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Tragedias III
Helénicas
Discursos I-V
Serie de libros electrónicos30 títulos

Biblioteca Clásica Gredos

Por Homero, Horacio, Apuleyo y

Calificación: 4 de 5 estrellas

4/5

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Información sobre esta serie

San Agustín es una de las personalidades más fascinantes y complejas de la historia del cristianismo. Una de sus más importantes obras es, sin duda,La ciudad de Dios, redactada en los años de la toma de Roma a manos de los visigodos. En ella se establece por vez primera la idea del paralelo entre Estado divino y Estado terrenal, de gran influencia histórica en la política y las leyes de la historia occidental.
Este volumen, que incluye los libros XVI-XXII, cierra la publicación íntegra de esta obra, culminando así la labor de R. M.ª Marina Sáez con una espléndida traducción exhaustivamente anotada. En esta última parte, Agustín de Hipona recurre a la historia bíblica para explicar la evolución entre la ciudad de Dios y la terrenal; y a continuación recapitula todo lo dicho en la obra antes acometer por último las finalidades de ambas ciudades: el juicio final, el infierno y el cielo.
IdiomaEspañol
EditorialGredos
Fecha de lanzamiento4 dic 2019
Tragedias III
Helénicas
Discursos I-V

Títulos en esta serie (100)

  • Discursos I-V

    17

    Discursos I-V
    Discursos I-V

    La apasionante figura del emperador Juliano, el Apóstata, con su amor por la literatura clásica y el paganismo en la era cristiana, ha sido evocada literariamente por autores contemporáneos como Ibsen, Kazantzakis, Anatole France y Gore Vidal. El emperador Juliano (332-363 d.C.), a quien los cristianos llamaron el Apóstata por su rechazo de la fe cristiana, es un llamativo personaje de las postrimerías del mundo pagano, en un tiempo en que el gran legado cultural helénico se resiste por última vez a ceder la hegemonía cultural al cristianismo. Juliano, formado en la literatura clásica y las concepciones paganas, abandonó con pesar sus estudios cuando se le proclamó César y después Augusto. En el poder, profesó sin disimulo su paganismo, instauró la tolerancia religiosa y recuperó templos y cultos helenos. Defensor de una causa perdida, entre el Edicto de Milán de 313 sobre libertad de culto y el de Teodosio (380) que instaura el cristianismo como religión única del Imperio, su intento de restaurar las viejas creencias en los dioses del Panteón pagano aparece como un patético error histórico. Juliano fue un gran escritor. Su obra, compuesta en las urgencias de la vida política, forzada a veces al disimulo y al enmascaramiento cortesano, en un ambiente de odios e hipocresías, deja entrever sin embargo su espíritu intenso y su idiosincrásica personalidad. Este volumen contiene los cinco primeros grandes discursos de Juliano que conservamos: Elogio del emperador Constancio (panegírico escrito a la muerte de éste, en el que recuerda sus virtudes y las de su antecesor Constantino) Elogio de la emperatriz Eusebia, Sobre las acciones del emperador o Sobre la realeza, Consolación a sí mismo por la marcha del excelente Salustio, Al Senado y al pueblo de Atena.

  • Tragedias III

    22

    Tragedias III
    Tragedias III

    En el siglo XIX se destacó la actitud escéptica y racionalista de Eurípides frente a la religión tradicional; en el XX se ha hecho hincapié en su tratamiento de las fuerzas irracionales que puede liberar el corazón humano. Fenicias es la tragedia más larga de Eurípides y una de las más complejas por su abundancia de personajes y situaciones. Ambientada en Tebas, se centra en la lucha por el poder entre los hermanos Eteocles y Polinices tras la caída de su padre Edipo. Eurípides, con su continuo afán innovador, aborda aquí las conocidas vicisitudes del mito tebano (desde el matrimonio de Edipo y Yocasta hasta el enfrentamiento entre Antígona y Creonte), pero rompe con la tradición y adapta los acontecimientos y los personajes a su conveniencia para ofrecer una obra sorprendente. En Orestes, el protagonista enloquece tras dar muerte a su madre Clitemnestra, asesina de su esposo Agamenón. Electra tiene cuidado de él mientras ambos están a punto de ser juzgados por los ciudadanos de Argos con el cargo de matricidio. Solicitan en vano la ayuda de Menelao, hermano de Agamenón, y tratarán de obligarle mediante el rapto de su esposa Helena. Sólo la intervención de Apolo logrará introducir un desenlace. Al igual que hiciera en Electra, Eurípides da a sus personajes un tratamiento realista y humano que les aleja de sus orígenes arquetípicos, lo cual debió de asombrar al público ateniense. En Ifigenia en Áulide aparece Agamenón en el trance de tener que sacrificar a su hija Ifigenia en la población del título para propiciar el éxito de la expedición griega a Troya. Trata de salvarla mediante argucias, a las que se opone su hermano Menelao. Marcada por la violencia, esta tragedia ha sugerido a muchos espectadores una denuncia contra la locura de la guerra, en la que una joven inocente debe morir por una profecía en la que pocos creen. Bacantes trata la introducción en Grecia del culto a Dionisio, una religión muy distinta de la tradicional olímpica. Dioniso llega a Tebas y enloquece a las mujeres, que celebran sus ritos en el monte Citerón. Desgracias terribles caen sobre los que se oponen a su divinidad. Bacantes, con su acción feroz y los éxtasis de sus odas corales, es el mejor reflejo del espíritu dionisíaco en toda la literatura, y la única tragedia ática conocida que tiene a un dios como protagonista.

  • Helénicas

    2

    Helénicas
    Helénicas

    En las Helénicas Jenofonte continúa el relato de la Guerra del Peloponeso en el punto en el que lo dejó su maestro Tucídides. A la tarea de historiador añade la viveza descriptiva de quien fue testimonio directo de los hechos. Las Helénicas se plantean como una continuación de la narración histórica de Tucídides sobre la Guerra del Peloponeso, y ofrecen una crónica de las contiendas y las crisis políticas que sacudieron Grecia a comienzos del siglo IV a.C., desde 411 hasta 362, hechos todos ellos que Jenofonte vivió: fin de la Guerra del Peloponeso, gobierno y derrocamiento de los Treinta en Atenas, guerra espartana contra los persas (399-387), Guerra Corintia, rivalidad entre Esparta y Tebas, triunfo de Tebas en la batalla de Leuctra (371) y hegemonía de ésta bajo el general Epanimondas. Probablemente escritas en varias fases durante la larga vida de Jenofonte (h. 430-354 a.C.), las Helénicas siguen el modelo historiográfico de Tucídides: narran hechos políticos contemporáneos con un estilo sobrio y austero. Jenofonte se ciñe a este planteamiento político-militar, y excluye varios hechos que hubieran ocupado un lugar destacado en una historia general; él, sin embargo, prefiere reservarlos para otra otras obras, con lo que introduce una marcada diferenciación de formas literarias que dará lugar a otros escritos suyos: por ejemplo, las actividades de Sócrates, publicadas en otro volumen de esta misma colección.

  • Anales. Libros XI-XVI

    30

    Anales. Libros XI-XVI
    Anales. Libros XI-XVI

    Tácito atrajo la atención de muchos de los mejores filólogos y pensadores de los siglos XV y XVI, no sólo por su estilo, sino porque sus opiniones parecían relevantes para la política del tiempo. Los libros de este volumen abarcan los reinados de Claudio desde el año 47 –con los excesos de Mesalina, la boda del emperador con su sobrina Agripina, hija de Germánico y madre de Nerón, a quien Claudio adopta y casa con su hija Octavia, la muerte de Claudio envenenado por Agripina– y de Nerón hasta el 66: la inicial influencia benéfica de sus consejeros Séneca y Burro, el brutal asesinato de Agripina, la represión de la gran revuelta del 61 en Britania, el asesinato de Octavia, el incendio y la reconstrucción de Roma, la persecución de los cristianos, a quienes Nerón acusa de haberlo causado, la condena a muerte contra Séneca y Lucano y una larga cadena de hechos violentos, que Tácito deplora en uno de los últimos fragmentos conservados. Tácito concibe que la historia debe ser moral e instructiva, por lo que no se abstiene de elogiar o censurar acciones. Sin embargo, también aspira a entretener, y persigue siempre la variedad en los asuntos y su tratamiento, con una exhibición de habilidad retórica. Su estilo es original, distinto de todo el resto de la literatura latina. Adoptó muchos rasgos estilísticos de Salustio (sobre todo la brevedad) y rechazó el ornato ciceroniano. Sus concisas sententiae se tienen por las mejores de la prosa latina, debido a su excelencia tanto en la forma como en el contenido.

  • Los filósofos presocráticos I

    12

    Los filósofos presocráticos I
    Los filósofos presocráticos I

    Este primer volumen dedicado a los filósofos presocráticos incluye los fragmentos conservados de los pensadores jónicos (Tales, Anaximandro, Anaxímenes), los pitagóricos, Alcmeón de Crotona, Jenófanes, Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea, así como las referencias que a ellos hicieron la filosofía y la literatura griegas posteriores. El amplio grupo de pensadores que en las historias de la filosofía se denomina de los presocráticos es tan heterogéneo en doctrinas y geografía que apenas se justifica un título global que los incluya a todos, salvo por el hecho cronológico de que vivieron antes que Sócrates. Además, sus escritos nos han llegado de modo tan fragmentario que su lectura requiere una previa labor de interpretación, una tarea hermenéutica, sobre estos breves textos, pecios densos, con una dimensión poética y a menudo enigmáticos. A partir de la ya clásica recopilación de Diels-Kanz, un equipo de profesores de Historia de la Filosofía Antigua de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por C. Eggers Lan, ha reordenado y completado este repertorio, en una tarea filológica e histórica que busca no sólo la máxima fidelidad a estos textos difíciles, sino reflejar con claridad y rigor, mediante numerosas notas e introducciones, el sistema filosófico y conceptual latente y el contexto cultural de los fragmentos. Y a pesar de la enorme importancia de todas estas aportaciones para el acceso al pensamiento anterior a Sócrates, no estarían completas sin otra novedad decisiva que ofrece esta edición: recoger no sólo los escasos fragmentos que nos han llegado directamente de los presocráticos sino las múltiples referencias a ellos de autores griegos posteriores. De este modo es posible delimitar con precisión qué sabemos a ciencia cierta que dijo cada uno, y qué se le ha atribuido después, así como acceder al diálogo. Con ello se posibilita un conocimiento real de las diversas doctrinas, que cobran una vida propia y dejan de ser resúmenes para manuales de historia de la filosofía. Este primer volumen incluye a los pensadores jónicos, a Pitágoras y los primeros pitagóricos, a Alcmeón de Crotona y a Jenófanes, a Heráclito y a Parménides. Entre los primeros (que al margen de tener a Jonia como origen de su actividad, difícilmente pueden ser considerados una escuela específica, pues sustentaron posiciones filosóficas muy diversas) están Tales de Mileto (h. 624-h. 546 a.C.), Anaximandro (h. 610-h. 546 a.C.) y Anaxímenes (fl. 546-526 a.C.), quienes buscaron el principio de todo, una sustancia originaria y primordial subyacente a la realidad. El brumoso Pitágoras (tal vez un chamán milagrero que organizó un sólido grupo en la Magna Grecia) y sus primeros seguidores (sobre todo Filolao) nos han legado la creencia en la transmigración de las almas y una concepción matemática del mundo. Heráclito y Parménides son dos jalones fundamentales, dos versiones encontradas que sólo el genio sintetizador de Platón sería capaz de armonizar. Heráclito de Éfeso (540-480 a.C.) postuló un logos universal que lo rige todo. Parménides (primera mitad del siglo V a.C.) sentó en un poema de 150 versos las bases del pensamiento eleático acerca de la realidad del ser eterno y la irrealidad del cambiante mundo fenoménico.

  • Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia

    1

    Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia
    Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia

    Construida con elementos heterogéneos (relato histórico, relaciones epistolares fingidas, cuentos fabulosos, etc.), es una obra miscelánea, a medio camino entre la biografía y el género novelesco, que gozó de gran éxito en la Antigüedad tardía y hasta bien entrada la Edad Media. La extraordinaria empresa conquistadora de Alejandro Magno se convirtió pronto en fuente inagotable de todo tipo de narraciones. Fruto de esa rica tradición literaria surge esta Vida y hazañas de Alejandro de Macedonia, compuesta a comienzos del siglo III d.C., en la época del reinado de los últimos Ptolomeos por un autor desconocido, posiblemente de origen egipcio y al que ahora conocemos como Pseudo Calístenes. Construida a base de elementos heterogéneos (relato histórico, relaciones epistolares fingidas, cuentos fabulosos, etc.), es una obra miscelánea, a medio camino entre la biografía y el género novelesco, que gozó de gran éxito en la Antigüedad tardía y hasta bien entrada la Edad Media. Tal vez fuera ello debido a su espontánea combinación de elementos maravillosos y relato histórico, a través de la cual la base biográfica real adquiere tintes legendarios: Alejandro aparece como el último héroe griego, destinado a convertirse en monarca de un inmenso imperio, que asciende a los cielos en un carro tirado por grifos, se sumerge en el fondo del océano en una bola de cristal y perece envenenado en la misteriosa Babilonia, en plena gloria y juventud.

  • El satiricón

    10

    El satiricón
    El satiricón

    Por varias y bien diversas razones, El Satiricón se ha convertido en una de las obras de la literatura antigua latina de mayor actualidad en la época moderna. Por una parte, constituye junto El asno de oro de Apuleyo, el único testimonio de cierta importancia del cultivo del género novelístico entre los romanos. Por otra, es una fuente capital para los estudios del latín vulgar; del latín de cada día, raramente reflejado en los textos literarios, del que surgen las lenguas romances en un lento pero ininterrumpido proceso evolutivo. Además, el picante y desmesurado realismo - a veces verdadero surrealismo - que tiñe muchos pasajes de esta curiosa obra, ha llamado la atención de no pocos críticos y artistas de nuestro tiempo, entre los que habría que citar en primer término - y cómo no - a Federico Fellini. Pero El Satiricón no sólo intriga e interesa por lo que enseña, sino también por lo que oculta. Así, por de pronto, no sabemos ni cuál era el volumen total de la obra, de la que el muy importante del texto conservado no nos da más que algunas partes, ni cuál era el esquema argumental de su conjunto (si es que lo tenía, y no se limitaba a una técnica meramente aditiva del relato); ni estamos seguros, en fin, de quién fue su autor ni de cuándo se escribió. En efecto, aunque resulte bastante verosímil que El Satiricónsea obra del famoso Petronio que brilló en la corte de Nerón como arbiter elegantiarum, hasta el momento en que se despidió de esta vida echándole en cara al tirano todas sus vilezas, subsisten razonables dudas al respecto. Pero por encima de todo, El Satiricón es una de las obras de la literatura antigua con mayor aliciente para el lector moderno. Y ello no sólo por su hilarante visión de los ambientes que retrata, sino también porque -un poco al modo de los tal vez contemporáneos restos arqueológicos de Pompeya- nos permite asomarnos a la vida cotidiana de los pequeños protagonistas de la historia antigua.

  • Antología Palatina I: Epigramas helenísticos

    7

    Antología Palatina I: Epigramas helenísticos
    Antología Palatina I: Epigramas helenísticos

    Entre los autores españoles, la huella de la Antología Palatina se deja sentir, entre otros, en Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, Lope de Vega y Quevedo. Desde época helenística y durante toda la Antigüedad, el epigrama fue muy cultivado como género poético refinado y erudito. Pronto se hicieron antologías y recopilaciones de los poetas que lo utilizaron. Dos de las más importantes, la Guirnalda compilada por Meleagro en los primeros años del siglo I a.C. y la Guirnalda de Filipo de Tesalónica, compilada hacia el 40 d.C., junto con otros textos y a través de diversas colecciones, han llegado hasta nosotros gracias a la Antología Palatina, obra de un compilador anónimo del siglo X y así llamada por el manuscrito que la contiene, encontrado en Heidelberg, capital del Palatinado. La Guirnalda de Meleagro, junto con otros epigramas helenísticos, forma el primer volumen de la Antología Palatina en esta colección. En conjunto advertimos la enorme riqueza de esta modalidad: poemas de amor, de nostalgias, sepulcrales o eruditos, de maldición o de lamento; hay epitafios, dedicatorias, loas a poetas y a artistas, a la naturaleza... Poesía de una gran fuerza literaria, el epigrama ejerció una gran influencia en toda la literatura posterior.

  • Fábulas de Esopo. Vida de Esopo. Fábulas de Babrio.

    6

    Fábulas de Esopo. Vida de Esopo. Fábulas de Babrio.
    Fábulas de Esopo. Vida de Esopo. Fábulas de Babrio.

    Entre los géneros literarios, la fábula se tiene por menor, debido a su brevedad y sencillez retórica. Sin embargo, el conjunto de fábulas atribuidas a Esopo (620-560 a.C.), protagonizadas por animales parlantes y marcadas por su intención aleccionadora, ha gozado de una popularidad y una vigencia enormes y han penetrado en el repertorio del saber tradicional. Aunque diversos autores reescribieron el corpus esópico durante la Antigüedad clásica, la Edad Media, el Renacimiento y el siglo XVIII, fue Esopo (sea o no un personaje histórico) quien fijó la estructura más perdurable de este tipo de relatos, poblados por animales de rasgos humanos como el mono vanidoso, el asno torpe o el astuto zorro. Traducción y notas de P. Bádenas de la Peña y J. López Facal. Introducción de C. García Gual. Revisada por J. López Facal y P. Bádenas de la Peña.

  • Historias. Libros V-XV

    43

    Historias. Libros V-XV
    Historias. Libros V-XV

    El griego Polibio vio en la firme Roma la salvación de todos los males de la Hélade. El principal valor de sus Historias es haber concebido el Imperio Romano como un espacio moral y ético además de político y militar. Polibio (Megápolis, 209 o 208-después de 118 a.C.) es considerado por la crítica el último gran historiador griego, en la senda de Heródoto, Tucídides y Jenofonte, aunque a él le cupo ocuparse no del mundo heleno, sino del auge de Roma; más concretamente, su obra es un firme y documentado intento de hallar el consenso y el acuerdo entre la fuerza imparable del Imperio Romano y las cansadas, divididas y decadentes ciudades helenísticas del Mediterráneo oriental. Sus Historias son un trabajo monumental en cuarenta libros, de los que se conserva una fracción muy considerable aumentada con el abundante uso que hacen de él Tito Livio y Apiano. Parte de la importancia de las Historias se debe a que relatan lo sucedido en un periodo del que carecemos prácticamente de datos, salvo de los que él aporta, y además desde la casi contemporaneidad, lo que asegura un conocimiento directo de los hechos. Abarcan desde la Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.) entre Roma y Cartago hasta el año 146 a.C., con la destrucción de Corinto y Cartago y el establecimiento de la hegemonía latina sobre toda la orilla mediterránea. Polibio comprende la enorme importancia histórica de este predominio, aumentado con la victoria en el ámbito helenístico, pues se trata de la primera unificación política del Mediterráneo. Ello permite acometer la elaboración de una historia universal, el relato de un difícil camino hacia el logro de un espacio político común y, según el autor, una tarea pacificadora y civilizadora. Pero las Historias deben también su duradera fama a la renovación que efectuaron en la disciplina historiográfica. En un periodo acuciado por las guerras y la ansiedad, en que proliferaron géneros literarios escapistas y de entretenimiento, la historia se había tornado efectista y dramática, con el acento puesto en batallas y discursos, anécdotas y chascarrillos sobre personajes históricos. A ello opuso Polibio el estudio serio de las acciones políticas y militares de los pueblos y las ciudades a través de las decisiones de sus dirigentes, discerniendo los hechos estructurales y subrayando las causas. Este posicionamiento se refleja también en el estilo literario: Polibio rechaza el lenguaje florido, ampuloso, retórico y discursivo que predominaba en su tiempo, y opta por la sobriedad y la concisión clásicas que corresponden a su armazón racional. Este volumen contiene el célebre excurso del libro VI sobre los diversos sistemas constitucionales (especialmente el lacedemonio y el cartaginés) para exaltar las ventajas del sistema político romano, que con su combinación de elementos monárquicos, aristocráticos y democráticos garantiza la eficacia de sus instituciones y ha permitido que Roma llegara a dominar el mundo.

  • Historia. Libros III-IV

    21

    Historia. Libros III-IV
    Historia. Libros III-IV

    La genialidad de Heródoto consistió en aunar una larga tradición –relatos genealógicos, narraciones fundacionales, noticias de periplos, especulaciones geográficas y relatos etnográficos– para poner al ser humano en el centro de reflexión del nuevo género de la historiografía. El libro tercero de la Historia se ocupa de la triunfal campaña de Cambises en Egipto, con cuya dominación los persas pasan a ser dueños de toda el Asia conocida por los griegos, y, ya en plena África, contra Etiopía y el oasis de Sivah. Heródoto subraya la causa remota de las Guerras Médicas: el propósito persa de hacerse con un imperio universal y sus ansias de conquista que les llevarán al fatal enfrentamiento con los griegos. Se pone de manifiesto el carácter perverso de Cambises, que en Egipto arrasa con lo sagrado y lo profano. El resto del libro narra la conquista persa de la isla de Samos, la muerte accidental de Cambises, la entronización de su sucesor Darío y las primeras medidas organizadoras y represivas del nuevo monarca. En el libro cuarto prosigue el expansionismo persa: Darío ya expresa su deseo de atacar a Grecia, pero antes sojuzga a escitas y libios. En la descripción de ambas campañas Heródoto aplica una técnica ternaria, recurrente en todo el libro y ya en los libros segundo y tercero en el caso de Egipto, con arreglo a la cual se indican en primer lugar las causas de la campaña, se exponen después la etnografía y la geografía del país y se concluye con el desarrollo de las operaciones militares.

  • Dafnis y Cloe. Leucipa y Clitofonte. Babiloníacas.

    56

    Dafnis y Cloe. Leucipa y Clitofonte. Babiloníacas.
    Dafnis y Cloe. Leucipa y Clitofonte. Babiloníacas.

    Se reúnen aquí algunos de los exponentes de la novela helenística, origen del más moderno y popular de los géneros literarios occidentales. He aquí algunas de las la novelas griegas que nos han llegado, las cuales fundaron el género más moderno y popular de la literatura europea. El lector podrá completar el conocimiento de estos albores helenísticos del género con el volumen dedicado a Caritón de Afrodisias (Quéreas y Calírroe) y a Heliodoro (Etiópicas), en esta misma colección. Entre las cinco novelas griegas conservadas, Dafnis y Cloe, de Longo, es la única que no contiene ningún viaje por tierras exóticas, pues la pareja de amantes vive su idilio adolescente en la isla de Lesbos. Un marco bucólico para un amor juvenil: Dafnis y Cloe juegan a ser amantes sin llegar a la conclusión de su anhelo hasta después de una feliz boda, en un marco pastoril donde suena la flauta y las estaciones colorean el ameno paisaje. Longo, buen conocedor de Teócrito y la tradición poética anterior, relata la historia con un estilo singular, sencillo y afectado a la vez. Esta novela ha sido muy apreciada, sobre todo en los siglos XVIII y XIX. Goethe comparaba a Longo con Virgilio y decía leerlo cada año; varios pintores y músicos se han inspirado en esta historia para sus composiciones. Leucipa y Clitofonte, de Aquiles Tacio, de finales del siglo II, es una obra escrita cuando la novelística griega ha consolidado ya sus rasgos genéricos, puesto que usa sus convenciones con gran soltura, e incluso se permite algunos tratamientos irónicos. El argumento se torna más complejo y acentúa la tendencia folletinesca de la novela griega, los protagonistas se aburguesan, las digresiones (descripciones e historietas intercaladas) se multiplican. El volumen se cierra con los fragmentos conservados de otra novela, las Babilónicas de Jámblico, que va acompañada de un resumen argumental posterior.

  • Sobre el estilo. Sobre lo sublime

    15

    Sobre el estilo. Sobre lo sublime
    Sobre el estilo. Sobre lo sublime

    Dos breves tratados de crítica literaria de la tradición helenística postaristotélica, ambos de hacia el siglo I d.C.: el interesante estudio de Demetrio sobre los estilos y el muy influyente (sobre todo entre los románticos) tratado de Longino acerca de lo sublime. En este volumen se presentan dos breves tratados de crítica literaria de la tradición helenística postaristotélica, ambos de hacia el siglo I d.C. De Demetrio (autor del que sólo conocemos el nombre) nos llega Sobre el estilo, el único ejemplo conservado con detalle sobre la teoría de los estilos, que divide en cuatro apartados: llano, grandioso, elegante y enérgico (esto último es la novedad que aporta a los estudios de crítica). Cada estilo es explicado en cuanto a estilo, dicción y disposición de palabras, como lo son los correspondientes estilos defectuosos (el frío, el árido, el afectado y el repulsivo). Forma y contenido concuerdan según las normas del decoro: el estilo grandioso, con su dicción rica y frases elaboradas, es adecuado para la narración de las batallas y los mitos cósmicos, el estilo llano para las escenas de la vida cotidiana, el fuerte para la cólera y la invectiva literaria, el elegante (con su gracia e ingenio) para el amor, los epitalamios y los jardines. Se refiere además al estilo epistolar: la carta refleja el carácter del escritor y no debe ser un opúsculo pomposo ni excesivamente coloquial. También resultan interesantes los estudios de la metáfora y la oración. Para ilustrar sus ideas, Demetrio recurre a ejemplos de numerosos autores y géneros. El famoso tratado de Longino, o de un Pseudo Longino, es el mejor de su tiempo en crítica literaria y tiene como cualidad principal el entusiasmo y el fervor en la exposición de su tema. Junto al afán de precisión en la búsqueda de unos fundamentos objetivos para el análisis literario, está animado por un espíritu vivo y cálido. Longino percibe la grandeza sublime en Homero, Platón, Demóstenes, un poema de amor de Safo, el latín de Cicerón y (único en la crítica pagana) la creación del Génesis. Todos estos ejemplos comparten su capacidad de afectar emocionalmente: lo sublime no encanta o convence, sino que asombra, nos lleva con una fuerza irresistible a participar de la inspiración del autor. Este efecto emotivo se combina con un planteamiento global, pues lo sublime se alcanza mediante la nobleza de la mente. En una gran digresión sobre el genio, se afirma que la sublimidad de la mente es lo que más nos acerca a la mente divina. La grandeza implica el riesgo al fracaso, pero el genio defectuoso es superior a la mediocridad pulida. Se trata, en suma, de un alegato en favor de la audacia y la amplitud de miras y contra la cómoda seguridad. Longino ha tenido una influencia enorme, sobre todo entre los críticos románticos.

  • Tragedias I: · Medea· Los Heraclidas· Andrómaca · Hécuba · El cíclope · Alcestis

    4

    Tragedias I: · Medea· Los Heraclidas· Andrómaca · Hécuba · El cíclope · Alcestis
    Tragedias I: · Medea· Los Heraclidas· Andrómaca · Hécuba · El cíclope · Alcestis

    Muchos han visto en Eurípides no sólo al trágico más moderno, humano y realista, sino al más trágico de los poetas (Aristóteles). Eurípides (c. 480-406 a.C.) vivió en la época del mayor esplendor político y económico de Atenas, asistió a la construcción del Partenón y los más hermosos monumentos de la Acrópolis y compartió el orgullo de los ideales democráticos. Se nos han conservado dieciocho tragedias suyas, casi todas ellas pertenecientes a la plena madurez del autor, de las noventa y dos que se le atribuyen, y conocemos el título de unas ochenta. Su obra se distingue de la de los dos grandes dramaturgos que le precedieron, Esquilo y Sófocles, por el tratamiento humano y realista del mito, por la inusitada importancia de la mujer y por el análisis de las pasiones más violentas. Este volumen incluye algunas de las mejores tragedias de Eurípides. Medea, que se representó el 431 a.C., es seguramente su obra maestra. Jasón, esposo de Medea y padre de sus hijos, va a repudiarla y a casarse con la hija de Creonte, rey de Corinto. Medea, despechada y colérica, se vengará: simula haber sido convencida por Jasón y envía a sus hijos con ricos regalos para la novia al palacio de Creonte; pero esos regalos contienen un conjuro mortal que acaba con Creonte y su hija primero y luego, para agravar la desgracia de Jasón, con los hijos de éste, que son los suyos propios. Medea muestra hasta qué extremos aberrantes pueden llegar las pasiones desatadas. Hipólito (428 a.C.) acompaña a Medea en la cima de la creación de Eurípides. Muestra la terrible pasión de una mujer enamorada y la firmeza casi enfermiza de un muchacho perfecto. Fedra desea a su hijastro Hipólito, casto y adepto a la diosa Artemis, quien la rechaza. En una carta dirigida a Teseo, su esposo, Fedra acusa a Hipólito de haberla seducido, acusación que tendrá graves consecuencias. Los Heraclidas es una tragedia de índole político-patriótica, en la que se relata la generosidad con que los atenienses trataron a los hijos de Heracles, y el pago injusto que recibieron: se trata de una denuncia de la invasión espartana del Ática. Andrómaca recrea la leyenda en que ésta y su hijo están a punto de ser asesinados por Hermíone, esposa de Neoptólemo, celosa porque Andrómaca dio a éste un hijo como concubina, y ella no ha podido darle ninguno. Se ha interpretado de varios modos esta tragedia de pasiones violentas: crítica a la mentalidad espartana, denuncia de las consecuencias desastrosas de la guerra de Troya... En Hécuba, esta reina de Troya venga la muerte de sus dos hijos, Polidoro y Políxena, en una historia donde se reflejan las terribles secuelas de la guerra: las penalidades de las cautivas, la crueldad y el orgullo de los vencedores, el sacrificio humano... El cíclope es un drama satírico de tono humorístico en el que Dioniso es atrapado por unos piratas de los que tratan de liberarle los sátiros, al tiempo que Odiseo negocia el intercambio de comida por vino. Alcestis, otro drama satírico, narra con tono un tanto burlesco cómo Heracles hace un alto en sus trabajos para salvar a Alcestis de la muerte y devolvérsela a su marido Admeto. 

  • Tratados hipocráticos I

    63

    Tratados hipocráticos I
    Tratados hipocráticos I

    Este hito histórico de la filología clásica, la traducción íntegra de los Tratados hipocráticos, es una ocasión única no sólo para los interesados en el nacimiento y la evolución de la ciencia médica, sino para cualquier amante de la cultura griega. El Corpus Hippocraticum es un conjunto de más de cincuenta tratados médicos de enorme importancia, pues constituyen los textos fundacionales de la ciencia médica europea y forman la primera biblioteca científica de Occidente. Casi todos se remontan a finales del siglo V y comienzos del IV a.C., la época en que vivieron Hipócrates y sus discípulos directos. No sabemos cuántos de estos escritos son del "Padre de la Medicina", pero todos muestran una orientación coherente e ilustrada, racional y profesional, que bien puede deberse al maestro de Cos. Más importante que la debatida cuestión de la autoría es comprender el alcance de esta medicina, su empeño humanitario y su afán metódico. Este corpus resulta esencial no sólo para la historia de la ciencia médica, sino para el conocimiento cabal de la cultura griega. Éste es el primer intento de verter al castellano todos estos tratados, y se ha hecho con el mayor rigor filológico: se ha partido de las ediciones más recientes y contrastadas de los textos griegos, se han anotado las versiones a fin de aclarar cualquier dificultad científica o lingüística y se han añadido introducciones a cada uno de los tratados, con lo cual se incorpora una explicación pormenorizada a la Introducción General, que sitúa el conjunto de los escritos en su contexto histórico. El primer volumen de los Tratados hipocráticos incluye los escritos "Juramento", "Ley", "Sobre la ciencia médica", "Sobre la medicina antigua", "Sobre el médico", "Sobre la decencia", "Aforismos", "Preceptos", "El pronóstico", "Sobre la dieta en las enfermedades agudas" y "Sobre la enfermedad sagrada".

  • Tratados de lógica (Órganon) I

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    Tratados de lógica (Órganon) I
    Tratados de lógica (Órganon) I

    La Lógica aristotélica ha modelado en buena medida la reflexión filosófica occidental en lo concerniente a lenguaje y pensamiento, conocimiento y error. En el corpus de la obra aristotélica, la lógica constituye una categoría por sí misma, una propedéutica a los otros cuatro grandes grupos (metafísica, ciencias naturales, ética y política y retórica y poética): en efecto, no una categoría más, sino la condición previa y necesaria para poder pensar estas categorías. Es imposible exagerar su influencia en la historia del pensamiento, puesto que durante la Edad Media fue la parte más conocida de toda su obra, y modeló en buena medida la reflexión europea en lo concerniente a lenguaje y pensamiento, conocimiento y error, significación y formalización del razonamiento. De las seis obras que componen el Órganon –título genérico de la lógica del Estagirita–, este primer volumen incluye tres: Categorías , que como indica el título, describe los principios conceptuales básicos, llamados predicamentos o categorías (entidad, cantidad, cualidad, relación, lugar, tiempo, situación, estado, acción, pasión), a partir de los cuales se construyen los juicios o proposiciones, así como cuestiones de enorme relevancia como la homonimia, la sinonimia y la paronimia; Tópicos, que analiza los esquemas formales y las funciones lógicas, basados en las predicaciones accidentales, genéricas, propias y definitorias, análisis completado con un apéndice práctico con directivas para el ejercicio dialéctico; y Sobre las refutaciones sofísticas, que se engarza con Tópicos, cuyos ocho libros sintetiza y del que puede formar un anexo teórico-práctico sobre los distintos tipos de sofismas (o silogismos que conducen al error) y su posible resolución.

  • Historia. Libros V-VI

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    Historia. Libros V-VI
    Historia. Libros V-VI

    La Historia de Heródoto constituye el mejor ejemplo en la prosa griega de composición literaria abierta, esto es, no avanza linealmente, sino que intercala todo tipo de digresiones en el argumento central, entretejidas con el pulso firme de quien domina ya el arte de narrar los hechos efectivos de los hombres. La Historia de Heródoto constituye el mejor ejemplo en la prosa griega de composición literaria abierta, esto es, no avanza linealmente, sino que intercala todo tipo de digresiones en el argumento central (en este punto se asemeja a la Ilíada). Tal abundancia de material heterogéneo no se precipita en un caos misceláneo, sino que está entretejida con el pulso firme de quien domina ya el arte de narrar los hechos efectivos de los hombres, que según las noticias que poseemos tenía un siglo de antigüedad. Por añadidura, lo hace desde una perspectiva racionalista e inquisitiva que constituye una innovación fundamental en el desarrollo del espíritu humano. Aparte de su enorme importancia intrínseca, la Historia es la primera obra en prosa que se nos ha conservado. A partir del libro V de la Historia el avance persa se cierne sobre la Hélade, y la historia de Grecia pasa a primer plano. En el quinto se narran las operaciones persas contra Tracia y Macedonia y la sublevación de Jonia, y se retoman las historias de Esparta y de Atenas desde el momento en que se abandonaron en el libro primero. El sexto, que prosigue sin solución de continuidad el contenido del quinto, refiere –tras el ataque jonio a Sardes y la extensión de la revuelta al Helesponto, Caria y Chipre, con la posterior represión de los persas– la Primera Guerra Médica, con dramáticos episodios como la batalla de Maratón –desembarco y derrota persas– y la contraofensiva griega en las Cícladas.

  • Quéreas y Calírroe. Efesíacas. Fragmentos novelescos.

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    Quéreas y Calírroe. Efesíacas. Fragmentos novelescos.
    Quéreas y Calírroe. Efesíacas. Fragmentos novelescos.

    Las dos obras de este volumen constituyen dos hitos históricos, puesto que son las primeras novelas completas conservadas, y modelan y prefiguran el que, con el tiempo, será el más popular de todos los géneros literarios. Calírroe o Quéreas y Calírroe es el primero de una serie de relatos románticos de amor y aventuras que concluye con las Etiópicas de Heliodoro (también publicadas en Biblioteca Clásica Gredos). En efecto, la de Caritón es la primera novela completa que conservamos: debió de escribirse hacia el siglo I d.C., y representa muy bien el prototipo de este género, surgido en el crepúsculo de la literatura helenística: género de intención popular, dirigido a un público amplio, que no obtuvo la sanción ni el respeto de preceptistas y retóricos; de hecho, ni siquiera tuvo nombre propio en la Antigüedad. Calírroe contiene ya muchos elementos que caracterizarán a la novela romántica: entramado folletinesco (pareja de amantes acuciados), viajes por escenarios célebres (Siracusa, Mileto, Jonia, Persia, Babilonia), suspense y final feliz, en una trama liberada del trasfondo mítico. Es una narración de buen estilo y notable calidad poética. Las Efesíacas de Jenofonte de Éfeso, el segundo novelista griego, siguen la línea iniciada por su ilustre antecesora y consolida el surgimiento de este género en la Antigüedad tardía. La narración romántica de amor y aventuras está exenta de pretensiones retóricas y cuenta con una trama sencilla y un estilo directo. Los escenarios también son exóticos (Éfeso, costa jonia, Egipto, Sicilia, Rodas) y se impone el final feliz. Su elemento más novedoso es el trasfondo religioso, con la intervención de la diosa Isis y Apolo-Helios.

  • Lírica griega arcaica (poemas corales y monódicos, 700-300 a.C.)

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    Lírica griega arcaica (poemas corales y monódicos, 700-300 a.C.)
    Lírica griega arcaica (poemas corales y monódicos, 700-300 a.C.)

    Todos los fragmentos pervividos de los primeros poetas líricos de Occidente, traducidos por un gran conocedor de la materia, comprometido en la tarea de reconstruir un magnífico edificio a partir de escasos escombros. Salvo algunos libros de Píndaro y de Teognis, todos los demás poetas líricos arcaicos nos han llegado de un modo terriblemente fragmentario. Apenas unos pocos poemas enteros y una gran cantidad dispersa de breves fragmentos es lo que nos queda de la poesía mélica en diversos metros y ritmos. Sólo unos cuantos versos truncos y sueltos de lo que fue una magnífica tradición lírica, unas cuantas chispas y pavesas de lo que fue una espléndida hoguera. Pero aun así, esos pocos fragmentos resultan un testimonio esencial por su brillantez y sensibilidad literaria. Excepto Píndaro, Baquílides y los yambógrafos y elegíacos, todos los fragmentos de la antigua poesía griega anterior a la época helenística están reunidos aquí, traducidos e introducidos con máxima fidelidad. Tanto los fragmentos y poemas de tradición antigua como los aparecidos en papiros hace pocos años y restituidos a esta tradición lírica, que intentamos perfilar a partir de ellos. De un lado está la vieja tradición popular, de otro la espléndida lírica coral (aquí representada por Estesícoro, Alcmán, Íbico y Simónides), y de otro la lírica personal o monódica (los lesbios: Safo y Alceo; Anacreonte), y unos cuantos poetas menores, apenas unas siluetas y unos versos. Con todo, qué enorme el aroma poético de Safo o de Alceo, de Estesícoro o de Simónides de Quíos; cuántos ecos han suscitado algunas estrofas sáficas y anacreónticas; qué enigmáticas las tempranas canciones corales de Alcmán, y qué innovadoras versiones míticas las del arcaico Estesícoro. La versión de F. R. Adrados demuestra un excelente conocimiento de toda esta poesía, de sus condicionantes históricos, de los últimos hallazgos y estudios, al servicio de una traducción precisa y exhaustiva de todo el repertorio de los primeros poetas líricos de Occidente.

  • Historias. Libros I-IV

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    Historias. Libros I-IV
    Historias. Libros I-IV

    El griego Polibio vio en la firme Roma la salvación de todos los males de la Hélade. El principal valor de sus Historias es haber concebido el Imperio Romano como un espacio moral y ético además de político y militar. Polibio (Megápolis, 209 o 208-después de 118 a.C.) es considerado por la crítica el último gran historiador griego, en la senda de Heródoto, Tucídides y Jenofonte, aunque a él le cupo ocuparse no del mundo heleno, sino del auge de Roma; más concretamente, su obra es un firme y documentado intento de hallar el consenso y el acuerdo entre la fuerza imparable del Imperio Romano y las cansadas, divididas y decadentes ciudades helenísticas del Mediterráneo oriental. Sus Historias son un trabajo monumental en cuarenta libros, de los que se conserva una fracción muy considerable aumentada con el abundante uso que hacen de él Tito Livio y Apiano. Parte de la importancia de las Historias se debe a que relatan lo sucedido en un periodo del que carecemos prácticamente de datos, salvo de los que él aporta, y además desde la casi contemporaneidad, lo que asegura un conocimiento directo de los hechos. Abarcan desde la Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.) entre Roma y Cartago hasta el año 146 a.C., con la destrucción de Corinto y Cartago y el establecimiento de la hegemonía latina sobre toda la orilla mediterránea. Polibio comprende la enorme importancia histórica de este predominio, aumentado con la victoria en el ámbito helenístico, pues se trata de la primera unificación política del Mediterráneo. Ello permite acometer la elaboración de una historia universal, el relato de un difícil camino hacia el logro de un espacio político común y, según el autor, una tarea pacificadora y civilizadora. Pero las Historias deben también su duradera fama a la renovación que efectuaron en la disciplina historiográfica. En un periodo acuciado por las guerras y la ansiedad, en que proliferaron géneros literarios escapistas y de entretenimiento, la historia se había tornado efectista y dramática, con el acento puesto en batallas y discursos, anécdotas y chascarrillos sobre personajes históricos. A ello opuso Polibio el estudio serio de las acciones políticas y militares de los pueblos y las ciudades a través de las decisiones de sus dirigentes, discerniendo los hechos estructurales y subrayando las causas. Este posicionamiento se refleja también en el estilo literario: Polibio rechaza el lenguaje florido, ampuloso, retórico y discursivo que predominaba en su tiempo, y opta por la sobriedad y la concisión clásicas que corresponden a su armazón racional. En los primeros cuatro libros, que componen este volumen, hay una parte introductoria sobre la conquista romana de Sicilia y Cerdeña, el afianzamiento del dominio en Italia y el origen del gobierno cartaginés en la península Ibérica, origen del conflicto posterior, y se relata el inicio de la Segunda Guerra Púnica o Anibálica.

  • Obras I

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    Obras I
    Obras I

    En Luciano de Samósta brillan el estilo ligero, el ingenio fértil y la enorme versatilidad. Es el autor griego del siglo II más influyente en la literatura europea. Luciano (Samósata, h. 120-h.180 d.C.): fue muy leído en el Renacimiento, es el creador del diálogo satírico y ha inspirado a autores de la talla de Erasmo y Quevedo, Swift y Voltaire. Poco sabemos a ciencia cierta de su vida, pues la mayoría de los datos biográficos son de fuentes ficcionales y es difícil determinar su veracidad. Estas noticias nos dicen que fue escultor y abogado en Antioquía, para después viajar por toda la cuenca mediterránea como sofista, dando conferencias sobre temas diversos, en tiempo de Marco Aurelio. Siempre según fuentes dudosas, residió unos años en Roma, y más de veinte en Atenas, donde habría escrito la mayor parte de sus obras, que habría leído en varias ciudades griegas. Ya era viejo cuando fue designado para un cargo en la cancillería del prefecto en la administración romana de Egipto. Su habilidad literaria, su humor, el estilo claro y su afán crítico y satírico, su ingenio y fantasía, lo destacan entre sus contemporáneos, en la brillante época denominada Segunda Sofística. Luciano lleva a la perfección la agudeza aticista y el talento satírico en la recreación del legado clásico, que revitaliza a fuerza de mordacidad e ironía. Tampoco los contemporáneos estuvieron a salvo de su vitriolo: lo prueban filósofos, retóricos, profetas y doctores del siglo II. Luciano no se tomó demasiado en serio el pensamiento y menos la filosofía; se dedicó a componer discursos y tratados de gran ingenio, a veces desternillantes, que pretendían entretener y divertir más que analizar y profundizar. Luciano bebe de varias fuentes: la retórica sofística (con su habilidad para la anécdota y el argumento), el diálogo platónico (en la forma), la comedia antigua (por la fantasía), la sátira menipea y la diatriba cínica. No fue ni filósofo ni un sofista típico; se dedicó a escribir y pronunciar sus conferencias con gran independencia, en su vena de escepticismo radical y con un espíritu antidogmático que desenmascara lo que considera sistemas de pensamiento fraudulentos de charlatanes y embaucadores, además de ser azote de vicios y corruptelas. Se hizo famoso en su tiempo y tuvo amistades influyentes; las obras que pronunció debieron de circular pronto en forma de libro. Los escritos de Luciano son numerosos y muy varios. Incluyen ejercicios de retórica (Elogio de la mosca), el escrito autobiográfico El sueño o el gallo, el Tratado sobre cómo escribir la historia, numerosos escritos más o menos filosóficos (La pantomima, El pecador), diálogos satíricos y morales (Diálogos de los dioses, Diálogos de los muertos, Diálogos de las cortesanas, Caronte el cínico, Prometeo, La asamblea de los dioses), diálogos literarios (El parásito), libelos (El maestro de retórica), novelas satíricas (Historia verdadera, El asno) y parodias de tragedia (El pie ligero, La tragedia de la gota). Aquí aparecen recogidos en cuatro volúmenes, según la ordenación tradicional.

  • Tragedias I

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    Tragedias I
    Tragedias I

    Las tragedias senequistas abordan la experiencia humana universal del mal, ejemplarizada en ciertos mitos conocidos y manifestada en horrores y exageraciones grotescas. Nacido en Córdoba c. 4 a.C. y educado en Roma en retórica y filosofía, Lucio Anneo Séneca el Joven o el Filósofo fue abogado, cuestor y senador, orador y escritor, preceptor del joven Nerón y consejero político de éste cuando llegó a ser emperador, hasta que el espíritu alocado del discípulo le llevó a retirarse y a participar en una conspiración, a raíz de cuyo fracaso fue obligado a suicidarse (65 d.C.). En su vida privada no aplicó los principios morales estoicos que predicaba, pero su tarea como consejero del emperador, junto con Burro, fue muy útil para el imperio durante varios años. Además de la diversa obra en prosa (que ocupa varios volúmenes de la Biblioteca Clásica Gredos), su producción consiste en nueve tragedias adaptadas del griego, y que son las únicas muestras de este género que nos ha legado Roma. Todas las de este volumen (primero de dos dedicados a la tragedia senequista) se inspiran en Eurípides. En Hércules furioso la diosa Hera hace enloquecer a Heracles, quien asesina a sus propios hijos, confundiéndolos con otros, y a su esposa; recuperada la cordura, Heracles trata de suicidarse por desesperación, pero Teseo le convence de que acuda a Atenas para purificarse y le insta a superar el horror. Las troyanas escenifica el último día de la destrucción de Troya y el sufrimiento de las mujeres troyanas, que son el botín de los vencedores; es una de las mejores tragedias de Séneca, e incluye una emotiva confrontación entre Andrómaca y Ulises. Las fenicias nos ha llegado muy fragmentada, y hasta es posible que la versión que conocemos proceda de dos obras distintas. En Medea la protagonista despechada se sume en la desesperación más violenta a raíz del abandono de su esposo Jasón, y urde la más cruel venganza; Séneca intensifica los aspectos más pasionales de la historia para poner aún más de relieve la dimensión trágica: la infidelidad y los celos desencadenan las pulsiones más irracionales que anidan en el corazón humano, y una cadena de destrucción ajena y propia que precipita al nihilismo más absoluto. Puesto que carecemos de cualquier noticia acerca de la representación de estas tragedias, es posible que fueran compuestas no para la escena, sino para la recitación ante un auditorio o bien para la lectura en solitario.

  • Contra los galileos. Cartas y fragmentos. Testimonios. Leyes

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    Contra los galileos. Cartas y fragmentos. Testimonios. Leyes
    Contra los galileos. Cartas y fragmentos. Testimonios. Leyes

    La singular figura de Juliano el Apóstata ha sido evocada por autores contemporáneos como Ibsen y Gore Vidal. El emperador romano Flavio Claudio Juliano (360-363 d.C.) fue apodado "el Apóstata" por haber abjurado de la fe cristiana. Educado en ella, se apasionó sin embargo por el clasicismo y los dioses paganos: completó su formación en Éfeso y Atenas, donde ahondó en el neoplatonismo. Una de las periódicas oleadas de matanzas entre aspirantes a César le reportó el mando de la Galia y Britania, y la muerte de Constancio le convirtió en emperador único. En esta capacidad proclamó su paganismo y la tolerancia religiosa general, no sin alguna persecución a los cristianos. Juliano expresó su antipatía por los cristianos en Contra los galileos, del que el piadoso emperador Teodosio II ordenó destruir todas las copias y que habría desaparecido por completo de no ser por los muchos fragmentos que Cirilio de Alejandría citó en su réplica. El estado fragmentario en que nos ha llegado la obra no permite emitir un juicio de valor global sobre ella, pero sí conocer algunos de sus argumentos: critica la cosmogonía y la concepción exclusivista y antropomórfica del judaísmo, y al cristianismo por haber tergiversado al primero. Este volumen se completa con una colección de cartas del emperador, tanto oficiales –órdenes militares, instrucciones a gobernadores y a ciudades– como privadas, y el conjunto de las leyes que promulgó una vez convertido en emperador único: decretos sobre la reapertura de los templos y la devolución de sus bienes, así como sobre impuestos y municipios, administración y ejército.

  • Himnos homéricos. La "Batracomiomaquia"

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    Himnos homéricos. La "Batracomiomaquia"
    Himnos homéricos. La "Batracomiomaquia"

    Una colección de textos relacionados con el género épico, que sin embargo no pertenecen de lleno a él, pues incorporan dimensiones religiosas o burlescas que le son ajenas. Los llamados "Himnos Homéricos" son una colección de treinta y cuatro poemas agrupados por ser himnos a las divinidades clásicas, de los que algunos se atribuyeron sin demasiado fundamento a Homero en época antigua. Por su forma hexamétrica y su lenguaje pertenecen a la épica, y aun alguno aparece atribuido a un Homérida de la isla de Quíos, algunos son poemas largos, de más de quinientos versos, y de época arcaica (siglos VII y VI a.C.), otros son muy posteriores. Esta edición ofrece una excelente perspectiva de los poemas homéricos, con una esclarecedora introducción general y un prólogo a cada himno. Dentro del conjunto hay que destacar los Himnos a Deméter, a Apolo, a Hermes, a Afrodita, que relatan los mitos referentes a la divinidad en cuestión y evocan algunos de sus rituales. Son poemas religiosos que, además de la intensa emoción que siguen susciando, aportan un sinfín de informaciones cultuales y sociales de gran relevancia tanto para el historiador de las religiones como para el amante de la literatura antigua. Completa el volumen la Batracomiomaquia (Batalla de las ranas y ratones), épica cómica o parodia sobre la Ilíada, que lo romanos atribuían a Homero. Probablemente es posterior al periodo arcaico, y lo más seguro de la época helenística. Su mayor interés consiste en representar a un género del que no nos han llegado más muestras, el de la "épica de animales", perteneciente al parecer a una tradición burlesca.

  • Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural.

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    Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural.
    Acerca de la generación y la corrupción. Tratados breves de historia natural.

    Este volumen incluye un estudio sobre el proceso de cambio y transformación en el mundo sublunar y varios escritos breves de temática psicológica, emparentados tanto con Acerca del alma como con los tratados de ciencias naturales de Aristóteles. Acerca de la generación y la corrupción es una obra breve pero densa, que trata una parte importante de la filosofía natural de Aristóteles: la estructura del mundo sublunar y el proceso de cambio que en él se produce, cuyo fundamento racional se quiere detectar y comprender a fin de probar la integridad del ser frente a la apariencia disolutoria de la diversidad y las mutaciones. Este tratado sigue el mismo método que la mayoría de escritos aristotélicos: tras enunciar el propósito y el contenido, se examinan y someten a crítica las doctrinas anteriores sobre la cuestión, y se procede al estudio de ésta según las concepciones y observaciones propias. En los Tratados breves de historia natural, indagaciones acerca de diversos fenómenos fisiológicos y psíquicos, se incluyen estudios sobre la sensación y lo sensible, la memoria y la reminiscencia, el sueño y la vigilia, los ensueños, la adivinación por el ensueño, la longevidad y la brevedad de la vida, la juventud y la vejez, la vida y la muerte y la respiración. En la interpretación moderna (no necesariamente en su génesis) estos pequeños estudios forman un conjunto, no sólo por las referencias entre unos y otros, sino porque en el primero se plantean algunas operaciones comunes al alma y al cuerpo que constituyen el objeto de los tratados siguientes. En su forma actual proporcionan una especie de "curso" complementario del tratado Acerca del alma (aparecido en esta misma colección). Parten del principio de que los fenómenos psíquicos pueden explicarse como procesos puramente físicos, y responden al proyecto aristotélico de situar los problemas relativos al alma humana en el marco general de los seres vivos. Por eso, además de con Acerca del alma, estos tratados están muy relacionados con los varios de ciencias naturales que escribió el Estagirita.

  • Historia de los animales. Libros I-VIII

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    Historia de los animales. Libros I-VIII
    Historia de los animales. Libros I-VIII