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Cartas a mis ovejas
Cartas a mis ovejas
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Libro electrónico192 páginas1 hora

Cartas a mis ovejas

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Cartas a mis ovejas es un viaje ágil e íntimo, narrado en forma epistolar, a través de la vida de una mujer que vive en las Montañas Azules, en Australia, con sus cuatro ovejas rescatadas. La autora combina su experiencia directa con las ovejas con su erudición para guiarnos, a través de la lectura de este libro, en el descubrimiento de la subjetividad de las ovejas y de la vida social de los animales en general. Con un lenguaje sencillo y cercano, estas cartas son un diálogo abierto y sincero con sus ovejas, donde les habla de una amplia variedad de temas —como las emociones, la cognición, la espiritualidad, la cultura o los prejuicios especistas—, que ayudan a comprender las similitudes y diferencias entre humanos y otros animales. «'No seas borrego', se dice a menudo, pero siempre se expresa desde la ignorancia de quiénes son en realidad estos animales.
IdiomaEspañol
EditorialDiversa Ediciones
Fecha de lanzamiento21 ene 2026
ISBN9788418087554
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    Cartas a mis ovejas - Teya Brooks Pribac

    Cartas a mis ovejas es un viaje ágil e íntimo, narrado en forma epistolar, a través de la vida de una mujer ue vive en las Montañas Azules, en Australia, con sus cuatro ovejas rescatadas. La autora combina su experiencia directa con las ovejas con su erudición para guiarnos, a través de la lectura de este libro, en el descubrimiento de la subjetividad de las ovejas y de la vida social de los animales en general. Con un lenguaje sencillo y cercano, estas cartas son un diálogo abierto y sincero con sus ovejas, donde les habla de una amplia variedad de temas —como las emociones, la cognición, la espiritualidad, la cultura o los prejuicios especistas—, que ayudan a comprender las similitudes y diferencias entre humanos y otros animales.

    logo-diversaed.jpg

    Cartas a mis ovejas

    Teya Brooks Pribac

    Traducción de Igor Sanz

    www.diversaediciones.com

    Cartas a mis ovejas

    © 2023, del texto, Teya Brooks Pribac

    © 2026, de la traducción, Igor Sanz

    © 2026, de la edición, Diversa Ediciones

    EDIPRO, S.C.P.

    Carretera de Rocafort 113

    43427 Conesa

    diversa@diversaediciones.com

    ISBN edición ebook: 978-84-18087-55-4

    ISBN edición papel: 978-84-18087-54-7

    Primera edición: enero de 2026

    Diseño y maquetación: Diversa Ediciones

    Fotografía de portada: © Teya Brooks Pribac

    Fotografías del interior: © Teya Brooks Pribac

    Coordinador y traductor: Igor Sanz

    Correctora/revisora: Susana Silva Ollet

    Todos los derechos reservados.

    www.diversaediciones.com

    Índice

    Preludio (nota al lector)

    Fuga (en J menor)

    2022

    2023

    Réquiem y coda

    Epílogo

    Agradecimientos

    Libro solidario

    La autora

    «No seas borrego, se dice a menudo, pero siempre se expresa desde la ignorancia de quiénes son en realidad estos animales. Invito a todos a acompañar a Teya en su viaje por Cartas a mis ovejas para descubrirlo».

    —Pam Ahern, fundadora del Edgar's Mission

    «No tenía intención de quedarme aquí sentado toda la tarde leyendo este libro, pero lo he hecho. Las ovejas son infinitamente más complejas de lo que casi cualquiera hubiese pensado antes de que Teya pusiera su brillante mente (y su corazón) a trabajar. Este libro rebosa de ideas nuevas y genuinas. No he sido capaz de dejarlo».

    —doctor Jeffrey M. Masson, autor de Cuando lloran los elefantes y Lost Companions

    «Cartas a mis ovejas es un libro sin igual. Mediante la palabra y la imagen, nos explica los comportamientos de los humanos y las ovejas de un modo vívidamente detallado. Con honestidad y elegancia, la obra le ofrece al lector un espacio cómodo y seguro desde el que contemplar nuestras relaciones con los otros animales».

    —doctora Carol Gigliotti, autora de The Creative Lives of Animals

    «Lea este libro y ría, llore y suspire con él, y estoy seguro de que saldrá de su lectura con una visión nueva y enriquecida de las personalidades tan diferentes que muestran las ovejas y de lo especiales que son todos y cada uno de los individuos».

    —doctor Marc Bekoff, autor de Una agenda para la cuestión animal y La vida emocional de los animales

    Preludio (nota al lector)

    Montañas Azules, a 22 de octubre de 2022

    «Nel mezzo del cammin di nostra vita mi ritrovai...». En medio del camino de nuestra vida, me encontré a mí misma. Tal cual. Me encontré a mí misma, y el bosque que nos rodea me ayudó a conseguirlo.

    Diez años atrás, con treinta y tantos, seguramente me habría descrito más como Dante al inicio de la Divina comedia. Perdida. Pero algo sucedió hace cuatro años, cuando cumplí los cuarenta. Cogí por fin las riendas de mi vida, en lugar de dejarme arrastrar por ella, y las cosas empezaron a encajar en su lugar.

    La felicidad no consiste en alcanzar el placer; la felicidad consiste en la ausencia de deseo1. Uno sabe que ha alcanzado la felicidad cuando no alberga ya la necesidad de sentirse de otra manera, cuando no anhela cambiar el estado en el que se encuentra.

    Y en ese punto estamos ahora: nosotros y nuestras ovejas. Hablo desde la especulación, por supuesto. No puedo saber con exactitud cómo perciben ellas (o ellos, más bien, pues en realidad son cuatro carneros: Henry, Jonathan, Orpheus-Pumpkin y Jason) nuestra vida en estos parajes, pero también ellas parecen felices, también ellas parecen transmitir ese tipo de satisfacción que solo la edad es tal vez capaz de proporcionar, cuando el ansioso celo de la juventud empieza a dar paso a una disposición más calmada y uno se va asentando en su entorno y en su propio pellejo, siempre y cuando (SIEMPRE Y CUANDO) tenga la dicha de vivir en un lugar mínimamente tranquilo y seguro, lo que, para una oveja, lejos de ser la norma, es antes bien un milagro.

    Escribo este libro para dejar testimonio de que estuvieron aquí, de que estuvimos aquí, juntos, y que, al menos durante un tiempo, todo fue perfecto.

    De izquierda a derecha, Henry, Jason, Pumpkin y Jonathan, en su hogar en las Montañas Azules en Australia.

    1 James Clear, fuente: jamesclear.com

    Fuga (en J menor)

    Toc, toc... ¡TOC, TOC...! ¡PLAS...! ¡BUUUUUM! ¡Venga! ¡Abrid! Los otros están a punto de llegar, ¡y se comerán todos mis cacahuetes si no os dais prisa!

    En realidad no sé lo que dice Jason cuando patea la puerta del despacho de D, pero lo que imagino que dice no creo que esté muy lejos de la realidad. No le gusta pelearse con los otros por las chuches, por eso es usual que se presente solo ante la puerta. Cuando Jonathan advierte sus intenciones, no tarda en seguirlo, luego va Henry, y por fin, Pumpkin. Cuando los otros llegan a la puerta, Jason se va, con o sin cacahuetes. Le gusta estar con sus compañeros y hacer cosas de ovejas con ellos (es por definición un hacedor: inquieto, curioso y siempre listo para la acción), pero también le gustan esos breves momentos de intimidad con los humanos, que parecen hacerle sentir especial. No creo que la cosa tenga que ver con su tamaño. Es el más pequeño de los cuatro, así como Pumpkin es el más grande. También Pumpkin muestra a veces su necesidad de sentirse especial. Henry y Jonathan no; les gustan los mimos y las cuches, pero no les importa demasiado tener que compartirlos. Tal vez se deba a que Henry y Jonny fueron criados por ovejas, mientras que Pumpkin, y muy probablemente también Jason, fueron criados por humanos. A Pumpkin lo criamos nosotros (ovejas y humanos), mientras que Jason fue hallado en una fábrica de ladrillos, abandonado, pero con claros signos de haber vivido en compañía humana.

    Llevo más de una década trabajando en el campo de los estudios animales, y he convivido estrechamente con ovejas más o menos durante el mismo espacio de tiempo. Las pruebas son claras: los demás animales son comparables a los humanos en todo lo que importa de verdad; tienen la capacidad de experimentar dolor y alegría, aman, se afligen, juegan, se atienen a las normas sociales, se ayudan mutuamente, engañan, reflexionan, albergan creencias, evalúan las cosas, necesitan libertad para tomar decisiones sobre sus vidas y las de sus hijos, resuelven problemas, los crean, son capaces de idear soluciones ingeniosas, pueden también caer en la desesperación...

    Los nexos entre las estructuras y los procesos mentales y físicos de los animales humanos y no humanos nos permiten predecir con alta probabilidad lo que puede estar sintiendo un animal en una situación particular. Por ejemplo, si una oveja pierde a su hijo o a su mejor amigo, su cerebro pondrá en marcha procesos que la conducirán a experimentar tristeza y duelo, igual que hacen los cerebros humanos. En términos de calidad e intensidad experiencial, el duelo de una oveja es totalmente comparable al duelo de los humanos.

    En cambio, los detalles relativos a sus pensamientos son mucho más elusivos. Es más fácil predecir lo que sienten que lo que piensan. Pero, si convivimos con otros animales y llegamos a conocerlos bien, aún nos es posible hacer conjeturas razonables sobre lo que puedan estar pensando, incluso en ausencia de un lenguaje verbal común. Y lo mismo les ocurre a ellos: también ellos aprenden a adivinar nuestros pensamientos y nuestras intenciones. Aun con todo, son muchas las preguntas sin respuesta y mucha la información importante que queda sin ser comunicada.

    Y no será por falta de empeño por mi parte. Hablo con ellos a todas horas, y probablemente ellos conmigo también.

    —¿Por qué has dejado que se acercara ese perro? ¿Es que no has olido lo asustados que estábamos?

    —Sé que los perros os ponen nerviosos, pero estaba perdido y teníamos que ayudarlo.

    Son tantas las cosas que me gustaría preguntarles a mis ovejas y tantas las que me gustaría contarles. Aunque también hay veces en que me alegro de no poder hacerlo.

    *

    Una nota acerca del pronombre posesivo del título: son muchos los casos en que conviene evitar el uso de los pronombres posesivos en tanto que reflejos de una actitud cosificadora. Sin embargo, aquí el «mis» está empleado con sentido afectivo y en manifestación de intimidad: ellas son mis ovejas tanto como yo soy su humana (o como sea que me denominen), sin connotación alguna de posesión.

    2022

    1

    Hace tres años, tal día como este, Charlie falleció.

    Octubre es un gran mes para nosotros, ¿verdad? Siempre pasa algo importante en octubre. Era octubre cuando, hace diez años, en 2012, nos mudamos a este lugar.

    Vosotros, Henry y Jonathan, os unisteis a nosotros unas semanas más tarde. Un amigo nos dio cuenta de un aviso ajeno a la organización: alguien estaba tratando de realojar a dos ovejas. ¿Ovejas? ¿Por qué no? Nos subimos a Vinnie (nuestra vieja furgoneta, bautizada así en homenaje a Van Gogh y comprada hacía poco para poder mudarnos a nuestro ritmo) y bajamos las montañas para recogerlas. Al año siguiente, también en octubre, te uniste tú, Pumpkin,

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