¿Por qué es divertido el sexo?: La evolución de la sexualidad humana
Por Jared Diamond
3.5/5
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Información de este libro electrónico
¿Y por qué practican el sexo cualquier día del mes y del año?
¿Por qué las hembras del ser humano son los únicos mamíferos que experimentan la menopausia?
¿Por qué el pene del hombre es tan innecesariamente grande?
Estas y otras importantes preguntas encuentran su respuesta en la mirada que Jared Diamond lanza a la vida sexual del ser humano, única entre todas las especies animales.
Profesor de fisiología, ornitología y geografía, y galardonado con el Premio Pulitzer, Diamond posee una formación y una capacidad divulgativa excepcionales para entrar en estas cuestiones. La sexualidad humana ha sido objeto de estudio desde hace apenas unas décadas, y no se presta a experimentos de laboratorio. Sin embargo, Diamond consigue aplicar sus conocimientos científicos y su sentido del humor a las fascinantes fuerzas evolutivas que configuraron nuestra peculiaridad sexual, y muestra cuánto contribuyeron a esa condición única que supone ser humano.
Reseña:
«Leer a Jared Diamond nos alerta sobre cómo es posible desaparecer o seguir divirtiéndonos.»
Juan Malpartida, Letras Libres
Jared Diamond
JARED DIAMOND is a professor of geography at the University of California, Los Angeles. Among his many awards are the US National Medal of Science, the Tyler Prize for Environmental Achievement, the Wolf Prize for Agriculture, a MacArthur Foundation fellowship, the Rockefeller University's Lewis Thomas Prize honoring the Scientist as Poet, and election to the US National Academy of Sciences. He has published over 200 articles in Discover, Natural History, Nature, and Geo magazines, plus 400 articles in technical scientific journals. Diamond is the author of the international bestselling books Guns, Germs, and Steel (which has sold over seven million copies), Collapse, The Third Chimpanzee, The World Until Yesterday, and Upheaval. The many prizes that these books have won include the Pulitzer Prize for General Non-fiction, Britain's Science Book Prize (twice), Japan's Cosmos Prize, the California Book Award (twice), the Phi Beta Kappa Science Book Prize, the Los Angeles Times Book Prize, Germany's Science Book of the Year, Japan's Asahi Shimbun Award for best book of the past decade, France's Lire Prize for best science book published in France, and book prizes of Italy, Sweden, and Switzerland.
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Comentarios para ¿Por qué es divertido el sexo?
245 clasificaciones13 comentarios
- Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Dec 15, 2023
evolutionary ecology/biology perspective on human sexuality - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Oct 20, 2023
FINALLY! THE ANSWER TO THE QUESTION EVERYONE'S BEEN ASKING!
And the answer is... we don't know. That's also the answer to a lot of related sexual questions from menopause to penis size. Humans are outliers and we don't really have any definitive answers. What we do get however is a hell of a lot of speculation. Now some of this is based solidly in research science, such as the glamorous collecting of monkey piss to try and analyze which monkey is in estrus and when. The remainder is unfortunately a lot of "just so" storytelling, using evolutionary theories and sexual selection and a dash of social science findings to create plausible scienc-y sounding narratives for why humans are an outlier. Diamond's books often stumble as they try to answer the big questions on this very same step. One illustration of the problem with this is exemplified in the book as he describes two competing theories for why human females have "hidden" fertile periods and not a gigantic glowing ass. One theory says this is to create defensive monogamous relationships, the other says it's creating a society where everyone's sleeping around which protects women and children as any male could possibly have fathered the kids. Diamond tries to synthesize the view by saying it's a bit of one and a bit of the other. The only real hard science here is a comparative view of other primates and their evolutionary strategies.
It's not so much the evolution of human sexuality as it is "some plausible sounding evolutionary explanatory models that might explain" human sexuality. How satisfying that ends up being depends a bit on what you went into the book wanting and how much you like asking "how do you actually know that". - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Sep 30, 2018
Interesting; some enlightening things to learn about the evolutionary-biology aspects of human sexuality in comparison with that of other animals. My only objections: (a) it felt at times like a short book padded out to a middle-size one by his repetitive phrasing style, and (b) the title is misleading: a question that the book doesn't really answer. - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Apr 15, 2016
Very good , but nothing close to his other books,
Read Guns, Germs Steel first an all time great book - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Nov 27, 2015
A short, simple & very clear discussion of the evolutionary basis of human sex. Wonderful writing and clear science. But I am such a Diamond fan that I would enjoy train timetables written by this man. :)
Read in Samoa July 2002 - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Jun 11, 2015
This is THE book that would get the most eyeballs while reading in public. The title is that catchy. Fortunately, I have a Kindle for such reading. The book itself was surprisingly disappointing as far as answers to my questions go. Namely, I'm curious about the specifics of the evolutionary processes for the apparati involved in the human connection. Those are not offered here, perhaps because the answers are currently speculative. However, Jared Diamond is a consistently fantastic enlightener and asks wonderful questions with illuminating hypotheticals. When he speaks in absolutes, he knows of what he speaks. He is a pleasure, though this book fell a little bit short of his lofty, revelatory standards. - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Mar 3, 2015
Well written and understandable discussion of the evolutionary value of various aspects of human sexuality. Why are humans sexually active even at times when the female isn't fertile? Why don't women display detectable signs (or even know) when they're fertile? Why is the human penis so large (a 350 lb gorilla sports a boner about 1.5" long)? The author describes various theories explaining these and other topics. - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Jun 6, 2013
I have read a number of Jared Diamond’s books and am a great fan. After reading this book I felt like the title was chosen by someone in his publisher’s marketing department. Mr. Diamond was probably chagrined by it. He’s a scientist, and he spends a lot of time discussing animal behavior and speculating about how the distinctive features of human sexuality evolved. There’s not much talk about why it’s so fun.
The basic points he discusses are: 1. Males and females have different investments in reproduction and that determines their behavior—males take a few seconds to discharge semen while females have 9 months of pregnancy and years of lactation; 2. Males could breast-feed but that didn’t evolve because of that low investment, 3. Female humans conceal their ovulation for two reasons, originally to hide who the father was (new dominant males kill the offspring that aren’t theirs) then later to keep the man around to help raise children, 4. What are men good for? He struggles to find a good reason (see below), 5. Why does human menopause exist? Many other female animals are fertile in old age, and 6. Evolution of sexual body signals—breasts and big hips in women, and in men, penis size. A seventh point that he discussed in the first chapter, that humans have sex in private unlike almost all other animals, didn’t get an explanation.
I thought male sexual body signals were facial hair and low voice—not penis size. Mr. Diamond suggests that the penis has evolved as a sexual signal, like the peacock’s tail, a body part that is longer than necessary to advertise genetic strength and health. “The length of the erect penis is only about 1¼ inches in gorillas and 1½ inches in orangutans but 5 inches in humans, even though males of the two apes have much bigger bodies than men.” Why? Could it be all the positions humans have sex in? “[T]he 1½ inch penis of the male orangutan permits it to perform in a variety of positions that rival ours, and to outperform us by executing all those positions while hanging from a tree. As for the possible utility of a large penis in sustaining prolonged intercourse, orangutans top us in that regard too (mean duration fifteen minutes, versus a mere four minutes for the average American man.)” Ouch.
Then he describes what the penis would look like if men designed it, using the phallocarp of New Guinea men as an example—a penis sheath up to two feet long, four inches in diameter, brightly colored, and erect (google it!). They say they feel naked without it, even though, other than the sheath, they are completely naked.
The discussion of the importance of men was surprising. I always assumed that the male role in hunter-gatherer societies was obvious: the men hunted. A female anthropologist, Kristen Hawkes of the University of Utah, decided to test this assumption. She had people test the caloric yields of the men’s hunting catches and the women’s foraging yield in tribes in Paraguay and Tanzania.
In the Northern Ache people of Paraguay, the men hunted large animals such as peccaries and deer, and collected honey. The women pounded starch from palm trees and gathered fruits and insect larvae (in addition to caring for children). On average the man brought home nothing 25% of the time, whereas the women produced a consistent amount every day. The man’s average calorie return was 9, 634, where a woman’s was 10, 356.
You may argue that the men’s protein was more valuable than the women’s starch, but in other places women gather high-protein staples: the Kalahari San women gather mongongo nuts, and in New Guinea the women fish, and catch rats, grubs, and spiders.
Mr. Diamond asked, why don’t the men turn their energy to securing high-protein food that is easier to obtain and thus a more predictable source of nutrition? Turns out that women want to mate with men who are successful hunters, even if it doesn’t really mean that much for the overall nutrition of the group. Women today still want to be with the most powerful and successful man; it’s clearly a deeply-wired aspiration.
The other section that was of particular interest to me, an aging woman, was the one on menopause. The current thinking in anthropology is that older women are a very important component of society, and that cessation of fertility helps increase the longevity of women. The theory goes like this: because of humans’ long childhood, and the risk of death in childbirth, a woman risking her life at 45 to have one more child wouldn’t make sense, because it would mean her existing children would lose their mother and have a lower chance of survival. Much better to stop having children and put your energy into helping your children be successful in having children. In other words, non-fertile grandmothers are a very successful survival strategy for the human race.
In addition, old women are a storehouse of knowledge for the whole tribe; old people are the “tribe’s library.” I love what Mr. Diamond says about being “postreproductive”: “No human, except a hermit, is ever truly postreproductive in the sense of being unable to benefit the survival and reproduction of other people bearing one’s genes.” Today this is less true than for pre-literate peoples, and with books and the internet we don’t think of any one person being the repository of knowledge. “We find it impossible to conceive of the overwhelming importance of elderly people in preliterate societies as repositories of information and experience.”
In conclusion, Mr. Diamond says, “That importance to society of the memories of old women is what I see as a major driving force behind the evolution of human female menopause.” - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
May 10, 2013
This book was quite fascinating and I enjoyed the fact that Diamond does not try to be funny and glib but explains the science behind his views and backs it up with evidence all done in an easy to understand and not the least bit patronising manner. The size of the book was great too as I didn't feel like I was being taught from a text book. Definately looking forward to the opportunity to quote something at a dinner party and then feeling a bit smug. - Calificación: 3 de 5 estrellas3/5
Mar 31, 2013
Why is sex fun? I've read this whole book, and I still don't know.
I do have a better understanding, though, of evolutionary biology and the hows and whys of our (and other animals') development of sex characteristics, including breast development and menopause.
Interesting but not riveting, which is why it took me the better part of a month to get through 148 pages. - Calificación: 2 de 5 estrellas2/5
Sep 28, 2009
A great deal of interesting information about the sex lives of species other than humans, but for such a short book the repetition on some points was beyond annoying. I found little content that even attempted to answer the question posed in the title of the book. I wouldn't have been so disappointed had the book been accurately titled "The Strange and Unique Sex Lives of the Human Species". - Calificación: 5 de 5 estrellas5/5
Apr 9, 2007
An easy to read and fascinating look at something that most of us take for granted. It offers insight not just into sexuality, but into the entire development of human societies and relationships. - Calificación: 4 de 5 estrellas4/5
Nov 12, 2005
A short, fun and illuminating book.
Vista previa del libro
¿Por qué es divertido el sexo? - Jared Diamond
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imagenPara Marie, mi mejor amiga,
coprogenitora, amante y esposa
Prefacio
El asunto del sexo nos preocupa. Es la fuente de nuestros placeres más intensos. Frecuentemente es también causa de tristeza, gran parte de la cual surge de conflictos internos entre los papeles evolucionados de hombres y mujeres.
Este libro es un informe especulativo de cómo la sexualidad humana llegó a ser como es ahora. La mayoría de nosotros no nos damos cuenta de cuán inusuales son las prácticas sexuales humanas comparadas con las de otros animales vivientes. Los científicos deducen que la vida sexual, incluso la de nuestros recientes ancestros simiescos, era muy diferente de la nuestra actual. Algunas fuerzas evolutivas distintivas deben haber operado sobre nuestros propios ancestros para hacernos diferentes. ¿Cuáles fueron esas fuerzas? Y ¿qué tenemos realmente de peculiar?
Entender cómo ha evolucionado nuestra sexualidad es fascinante no solo por derecho propio, sino también como medio para comprender nuestros otros rasgos humanos distintivos. Estos rasgos incluyen nuestra cultura, la capacidad para hablar, las relaciones padre-hijo y el dominio de herramientas complejas. Mientras que los paleontólogos atribuyen normalmente la evolución de estos rasgos a nuestra adquisición de cerebros más grandes, así como a la de la postura erecta, yo mantengo la teoría de que nuestra extravagante sexualidad también fue esencial para su evolución.
Entre los aspectos inusuales de la sexualidad humana que trato están la menopausia de las mujeres, el papel de los hombres en las sociedades humanas, la práctica del sexo en la intimidad, la práctica del sexo con fines recreativos más que de procreación y el desarrollo de las mamas de las mujeres incluso antes de su uso en la lactancia. Para el profano, estos rasgos parecen todos tan naturales que no requieren una explicación; sin embargo, si reflexionamos, se demostrará que es sorprendentemente difícil dar cuenta de ellos.También analizaré la función de los penes masculinos y las razones por las que las mujeres, y no los hombres, amamantan a sus hijos. La respuesta a estas dos preguntas parece totalmente obvia. Sin embargo, incluso en el núcleo de estas acechan desconcertantes problemas sin resolver.
La lectura de este libro no te enseñará nuevas posiciones para disfrutar del acto sexual, ni tampoco te ayudará a reducir las molestias de los dolores menstruales o de la menopausia. No eliminará el dolor de descubrir que tu esposa tiene un amante, está descuidando a vuestro hijo o descuidándote a ti en favor de vuestro hijo. Pero este libro podría ayudarte a comprender por qué tu cuerpo se siente así, y por qué tu amada o amado se está comportando de la manera en que lo hace. Quizá también, si comprendes por qué te sientes conducido a determinado comportamiento sexual autodestructivo, esto podría ayudarte a ganar distancia sobre tus instintos y a manejarte de manera más inteligente con ellos.
Las versiones más tempranas del material de algunos capítulos aparecieron en las revistas Discover y Natural History. Es un placer reconocer mi deuda con muchos colegas científicos por sus sugerencias y comentarios, con Roger Short y Nancy Wayne por su revisión de la totalidad del manuscrito, con Ellen Modecki por las figuras y con John Brockman por la invitación a escribir este libro.
1
El animal con la vida sexual más extravagante
Si tu perro tuviera tu cerebro y pudiera hablar y le preguntaras su opinión sobre tu vida sexual, la respuesta te sorprendería. Sería algo así:
¡Estos asquerosos humanos tienen relaciones sexuales cualquier día del mes! Barbara propone tenerlas incluso cuando sabe perfectamente que no es fértil,es decir,exactamente después del período.John está dispuesto en cualquier momento, sin importarle que sus esfuerzos puedan dar o no un bebé como resultado.Pero si quieres oír algo realmente fuerte, ¡Barbara y John siguieron teniendo relaciones sexuales mientras ella estaba embarazada! Esto es tan soez como cuando los padres de John vienen de visita y puedo oír cómo tienen también relaciones sexuales, aunque la madre de John ya hace unos años que pasó por eso que llaman menopausia.Ahora ya no puede tener hijos, pero todavía quiere sexo y el padre de John la complace. ¡Qué despilfarro de esfuerzos! Y aquí va la cosa más rara de todas:¡Barbara y John,igual que sus padres,cierran la puerta del dormitorio y tienen relaciones sexuales en privado, en vez de hacerlo delante de sus amigos, como cualquier perro que se respetase a sí mismo!
Para entender de dónde parte tu perro necesitas liberarte de tu perspectiva humana sobre lo que constituye un comportamiento sexual normal. Hoy consideramos, cada vez más, que denigrar a aquellos que no cumplen nuestros propios cánones es una actitud intolerante y llena de prejuicios. Cada una de estas formas de intolerancia es asociada con un despreciable «ismo»: por ejemplo, racismo, sexismo, eurocentrismo y falocentrismo. Los defensores de los derechos de los animales están empezando a añadir a esta lista de pecados modernos los «ismos», el especie-ismo. Nuestros cánones de conducta sexual son peculiarmente retorcidos, especieístas y antropocéntricos debido a la anormalidad de la sexualidad humana para los cánones del resto de los treinta millones de especies animales del mundo. También es anormal según los cánones de los millones de especies de plantas, hongos y microbios del planeta, pero obviaré esta perspectiva más amplia porque todavía no he podido salir de mi propio zoocentrismo. Este libro se limita a la idea que podemos hacernos de nuestra sexualidad al ensanchar simplemente nuestra perspectiva para englobar a otras especies animales.
Como comienzo, consideremos la sexualidad normal según los cánones de las cerca de 4.300 especies de mamíferos del mundo, de las cuales los humanos solo somos una. La mayoría de los mamíferos no viven como una familia nuclear de un adulto macho y un adulto hembra emparejados que cuidan juntos de su prole. En lugar de ello, en muchas especies de mamíferos tanto las hembras como los machos adultos son solitarios, por lo menos durante la temporada de cría, y se encuentran solo para copular. Por lo tanto, los machos no proporcionan cuidado paterno; su esperma es la única contribución a la prole y a su pareja temporal.
La mayoría de las especies de mamíferos sociales, como los leones, los lobos, los chimpancés y muchos mamíferos con pezuñas ni siquiera están asociados, dentro de la manada/rebaño/banda/grupo, en parejas de machos y hembras. Dentro de tales manadas/rebaños/etcétera, los machos adultos no muestran signo alguno de reconocer como su prole a crías específicas dedicándose a ellas a expensas de otras crías de la manada. De hecho, solo en los últimos años los científicos que estudian a leones, lobos y chimpancés han empezado a darse cuenta, con ayuda de las pruebas de ADN, de qué macho es padre de cada cría. Sin embargo, esta generalización, como todas, admite excepciones. Entre la minoría de machos mamíferos adultos que ofrecen a sus crías cuidados paternales están las cebras macho poligínicas y los gorilas con harenes de hembras, los gibones macho asociados a hembras formando parejas solitarias, y los machos de una especie de tamarinos (Saguinus fuscicollis), en la que dos machos adultos son mantenidos como harén por una hembra adulta poliándrica.
El sexo entre los mamíferos sociales tiene lugar generalmente en público, ante las miradas de otros miembros del grupo. Por ejemplo, una hembra de macaco de Gibraltar en ciclo estral copula con todos los machos adultos de su grupo y no hace ningún esfuerzo por esconder cada cópula a los ojos de otros machos. La excepción mejor documentada a este patrón de sexo público está en los grupos de chimpancés, entre los cuales un macho adulto y una hembra en fase estral se alejan solos durante unos cuantos días para lo que los observadores humanos llaman un «consorteo». Sin embargo, la misma hembra de chimpancé que practica sexo en privado con un consorte puede también tener relaciones sexuales en público con otro macho adulto de chimpancé dentro del mismo ciclo estral.
Las hembras adultas de la mayoría de las especies de mamíferos utilizan varios medios para anunciar llamativamente la breve fase de su ciclo reproductivo en la que están ovulando y pueden ser fertilizadas. El anuncio puede ser visual (por ejemplo, el área que rodea la vagina se pone intensamente roja), olfativo (libera un olor distintivo), auditivo (hacen ruidos) o de comportamiento (se agachan delante del macho adulto y muestran la vagina). Las hembras solicitan relaciones sexuales solo durante estos días fértiles, son poco o nada atractivas para los machos en otros días porque carecen de las señales excitantes, y fuera de esa fase rechazan los avances de cualquier macho que a pesar de todo esté interesado. De esta manera, el sexo no se procura enfáticamente solo por diversión, y rara vez está separado de su función de fertilización. Esta generalización también admite excepciones: el sexo está notoriamente separado de la reproducción en unas pocas especies, incluyendo los bonobos (chimpancés pigmeos) y los delfines.
Finalmente, la existencia de la menopausia como un fenómeno regular no está bien establecida en la mayoría de las poblaciones de mamíferos salvajes. Por menopausia se entiende un cese completo de la fertilidad en un período mucho más breve que la fase fértil previa, seguido de otro período de vida infértil de longitud considerable. En vez de esto, los mamíferos salvajes son todavía fértiles en el momento de la muerte, o muestran una disminución gradual de la fertilidad a medida que se hacen mayores.
Comparemos ahora lo que acabo de decir sobre la sexualidad normal de los mamíferos con la sexualidad humana. Los siguientes atributos humanos están entre aquellos que nosotros consideramos normales:
1. La mayoría de los hombres y las mujeres en casi todas las sociedades humanas terminan en una relación de pareja de larga duración (matrimonio), que otros miembros de la sociedad reconocen como un contrato que conlleva obligaciones mutuas. La pareja tiene relaciones sexuales de forma repetida, y principal o exclusivamente el uno con el otro.
2. Además de tratarse de una unión sexual, el matrimonio es una asociación para la crianza conjunta de los bebés resultantes. En particular, tanto los machos humanos como las hembras proporcionan normalmente cuidados parentales.
3. A pesar de formar una pareja (o en ocasiones un harén), un marido y una esposa (o esposas) no viven (como los gibones) como una pareja solitaria en un territorio exclusivo que defienden contra otras parejas, sino que viven integrados en una sociedad de parejas con las cuales cooperan económicamente y comparten el acceso a un territorio común.
4. Los que forman el matrimonio mantienen normalmente relaciones sexuales en privado en vez de mostrarse, en mayor grado, indiferentes a la presencia de otros humanos.
5. La ovulación humana es ocultada más que anunciada. Es decir, el breve período de fertilidad de la mujer alrededor del momento de la ovulación es difícil de detectar por parte de sus compañeros sexuales potenciales, así como por la mayoría de las propias mujeres. La receptividad sexual de una mujer se extiende más allá del momento de fertilidad, para englobar la mayor parte (o la totalidad) del ciclo menstrual. Por tanto, gran parte de la copulación humana tiene lugar en un momento no adecuado para la concepción. Es decir, el sexo en los humanos se practica en su mayor parte por diversión, y no con el propósito de inseminación.
6. Todas las mujeres que viven más allá de la edad de cuarenta o cincuenta años pasan la menopausia, una desconexión completa de la fertilidad. Los hombres, en general, no experimentan la menopausia; mientras que individualmente pueden desarrollar problemas de fertilidad a cualquier edad, no presentan una edad precisa de infertilidad o desconexión universal.
Las normas implican la violación de las normas: llamamos a algo «norma» simplemente porque es más frecuente que su opuesto (la violación de la «norma»). Esto es tan cierto para las normas sexuales humanas como para otras normas. Los lectores de las dos últimas páginas seguramente habrán pensado en excepciones a las supuestas generalizaciones que he estado describiendo, pero aun así estas se mantienen como generalizaciones. Por ejemplo, incluso en sociedades que reconocen la monogamia por ley o por costumbre se produce bastante sexo extramarital y premarital, y mucho sexo que no forma parte de una relación de larga duración. Los humanos se entregan a aventuras de una noche. Por otro lado, la mayoría de los humanos también se entregan a aventuras de muchos años o décadas, mientras que los tigres y los orangutanes no se involucran en nada que no sean aventuras de una noche. Las pruebas de paternidad basadas en la genética, desarrolladas durante la última mitad de siglo, han mostrado que la paternidad de la mayoría de los bebés estadounidenses, británicos e italianos es de hecho del marido (o novio estable) de la madre del bebé.
Los lectores también pueden extrañarse de oír cómo las sociedades humanas son descritas como monógamas; el término «harén», que los zoólogos aplican a las cebras y a los gorilas, proviene de la palabra árabe que define una institución humana. Sí, muchos humanos practican la monogamia secuencial. Sí, la poliginia (uniones simultáneas a largo plazo entre un hombre y múltiples esposas) es legal en algunos países en la actualidad, y la poliandria (uniones de largo plazo simultáneas entre una mujer y múltiples maridos) es legal en unas pocas sociedades. De hecho, la poliginia era aceptada en la gran mayoría de las sociedades tradicionales humanas antes de que aparecieran las instituciones estatales. Sin embargo, incluso en sociedades oficialmente poligínicas, la mayoría de los hombres tienen solo una esposa cada vez,y solo los hombres muy ricos y acomodados pueden adquirir y mantener simultáneamente a varias esposas. Los grandes harenes que vienen a la mente con la mención de la palabra «poligamia», como los de las recientes monarquías indias y árabes, solo son posibles en las sociedades con Estado que aparecieron muy tarde en la evolución humana y que permitieron que unos pocos hombres concentrasen una gran riqueza. Por tanto, la generalización se mantiene: la mayoría de los adultos en la mayor parte de las sociedades humanas se encuentran en un momento determinado involucrados en una unión de pareja a largo plazo que con frecuencia es monógama, tanto en la práctica como legalmente.
Una causa ulterior para extrañarse puede haber sido mi descripción del matrimonio humano como una asociación para la crianza conjunta de los bebés resultantes. La mayoría de los niños reciben más cuidado materno que paterno. Las madres solteras forman una proporción significativa de la población adulta en algunas sociedades modernas, aun cuando haya sido mucho más duro para las madres solteras criar a sus hijos con éxito en las sociedades tradicionales. Pero la generalización se mantiene a pesar de ello: la mayoría de los niños reciben algo de cuidado por parte de sus padres, ya sea en forma de atención, enseñanza, protección o provisión de alimento, alojamiento y dinero.
Todos estos rasgos de la sexualidad humana —asociaciones sexuales a largo plazo, coparentela, proximidad a la asociación sexual de otros, sexo en privado, ovulación oculta, prolongada receptividad femenina, sexo por diversión y menopausia femenina— constituyen lo que nosotros, los humanos, asumimos como sexualidad normal. Nos excita, nos divierte o nos disgusta leer sobre los hábitos sexuales de los elefantes marinos, los ratones marsupiales o los orangutanes, cuyas vidas
