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Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso.: InterFé, #1
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Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso.: InterFé, #1
Libro electrónico355 páginas4 horasInterFé

Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso.: InterFé, #1

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Información de este libro electrónico

¿Puede el diálogo interreligioso ser más que una mera diplomacia entre religiones? En este libro el autor se aproxima al encuentro entre espiritualidades con el fin de abordar críticamente los posibles resultados "totalizantes" de cierto tipo de diálogo. Aquel que, quizá desde la bien intencionada búsqueda de la unidad que supere los conflictos, se desentiende de la alteridad, la diversidad y la diferencia. En cambio, se propone abordar mística y filosóficamente el diálogo interreligioso, como un camino espiritual, una Palabra que surja del Silencio, fruto, a su vez, de un Encuentro con la alteridad del otro, Icono del Misterio.

IdiomaEspañol
EditorialBuena Prensa
Fecha de lanzamiento19 jun 2024
ISBN9798227439727
Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso.: InterFé, #1

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    Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso. - Buena Prensa

    Portada de Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso. hecha por Elías González Gómez

    Encuentro, Re-ligación y Diálogo

    Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso

    Elías González Gómez

    Primera edición: mayo de 2024

    ISBN: 978-607-8959-03-7

    Con las debidas licencias

    DR © Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO)

    Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, Col. ITESO

    Tlaquepaque, Jalisco, México, CP 45604

    publicaciones.iteso.mx

    ©2024, Obra Nacional de la Buena Prensa, A. C.

    Orozco y Berra #180, Col. Santa María la Ribera

    Alcaldía Cuauhtémoc, C. P. 06400

    Ciudad de México

    www.buenaprensa.com

    Teléfono: 55 5546 4500 | WhatsApp: 55 7006 3557

    ventas@buenaprensa.com | suscripciones@buenaprensa.com

    Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana

    Registro número: 3914

    Derechos reservados.

    Prohibida la reproducción o transmisión parcial o total de esta obra por cualquier medio o método, o en cualquier forma electrónica o mecánica, incluso fotocopia o sistema para recuperar la información, sin permiso escrito del editor.

    Impreso en México por Arte Digital e Impresos Profesionales, S.A. de C.V.

    InterFé es una colección de Buena Prensa y la Cátedra Jorge Manzano, SJ , del ITESO, que busca generar un espacio de diálogo y encuentro entre las tradiciones espirituales y religiosas.

    El objetivo de la colección es impulsar el diálogo interreligioso en distintas facetas, aprovechando la coyuntura política, espiritual y eclesial en México y América Latina, en la que estamos caminando hacia una sociedad más plural en términos religiosos y que, por lo tanto, estamos en el tiempo propicio para generar diálogos y una cultura del encuentro.

    A Jorge Manzano, SJ (+), Carlos Rodríguez (+),

    Gabriela Franco, Martha Aidé Aldana, Ireri Jiménez

    y la Fundación Carpe Diem Interfé

    Agradecimientos

    Agradezco, en primer lugar, al Misterio inefable que seduce y llama. A mi familia, por su acompañamiento, apoyo y consejo. A mis profesores Eneyda Suñer, Pedro Reyes, SJ, y Alexander Zatyrka, SJ, que me acompañaron en el proceso de tesis del cual nació la primera parte de este libro. Agradezco especialmente a Carlos Sánchez, por su cariño y apoyo durante todos mis estudios y hasta la fecha. De igual manera, este libro es una oda de agradecimiento y celebración por todos los encuentros y reflexiones detrás de las reflexiones y experiencias compartidas en la segunda parte.

    Índice

    Prefacio 15

    Introducción 31

    Primera parte

    Encuentro, Re-ligación y Diálogo

    I Sospecha de Totalidad 49

    II Relaciones con la Alteridad 63

    Totalización 68

    Guerra 77

    Re-ligación 81

    III Encuentro 89

    Mismo y Otro. Alteridad radical 96

    Otro 96

    Mismo 100

    Reducción, independencia y trascendencia 105

    Deseo metafísico 110

    Relación metafísica (re-ligiosa) 115

    Revelación, Expresión y Acogida

    del Rostro: la Epifanía 123

    IV Diálogo 131

    ¿Renunciar al diálogo? 136

    El Diálogo es lenguaje, pero no todo lenguaje

    es lenguaje metafísico 143

    Diálogo con la alteridad no es ni dialéctica

    ni política. Crítica al diálogo político-dialéctico 144

    "No vemos las cosas como son, vemos

    las cosas como nosotros somos": Confucio 149

    El Diálogo fecundando en el Encuentro

    es ético-dialogal 156

    El Diálogo ético-dialogal no es político,

    pero sí es hospitalario y subversivo 162

    Dialogar es expresarse y escuchar

    Palabra y escucha, en esto consiste

    el Encuentro 172

    Hablar de diálogo interreligioso e intercultural

    a priori al diálogo, es violento y totalizador 176

    V El diálogo Inter-Re-ligioso 183

    Otro modo que conocer 186

    Paz, fruto en el Encuentro 198

    La Trascendencia. Lo re-ligioso del diálogo 205

    Conclusiones 217

    Separación no es violencia 218

    Comunión no es totalización 221

    Lo Inter-Re-ligioso del diálogo 224

    Segunda parte

    Reflexiones y experiencias interreligiosas

    Vivencia de un voluntario. Esto es lo que

    yo viví en el Diálogo Multicultural 235

    Los Microdiálogos 261

    Narraciones del II Diálogo Multicultural

    Universal (DMU) 265

    NAIN Connect Regina 2015. Bajo el sonido

    del estrechar de manos 313

    Cómo el Diálogo Interreligioso me abrió

    a mi cristianismo 327

    Cardenal, ¡el islam no es terrorismo! 331

    La invitación de Francisco al diálogo

    interreligioso 336

    La Fraternidad Interespiritual

    en la Ciudad de México 344

    La identidad religiosa en México

    y la complejidad del diálogo interreligioso 349

    De cómo el diálogo interreligioso

    puede ser colonial. Invitación a un

    replanteamiento práctico 359

    Oración cosmoteándrica y diálogo

    interreligioso 367

    Bibliografía 373

    Prefacio

    El diálogo interreligioso siempre ha sido algo fundamental en la historia de la humanidad, porque el ser humano es plural desde sus primeras raíces antropológicas, étnicas y culturales. Lo han sabido todos los pueblos en sus interacciones y, particularmente, todos los grandes imperios; en la Roma imperial anterior a Cristo existía un gran templo llamado panteón, dedicado a todos los dioses. Pero, especialmente los imperios, desgraciadamente no han actuado en consecuencia o han vivido sus propias culturas y religiones como imposición; con ello han generado conflictos violentos, muerte y destrucción. Pedro Casaldáliga, obispo-profeta-poeta, ha llegado a escribir: Dios une, la religión separa. Terribles, pero desgraciadamente ciertas estas palabras con las que empezaba un libro mío sobre este tema.¹ Aunque añadía allí que esta afirmación se podía completar diciendo: "aunque muchas veces la religión divide, la espiritualidad une. La opresión de los pobres y la violencia por razones religiosas son las mayores blasfemias; sólo justificadas por el Dios perverso" (M. Bellet) elaborado a imagen y semejanza de mentes perversas que han imperado en la historia de las tradiciones religiosas.

    Pero si siempre ha sido importante, hoy este diálogo es aún más importante en la aldea global planetaria. Aunque, como reconoce el autor de este libro en las primeras líneas, todavía no nos tomamos demasiado en serio la diversidad religiosa y espiritual. Por otra parte, he escrito en más de una ocasión que el diálogo interreligioso no puede ser un elemento más de la teología, sino algo vertebrador de ésta; como el compromiso con los pobres –que proclamó certeramente la Teología de la Liberación– y el compromiso con la creación que proclama la Ecoteología.²

    Encuentro, Re-ligación y Diálogo. Reflexiones hacia un diálogo Inter-Re-ligioso no es simplemente un libro sobre el diálogo interreligioso, como reconoce el autor. Yo diría que la palabra hacia del subtítulo es en este caso muy importante. Más que hablar de diálogo interreligioso, el libro trata de sentar las bases filosóficas, teológicas y místicas para un auténtico diálogo, que tendrá que ser necesariamente cultural e interreligioso. "Lo que busco en estas reflexiones es pensar la posibilidad de un auténtico diálogo inter-

    re-ligioso, nos dice Elías González en la larga y valiosa Introducción, que recomiendo no se salte el lector. Un diálogo –añade– que no sea interreligioso por el mero hecho de conglomerar creyentes de distintas religiones". Por eso, la sílaba re está separada para destacar el elemento fundamental de re-ligar, de re-lación, con el Misterio, el hermano(a) y toda la realidad, que debe suponer el diálogo interreligioso.

    Se trata de fundamentar un diálogo en el que el inter se dé realmente en la pluralidad cultural y religiosa de esta humanidad en constante conflicto y violencia, desgraciadamente muchas veces por razones religiosas. Un diálogo que se dé reconociendo el auténtico pluralismo religioso; que es más que el reconocimiento pragmático de un multiculturalismo y una multirreligiosidad cada vez más presente en nuestras calles, no sólo en las grandes ciudades. Nos apunta el mismo autor que pretende repensar el diálogo interreligioso desde "la crítica al fantasma de la totalización que reina en las narrativas del activismo interreligioso, un fantasma que recorre toda la primera parte; y al mismo tiempo un diálogo que sea más que mero activismo, pragmatismo político y erudición académica o búsqueda de consenso. Un diálogo que sea camino espiritual, que ilumina y construye, que se deja llevar por el soplo del Espíritu y conduce a vivir una experiencia mística como apertura radical al Misterio; que sea –con palabras del autor– un canal hacia el Misterio y el Silencio. Un diálogo que fecunde en Palabra transformadora, disruptiva y creativa, constructora de mundos nuevos".

    Por eso contrapone un diálogo político-dialéctico a un diálogo ético-dialogal, más allá del mero pragmatismo político de la tolerancia. La contraposición diálogo dialéctico y diálogo dialogal fue una de las grandes aportaciones que hizo a este respecto Raimon Panikkar.

    En fin, un diálogo que realmente signifique una acogida amorosa y sagrada de la alteridad del otro y del Otro, y suponga un crecimiento espiritual. Es el reconocimiento de la diferencia en la unidad; como expresa uno de los conceptos filosóficos y religioso más rico del pensamiento y la espiritualidad de todos los tiempos: el concepto hindú del advaita o no-

    dualidad/a-dualidad de la Realidad, que aquí se utiliza sobre todo de la mano de un común maestro, mío y del autor de este libro, Raimon Panikkar: "El advaitismo consiste en superar la oposición dualista entre Dios y el mundo, así como el mutuo absorcionismo", escribió.

    El diálogo con este maestro hispano-catalán, filósofo- teólogo-místico, cristiano-hindú-buddhista, verdadero puente entre Occidente y Oriente, con el que tuve el regalo de compartir vida y pensamiento,³ y con el filósofo y escritor lituano-judío, Emmanuel Lévinas, articulan este arduo y sugerente ensayo.

    En el libro, la dificultad que supone la lectura de las arduas páginas teóricas de la primera parte, fruto de un valioso trabajo académico del autor, se compensa con la soltura de la segunda parte, más experiencial. Aunque en todo momento, el libro parte de la práctica interreligiosa del autor, como se enuncia en las primeras páginas. Esto es de agradecer en todo momento, pues a pesar de ser un libro escrito en plena juventud, el autor ya contaba con ricas experiencias de participación en movimientos (sobre todo la Fundación Carpe Diem Interfé y North American Interfaith Network-NAIN) y en encuentros de diálogo interreligioso, como el Diálogo Interreligioso Monterrey, el Parlamento de las Religiones del Mundo, y otros en México, Estados Unidos, Canadá, Ecuador, Perú, Bolivia, España y Azerbaiyán. Esto le permite hacer una crítica a formas habituales de este diálogo intercultural e interreligioso que considera insuficientes y aun dañinas, y hacer nuevas propuestas desde la lectura de los dos maestros citados.

    La sospecha ante la imposición de la Totalidad, el pensamiento único que llevamos criticando desde hace años, la lógica del imperio que viene a ser un rechazo de la pluralidad –aunque no se formule así–, es el punto de arranque de la reflexión del autor sobre el diálogo. Es la crítica de la manida frase hemos de buscar más lo que nos une que lo que nos separa; una frase repetida como una mantra en encuentros sociales, culturales y religiosos ante el temor de enfrentamientos violentos. Uno de los mythos de nuestro mundo actual que critica Raimon Panikkar, junto con el mito de la historia, el de la ciencia, el de la razón, etcétera. En realidad, lo que nos distingue/separa –no necesariamente lo que nos distancia y aun enfrenta, causando discordias y conflictos violentos– es lo que enriquece la diversidad y pluralidad de la familia humana; esta diferencia es lo que nos urge a abrirnos al otro y dialogar. "La diferencia es una bendición para todos; y esta diferencia tiene incluso un valor teologal, en el sentido de que permite acercarse más al misterio de Dios", escribe mi amigo jesuita Javier Melloni en el hermoso folleto Los ciegos y el elefante (2000). El miedo a la diferencia es el miedo a la alteridad, a reconocer el otro como lo que realmente es: igual en dignidad, pero diferente de mí.

    Tanto Panikkar como Lévinas hacen una crítica a esta totalización homogeneizadora, presente en la teoría del conocimiento de Occidente. Y ambos son críticos con el pensamiento de Hegel, para quien la unión entre pensar y ser es tan estrecha (Todo lo real es racional) que todo lo que no cuadre con mi racionalidad, todo lo que sea diferente –por tanto, toda alteridad–, ha de ser tachado de irreal e irracional. ¡Es el colmo de la presunción racionalista occidental!, que quiere tener controlado a un Espíritu que, a pesar de esa afirmación, sopla donde quiere y como quiere (Jn 3, 8), y va más allá de la razón humana. Pero la farola de Occidente no es la única que ilumina, dice Panikkar, muy crítico con el racionalismo centroeuropeo. Son también críticos con la egología husserliana y su violencia silenciosa hacia la alteridad; y con un cierto círculo vicioso en Heidegger, heredero de Husserl y de Hegel.

    Elías González precisa también alteridad no es lo mismo que diferencia o diversidad; la alteridad quiere ir más allá, busca lo otro, es lo absolutamente otro. Frente a ese otro que es absorbido por la cultura dominante o es excluido por la misma, se trata de buscar una relación de auténtico Encuentro con el otro/el Otro. Una alteridad que exige el reconocimiento de la diferencia y el pluralismo. El Encuentro con el otro es, por tanto, el origen y la originalidad de la relación re-ligiosa, su condición de posibilidad, su profundidad y su secreto, nos recuerda Elías. El encuentro es principio y finalidad del diálogo; y es, siempre que sea auténtico Encuentro con la alteridad, también el origen del diálogo y la Palabra.

    Otro elemento importante del pensamiento y en el diálogo con el otro/Otro en este ensayo es la recuperación de la metafísica. Frente al prejuicio antimetafísico de gran parte del pensamiento contemporáneo, Panikkar y Lévinas, y ya antes A. N. Whitehead, y luego Aldous Huxley y algunos otros, reclamaron la recuperación de la metafísica. Para el gran matemático y pensador inglés, la física y la metafísica se complementan como dos ángulos o maneras de ver la misma Realidad; Whitehead considera las investigaciones metafísicas como un componente esencial para la generación de conocimientos científicos y filosóficos de calidad, y escribió en su obra más importante: Aunque desprecien la metafísica, los filósofos contemporáneos ansían formular los primeros principios de la metafísica (Proceso y Realidad ).

    Por su parte, Raimon Panikkar llegó a escribir: "No hay metafísica sin física… Pero, por otra parte, no hay física sin metafísica".⁴ Y Henry Bergson dice en su obra más conocida: "La segunda ley de la termodinámica es la más metafísica de las leyes de la física" (La evolución creadora), como Albert Einstein o Arthur Eddington, que llega a decir que esta ley es la ley metafísica suprema de todo el Universo.⁵ En fin, en mi último libro (Hacia una ecoteología) he escrito que la reflexión sobre la complejidad de la Realidad comporta una seria ruptura con la conceptualización de la metafísica moderna, sellada por el enfoque reduccionista del cartesianismo, y que la complejidad nos abre vías para la reflexión metafísica, más allá de los eternos tópicos modernos y posmodernos de la superación de la metafísica o de la muerte de la filosofía.⁶

    En este ensayo se nos recuerda que para Lévinas, la trascendencia se traduce en la posibilidad de la metafísica, que surge y se mantiene por el hecho de que la vida verdadera se encuentra en otra parte, pero estando nosotros en el mundo: El deseo metafísico tiende hacia algo totalmente otro, hacia lo absolutamente otro, hacia la trascendencia.

    La dificultad del diálogo no debe suponer, sin embargo, la imposibilidad de éste, sino la búsqueda de un auténtico diálogo; no debe suponer abandonar el diálogo, sino repensarlo. Éste debe ir más allá de mera herramienta comunicativa, pragmático-política o folclórica –dice Elías–, mera vía para llegar a acuerdos marginando tanto la posibilidad del disenso como parte del mismo camino del diálogo, pero sobre todo la dimensión original del lenguaje que consiste en ser expresión de la alteridad radical y por lo tanto Icono del Misterio, para llegar a ser un verdadero espacio de Encuentro con el otro/Otro. Por eso nos dice el autor: "El diálogo auténtico que yo he encontrado es este Diálogo fecundado en el Encuentro, es Palabra que proviene y se direcciona hacia el Silencio. Diálogo puede traducirse como dos logos absorbidos en la misma lógica ‘logificada’ que los absorbe, o como diá-logos, es decir, ir más allá –o más acá– del logos para llegar a lo más profundo, al mythos diría Panikkar, al Silencio de donde todo brota como de la tierra brota la vida".

    Esto supone una crítica a la sociedad en que vivimos, volcada en la superficialidad de su comunicación, consumista. Panikkar lo decía en una frase que comento al comienzo mi último libro: La epidemia más grande de nuestro mundo es la superficialidad (Hacia una ecoteología), una superficialidad que tiene que ver con no mirar en profundidad la Realidad, no pensar mucho; tiene que ver también con lo ético y lo espiritual, con una manera de ver el mundo y estar en el mundo, con vivir de manera inconsciente, no consciente de lo que la Realidad es; por eso, también, Deleuze decía que la filosofía consiste en la lucha contra la estupidez.

    Unas páginas importantes de esta primera parte son las que el autor le dedica a definir el diálogo en varios sūtra, aforismos orientales que condensan en una frase una importante reflexión. Son siete; aunque a Panikkar le gustaba reunir esos aforismos por novenarios, el simbólico número 9. Estos aforismos, que invito al lector a leer con atención, son:

    1. El Diálogo es lenguaje, pero no todo lenguaje es lenguaje metafísico.

    2. El diálogo con la alteridad no es ni dialéctica ni política. Crítica al diálogo político-dialéctico.

    3. No vemos las cosas como son, vemos las cosas como nosotros somos, una frase de Confucio.

    4. El Diálogo fecundado en el Encuentro es ético-dialogal. Frente al diálogo dialéctico que presupone la aceptación de la lógica absorbente que pretende vencer al otro, el diálogo dialogal presupone una confianza recíproca de un aventurarse juntos en lo desconocido. Con palabras de Panikkar: el diálogo-dialéctico en la arena de la lucha, frente al diálogo-dialogal en el ágora.

    5. El Diálogo ético-dialogal no es político, pero sí es hospitalario y subversivo (no es neutral ni universal).

    6. Dialogar es expresarse y escuchar. Palabra y escucha, en esto consiste el Encuentro. Importancia del Silencio en el diálogo, sobre todo interreligioso.

    7. Hablar de diálogo interreligioso e intercultural a priori al diálogo, es violento y totalizador.

    El último capítulo de la primera parte es el que trata específicamente del diálogo interreligioso, tras haber intentado poner las bases de un auténtico diálogo. "El mutuo conocimiento entre las religiones es esencial en el diálogo; la cuestión radica más bien en qué entendemos por conocimiento y cómo lo estamos percibiendo. Tanto Lévinas como Panikkar van a criticar la idea de conocimiento de Occidente, ubicando al yo pienso como una especie de yo puedo" que lleva a la dominación. Para Panikkar, la certeza ha sido la finalidad de la filosofía occidental, la búsqueda de una razón que pueda garantizar esa certeza; pero no puede serlo de la interculturalidad, pues la búsqueda de la certeza nace del miedo; por eso contrapone la confianza en el otro a esa presunta certeza racional. Por su parte, Lévinas considera que la verdad (conocimiento) radica en darle al otro el lugar de maestro; y habla de entender el conocimiento como tacto, en el que la verdad surge de la nada, de la oscuridad virgen no violada por la luz racional.

    Por eso dice Panikkar algo que recoge aquí el autor de este ensayo: "Considero la práctica del diálogo dialogal como el acto religioso por excelencia". El Encuentro nos remite a Dios en tanto que Misterio.

    En las Conclusiones de esta primera parte, Elías dice con claridad: Aquí no hay conclusiones, esta cuestión queda abierta… pues la Realidad persiste en interpelarnos porque interpelarnos es su tarea, su manera de manifestarse. El diálogo Inter-Re-ligioso no puede ser manufacturado o construido sin más, es camino y forma espiritual y religiosa; no se conquista, pero sí se prepara: se resume en preparar el corazón para poder acoger esta visitación, esta Revelación.

    Tras esta primera parte, que supone para el lector el esfuerzo de una lectura reposada, el libro concluye con una segunda parte, algo más breve y, sobre todo, más fluida. El lector agradecerá estas páginas de Reflexiones y experiencias interreligiosas, en las que el autor recoge algunos artículos publicados o inéditos sobre su rica y gozosa experiencia en el diálogo interreligioso. Desde un largo texto pionero Vivencia de un voluntario. Esto es lo que yo viví en el Diálogo Multicultural (2012) y el interesante relato de su experiencia en los microdiálogos mexicanos, en el II Diálogo Multicultural Universal y en el NAIN Connect Regina 2015, hasta las breves, sugerentes y pedagógicas reflexiones de Cómo el diálogo interreligioso me abrió a mi cristianismo, La Fraternidad Interespiritual en la Ciudad de México, La identidad religiosa en México y la complejidad del diálogo interreligioso, De cómo el diálogo interreligioso puede ser colonial y la Invitación a un replanteamiento práctico, para concluir con una hermosa Oración cosmoteándrica y diálogo interreligio so desde el libro De la mística, de Raimon Panikkar.

    El capítulo que cierra el libro no es tanto una oración, cuanto una breve reflexión sobre la oración cosmoteándrica panikkariana. Interesante lectura, aunque podría haber concluido con alguna de las oraciones que sí escribió Panikkar; pocas publicadas y muchas inéditas, que nos han quedado en el rico legado recogido en su biblioteca custodiada en la Universidad de Girona (Catalunya-España). O con uno de sus textos más ricos y hermosos a un tiempo, publicado en varios lugares: El sermón de la montaña en el diálogo intrarreligioso. Recojo del texto unos versos, para concluir el Prefacio de este libro muy recomendable, de un autor al que conozco solamente por lo que ha publicado y lo que me ha escrito, esperando que el Encuentro cara a cara pronto sea posible, a pesar del océano que nos distancia, aunque sólo sea físicamente:

    Cuando entres en un diálogo intrarreligioso,

    no pienses por adelantado en lo que tú debes creer.

    Cuando des testimonio de tu fe,

    no te defiendas a ti mismo ni defiendas tus intereses concretos,

    por sagrados que éstos puedan parecer.

    Haz como los pájaros del cielo, que cantan y vuelan

    y no defienden ni su música ni su belleza.

    Cuando dialogues con alguien,

    observa a tu interlocutor como si se tratara de una experiencia reveladora,

    como mirarías –o deberías mirar– a los lirios del campo […].

    Bienaventurado seas cuando confías en el otro

    porque confías en mí […].

    Bienaventurado seas cuando mantienes tus convicciones

    y sin embargo no las presentas como normas absolutas […].

    Victorino Pérez Prieto

    Introducción

    Pinto la escena. Recuerdo que tenía frío en los pies. El templo estaba casi al final de una calle inclinada. Para llegar a él había que subir caminando, lo cual simbolizaba esta constante del esfuerzo requerido para llegar al lugar sagrado, y que sin embargo no es conquista. Estábamos a más de tres mil metros de altura, lo cual no hacía más fácil la tarea de llegar al templo. Pero no costaba, pues sabiendo bien que la meta es el camino, no hay tanta distancia entre la subida, el que sube y el hacia dónde se va cuando se sube. Dicho de otro modo, todo lo anterior era parte de la experiencia.

    La calle era la síntesis entre lo colonial con lo inka, como puede atestiguar quien ha estado en Cusco. Pero eso de síntesis queda dudoso, pues no sé qué tanto sea síntesis o una superposición de una cultura sobre otra; no sé si lo que hay es Encuentro⁷ entre lo diferente o dominación de la mismidad sobre la alteridad. Templos católicos construidos sobre edificios del Tawantinsuyo,⁸ turistas modernos tomándose fotos con indígenas disfrazados de sus trajes tradicionales. Digo disfrazados porque no es que se los pongan porque así los usen, sino que los usan porque el gobierno les pide que lo hagan para que la ciudad sea más cultural, o mejor dicho, más folclórica. ¿Qué sucede con este tipo de fenómenos? ¿Este estar en el mismo lugar pero no en el mismo tiempo de las distintas culturas?

    Regreso a la calle, la inclinada calle construida con piedra, piedras que entre sí no mantienen espacio (cuando le pregunté al abuelo quechua cómo le habían hecho para construir semejantes maravillas, me contestó que cantando), la calle que conducía al templo. Pero el templo no era un gran templo, no era una catedral ni una basílica. No estoy hablando del Templo de la Compañía en Cusco o de cualquiera de sus templos católicos, tampoco me refiero a algún edificio incaico al que se le pueda denominar templo por considerarse sagrado o centro de culto.

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