Las palabras que me soñaron
Por Lierni Irizar
()
Información de este libro electrónico
Pero hay muchos tipos de sueños, lo sabemos, y los que guían el recorrido de este libro son raros y tienen la peculiaridad de ser meras palabras, sin imagen, frases soñadas.
Como afirma Gerardo Arenas en el prólogo: "No es esta la única peculiaridad que hace del presente libro algo único. Los nueve sueños que aquí se hacen escritura –o siete sueños más dos bonus tracks– tienen una característica especial: no fueron formados por imágenes (visuales o enlazadas con algún otro sentido), sino que son frases breves, de no más de catorce palabras, y carentes de equívocos".
Estos sueños peculiares se convierten en puertas que permiten adentrarse en cuestiones que la autora desarrolla y que tienen que ver con cuestiones teóricas, biográficas, con aquello que podemos pensar y decir, y lo que no.
Recurre, como es habitual en su escritura, a fuentes diversas, tanto literarias, como poéticas, filosóficas y psicoanalíticas.
Podemos afirmar que su trabajo es un intento de hacer comparecer aquello que puede hacer de la vida, algo digno de ser atravesado.
Arnoldo Liberman afirma en su epílogo: "No sé si la literatura es la prueba de que la vida no alcanza (como dice Pessoa) pero Irizar hace de ellas (vida y letra unidas en un solo haz) un modelo de lo que ambicionamos: que la letra de nuestros sueños sea el tango de nuestras vidas".
Lee más de Lierni Irizar
Banalizaciones contemporáneas: lenguaje, sufrimiento, enfermedad y muerte Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa pregunta incesante: Bajo la piel de las palabras Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDOS MÁS DOS SON DIEZ: Las palabras que cuentan Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVoces de mujeres: La travesía del silencio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Relacionado con Las palabras que me soñaron
Libros electrónicos relacionados
Cuando despertamos los muertos: Síntoma, trauma, nuevas narrativas psicoanalíticas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesIndiscreto inconsciente Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Una mujer sin maquillaje Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Ombligos: Desbricolaje del padre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Por qué la histeria hoy?: Devenir del falo y lo femenino Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El arte como modelo para otra cosa Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa sexualidad en el siglo XXI: La elección del sexo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa potente melodía de las pulsiones: Estudio sobre el trieb de Freud y el trieb de Lacan y sus consecuencias clínicas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa lógica y el amor: Y otros textos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCada uno encuentra su solución: Amor, deseo y goce Calificación: 5 de 5 estrellas5/5RETOQUECITOS: Freud sin principio de placer Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEnsamblajes y piezas sueltas: La experiencia de un análisis: testimonios y otros textos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Sexualidad y muerte: Dos estigmas clínicos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesInvenciones de la sexuación: Del Zoom al libro Seminario de enlaces 2020 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDiscursos que atrapan cuerpos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesFace to Facebook: Una temporada en El Manicomio Global Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna política del síntoma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa condición perversa: Tres ensayos sobre la sexualidad masculina Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Inconsciente y emergencia ambiental: Reflexiones para una agenda común entre psicoanálisis y ecología Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesElogio del azar en la vida sexual Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl psicoanálisis en singular: Un recorrido Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Transexualidad, cuerpo y psicoanálisis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl amor es vacío Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBullying, ni-ni y cutting en los adolescentes: Trayectos del padre a la nominación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAtrapar la huella antes que se desvanezca: Montañismo y psicoanálisis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl amor y los tres registros en la enseñanza de Jacques Lacan: Amor imaginario, amor simbólico y amor real Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSoledad En El Diván Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La locura de cada uno Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLo incierto Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Psicología para usted
El hombre en busca de sentido Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Mejorando las charlas: Habla con quien sea, evita la incomodidad, genera conversaciones profundas y haz amigos de verdad Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Mejora tu cerebro cada día Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Enciende tu cerebro: La clave para la felicidad, la manera de pensar y la salud Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Frases que Venden: Descubre cómo promocionar tus productos, atraer clientes y cerrar las ventas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El arte de amargarse la vida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Autodisciplina diaria: Hábitos cotidianos y ejercicios para construir la autodisciplina y alcanzar tus metas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5No desperdicies tus emociones: Cómo lo que sientes te acerca a Dios y le da gloria Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cómo ser el amor que buscas: Rompe ciclos, encuentra la paz y sana tus relaciones Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cómo terminar lo que empiezas: El arte de perseverar, pasar a la acción, ejecutar los planes y tener disciplina Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El arte de conversar: Psicología de la comunicación verbal Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El fin de la Ansiedad y los Miedos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5200 tareas en terapia breve: 2ª edición Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Cómo escuchar con intención: La base de una conexión, comunicación y relación genuina Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Amarse con los ojos abiertos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Comentarios para Las palabras que me soñaron
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Las palabras que me soñaron - Lierni Irizar
Las palabras que me soñaron
Lierni Irizar
Las palabras que me soñaron
Prólogo
Gerardo Arenas
Epílogo
Arnoldo Liberman
Índice de contenidos
Portadilla
Legales
Prólogo, Gerardo Arenas
Comenzar
Sueño 1. Lo que no se ve es más importante que lo que se ve
Sueño 2. La vida causa uso
Sueño 3. Vivir como si todo fuera a ir bien, sabiendo que puede no ir bien
Sueño 4. Cuando no sueño me despierto dormida
Sueño 5. Dios ha muerto, el mundo ha muerto, la música no ha muerto
Sueño 6. Hay muy pocas cosas en la vida que son por necesidad
Sueño 7. Cómo encontrar satisfacción cuando se quiere todo
Un antes y un después
Sueño 8. Más allá del amor y el sexo
Sueño 0. Escribir es mi síntoma
Lierni Irizar: el bisturí de los sueños
Bibliografía
© Grama ediciones, 2022
Manuel Ugarte 2548 4° B (1428) CABA
Tel.: 4781–5034 • grama@gramaediciones.com.ar
http://www.gramaediciones.com.ar
© Lierni Irizar, 2022
Diseño de tapa: Gustavo Macri
Primera edición en formato digital: junio de 2022
Versión 1.0
Digitalización: Proyecto451
Queda prohibida la reproducción total o parcial de este libro por medios gráficos, fotostáticos, electrónico o cualquier otro sin permiso del editor.
Inscripción ley 11.723 en trámite
ISBN edición digital (ePub): 978-987-8941-23-3
Para Arnoldo Liberman,
por el encuentro imprevisto,
la hospitalidad inesperada,
la pregunta incesante,
la invitación a decir,
por tanto…
Agradezco a quienes han hecho posible este libro, a cada uno de vosotros que me acompañáis de diversas formas en la vida.
A mis habituales primeros lectores, aquellos que siempre me ofrecen un sí
que fortalece mi empeño de escritura y cuyos comentarios mejoran siempre mi trabajo: Maribel Aranjuelo, José Ramón Arana, Gustavo Dessal, Araceli Teixidó, Mirari Telletxea.
A todos los colegas, amigos y lectores que se han interesado por mis textos a lo largo de estos años.
Un agradecimiento muy especial a Gerardo Arenas y Arnoldo Liberman por acompañarme con sus textos, por su generosidad y atinados comentarios. Mi texto nunca soñó tan buena compañía.
Finalmente, mi gratitud a Grama ediciones y en especial a Alejandra Glaze, por confiar en este trabajo y difundirlo.
Prólogo
Gerardo Arenas
You may say I’m a dreamer,
But I’m not the only one.
JOHN LENNON, Imagine.
Desde tiempos inmemoriales, los intérpretes de sueños acompañaban a los estrategas en la guerra. Allí desempeñaban una función considerada crucial. Eran épocas en que los dioses, trasnochadores, solían enviar sus mensajes a los mortales mientras éstos dormían, y así les hacían saber, de manera encriptada, sus caprichosos designios. ¿De qué nos valdría empeñarnos hoy en dar una batalla, si la noche anterior una divina misiva onírica hubiera augurado nuestra ineluctable derrota?
Freud conoce bien esa antigua costumbre. Con su habitual modestia, cuando dicta sus célebres conferencias recuerda una anécdota, protagonizada por Alejandro Magno, en la que uno de sus personal seers (oniromantes personales) le interpreta un sueño de una manera que él mismo –el inventor del psicoanálisis– califica de insuperable.
Los sueños de la soñadora soñante que ha escrito las páginas que siguen son, en cambio, objeto de un uso tan alejado de las cruentas conflagraciones como de las ingeniosas interpretaciones. Al igual que ocurre con la protagonista de uno de los tantos relatos que aquí comparte con nosotros, lo que guía sus pasos no es la guerra, sino una extraña determinación similar al amor, mientras que, a diferencia del abordaje traductor que vates y adivinos empleaban, se propone descifrar y no interpretar estos sueños que, además, en ella misma han sido soñados.
No es esta la única peculiaridad que hace del presente libro algo único. Los nueve sueños que aquí se hacen escritura –o siete sueños más dos bonus tracks– tienen una característica especial: no fueron formados por imágenes (visuales o enlazadas con algún otro sentido), sino que son frases breves, de no más de catorce palabras, y carentes de equívocos. Por lo tanto, escribirlos no requiere transducción alguna, su material mismo viene ya prêt-à-écrire. Ellos conjugan, entonces, lo que la autora dice de los sueños (son lo que no se domestica
) y lo que afirma de las palabras (son poderosas, misteriosas
), de modo que constituyen, pues, unas potencias indómitas e insondables.
Esto es lo que los vuelve tan afines al deseo en general y a un deseo en particular: el deseo de gozar, que también insiste en el sueño. Como bien se aclara aquí, este deseo de gozar no proviene de ninguna falta, escasez o penuria, sino que es la mera consecuencia de aquello que el Zaratustra de Nietzsche asevera, con poesía y concisión parejamente asombrosas, en la canción del noctámbulo: Alle Lust will Ewigkeit, todo goce quiere eternidad
.
El deseo de gozar, en suma, no es el residuo de ninguna vivencia de satisfacción, y tampoco es algo que aspire a satisfacerse. Su propia desmesura –tan bien retratada por Lispector en otro relato aquí compendiado– es capaz de tornar insoportable incluso la felicidad misma, y eso basta para inclinarnos a no creer que el goce en cuestión sea equiparable a un bien cualquiera.
Por lo demás, no hay solución de continuidad entre el texto de estos sueños hechos de texto y el texto que los acompaña, en la medida en que este último es fruto del mismo deseo de gozar que anima al sueño. De ahí la vivacidad de la pluma utilizada en la escritura y el empeño que pone cada vez en bordear con palabras lo que, por su naturaleza misma, es refractario a ellas.
En una de las primeras páginas de este libro, leemos: Solo conozco una patria, la que me ofrece quien guarda para mí un lugar en su sentir y pensar
. A mi entender, esta frase es una franca invitación. En consecuencia, propongo al lector que devenga –como yo– parte integrante de la patria de Lierni Irizar y se entregue a la experiencia que este volumen nos propone.
Un sueño es un despertar que comienza.
Sigmund Freud
La literatura es una colección de sueños. No sólo se puede sino que se debe escribir sobre las sombras.
Mauricio Wiesenthal
Comenzar
Al comienzo era nada, misterio, un agujero eterno, y sobre ese misterio se alzó el verbo. Ese fue el verdadero comienzo que fundó un mundo desbordante de palabras. Las cosas se apropiaron de su nombre y ahí comenzó el caos, el de la creencia en un orden, porque el lenguaje tiene su razón, pero también su locura y malentendido. Y desde entonces vivimos soñando, nombrando, buscando, durmiendo, anhelando, amando y odiando.
También el tiempo fue nombrado y desde entonces, ¿cuánto ha padecido? Acelerado por la premura de nuestra vida, en una carrera hacia una nada final, corre con la lengua fuera, como si llegara tarde a una cita imposible. Lo que se llamó mundo
corre también con él, en un girar vertiginoso, que parece cada vez más atropellado e inútil.
El verbo, siempre bicéfalo, causa del caos, lo fue también del logos. Por eso, quienes intuyeron que tras la multiplicidad había orden, decidieron que bajo la apariencia del mundo se escondían uno o varios principios que lo explicaban, y utilizaron el lenguaje para crear, cual demiurgos, un modo de comprensión, una mirada. Contemplando la vida, los elementos, comerciando, hablando, viviendo, desearon elevar o quizá mejor, descender, su mirada a otro espacio, internarse en la opacidad de las cosas, callar para escuchar el murmullo del mundo. Y de este modo, hubo humanos afortunados que vivieron en un universo en el que los elementos podían conocer su función, en el que la luna sabía cómo atraer al mar para que la amara y él mismo conocía todos los misterios del girar, como si pudiera hacer bailar a planetas con estrellas.
El verbo que aquí se convoca no aspira a tanto. Es invocado a partir de un silencio ahogado que enterró una voz que deseaba decirse, y recorre aquellas palabras que, como los elementos antiguos, tratan de explicar un microcosmos tan insignificante como único. Un verbo que llega con el propósito de vivificar un momento de cierto cansancio y desengaño.
Reconozcámoslo, el mundo tiende hacia la fealdad. Según se avanza en años y experiencia, resulta difícil sostener una belleza posible. Las pérdidas, inevitables, no hacen otra cosa que ampliar su cantidad y profundidad. Si tenemos coraje para mantener los ojos abiertos, aunque sea a ratos, podríamos pensar que la vida es una estafa, que esto no era lo deseado, que esperábamos algo más, cuando el mundo era otro, pleno aún de posibilidades.
Hay ocasiones en las que la vida ya no puede ocultar su absurdidad. Momentos en los que lo posible se bifurca y hay que elegir, o se bajan los brazos, o se abren a lo que puede surgir, a algo nuevo, y de eso se trata en estas líneas. Una especie de inauguración, una puerta entreabierta a una intimidad silenciada. La llamada a una voz escondida, esa que puede extraer desde el fondo abisal marino, algunas conchas extrañas, quizá incluso alguna que esconda el tesoro de un
