¿Me Amas?: Padre Carlos Padilla
()
Información de este libro electrónico
“Tu lo sabes todo, tu sabes cuanto te quiero”. Ojalas siempre podamos mirarnosel uno al otro y amarnos asi. Con respeto, con toda el alma y todo el cuerpo.
Relacionado con ¿Me Amas?
Libros electrónicos relacionados
Matrimonio vocación de amor: Jaime Fernández M. Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLas 4R. Una ayuda eficaz para crecer juntos: Padre Rafael Fernández de Andraca Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Luces y sombras del amor Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Amigo Inoportuno Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesComo un granito de mostaza Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRedención: "La Historia de un Matrimonio restaurado" Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesA ver. Dilo Sin Miedo. NOVIOS Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDescubriendo Mi Grandeza En La Sencillez De La Vida Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Anhelos que guían Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEducar para amar: El matrimonio y la familia en la Sagrada Escritura Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDe la Cristiandad a la misión apostólica: Estrategias pastorales para una nueva era Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl poder del trabajo interno para la transformación: Guía para la reflexión personal y el intercambio comunitario Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPadre y madre en la sociedad woke Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVoy contigo: Acompañamiento Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCaminos de reconciliación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna Guía Cristiana a la Espiritualidad: Cimientos para Discípulos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNo podrán apagar el amor: Consideraciones en torno a la homosexualidad con perfume a evangelio Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Como formar personalidades libres: Jaime Fernández M. Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJesús y tú, mujer Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Cómo voy a comprender, si nadie me lo explica? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNoviazgo fuera de serie: Cien anécdotas, cien refranes, cien ideas a contracorriente Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMemorias con esperanza Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesXavier de Ayala: Temple para servir a Dios. Los inicios del Opus Dei en Brasil Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNacidos para la familia: Una defensa de la primera sociedad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMadeleine Delbrêl. Poeta, asistente soci Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Encuentros: Dios en todos los encuentros de la vida Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa fiesta de Dios Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRevestidos de perdón: Invitados a bodas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMujer, eres promesa: Textos escogidos del P. José Kentenich Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El obispo del sagrario abandonado Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Cristianismo para usted
Cartas del Diablo a Su Sobrino Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Ayuno - Una Cita con Dios: El poder espiritual y los grandes beneficios del ayuno Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Demonología: Guía de Todo lo que Querías Saber Acerca de los Demonios y Entidades Malignas Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La Filosofía del rey Salomón Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Un año en los Salmos: 365 devocionales para animar tu vida Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Llamados a servir: Una guía bíblica para desarrollar el ministerio cristiano Calificación: 3 de 5 estrellas3/51000 bosquejos para predicadores Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Un año con Dios: 365 devocionales para inspirar tu vida Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Oraciones Que Derrotan A Los Demonios: Oraciones para vencer de forma aplastante a los demonios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Usos y costumbres de los Judíos en los tiempos de Cristo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La oración es la clave del éxito Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Comentario de los salmos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Guía esencial de la Biblia: Caminando a través de los 66 libros de la biblia Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Sermones Cristianos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesOraciones poderosas, resultados sobrenaturales: Cómo orar como Moisés, Elías, Ana, y otros héroes de la Biblia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Bosquejos para predicadores: Tomo 1 Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Una mujer sabia: Principios para vivir como Dios lo diseñó Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Dios no tiene favoritos, tiene íntimos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La Guerra Espiritual y el Derecho Legal de los demonios para Operar Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Los atributos de Dios - vol. 1 (Incluye guía de estudio): Un viaje al corazón del Padre Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Conversaciones con Dios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Disciplinas espirituales para la vida cristiana Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Una iglesia conforme al corazón de Dios 2da edición: Cómo la iglesia puede reflejar la gloria de Dios Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La oración: Experimentando asombro e intimidad con Dios Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Textos fuera de contexto Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Las cuatro estaciones del matrimonio: ¿En qué estación se encuentra su matrimonio? Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El significado del matrimonio: 365 devocionales para parejas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Yo soy: El Dios que te transforma Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Misterios de la Unción: Tú no estás limitado a tus propias habilidades humanas Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Comentarios para ¿Me Amas?
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
¿Me Amas? - Padre Carlos Padilla
La castidad matrimonial
Al hablar de castidad matrimonial resuenan en el corazón mensajes negativos y limitadores. La castidad matrimonial parece de primeras una contradicción. Al hablar de castidad pensamos en la vida célibe de los consagrados a Dios. Unir el matrimonio y la castidad a muchas personas les sorprende. A veces vemos la llamada a ser castos y puros como algo opuesto a una vida matrimonial armónica en la que el cuerpo y el alma se donan por entero. Se ve la castidad como el límite a nuestra entrega. ¿Hasta dónde podemos llegar? ¿Qué podemos hacer y qué se sale fuera de los límites del matrimonio? ¿Qué permite la Iglesia? ¿Qué prohíbe? Muchas veces nuestra moral sexual ha estado centrada en los límites y en los mínimos. Vemos más las sombras que la luz. Lo que no se puede hacer más que lo que se me anima a hacer. Nos cuesta ver las posibilidades y los desafíos. Más que desarrollar un amor pleno, buscamos los límites, pretendemos que nos digan hasta dónde podemos llegar. Queremos saber hasta dónde me ampara la norma y a partir de dónde estoy fuera de lo que la Iglesia defiende. Algunos prefieren buscar un sacerdote benévolo que les diga que lo que hacen no es pecado. Para tranquilizar la conciencia. Esta forma negativa de ver la moral la tenemos muy metida en el alma. Vivimos poniendo límites y tratando de mantenernos dentro de los mismos, para no sentirnos fuera de la Iglesia. Cumpliendo, pasando por esa fina línea que divide lo que está bien de lo que está mal. Pero entonces, ¿en qué consiste la castidad matrimonial? Cuando me detengo a leer el Catecismo de la Iglesia Católica descubro que la castidad es «una virtud moral y también un don de Dios» (C.I.C. n.2345). Una virtud a cultivar y un don que se me regala. El Catecismo también dice que: «La castidad significa la integración lograda de la sexualidad en la persona y por ello, en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual» (C.I.C. n.2337). La sexualidad ha de estar integrada en todas las facetas de nuestra vida. Pero, mirando nuestra vida matrimonial, ¿nos basta con esa definición algo parca? ¿De qué estamos hablando realmente al hablar de la castidad? ¿Qué soñamos? ¿A qué aspiramos? ¿Cómo podemos vivir la castidad de una forma sana y santa en el matrimonio? ¿Cómo llegamos a amar de una forma más plena y armónica?
Cuando pienso en la castidad pienso en algo más amplio que en el control del instinto sexual. Una persona casta es una persona íntegra. Es aquel que se posee a sí mismo, que tiene los distintos aspectos de su vida integrados. Es aquel que no se desparrama en el mundo, en los demás. Tiene un centro en el alma, un mundo propio, un núcleo. Es alguien que ama con toda su alma y con todo su cuerpo. Se posee para darse de forma exclusiva a alguien. Es algo sagrado. Es el misterio más bonito y profundo del matrimonio. Y en él está Dios. Es el movimiento de ser y darse, de ir hacia el otro y de guardarse. Porque en el matrimonio tampoco me diluyo en el otro. Me guardo cada día y me doy al otro cada día de una forma como no me doy a nadie. Al darme no caigo en los escrúpulos. No busco continuamente dónde está el límite en el ejercicio de la vida sexual. Amo con todo mi ser. Con toda el alma, con todo el cuerpo. Pero antes de darme en el amor, me poseo. Es importante cuidar mi mundo interior, mi relación personal con Dios, el jardín de mi alma donde habita de forma especial, el océano interior en el que me sumerjo cuando me encuentro a solas con Él. Y por otro lado, me doy desde lo que soy al otro, desde ese mundo propio que sólo se abre para él y para Dios. Una persona casta es aquella que está guardada. El pudor protege su alma, su ser más profundo. Es aquel que ha sabido ahondar y se conoce. Conoce sus pasiones y debilidades, sus fuerzas y tentaciones. Sabe lo que hay en lo más hondo de su ser. No teme las sombras. Vive en la luz. Se ha guardado. O bien para entregarse totalmente a Dios en la vida consagrada. O bien para entregarse a aquella persona a la que ama. Vive la paciencia del amor, que se construye sobre la entrega generosa y la renuncia consciente. Sabe que por amor se lo entrega todo a Dios o a la persona a la que le ha entregado su vida. Sólo puede dar lo que tiene porque se posee, se conoce y se ama. No vive escondiendo su verdad. Vive la verdad con inocencia. Es aquella persona que mira su vida con ingenuidad, con mucha paz. Su pureza está en su forma de ver la vida, a las personas, el amor. Una persona casta no vive buscando los mínimos, pretendiendo saber hasta dónde puede llegar. Se da sin límites. Se guarda sin límites. Se entrega totalmente. Se reserva totalmente para Dios si es consagrado. La castidad es la virtud que habla de un alma magnánima, grande, sin límites. Que sueña con los mares más profundos y se eleva a las cumbres más altas. La castidad es una gracia, un don, que se construye sobre la belleza de un alma inocente que sólo busca amar desde la verdad. Es cierto que estamos heridos por el pecado. Esa ruptura nos divide. Y se convierte en misión de nuestra vida llegar a poseernos, tener una sana armonía, unir el corazón y la razón. Que la voluntad esté llena de alma. Que nuestra vida, dentro de sus debilidades, esté en una sana armonía interior. El poseernos para poder darnos es tarea para todo el camino que tenemos por delante. Se convierte en ideal y en misión. Vivir la castidad no es entonces un deber sino el sentido de nuestra vida como cristianos. Vivir castos es vivir esa integridad que anhelamos. Es vivir el amor en
