Canasta De Cuentos Michoacanos
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que vivimos fuera del estado, que los
que se quedaron dentro. Yo he podido
comprobar que adnde voy encuentro
un paisano. De dichos encuentros
recopil historias diversas y como las
escuch se las escribo.
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Canasta De Cuentos Michoacanos - Juan Carlos Serrato Fernandez
Copyright © 2013 por Juan Carlos Serrato Fernandez.
Corrección del texto por Maria Leonides Ascencio Rivera.
Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.
Esta es una obra de ficción. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Todos los personajes, nombres, hechos, organizaciones y diálogos en esta novela son o bien producto de la imaginación del autor o han sido utilizados en esta obra de manera ficticia.
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ÍNDICE
Amor de abuela
Un sueño
Artaban, el amo del desierto
La sombra del mecías
Jesus
La prueba
El regreso
Columna volante
40 Dias en el reclusorio
El cabecilla y el gallo
El consentido
El flaco ya no vive aqui
Gloria
Hombre joven
La edad de la inocencia
La flor de oaxaca
La huesuda
Taxi joven
Otra oportunidad
AMOR DE ABUELA
UN SUEÑO
Alicia campos y Claud era una abuela que vivía mortificada por el estado de salud de su nieta, había caído en un coma permanente y sus riñones empezaban a fallar. Y ella se resistía a que su nieta se le declarara muerte cerebral y ordeno que se le conectara como substituto de una máquina de diálisis.
Estaba loca de seguro pero ella pagaba y su actitud no dejaba lugar a cuestionamientos. Para el médico de cabecera de su nieta el by pass era posible y en nada afectaba el estado de la niña así que decidió permitir la sugerencia familiar. Así se conectó el cuerpo de doña Alicia al de su nieta Natalia y comenzaron a mezclarse los fluidos corporales con la esperanza de eliminar las impurezas del cuerpo de Natalia. Doña Alicia comenzó el proceso segura del resultado favorable. Su trato y apariencia en nada reflejaban su estado mental. Un día leyó un enunciado o pensamiento que le pareció justificación de su sentir:
Los estados de los seres son energía, semilla física, transitoria física, adulta y nuevamente transición. Y en cada uno de los cambios, hay una poca o mucha resistencia al cambio, es inevitable, y es impredecible el cambio y sus consecuencias.
Algo falló en el ciclo de su nieta por que no justificaba su muerte a los trece años de edad. No se resignaba a ver ese ser que tanto amaba, en estado vegetativo. Así fue como tomo la decisión de interconectar sus cuerpos. Algunas personas opinaron que no sería prudente y el resultado quizás fatal para las dos. Ella había leído o de alguna forma se había enterado que una persona afín podía suplir o substituir las funciones renales o de problemas diabéticos conectando las arterias adecuadas. Y se sentía impotente, rica y vieja prefería morir en el intento. O quizás se estaba suicidando veladamente.
Su hijo se negó pero la amenaza y sentencia de su madre lo doblegaron:
—Sea como tú lo deseas madre pero piensa que perder un ser querido es inaceptable; y perder a dos será mi muerte, la tristeza superara mi necesidad y capacidad de vivir. Moriré con ustedes.
—No hijo algo me dice que todo saldrá bien vamos ¡¡anímate!!
Esa tarde contra la voluntad de varios y la esperanza de todos, las dos mujeres fueron conectadas, doña Alicia estaba feliz. De alguna forma serían más que abuela y nieta carne de su carne. Sangre de su sangre, el regalo más hermoso que podía darle a su nieta, su vida. Los fluidos seguían corriendo a través de las mangueras y bombas. Doña Alicia empezó a sentir un cansancio y sueño, se dejó llevar por tan deseada sensación. Empezó a soñar que estaba en un laberinto y jugaba a las escondidas. Natalia corría y se regocijaba de la búsqueda de su abuela. Se encontraban y se abrasaban riendo felices.
—¿Cómo te sientes mi amor? Ya paso pequeña todo está bien ¿me entiendes?
Ella respondió con un ligero asentimiento de cabeza y una sonrisa. Nunca se había sentido mejor, sentía su cuerpo lleno de energía. Quizás eufórica por alguna droga trató de abrir los ojos y la luz era más hermosa. Se quiso levantar y sintió la molestia de las sondas.
—Quítenme estas cosas por favor ¡me incomodan!
—No preciosa, aun no, espérate un poco más, ya viene el doctor, tranquila.
Sintió que estrechaban su cabeza y le besaban el rostro. Hacia tanto tiempo que no la amaban así, con tanta dulzura se sintió feliz. Entonces todo había salido bien, pero aun así tenía miedo de preguntar. Prefirió guardar silencio y enterarse de las cosas así, indirectamente.
—Haber niña hermosa te vamos a retirar estas agujas vas a sentir una ligera molestia.
Hasta la enfermera la consentía pero prefería que la respetaran y se dirigieran a ella con su título de señora, en fin son tan cursis en los hospitales.
Sí sintió una molestia al retirarle las agujas.- abrió los ojos y no pudo reprimir un grito.
Todos reaccionaron ¿Qué le había hecho la enfermera? ¿Qué te paso? ¿Qué te duele?
¡Estaba espantada! lo que vio la dejo desconcertada.
La enfermera no se explicaba ¿Por qué había gritado? Y le hablo al médico.
—Haber Natalia tranquilízate dime ¿Qué te duele? ¿Qué pasa?
Ya no había duda la había llamado Natalia, y ella había visto unas manos juveniles.
—No me duele nada retírese por favor, déjeme sola.
—Si pero deja que te revise así superficialmente y te dejo con tus padres.
—Le pedí que se retire usted y todos. ¿Cómo se los pido para que entiendan? LARGO DE AQUÍ.
—Sus padres Rubén y Manuela se acercaron para tranquilizarla, y con voz melosa dijeron:
—Ya paso todo, y estate tranquila hija. Quisieron acariciarla y volvió a gritarles.
—Por última vez retírense y déjenme sola, son tan estúpidos que no entienden. Lárguense
—¡¡Vamos que esperan váyanse!! por favor
Necesitaba estar sola y pensar, pensar desesperantemente ¿Qué había pasado? ¿Quién era ella? ¿La abuela o la nieta? O algo de las dos.
Pasaron varias horas y le preguntaron si tenía hambre. Hambre si y mucha.
Le dieron un almuerzo de enfermo, dieta blanda.
—Necesito proteína y carbohidratos, ¿me darían de comer algo adecuado?
—Ah y necesito bañarme prepárenme mis cosas, nos retiramos.
—Natalia
, por favor estas muy cambiada comprendemos tu preocupación. Pero también tú entiéndenos, necesitamos más tiempo para que te revisen y te den de alta, no es fácil superar tu trauma, relájate.
Alicia lo miraba mientras devoraba la comida y se dijo ¡es una realidad ¡estoy en el cuerpo de mi nieta, ¿pero cómo? Y ella ¿Dónde está?
—Ya te entendí. Ahora ¿pueden traerme lo que pedí? o me tendré que levantar para buscar alimentos yo misma ¡¡y no quiero hablar!! Por favor déjame sola, necesito pensar varias cosas. Tenía miedo pero debía preguntar no había de otra
—Y ¿cómo fue mi recuperación? ¿Algún medicamento milagroso?, o algo espontaneo; vamos infórmenme por favor hablen.
Su padre y el doctor se miraron y el doctor tomo la palabra.
—Eso lo estamos investigando, no fue precisamente algo ortodoxo, y aun lo estamos evaluando. Tan pronto lleguemos a una conclusión te lo diremos.
—¿Mi abuela? Donde está, ¿Por qué no la he visto? ¿Está bien?
—Eso es otro asunto del que te hablaremos después, de momento confórmate con saber que ella está feliz de saber que estas bien y en su momento sabrás más.
—¿Ella está muerta? ¿Verdad? Si estuviera bien sería la primera que yo vería.
Se quedaron sopesando la situación.- ¿pero cómo lo intuía? Y además su temperamento había cambiado, la situación se les escapaba de las manos.
¿Cómo respondería su organismo a información triste? Fatal.
—Ten un poco de paciencia y sabrás de ella tan pronto y tengamos algo que debas saber.
—Más claro ni el agua, pero sentía una tranquilidad que no era normal en ella.
—Gracias ya me dijeron lo que quería saber, y sigo con hambre y ganas de retirarme de aquí.
Comió algo más, se bañó y permaneció cavilando todo el día, ya sabía que pasaba.
Pero ¿cómo y por qué? Seguían siendo una incógnita. Esa noche se sintió con muchas ganas de dormir y soñó con su nieta, y todo era felicidad. Se platicaron una sus sueños y la otra sus recuerdos, las mejores amigas y un amor que estaba libre de tabús o intereses, limpio y muy grande.
En la mañana pidió pizza para desayunar y un licuado de chocolate con plátano. Cuando los estaba ingiriendo se sorprendió ¡eso nunca lo habría comido! ¿Qué le pasaba?
Más tarde la sorprendió un pensamiento ¡¡Michel!! el compañero de clases. Y se regocijo, internamente sintió algo así como un rico escalofrió.
—PAPA ven por favor siento unas ganas inmensas de abrasarte.
Y así lo hizo; carne de su carne su hijo y no podérselo decir, no podía controlar sus impulsos, era extraño siempre había sido una mujer equilibrada y un poco fría.
¿Y la escuela de Natalia? Sus amigos, sus libros, su ambiente juvenil y su vida propia.
—Mamá ¿Cuánto tiempo he perdido de clases?
—No te preocupes por eso Naty ya te repondrás y alcanzaras a tus compañeros. Ellos preguntan por ti y te tienen apuntes, tienen deseos de verte ¿Quieres que vengan?
—Si pero arréglame un poquito estoy como la muñeca fea olvidada en un rincón.
—Hay hija tú y tus frases, voy a pedir que venga una estilista para que te de una manita de gato, tu no necesitas mucho eres tan bonita como tu abuela.
Asi que me consideran bonita, bueno bien ¿Pero las frases de Natalia yo? Lo había dicho como un impulso espontaneo, que bien, mi nieta está aquí
. Estaba empezando a comprender, las dos estaban en el cuerpo de su nieta. Ese día le dieron la comida que le gustaba; desayuno burritos de queso y jamón. Al medio día pastas con mucha crema y salsa de tomate y de postre nieve de chocolate.
Alicia estaba feliz, hacia tanto tiempo que no probaba esas cosas y su paladar estaba atrofiado pero si estaba todo muy sabroso. Llego la estilista le hizo un ligero cambio de luck y llegaron varios compañeros.
¿Cómo serian y sus nombres? Bueno había que ver qué pasaba.
Llegaron varios jóvenes, con presentes y sorpresa
los reconoció a todos. Y a uno en especial, trató de no delatar sus emociones pero Michel le dio un beso y la estremeció.
—Huy
sí estoy soñando todavía, mírense como han crecido, y ¿Quién los cuido?, mientras su madre estaba ausente.
Y se volvió un torbellino de voces todos hablaban y el cuarto del hospital se convirtió en una jaula de pericos, tenían tantas cosas que decirse. Pirri
dijo en forma más tranquila.
—Ayer que tus papas nos comunicaron
