La Luz De La Aldea
()
Información de este libro electrónico
Relacionado con La Luz De La Aldea
Libros electrónicos relacionados
Sol negro Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Vuelo de una Paloma Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Quimera. Cuentos infantiles Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuentos que fueron al cine Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTorrente: Novela De Ciencia Ficción Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos territorios ausentes / Missing Territories Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Ciudad sin Autos: Creative Garden, #1 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPequeñas historias para ti Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPadres e hijos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTú y tu planeta: Descúbrelo, ¡es nuestro hogar, cuidémoslo! Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesA oscuras Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRelatos: Urbanoscopio / Sonambulario / Fragmentos de la Tierra Prometida Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Los colores del paisaje Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDesnudo de mujer: Un viaje apasionado por mi alma desnuda Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Hay Extraterrestres? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEstrella y el caleidoscopio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRadio infantil: Experiencias y aprendizajes para reinventar la vida Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistorias Para Dormir: Creative Garden, #1 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCrónicas cotidianas e insólitas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La aurora cuando surge Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEL ULTIMO MANUSCRITO Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Día de la Recuperación (Los hombres que comían naranjas) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCrecimos en la guerra Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Golondrinas en cielos rotos: Lenguaje y educación en las narraciones infantiles. Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAri Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesOtoño: Cuarteto estacional I Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Vincerò! Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHuesos del silencio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLos inventores del fútbol 2: Se vuelven a ilusionar Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuentos con dos cielos y un sol Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Música para usted
Guía práctica para cantar: Conoce las posibilidades de tu voz y cómo desarrollarlas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Historia sencilla de la música Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Dignos de ser humanos: Una nueva perspectiva histórica de la humanidad Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La enfermedad de escribir Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Consejos para el Noviazgo Cristiano: Principios Bíblicos para un Noviazgo con Propósito Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cómo componer canciones: Aprende la composición musical de forma muy fácil y sencilla Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Curso de guitarra clásica Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cómo desarrollar el oído musical: Entrenamiento Auditivo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Himnos de la Vida Cristiana (palabras solamente): Una coleccion de antiguos y nuevos Himnos de Alabanza a Dios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El himnario bautista de la Gracia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las frecuencias de los chakras: El tantra del sonido Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El libro de todos los libros Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Teoría musical aplicada Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa luz de las estrellas muertas: Ensayo sobre el duelo y la nostalgia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Adoración Que Toca El Corazón De Dios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Guitarra para niños: Primeros pasos para aprender a tocar la guitarra con audio y vídeo Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Las claves del aprendizaje musical: Guía para mejorar con tu instrumento musical y el canto Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Metodo Avelar: Nuevo Sistema Lectura Musical: Aplicado Al Piano Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La lección de música: Guía espiritual para el crecimiento a través de la música Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Manual De Armonía Moderna Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Técnica de dirección coral Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cómo enseñar a cantar a niños y adolescentes: Fundamentos técnicos y pedagógicos de la voz cantada Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Canciones y percusiones: Manual para la enseñanza creativa del solfeo elemental Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Teoría de la Música: Niveles 1 - 3 Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Musicoterapia: Iniciación, técnicas y ejercicios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Aprende a improvisar al piano: Una guía completa de actividades para desarrollar tu creatividad con el teclado Calificación: 4 de 5 estrellas4/5LECCIONES DE TECLADO: Métodos Avanzados Para Dominar El Teclado Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEscala Pentatónica Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Armonía popular aplicada: Guía de estudios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Categorías relacionadas
Comentarios para La Luz De La Aldea
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
La Luz De La Aldea - Jose Luis Garcia Castro
LA LUZ DE
LA ALDEA
JOSÉ LUIS GARCÍA CASTRO
2025
A mi familia
El autor
LA LUZ DE LA ALDEA
En lo alto de una loma rodeada de montañas y al borde de un acantilado con el mar a sus pies, se encontraba una pequeña aldea llamada La Costa. Allí, las casas eran de adobe y techos de zinc, y los caminos eran de tierra apisonada por los años. No había electricidad ni agua corriente en las casas, pero sí había historias, estrellas, y un silencio que hablaba.
José era el menor de la familia, con apenas ocho años. Vivía con su madre, su padre y sus tres hermanas mayores. Las hermanas lo cuidaban como si fuera un tesoro compartido, aunque a veces se burlaban de él por hablarle a los insectos o perseguir luciérnagas al atardecer.
Cada mañana, José se despertaba con el canto del gallo y salía al pozo con su madre a sacar agua. Lo hacían en silencio, acompañados solo por el crujir del balde bajando y subiendo. Luego encendían el fogón con leña seca, y el desayuno de tortillas de maíz y café de olla marcaba el inicio del día.
A falta de televisión o radio, la familia se entretenía contando historias. El padre, que sabía mucho del cielo, les enseñaba a leer las estrellas. Decía que Orión protegía a los caminantes y que la Luna era como una madre vigilante. Las noches, lejos de ser oscuras, eran un teatro de luces naturales.
José era curioso. Le gustaba seguir a los adultos del pueblo, escuchar sus conversaciones sobre el clima, la siembra, y las leyendas. Un día, encontró un viejo libro de electricidad en la casa del maestro retirado que vivía al borde del acantilado. Lo pidió prestado y lo leyó como si fuera una novela mágica.
Desde entonces, comenzó a experimentar. Con pedazos de metal, botellas viejas, y una dinamo que rescató de una bicicleta rota, intentó hacer su propia luz. Sus hermanas lo miraban entre asombro y risa, pero él seguía, obstinado como una semilla en la grieta de una piedra.
Una noche de tormenta, cuando la vela se apagó y el viento aullaba entre las grietas de la casa, logró encender una pequeña bombilla con su artilugio. Fue apenas un destello, un suspiro de luz, pero suficiente para ver los ojos sorprendidos de su padre, el aplauso de sus hermanas y la sonrisa cálida de su madre.
Desde entonces, en La Costa se empezó a hablar de que tal vez, algún día, llegaría la electricidad. Pero para la familia, ya había llegado la chispa más importante: la de la imaginación, la del esfuerzo, y la esperanza de un niño que se atrevió a encender la noche.
Pasó el tiempo desde aquella noche en que José iluminó por primera vez una bombilla con su invento. Desde entonces, en La Costa se hablaba de electricidad como si fuera un mito. Pero nadie sabía cuándo llegaría de verdad. Algunos lo dudaban. Otros se reían. José, sin embargo, lo soñaba todos los días.
Un lunes de cielo claro y viento fuerte, llegaron los primeros camiones. Traían postes de gruesa madera, bobinas de cable y hombres con cascos que hablaban con prisa. Había rumores: que construirían un matadero municipal en las afueras del pueblo, cerca del acantilado. La maquinaria necesitaba electricidad. Y eso significaba que, por fin, extenderían el tendido eléctrico hasta La Costa.
Fue como si el futuro empezara a caminar entre ellos.
Los postes comenzaron a alzarse, uno tras otro, como gigantes mudos mirando al horizonte. La gente salía a verlos desde las puertas de sus casas. Las mujeres murmuraban que al fin podrían tener refrigeradores. Los hombres hablaban de radios y herramientas eléctricas. Los niños soñaban con televisores y lámparas que no consumieran aceite.
José caminaba todos los días hasta donde trabajaban los técnicos. Hacía preguntas, ayudaba a recoger herramientas, observaba cada conexión como quien aprende un idioma nuevo.
Y una tarde, sin previo aviso, sucedió.
Las casas, que antes encendían velas al atardecer, brillaron al unísono con una luz blanca y temblorosa. Se oyó un murmullo primero, luego gritos, risas, aplausos. Los perros ladraban confundidos. Los niños corrían de casa en casa, mirando focos como si fueran luciérnagas domesticadas.
En la casa familiar, la lámpara del comedor titiló antes de estabilizarse. La madre se quedó inmóvil frente
