Del protestantismo a la Iglesia
5/5
()
Información de este libro electrónico
Para explicar las razones que motivaron este paso, pasados quince años de estos acontecimientos, y siendo ya sacerdote católico y profesor de teología en la Universidad Católica de París, escribirá el presente libro, traducido ahora por primera vez al español.
En Del protestantismo a la Iglesia, Louis Bouyer, integra genialmente la reflexión teológica rigurosa, la dimensión existencial y testimonial de la fe, el desafío ecuménico y la identidad profundamente católica. A lo largo de sus páginas expone detalladamente, y con la cordialidad y respeto de quien lo conoce desde dentro, los principios teológicos del protestantismo mostrando cómo las tesis positivas protestantes (sola gratia, soli Deo Gloria, sola Scriptura, sola fide) solo pueden cumplirse, como verdaderos impulsos de renovación y conversión, en la Iglesia Católica.
Relacionado con Del protestantismo a la Iglesia
Títulos en esta serie (100)
Simón, llamado Pedro: Tras los pasos de un hombre que sigue a Dios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5A Dios por la belleza: La via pulchritudinis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa belleza desarmada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Iglesia somos nosotros en Cristo: Cuestiones de eclesiología sistemática Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La abolición del hombre Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Madre Teresa de Calcuta: Desde los orígenes hasta el reconocimiento Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Una extraña compañía Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl don de la comunión trinitaria: Encuentros con Iesu Communio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCiudadanía y cristianía: Una lectura de nuestro tiempo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJesús también estaba invitado: Conversaciones sobre la vocación familiar Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los jóvenes y el amor: Preparación al matrimonio Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La familiaridad con Cristo: Meditaciones sobre el Año Litúrgico Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa pasión de Cristo: Una lectura original Calificación: 5 de 5 estrellas5/5¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCautivado por la Alegría Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un instante antes del alba: Crónicas de guerra y de esperanza desde Alepo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Ser cristiano en la era neopagana Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Memorias con esperanza Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos milagros Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMirar a Cristo: Ejercicios de Fe, Esperanza y Caridad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Jorge Mario Bergoglio: Una biografía intelectual: Dialéctica y mística Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Política y sociedad: Conversaciones con Dominique Wolton Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCatolicismo: Aspectos sociales del dogma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl siglo de los mártires: Los cristianos en el siglo XX Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Postcristianismo?: El malestar y las esperanzas de Occidente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl prodigioso misterio de la alegría: En la escuela de los niños de Manila Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCatólicos en tiempos de confusión Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La opción benedictina: Una estrategia para los cristianos en una sociedad postcristiana Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDel protestantismo a la Iglesia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Toda la tierra anhela ver tu rostro Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Libros electrónicos relacionados
Paradoja y misterio de la Iglesia: Y La Iglesia en la crisis actual Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDefensa del cristianismo Calificación: 3 de 5 estrellas3/5¿Postcristianismo?: El malestar y las esperanzas de Occidente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCiudadanía y cristianía: Una lectura de nuestro tiempo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa teología después del Vaticano II: Diagnóstico y propuestas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Mirar a Cristo: Ejercicios de Fe, Esperanza y Caridad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Papa Francisco Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHans Urs von Balthasar II: Aspectos centrales de su Trilogía Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCooperadores de la verdad: Una meditación para cada día del año Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El proceso de secularización Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesY vosotros, ¿quién decís que soy yo?: Sobre la humanidad, la divinidad y la Persona de Cristo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Iglesia de los Padres Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La fe y la razón: Quince sermones predicados ante la Universidad de Oxford (1826-1843) Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Newman (1801 - 1890) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJudíos y cristianos: En diálogo con el rabino Arie Folger Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Revelacion y tradicion Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Anticristo: La idea patrística del Anticristo en cuatro sermones Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSer cristiano en la era neopagana Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Tres lecciones sobre la fe: y un epílogo acerca de la libertad religiosa Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl primado del obispo de Roma: Orígenes históricos y consolidación (siglos IV-VI) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJohn Henry Newman: Doctor, pastor, santo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJ. Ratzinger Benedicto XVI: Cinco momentos de sus ideas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBenedicto XVI. El Papa de la fe y de la razón Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDe Benedicto XV a Benedicto XVI Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Al César lo que es del César: Benedicto XVI y la libertad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Tras el humanismo: La imagen cristiana del hombre Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCatolicismo: Aspectos sociales del dogma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMártires y santos, en el centro de la historia: Del Vaticano II a Gaudete et exsultate Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCarta a Pusey: La devoción a la Virgen María en la tradición de la Iglesia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLutero 500 años después: Breve historia y teología del Protestantismo Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Cristianismo para usted
El Ayuno - Una Cita con Dios: El poder espiritual y los grandes beneficios del ayuno Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Filosofía del rey Salomón Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Guía esencial de la Biblia: Caminando a través de los 66 libros de la biblia Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Comentario de los salmos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cartas del Diablo a Su Sobrino Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Demonología: Guía de Todo lo que Querías Saber Acerca de los Demonios y Entidades Malignas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La oración es la clave del éxito Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Bosquejos para predicadores: Tomo 1 Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Guerra Espiritual y el Derecho Legal de los demonios para Operar Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Yo soy: El Dios que te transforma Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Usos y costumbres de los Judíos en los tiempos de Cristo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Disciplinas espirituales para la vida cristiana Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Llamados a servir: Una guía bíblica para desarrollar el ministerio cristiano Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Lecturas matutinas: 365 lecturas diarias Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Un año con Dios: 365 devocionales para inspirar tu vida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Oraciones Que Derrotan A Los Demonios: Oraciones para vencer de forma aplastante a los demonios Calificación: 4 de 5 estrellas4/51000 bosquejos para predicadores Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Oraciones poderosas, resultados sobrenaturales: Cómo orar como Moisés, Elías, Ana, y otros héroes de la Biblia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Una mujer sabia: Principios para vivir como Dios lo diseñó Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Una iglesia conforme al corazón de Dios 2da edición: Cómo la iglesia puede reflejar la gloria de Dios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Desafío del Amor: Edición Revisada y Aumentada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Jesús de Nazaret: Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un año en los Salmos: 365 devocionales para animar tu vida Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Conversaciones con Dios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Textos fuera de contexto Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Diccionario Manual Bíblico Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Los atributos de Dios - vol. 1 (Incluye guía de estudio): Un viaje al corazón del Padre Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Misterios de la Unción: Tú no estás limitado a tus propias habilidades humanas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La oración: Experimentando asombro e intimidad con Dios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Comentarios para Del protestantismo a la Iglesia
2 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
Del protestantismo a la Iglesia - Louis Bouyer
Capítulo I
LOS PRINCIPIOS POSITIVOS DE LA REFORMA
La Reforma es corrientemente definida como un movimiento negativo. Este punto nos lo señalan no solo sus críticos sino también muchos de sus adeptos. La palabra «protestante» evoca de entrada la idea de un rechazo.
La mayor parte de la gente a la que preguntáramos a bocajarro una definición dirían de corrido: «es protestante aquel que no cree en la Virgen, en los santos, en la presencia real, etc.» Muchos protestantes tendrían ellos mismos esta reacción. Al leer muchas obras de exposición y defensa de las ideas y prácticas reformadas, como el catecismo tan popular del pastor Nyegard, podríamos creer que esto es lo esencial.
Con mayor razón no es sorprendente ver a los controversistas católicos reducir el protestantismo al rechazo de la Iglesia y, aún más particularmente, de su autoridad. No podemos olvidar que, si el protestante rechaza la Iglesia, es en nombre de la Santa Escritura; pero, por lo general, a los católicos les parece que sus hermanos separados encuentran en ella una autoridad solo para autorizarse interpretaciones arbitrarias. De hecho, al final, volvemos a la célebre expresión: «cada protestante fue papa con una Biblia en la mano».
Todo este libro está escrito para mostrar en primer lugar que hay algo más en el protestantismo auténtico que un individualismo sin freno y sobre todo negativo. Pero, antes de demostrarlo, hay que comenzar por reconocer las apariencias. Es innegable que podemos encontrar abundantemente en el protestantismo antiguo o moderno quien justifique esta visión de las cosas. Lo que llamamos protestantismo liberal, en nuestros días, ha construido un verdadero sistema y ha reivindicado lo que había sido primero una acusación. Pero, antes de esto, algunos apologistas desde el exterior habían realizado ya esta inversión. Bossuet condenaba en la Reforma el triunfo anárquico del libre examen. Es esto, más o menos, lo que Michelet aclama. Para él, la grandeza de los reformadores está en haber preparado los caminos, en el orden intelectual y espiritual, para la gran Revolución.
No hay que olvidar, sin embargo, que el liberalismo protestante, convirtiendo a su vez el reproche en alabanza, no admite que el libre examen sea completamente negativo. Se trata, según la fórmula célebre de Auguste Sabatier, la religión del Espíritu opuesta a las religiones de la autoridad. Hay que reconocer, sin embargo, que el Espíritu del que se trata, estrictamente hablando, es del espíritu humano, aunque se admite como evidente que su liberación debe consistir en transparentar en él el Espíritu divino. Igualmente se debe reconocer que la afirmación que constituye el fondo del protestantismo, si es que el «liberalismo» fuera su legítima y definitiva expresión, sería la autoafirmación del hombre. Ahora bien, esta afirmación sería la de un individualismo que rechaza, no solamente las afirmaciones colectivas de la comunidad cristiana tradicional, sino también toda revelación de Dios que no sea completamente inmanente a la conciencia.
A pesar de todo esto y no obstante el arraigo innegable de este liberalismo en el pasado más lejano de la Reforma, sería un grave error considerarlo como el verdadero rostro del protestantismo. En esto es, efectivamente, donde el protestantismo liberal ha triunfado, «el protestantismo no es sino una serie y una colección de formas religiosas del librepensamiento», según la afirmación reveladora de Gabriel Monod1. Pero creer que el protestantismo vivo es esto es equivocarse completamente.
En efecto, no debemos juzgar una religión, un movimiento religioso, por ciertas sistematizaciones librescas. Hay que recordar que la religión tiene que ver con la vida y en las comunidades donde se vive es donde hay que esforzarse por descubrirla. Todas las especulaciones sobre el protestantismo que descuidan este punto de partida corren el gran riesgo a fin de cuentas de logificarse en puras quimeras.
Si, por el contrario, abordamos el protestantismo, partiendo de las almas que lo viven, todas estas reconstrucciones y explicaciones se deshacen ante la realidad que no tiene nada en común con ellas.
Intentemos, por tanto, alcanzar no este u otro protestantismo teórico, sino la religión protestante vivida. Entremos, si es posible, en la vida de una parroquia de la Iglesia reformada de Francia tal como ella se presenta en lo cotidiano. No tardaremos en darnos cuenta de que el protestantismo, para sus miembros, no significa para nada libre examen sino cristianismo bíblico, quizá incompleto e inconsecuente, pero muy auténticamente religioso.
En esta parroquia, la actividad central está en el servicio religioso del domingo. Los protestantes franceses no lo llaman «sermón» ni nada parecido, al contrario de lo que creen los católicos. Ellos lo llaman simplemente «el culto». Este término austero, un poco abstracto, expresa bien en todo caso lo que no puede dejar de llamar la atención a los católicos: se trata de un acto completamente religioso, en el sentido preciso de la virtud de la religión, es decir, un reconocimiento habitual, que domina todos los pensamientos y todos los actos, de la majestad divina.
Ciertamente el sermón ocupa la parte central, incluso la mayor parte del culto. Pero el sermón está precedido de las lecturas de la Escritura Santa, enmarcado en oraciones y cantos donde el libre examen y todo lo que está relacionado con él no tiene cabida. Los temas habituales del sermón serán las verdades del símbolo apostólico, la importancia de la oración, de la meditación, de la obediencia, de la renuncia en la vida cristiana, las grandes obligaciones del cristiano y, ante todo, el introducir la fe en la totalidad de la
