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El Sermón Expositivo: Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos
El Sermón Expositivo: Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos
El Sermón Expositivo: Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos
Libro electrónico86 páginas56 minutos

El Sermón Expositivo: Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos

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Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos preparada especialmente para laicos que no han tenido estudios ministeriales pero que sienten que el Señor los llama a predicar.

Los dos objetivos fundamentales de esta guía son:

  1. Predicar el pensamiento d
IdiomaEspañol
EditorialEdiciones Carlos Perrone. Dorchester, Ontario, Canadá.
Fecha de lanzamiento16 sept 2024
ISBN9781069004062
El Sermón Expositivo: Guía práctica para la preparación de sermones bíblicos
Autor

D Perrone

Conocí al Señor Jesús en mi juventud y le he servido desde entonces por más de sesenta años. He sido colportor, pastor de iglesia y escritor.

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    El Sermón Expositivo - D Perrone

    EL SERMÓN EXPOSITIVO

    Guía práctica para la preparación de sermones

    Por Carlos Perrone

    Este libro es propiedad del autor.

    Registrado en Canadian ISBN Agency bajo el número:

    978-1-0690040-4-8

    Ilustración de portada: Melisa Hermina

    Prefacio del autor

    Esta breve guía para la preparación de sermones expositivos es una combinación del riguroso conocimiento académico que recibí en el seminario con la percepción del alma humana que obtuve durante décadas al compartir las Buenas Nuevas con muchas almas desde el púlpito, alrededor de una mesa o andando con ellas de camino.

    Este libro tiene como objetivo ayudar al predicador voluntario a presentar la Palabra de Dios de una manera más precisa y penetrante, con mejores resultados para la gloria de Dios. Si esta meta se cumple en tu vida y en tu ministerio para el Señor, me sentiré más que recompensado.

    Es posible que algunos buenos hermanos, hijos fieles de Dios que se sienten llamados a predicar, tengan dificultades para seguir los consejos escritos en estas páginas. Estos hermanos no deben ser dejados de lado. Es deber del pastor y de los hermanos más capacitados darles la ayuda que necesitan y anhelan. Recordemos que Jesús llamó a pescadores sin educación y los convirtió en poderosos predicadores.

    No se aprende a preparar sermones simplemente leyendo un libro o asistiendo pasivamente a una clase. La predicación es un arte que requiere mucha práctica y se pule con el paso de los años. Darle una copia de este libro a un hermano que no ha tenido mayores privilegios académicos para que lo estudie, no producirá grandes resultados. No se trata sólo de leer, sino de practicar. Es necesario invitar a hermanos interesados ​​y prometedores a tomar un curso donde abunde la práctica. El curso puede durar un año o más, con una clase semanal. No será tarea fácil.

    Además del libro, el alumno debe tener lápiz y papel y estar dispuesto a trabajar duro. Cada capítulo de este libro introduce un elemento nuevo. Una vez que este ha sido leído, explicado claramente y comprendido, se debe llevar a la práctica y no pasar al siguiente hasta que el alumno domine el tema actual. El mismo capítulo puede tomar varias clases. Debemos avanzar al paso de los niños (Génesis 33:14).

    Este no es un curso para toda la iglesia sino solo para hermanos y hermanas que el Señor ha llamado a predicar. La invitación no debe ser pública sino privada, a cada persona por separado. Podemos esperar que algunos se desanimen después de un tiempo y dejen de asistir. Es normal. La necesidad de practicar abundantemente puede asustar a algunos. Aquí será necesario el apoyo del pastor y de los ancianos.

    Es posible que algunos hermanos no sepan escribir o escriban mal y se sientan avergonzados. No deben descartarse. Así eran Pedro y Juan cuando se encontraron con el Señor. Pero despues, viendo [los dirigentes religiosos] el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús (Hechos 4:13).

    Carlos Perrone

    Junio 2024

    Introducción

    Un sermón, para ser auténtico y eficaz, expondrá un tema que brote naturalmente de la Biblia y que sea una clara expresión del pensamiento divino.

    Es el pensamiento de Dios el que interesa, no el del hombre. Lo que importa es lo que Dios dice, no lo que el hombre piensa acerca de lo que Dios dice. La Palabra de Dios debe presentarse al oyente así como es, sin sobrecargarla con énfasis que no tiene, ni diluirla para hacerla más aceptable.

    La Palabra del Altísimo es como es, y así debe ser entendida y presentada a la congregación en el poder constrictivo del amor de Dios y la compañía del Espíritu Santo.

    Hay sermones de muchas clases y con diversos propósitos. Quizá podríamos decir que hay tantos tipos de sermones como predicadores. Pero aquí me ocuparé de sólo un tipo de sermon: El sermón expositivo. Lo compararé con el sermón temático para una mejor compresión de la su naturaleza peculiar.

    El Sermón expositivo: En este tipo de sermón, el predicador toma generalmente un pasaje extenso de la Escritura que contenga un mensaje completo y evidente. Luego presenta dicho pasaje a la congregación detallando el marco histórico, los hechos narrados con sus antecedentes y consecuencias y el carácter y las circunstancias personales de sus protagonistas. De esta manera, el relato bíblico cobra vida, y la verdad brota natural y visiblemente ante los ojos del oyente.

    Lo calificamos como expositivo porque expone la Palabra de Dios tal como es y deja que el pasaje bíblico hable por sí mismo.

    Preparar un sermón de este tipo requiere estudio, trabajo y tiempo. Pero el esfuerzo paga buenos dividendos: se enriquece el predicador y la congregación resulta bendecida.

    Difiere del sermón temático en que, en lugar de tomar diez o más pasajes bíblicos para

    demostrar una verdad, toma solamente uno, aunque de mayor extensión y expone una verdad que brota naturalmente de su contexto histórico y cultural y se expresa de una manera particular.

    El sermón temático tiende a ser más teológico: trata de exponer una verdad general trazando sus fundamentos esenciales. Su presentación es más teórica, más abstracta, más intelectual. No todos los oyentes están capacitados para seguir, punto por punto, el argumento presentado. Recuerda que no estamos preparando una clase magistral para ser presentada a un grupo de eruditos, sino para que Don Juan y Doña Rosa, hermanos sencillos, también puedar ser enriquecidos en la Palabra y acercados al Señor.

    El sermón expositivo, en cambio, muestra esa misma verdad pero a partir de un relato escrito en las páginas del Libro Sagrado. Siempre está relacionado con personas, lugares, hechos, circunstancias, y es, en sí mismo, una aplicación práctica de tal verdad. El mensaje resulta más concreto, más visible, más colorido y, por ende, más fácil de recordar.

    El sermón temático recorre una cantidad de pasajes breves de aquí y de allá,

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