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“UN HOMBRE EN MI VIDA…”: A la memoria de mi padre.
“UN HOMBRE EN MI VIDA…”: A la memoria de mi padre.
“UN HOMBRE EN MI VIDA…”: A la memoria de mi padre.
Libro electrónico200 páginas2 horas

“UN HOMBRE EN MI VIDA…”: A la memoria de mi padre.

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Información de este libro electrónico

Los invito a que mientras sus progenitores estén con vida, tengan la oportunidad de nutrirse de sus experiencias, y conozcan cuáles fueron sus momentos de alegría, y de tristezas; sus desatinos y sus proezas, sus anhelos y sueños; al igual que sus frustraciones y vicisitudes. Y en lugar de juzgarlos por la manera de ser y de actuar, tomen momentos para dialogar, para conversar sobre la vivencia de sus años y aprender lecciones de vida que pueden ser muy útiles. Piensen que muy adentro en el interior de sus almas, existe un ser humano que ansia cariño, afecto, comprensión, y sobretodo, unos oídos atentos a escuchar sus verdades …
IdiomaEspañol
EditorialXlibris US
Fecha de lanzamiento23 oct 2024
ISBN9798369431672
“UN HOMBRE EN MI VIDA…”: A la memoria de mi padre.

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    “UN HOMBRE EN MI VIDA…” - Frank Zorrilla

    Copyright © 2024 por Frank Zorrilla.

    Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida o transmitida de cualquier forma o por cualquier medio, electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación, o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperación, sin permiso escrito del propietario del copyright.

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    Ciertas imágenes de archivo © Getty Images.

    Fecha de revisión: 10/23/2024

    Xlibris

    844-714-8691

    www.Xlibris.com

    863264

    ÍNDICE

    Dedicatoria

    Prólogo

    Agradecimiento

    He aquí una breve biográfia de quien fue mi padre y mis anécdotas mientras disfruté de su compañía

    Referencia

    DEDICATORIA

    E sta narración va dirigida a todos aquellos que como yo, tuvieron la dicha y la bendición de tener como padre a un hombre ejemplar; un hombre cuya sinceridad se dejaba sentir en sus palabras, hechos y gestos.

    El objetivo de esta obra no se trata de narrar la apología o el panegírico de un ser impecable e inmaculado, sino más bien, de un ser que a pesar de sus desatinos, carencias e imperfecciones, abrazó estoicamente la incertidumbre que trajo consigo sus decisiones y quizás, el destino.

    Esta obra es sólo el recuento o recopilación de vivencias narradas por quien quería encontrar un oído atento y un corazón abierto para contar su historia y defender su causa.

    Estas líneas expresan el sentir de un hombre que vivió su vida con honestidad, y con temor a Dios. Y a mi parecer, y lo que pude apreciar en mis años de convivencia y juicio, mi padre fue: ¡Un buen esposo, un buen padre, un buen amigo y un buen ser humano!

    Aunque el motivo expreso de plasmar en tinta y papel las vivencias de mi viejo es, hacer conocer la narrativa histórica de su vida para aquellos allegados que, por tiempo, espacio y falta de oportunidad, desconocían, también esta narrativa puede servir de inspiración para aquellos hijos que como yo, sienten el inmenso deseo de encontrar un verdadero amigo en un padre, un mentor y una guía para aprender de experiencias vividas.

    Ojalá, y esta obra sirva de inspiración y de motivación para algunos de ustedes, que desconocen las vivencias, y el camino recorrido de sus progenitores, y escuchar de sus labios sus medias verdades; porque al fin y al cabo, y como decía el premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez: La vida no es lo que uno vivió sino lo que uno recuerda, y cómo lo recuerda para contarla.

    PRÓLOGO

    C omo bien decía Mahatma Gandhi: Es mejor permitir que nuestras vidas hablen de nosotros a que lo hagan las palabras.A este pensamiento, añadiría lo dicho por el gran poeta y filósofo José Martí: Porque las palabras deshonran, cuando quien la expresa no tiene un corazón limpio y sincero. Las palabras están de más cuando no fundan, cuando no esclarecen, cuando no atraen, cuando no añaden.

    Persona de gesto afable, mirada tierna, trabajador incansable; hombre de pocas palabras, pero sustanciosas. Su humildad, integridad, nobleza y bellos sentimientos eran sus principales características; más esas virtudes, no eran tropiezo para tomar las decisiones que se apegaban a sus principios. Por él conocí el evangelio de Cristo y junto a él propicié la ceremonia bautismal; simbolismo en la iglesia cristiana, de un nuevo renacimiento. Ese hombre a quien describo, fue mi padre; quien sembró en mí, la semilla de la honestidad y de la sensatez. Transmitió los valores que aprendió, mientras recorrió los caminos de la vida y me enseñó la prudencia y el buen juicio; pero sobre todo, inculcó en mi mente, la esperanza en el evangelio de Cristo.

    Sus enseñanzas, no provinieron de filosofías aprendidas a través de libros de autores famosos, más por la actitud que adoptó para enfrentar con entereza, las vivencias de infortunios, desaires y calamidades que le brindó la vida. Vicisitudes que en lugar de quebrantar su espíritu, reafirmaron su confianza en el poder y designio del Altísimo.

    Fueron muchas, las cosas que aprendí mientras escuchaba atentamente y abría mi corazón a las enseñanzas y experiencias de mi padre. Acogí con beneplácito, su actitud frente a la vida, y mis oídos, siempre estuvieron prestos para escuchar sus sabios consejos, razonamientos, reflexiones, anécdotas y por qué no, sus chistes y ocurrencias.

    Mi Padre, con sus virtudes y flaquezas, con sus aciertos y sus errores, lo consideré siempre, un hombre íntegro, sincero y temeroso de Dios. Siempre me decía:«Mi palabra, es lo único que poseo.» Mas ahora, mientras escribía esta narración, pensé en una frase célebre que se le adjudicó a San Agustín: ¡Hay algo más fuerte que el hierro, más duradero que el acero y de más valor que el oro…La palabra de un hombre íntegro! Por lo tanto, espero que este exordio sirva de motivación para inspirar y despertar en ti, el deseo de saber: El hombre en tu vida, La vida, el camino recorrido y la historia de tu progenitor.

    Con mi viejo pude aprender muchas cosas, y en síntesis, puedo mencionar las más valiosas, influyentes y significativas en mi persona…

    Asimilé que es la falibilidad que existe en el carácter del hombre, lo que convierte a éste, en un ser imperfecto a merced del maligno. Imperfección que ata su corazón y su mente, a los deseos del mundo y a pensar que todo cuanto hace es lícito. Más como diría el Apóstol: No todo conviene. Imperfección que se incrementa exponencialmente a medida que el hombre aleja la mirada del divino Creador, y como consecuencia, perece arrastrado en el abismo de su propia concupiscencia.

    Me cultivé a través de su experiencia, que en un momento dado, tendré la necesidad de enfrentarme a circunstancias adversas y/ o factores externos que tratarán de cambiar mi rumbo y lastimarán mi orgullo, por lo que me veré en la obligación de tomar decisiones. Decisiones, que lastimosamente, y en la mayoría de los casos, no sólo afectarán mi vida, pero la de otros seres que comparten mi entorno social. Ante tales circunstancias deberé ser cauto y pedir la dirección del Altísimo para evitar que el impulso de actuar precipitadamente, me lleve a cometer errores absurdos, antagónicos y garrafales, y como consecuencia, opacar mis principios cristianos.

    Me ilustré que la crítica es un fenómeno social, y no estoy exento a ella. Por lo que tengo que estar consciente que algunas de mis decisiones y actos, no serán del agrado de muchos; pero al final, son mis decisiones y de ellas, tendré que rendirle cuenta a Dios, quien es el único ser perfecto que nos juzgará con equidad y justicia en el día que nos toque presentarnos ante su presencia.

    Profundicé en mi conciencia y en mis convicciones, y analicé que debo ser leal y fiel a los principios que sustentan la estabilidad e igualdad de derechos; donde el respeto a mí mismo y a los demás, sea la cualidad imperante. Porque Dios no le dio potestad y/o autoridad a ningún hombre para mancillar a otro semejante. Más promovió con equidad, la igualdad entre los seres humanos cuando dijo: Amad a tu prójimo, como a ti mismo.

    Eduqué mi intelecto, para dar excelencia en todo lo que hago; porque la mediocridad es carcoma que corroe la dignidad y el trabajo del hombre en esta Tierra. Somos imagen y semejanza del Creador; somos la obra de sus manos, por lo tanto, cuando damos lo mejor de nosotros, hacemos honor a su creación.

    Me instruí para aprender a vivir con sensatez; acatando dócilmente el resultado de mi esfuerzo y conservando mis valores espirituales; pues lo más importante en esta vida, no es llegar a viejo con tesoros materiales, ni con el orgullo de haber ostentando grandes títulos; más con la conciencia tranquila de haber actuado y obrado dignamente bajo el temor de los designios divinos y haber cargado mi cruz con valentía. Porque como decía Charles Spencer Chaplin: No se mide el valor de un hombre por sus ropas o por los bienes que posee…El verdadero valor del hombre, es su carácter, sus ideas y la nobleza de sus ideales.….Al final, nada nos llevaremos y sólo seremos juzgados por nuestros actos y acciones.

    Reflexioné que si supiéramos imitar la humildad y la mansedumbre de Cristo, reinaría la armonía entre todos los seres creados, y los problemas sociales sólo existirían en las fábulas.

    Comprendí que cuando pedimos a Dios, él provee lo que necesitamos, porque él es un Dios de abundancia para dar, pero también de mesura para que aprendamos a valorar. Él sabe que la avaricia corrompe el alma y nos convierte en insensatos.

    Reconocí que cuando confiamos en Dios, las dificultades de la vida son sólo percances para robustecer nuestra fe en él. Pero si nos mantenemos en la lucha, en su tiempo nos dará la victoria. Porque la felicidad no es un destino, es la actitud con la que se viaja por la vida.

    Inferí que los Salmos: Son cánticos; son oraciones; son himnos; son exaltaciones; son poemas; y todos ellos en conjunto, son manifestaciones del sentir de todo ser humano que clama, pide, ruega, teme y espera. Que cada uno de ellos, pueden reflejar mi situación y cada uno de ellos puede ser mi inspiración.

    Entendí que a veces, es necesario cerrar algunas puertas; no por orgullo, ni por soberbia, sino porque, algunas de esas puertas, no nos llevarán a ninguna parte o no servirán para alcanzar nuestro propósito en la vida.

    Acepté que es mejor andar desnudo en la luz de la verdad, que vivir a oscuras bajo el manto falaz de la mendacidad. Porque al final, y como dijo Jesús: No hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.

    Razoné que ser el pilar de una familia no es tarea fácil. Se necesita de la ayuda idónea que representa a la mujer, como complemento. Aunque claro está, existen sus excepciones. Sin embargo,fue la manera ideal como Dios quiso que las cosas fueran. Es una responsabilidad compartida, donde las energías se unen para cumplir una misión especial.

    Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por cuatro columnas: Un padre valiente, una madre prudente, hijo obediente y hermano complaciente. (Confucio).

    Aprendí tantas cosas; aprendí en el tiempo de mis tiempos. En el tiempo que Dios proveyó para escuchar consejos sabios. Consejos de un padre, de un amigo y de un gran ser humano…¡Consejos que medito siempre a pesar de su ausencia. Consejos que son añoranzas del pasado, pero que siguen vivos en mi consciente finito, con cada latido y con cada suspiro que me permite el Creador… ¡Te extraño mi querido viejo!

    AGRADECIMIENTO

    U n especial agradecimiento a las personas que contribuyeron aportando episodios históricos y/o corroborando información para la realización de esta obra; especialmente al protagonista, mi padre, quien inspiró en mí, el vehemente deseo de contar su historia para conocimiento de aquellos que la ignoraban, pero que deseaban con gran anhelo, conocerla.

    Entre los colaboradores de esta narración se encuentra: Carlos Cuesta Recio, a quien debo agradecimiento por el respeto y cariño que siempre demostró a mi progenitor y por ser un buen anfitrión. A mi hermana Dorys Zorrilla, por recordarme unas cuantas actividades que solía hacer el viejo, y a mi hermano Roberto Zorrilla, por la corroboración de reseñas históricas de momentos que vivió junto a él cuando era niño y durante parte de su adolescencia.

    Muy agradecido!

    Frank Zorrilla

    HE AQUÍ UNA BREVE BIOGRÁFIA

    DE QUIEN FUE MI PADRE Y

    MIS ANÉCDOTAS MIENTRAS

    DISFRUTÉ DE SU COMPAÑÍA

    E mpezaré diciendo que la relación entre mi padre y yo pudo catalogarse como : Envidiable. Lo respetaba no sólo por ser mi progenitor; también por su virtud de buen cristiano, por su honestidad, y sobre todo, porque lo consideraba un amigo sincero.

    Mi padre también, me consideraba su amigo, y platicábamos largos ratos, mientras disfrutaba de un merecido descanso después de una agobiante y agitada jornada de trabajo.

    Fueron muchas las ocasiones en las que, mientras estábamos sentados en una banqueta de madera frente a la casa donde vivíamos, nos transportábamos virtualmente en el mundo de su pasado. Él, en las vivencias que permanecían en su memoria y yo, proyectando imágenes en mi mente con cada relato y con cada pedazo de historia; su historia. Así, dialogábamos por largos ratos. Era una activa interacción entre padre e hijo, donde yo le hacía preguntas sobre su vida, y él sin tapujos, me respondía sin dejar ninguna duda.

    Como decía el novelista y filósofo ruso, León Tolstói: No me hables de Dios, déjame verlo a través de tus acciones.

    Ha pasado mucho tiempo desde que mi padre empezó a relatarme sobre su vida y su historia,

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