Existe en este relato, sin lugar a dudas, una situación de profunda psicología.

A ella, la protagonista y narradora, el género masculino le mantiene una deuda, un déficit sumamente grande, pero invisible. Sin embargo, no puede evitar intuir el desenlace frente a la conducta de ambos hombres a quienes se enfrenta, en duras circunstancias. Pero sean cual sean estas, encontrará la forma de cobrar los sentimientos que algún día le faltaron.

Aun así, el personaje se empeña incansable por llevar su cruzada de encontrar la diferencia en los límites del respeto, el buen trato y la dignidad humana.

Su frustración, más profunda de lo que ella imagina, acomoda las piezas en el tablero. Y se obliga a aceptar su destino implacable, decisivo, incluso teniendo todo el juego a su favor, existe la sombra que la persigue. Su destino marcado, independiente de los géneros y posiciones sociales, le falla, quedando frente a un abismo bajo sus pies, llamándolo «El desprecio del Ceo».

Susana Carrasco, periodista

Capítulo 1

—¡Asesina, asesina, mataste a mi padre, maldita asesina de mierda! —me está gritando Carlos, el hijo de mi jefe, CEO Mauricio Luis, que maté hace cinco días.

—¡Ella merece la condena más alta! Esa maldita asesina, por dejarme viuda, por dejarme sin mi querido marido —me está gritando Mariela, la mujer de Mauricio Luis, mi jefe CEO, que maté hace cinco días.

Aquí estamos en el tribunal, para el veredicto del juez, ahí está esa gente que me grita e insulta sin piedad. Yo nunca pensé, en mi vida, que llegaría a matar a alguien. La vida es tan imprevisible e injusta. A veces, la vida es una puta injusta, que te hace pasar por lo peor. Yo sé que como ser humano a uno le pueden pasar tantas cosas, pero nunca pensé que a mí me pasaría una situación como la que estoy viviendo ahora.

—Por favor, que todos se pongan de pie para la sentencia del juez sobre el caso De la Paz-Moyana —dijo un gendarme, delante de la corte.

Aquí estoy, como una niña que perdió todo el sentido de la vida, que perdió todos los valores existentes. Hubo un tiempo que tenía tantos sueños, que planeaba viajes para distintos lugares, mi imaginación sobre el mundo era algo muy amplio. Tantos sueños yo tenía, tantas cosas yo quería hacer, pero lamentablemente aquí estoy ahora, atrapada en un tribunal para escuchar mi sentencia. Esa sentencia que va a detener toda mi vida en una cárcel, todos mis sueños quedarán en el olvido, en una parte de mi mente y nunca serán visibles como una caja vieja por fuera, llena de diamantes por dentro.

La gente está ahí mirándome, como si fuera la peor persona existente, ahí, de lejos, todos pueden ver el odio que reflejan los ojos de la familia de mi víctima.

Aún no puedo creer que yo, Sofía Macarena, haya asesinado a un ser humano, esos pensamientos me hacen sentir tan frustrada y desesperadamente perdida, en esta situación que me dio la vida, ¿o en esta situación que yo misma elegí?

¿Tenía otra opción? Puede ser que sí, puede ser que no, pero esa tarde no pensé en otra opción que matar a ese maldito que vivió humillándome. Desde que llegué a la empresa, hace diez años, lo único que hizo esa mierda fue humillarme y despreciarme. Como si yo fuera de otro planeta o como si yo fuera una especie rara.

«La vida será justa contigo hija mía, ya verás cariño, estoy tan orgullosa de ti y sé que tú serás el orgullo de nuestra familia», así me dijo siempre mi madre, que en paz descanse. Ella era una mujer tan trabajadora, del campo y creyente, una mujer digna de admiración por su fuerza y valentía de haber sido capaz de educar sola a su pequeña hija. Dado que mi padre, ese maldito, la dejó cuando ella le dijo que estaba embarazada de mí.

A veces, me pregunté si ese hombre no hubiera dejado a mi madre, quizás ella podría estar aún con vida o quizás yo nunca tendría que haber trabajado en esa empresa, donde encontré a este maldito CEO, que es la ruina de mi vida. Sí, maté a este maldito y aunque esté muerto, aún me está persiguiendo, me está dejando en la ruina este maldito de mierda.

Mi mamá, ella que pensaba, que planeaba un buen futuro en su mente para mí, nunca pensó que la vida podría ser la peor puta, por dejar entrar a este maldito hombre en mi vida que ahora me dejó arruinada sin ninguna salida. Mi mamá ha de estar muy molesta en su tumba al ver la ruina de su única hija. Sí, mi ruina, yo Sofía Macarena, estoy arruinada.

Sí, estoy arruinada, porque el desprecio del CEO hizo nacer en mí el odio hacia él y ahí le maté. Ahora me quedé en la ruina. Ninguna joven mujer, en su vida, llegaría a pensar que a tan temprana edad su mundo podría transformarse así; en vez de vivir y disfrutar de la vida. Le tocará estar encerrada entre cuatro paredes. Ninguna de nosotras en aquel momento de nuestras vidas, pensamos en aquella desgracia.

Pero aquí estoy, me tocó esta maldición. Una maldición que no busqué, una maldición que me atrapó por culpa de un desgraciado arrogante, que creía ser más que yo, que se creía un ser superior a todos. Este maldito malcriado, que pasaba su tiempo despreciándome, en su maldita boca siempre vi cómo él disfrutaba eso. Siempre vi orgullo en su rostro de mierda, su rostro de cerdo sin escrúpulos. Parece que este hombre no tenía una madre, porque este idiota ni sabía cómo tratar bien a una mujer.

Su maldita mujer que está acá gritándome asesina sin parar, yo sé que adentro esa mujer hipócrita, está feliz por la muerte de esta mierda de hombre que no sabía tratar bien a las mujeres. Ella estaba a punto de divorciarse de él, por todos los maltratos que había sufrido, por todas las infidelidades, por todos los sufrimientos que le causó este maldito, ella sí está feliz. Pero ahora, esta maldita aparenta un falso sufrimiento para quedarse con toda la fortuna de este idiota que maté.

Él me trató tan mal y a ella también a su vez, pero a mí me toca ir a la cárcel y a ella le toca disfrutar de su libertad y de la riqueza del maldito; sin duda, ella también le quería matar, porque varias veces, mucha gente intentó asesinar a ese despreciable ser humano porque ese malvado jefe de la concha de su madre, por su poder abusaba de las mujeres de distintas formas, sin ninguna piedad.

Ahora, soy yo la malvada porque que tengo su sangre sobre mis manos y tengo su sangre sobre mi cuerpo, en todo mi ser tengo su sangre, y el odio me llenó por todas partes. Sí, ahora soy la culpable, soy la maldita asesina que mató al hombre ejemplar del que está hablando este maldito fiscal, todos los días del juicio. ¿Qué sabe? El fiscal también es un maldito arrogante por la manera que está hablando de mí. Este maldito fiscal con tanto desprecio me está preguntando, me está presentando ante la corte, como si este idiota supiera en realidad quién soy.

Tengo tanta rabia y tanto odio por los hombres. Estos imbéciles siempre me arruinaron la vida, siempre me han traicionado. Estas mierdas siempre me han tratado mal. Yo siempre hice lo posible para tener y guardar mi dignidad como mujer, pero como siempre en el camino, por causa de buscar la hüeá del dinero para sobrevivir, siempre me encontré con un idiota que terminó por arruinarme de una

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