bellezas inacabadas: Gaudí, Brueghel, Rothko, Buonarroti
Por Ricardo Piñero
()
Información de este libro electrónico
De la mano de Gaudí, Brueghel el Viejo, Rothko y Miguel Ángel el autor nos presenta algunas de esas bellezas inacabadas, tan perfectas y tan inacabadas como podría llegar a ser nuestra propia vida.
Relacionado con bellezas inacabadas
Títulos en esta serie (80)
bellezas inacabadas: Gaudí, Brueghel, Rothko, Buonarroti Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPadre y madre en la sociedad woke Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones50 santos para llevar en el bolsillo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El Islam y España Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesUna pizca de alegría: ...siempre que sea honda Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Hay que desconstruir la metafísica? Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHuellas de experiencia cristiana Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos: Ayer y hoy Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl respeto político a la creencia: Laicidad y laicismo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl sacrificio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPara custodiar el fuego: Hoja de ruta para después del apocalipsis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistoria de la confianza en la Iglesia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa gran dictadura Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSoy yo, no tengáis miedo: Sobre los refugiados y los inmigrantes Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cincuenta maneras de mejorar a tu familia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNacidos para la familia: Una defensa de la primera sociedad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesJuegos de palabras y con las palabras Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Pensar España con Julián Marías Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHéroes anónimos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl bien es universal: Una defensa de la moral objetiva Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVaya usted con Dios... Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAl César lo que es del César: Benedicto XVI y la libertad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Verdades incómodas para personas autónomas Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPor qué pensar si no es obligatorio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl Islam Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistoria breve del mundo reciente Calificación: 3 de 5 estrellas3/5Cita con la muerte Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHeridas en el corazón: El poder curativo del perdón Calificación: 2 de 5 estrellas2/5Y comieron perdices... Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa dieta interior Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Libros electrónicos relacionados
Para custodiar el fuego: Hoja de ruta para después del apocalipsis Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSolo el amor crea: Las obras de misericordia espirituales Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTodos somos frágiles (también los psiquiatras): Una conversación sobre salud mental Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl arte de no llegar a todo: Una conversación sobre la fragilidad, los sueños grandes y el caos Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPoética del monasterio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesOnce claves para jóvenes con personalidad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPensar al día: Cuatro radiografías y un diagnóstico Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesFuera de servicio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesAl pie de la cruz: Lecciones desde Ucrania Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuando el amor falta Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEl remo de 34 Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesPor sus llagas somos curados Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCuestión de identidad: Una propuesta cristiana para educar en la familia y en la escuela Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa túnica inconsutil: El corazón de Jesús en la Pasión de Cristo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesVolveré antes de que anochezca Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesRécord de permanencia Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesMisterio de los misterios: La esperanza según Péguy Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesBuscaré, Señor, tu rostro: Apuntes sobre la oración de contemplación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa fe ante el reto de la cultura contemporánea: Sobre la dificultad de creer hoy Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa conveniencia humana de la fe: Ejercicios Espirituales de Comunión y Liberación (1985-1987) Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesLa Via Pulchritudinis: El camino cristiano de la belleza y las artes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCaballo en el monte Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEducar para amar: El matrimonio y la familia en la Sagrada Escritura Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones¿Se puede (verdaderamente) vivir así? La fe Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesNacidos para la familia: Una defensa de la primera sociedad Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesEsperar: Violencia, historia, felicidad Calificación: 5 de 5 estrellas5/5¿Se puede (verdaderamente) vivir así? La esperanza Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHombre y niño Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHe apostado por la libertad: Autobiografía Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesCrear huellas en la historia del mundo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
Arte para usted
Historia sencilla de la música Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Cabeza y retrato: Método para aprender, dominar y disfrutar los secretos del dibujo y la pintura Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Aula de Dibujo. Dibujo de apuntes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones2 libros en 1: Crochet y punto a 2 agujas para principiantes Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El arte en la historia Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Aprende a promocionar tu trabajo: 10 recursos para artistas, diseñadores y creativos Calificación: 4 de 5 estrellas4/5El arte del color Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Gran curso de dibujo Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Manga + Anime: El camino del otaku Calificación: 4 de 5 estrellas4/5La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Irremplazables: Cómo sobrevivir a la inteligencia artificial Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Crochet para principiantes Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDibujar paisajes Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Aula de Dibujo. Fundamentos del dibujo artístico Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Batman, el héroe: La trilogía de Christopher Nolan Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Aula de Dibujo. Dibujo de figura humana Calificación: 1 de 5 estrellas1/5Filosofía de la imagen: lenguaje, imagen y representación Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesDesnudos 120 ilustraciones Calificación: 5 de 5 estrellas5/5El Renacimiento Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesHistoria sencilla del arte Calificación: 5 de 5 estrellas5/5La retirada Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones1000 Pinturas de los Grandes Maestros Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Dibujar Animales Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Modos de ver Calificación: 4 de 5 estrellas4/5Vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Arte español para extranjeros Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Técnicas básicas de dibujo. Iniciación al dibujo Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesSometer a los dioses, dudar de las imágenes: Enfoques relacionales en el estudio del arte ritual amerindio Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificacionesTodo sobre la caligrafía Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Categorías relacionadas
Comentarios para bellezas inacabadas
0 clasificaciones0 comentarios
Vista previa del libro
bellezas inacabadas - Ricardo Piñero
de lo inacabado
Perfecto y humano son palabras que no suelen aparecer en la misma frase. Lo perfecto es algo que se nos escapa, como el agua entre los dedos. Eso de llegar al máximo grado de una determinada cualidad, eso de alcanzar el máximo nivel, es más un deseo que una realidad. Ciertamente, desde muchos puntos de vista, los seres humanos somos algo sorprendente, extraordinario, fascinante: solo pensar el número de células que componen nuestro cuerpo, el funcionamiento de nuestros órganos, los logros técnicos que hemos conseguido a lo largo de nuestra brevísima historia, la curiosidad que nos ha llevado a investigar agujeros negros y galaxias, la capacidad de entender la estructura química de nuestro mundo y codificarla en los elementos de la tabla periódica, la diversidad de modos de comunicación que empleamos para entrar en contacto unos con otros… Al contemplar ese escenario nos damos cuenta de que tenemos todo por delante, tenemos la sensación de que eso que hemos logrado o que sabemos no es más que algo ínfimo, y que está todo por hacer, como si estuviésemos recorriendo una senda que no tiene fin.
En nuestros tiempos, parece que todo acontece a un ritmo tal que, en ocasiones, uno no sabe cuándo algo comienza y cuándo termina. Vivimos a unas velocidades impropias de seres humanos, lo que dificulta, si no hace imposible, algunas cosas esenciales que caracterizan nuestra forma de ser en el mundo. Los riders recorren a toda prisa la ciudad transportando nuestra comida rápida, cada vez son más los que no se sientan a la mesa, el alimento ya no es comida, porque dejamos de participar de lo esencial: reunirnos en compañía de seres queridos, celebrando que estamos juntos y, de paso, nutrirnos saludablemente. Preferimos trasladarnos de un lugar a otro en el menor tiempo posible, elegimos lo supersónico o tomamos trenes bala o autopistas, olvidando el placer de estar en viaje, dejando de disfrutar de la mirada, prescindiendo de aprender eso que siempre ofrece el camino. Incluso hemos llegado a acelerar la voz de los audios que recibimos, porque ya ni siquiera queremos perder tiempo en escuchar a un amigo, y lo único que nos interesa es el contenido del mensaje: nadie está a salvo de haberse convertido en una especie de ventrílocuo perverso, forzando la reproducción de voz de sus contactos de WhatsApp.
Esta sensación de vértigo se acentúa cuando comprobamos el número de horas que pasamos ante los dispositivos móviles, en los que nuestra atención está tan absorta que, en lugar de ponernos en contacto con otras personas, otros lugares u otras realidades, sus pantallas nos atrapan y nos aíslan cada vez más de quienes nos rodean. Mis estudiantes me confiesan que son muchos los videos que ven en YouTube a x1,5, x2 o x2,5… ¿Dónde ha quedado el degustar el ritmo de la narración? ¿Ya a nadie le importan los matices que destilan las notas de una banda sonora? ¿Las pausas, los silencios, los cambios de luz son pinceladas desechables que no aportan nada a lo cinematográfico o a cualquier otro contenido audiovisual? Y todo eso no es lo peor… Lo más doloroso es que ni siquiera tenemos una buena razón para someternos a una aceleración que va en contra de la viabilidad de la propia especie. Aún más, ni siquiera hemos tomado esa decisión de centrifugar nuestras vidas, sino que toda esa vorágine nos viene impuesta por inercias sociales, políticas y económicas de las que no somos partícipes.
Necesitamos parar. Es imprescindible que nos tomemos en serio este don que nos ha sido dado y que es vivir. ¿Cuánto hace que no te paras a considerar detenidamente algo importante? Seguramente ni tú ni yo nos vemos obligados diariamente a tomar decisiones que afecten a millones de personas, pero lo que tú y yo hacemos muchas veces al día es decidir muchas pequeñas cosas que van marcando el tono y el tempo de lo que hacemos y dejamos de hacer cada día. Además, esas microdecisiones pueden afectar, y de hecho lo hacen, a las cosas que tenemos entre manos, y a las situaciones que compartimos con quienes forman nuestra familia, nuestro círculo de amistades o nuestros compañeros de trabajo.
En cierto sentido, todo está inacabado, especialmente nuestra propia vida, nuestra propia condición, y eso se nota en que —más allá del orgullo y la vanidad que podamos experimentar como especie por lo conseguido— somos seres indigentes, necesitados de los demás, requerimos todo lo que nuestro mundo nos ofrece para respirar, alimentarnos, crecer, mejorar, relacionarnos entre nosotros y con otras especies, trabajar para hacer de la vida algo aún más valioso, producir herramientas y objetos que faciliten y ayuden a que nuestra existencia sea más plena, crear a través del arte obras que nos permitan desplegar nuestras habilidades comunicativas hasta mucho más allá de lo imaginable.
No son pocos los que conciben la historia del arte como la historia de la belleza. En el arte comparecen otras muchas dimensiones además de belleza: técnica, imaginación, capacidad de comunicación, materiales, formas, deseos, sueños, modos de representación… Solemos emplear la expresión obra maestra
para calificar aquella que manifiesta la máxima habilidad, la mayor exquisitez técnica, la potencia expresiva total. Solemos considerar que una obra maestra es aquella que, por simplificar, podríamos calificar como perfecta
. Pero con un poco de paciencia, con un poco de tiempo, poniendo en pausa la historia del arte, no es difícil encontrarse con obras maestras inacabadas. Esas obras ofrecen una perspectiva nueva sobre el objeto representado, nos dan una imagen diferente del artista que las ha concebido y ejecutado. Esas obras maestras inacabadas son, también, testigos excepcionales de una belleza que se nos propone, que se nos hace presente de un modo insólito.
Lo inacabado no tiene por qué ser una imperfección sensu stricto, algo radicalmente negativo, sino más bien una nota característica de todo aquello que rodea el universo de lo humano. Lo incompleto, lo inconcluso puede acoger también lo más valioso que tenemos: a la medida humana, la verdad, el bien o la belleza quizá jamás puedan ser vividas en plenitud; sin embargo, no hemos de renunciar a procurar alcanzar el máximo posible. Nuestra indigencia puede convertirse no en un defecto estructural, sino en el acicate que nos haga ser conscientes, al mismo tiempo, de nuestra grandeza y de nuestra poquedad: finitud y humildad son dos buenas herramientas para ponernos en camino a la búsqueda de la verdad; limitación y conciencia son dos palancas excelentes para comprometer nuestra acción en el cumplimiento del bien; pequeñez y fragilidad son dos buenas pistas para empezar a rastrear la belleza en las condiciones más ordinarias de nuestro día a día… Quizá lo inacabado sea un modo de poner a trabajar nuestros talentos, para construir entre todos un mundo
