El Adalid
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Ya que la condición aventurera del Adalid, lo induce a ensayar el amor, de la manera en que se presenta, sin cálculos ni temor a qué pasará, él simplemente vive, sin más sacrificio que el que amerita el camino a su destino, porque el le pone vida a los años, no años a la vida.
Sin embargo el es un hombre de fe inquebrantable, él acciona y espera que llegue todo lo escogido o asignado por la vida.
Mariano Morillo B. Ph.D.
Mariano Morillo B. Ph.D. El cronista de America nos presenta una obra juvenil, que induce a los lectores de todos los géneros y de todas las edades a recrear su curiosidad, ya que esta novela nos guía de la ficción al misterio y del misterio a la realidad.
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Poemario De Amor Y Prosa De La Ilusión Calificación: 5 de 5 estrellas5/5Mixtura Literaria Calificación: 0 de 5 estrellas0 calificaciones
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El Adalid - Mariano Morillo B. Ph.D.
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Published by AuthorHouse 06/14/2022
ISBN: 978-1-6655-5980-5 (sc)
ISBN: 978-1-6655-5981-2 (e)
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CONTENTS
Referencias Generadas
Prólogo
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7
Capitulo 8
Capitulo 9
Capitulo 10
Capitulo 11
Capitulo 12
Capitulo 13
Capitulo 14
Capitulo 15
Capitulo 16
Capitulo 17
Capitulo 18
Capitulo 19
Capitulo 20
Capitulo 21
Capitulo 22
Capitulo 23
Capitulo 24
Capitulo 25
44151.pngREFERENCIAS GENERADAS
E sta historia gira alrededor de algunos escenarios del nuevo mundo, obviamente, además de algunas referencias del viejo mundo:
Los estados salvadores, son los árbitros del mundo.
Perlina: Ciudad, estado, albergue de muchos:
Todos corren a Perlina, en busca de mejor vida.
Vendina: Regularmente en política exterior, se vende al mejor postor, y a veces suele prestarse como escenario de caos.
Vuduna: estado en conflicto fronterizo, en propuesta de fusión.
Coquina puente de cruce a Los estados Salvadores, muy pocas veces cuestiona la condición social de sus vecinos.
Cumbina: pueblo sufrido por su condición de baluarte de resistencia ideológica, ha vivido aislado en el contexto.
44151.pngPRÓLOGO
M ariano Morillo B. Ph.D. El cronista de América nos presenta una obra juvenil, que induce a los lectores de todos los géneros y de todas las edades a recrear su curiosidad, ya que esta novela nos guía de la ficción al misterio y del misterio a la realidad.
El Adalid, nos muestra la sagacidad romántica de Rudi Adalid un imperecedero romántico enamorado de la vida y de las hembras que viven interactuando en su camino, quien posee una fuerza atractiva que subyuga a las que se detienen a escucharlo al grado de caer rendida en sus brazos, muchas veces sin saber cómo ni porque, sin embargo aquel vive una vida sin la mayor preocupación, el entiende que el hombre escoge o se le asigna la vida antes de nacer, por lo que piensa que sólo pasará lo que tenga que pasar, y es tan grande su influencia en el amor, que algunos padres temen perder a sus hijas por él, o que él le rompa el corazón, porque su condición de aventurero, lo induce a ensayar el amor de la manera que se presenta, sin cálculos ni temor a qué pasará, él simplemente vive, sin tanto sacrificio, porque él le pone vida a los años, no años, a la vida
, pero sobre todo él es un hombre de fe inquebrantable, el acciona y espera que llegue lo que trae asignado.
El romanticismo de los personajes, induce a escuchar el llamado a la generación para la solidaridad en la entrega humanitaria, donde no se ignore la batalla entre el bien y el mal, donde lo infernal trata de obstruir lo que Dios busca permitir.
Esa versatilidad del poeta, haciendo que la poesía fluya como arma de conquista en esta obra, entregando un romanticismo limpio con letra pura, versos que ritman al compás del amor en esta novela de emoción, y pasión en la literatura del autor de la consagración, de la paciencia y la innovación.
44151.pngCAPITULO 1
H e andado por la vida por camino de piedras cortantes, he tenido tentaciones, que me han generados dolores, penas y aberraciones, sin embargo un amoroso y tierno espíritu que siempre me ha cuidado, me ha estado guiando, me ha rescatado de escenarios de dolores y emociones generando en los contemplan tés la inquietud de qué es y quién es? uno le llaman Dios, yo Dios de mi ser, y los de más espíritu santo, no obstante la creencia del hombre, la humanidad está confundida y no todos aquellos que la integran están preparados para saber y entender qué es la verdad, de todos modos, antes de ser religiosos hemos sido humano.
De todo hay en la viña del señor
, por lo mismo, la vida es una caja de pandora, donde por más revelaciones que se tenga sobre ella, se imposibilita saber cuándo el ser va a encarnar, o cuándo va a desencarnar.
Pero mi vida ha estado circundada por el amor, tanto así, que hasta en mis sueños se refleja.
Oh, permítanme introducirme:
Soy Rudy Adalid, vivo inspirado por la diosa del amor, pero sobre todo, guiado por el Dios de mí ser.
Siempre veo en mi sueño a una hermosa doncella a quien no logro identificar porque su rostro no lo logro mirar, sólo sé que es una mujer blanca, de piel rosada de aproximadamente 5/ 9 de estatura, es una mujer alta. Pero siempre que la veo esta de espaldas a mí, pero lo raro de todo esto es que la veo desde que estudiaba la primaria y en uno de esos sueños sintiendo la inspiración de esa diosa del amor, le expresé como un poeta, los versos de su grandeza:
---- Si espera por mí, te vengo a buscar, y si tú me quieres, te voy a adorar, pues tú eres la reina para coronar, y con tu sonrisa siempre tú me hechizas, y estoy que te pienso en todo momento, y siento por dentro tu tierna sonrisa que me electrifica, de las otras divas, nada me motiva, sólo tu belleza es la que me inspira, pues tú eres la chica que me dignifica.
Ella disimuladamente reflexionaba y con definición seguía de espaldas, no obstante me dijo:
---- Y qué serás de ti, si te digo sí?
Y yo sorprendido en grata intención, bese la sonrisa de su corazón, y en pocos instantes, le fui descubriendo el sabor dulzón, de su tierno amor.
Entonces le respondí.
---- Te daré flores, claveles y laureles.---
Y recurriendo a las peripecias del poeta, y para que viera cómo desde el primer día surgió el amor, le agregué:
---- Recuerdas el primer día en que te vi.
y el primer día en que te conocí.
Desde ese entonces yo me enamore de ti.
y desde entonces estoy sufriendo.
Esperando el día en que tú me digas sí.
Si tú me dices sí.
Tendré fuerza suficiente para poder vivir.
Yo estoy enamorado y yo te quiero.
En ti pongo mi amor y mi esperanza.
Porque en el mundo a nadie yo he querido.
Piensas que es cierto que te quiero.
Y piensas que yo a ti nunca te olvido.
No te olvido, porque eres buena.
Ni te olvido porque eres bella.
Pues tus ojos me dicen la verdad.
Yo quisiera estrecharte entre mis brazos.
Y demostrarte mi gran sinceridad.
Porqué tanto pensar amor querido?.
Porqué tanto pensar en tu querer?
Por qué llorar lagrimas vivas?
Acaso piensas que no te vuelvo a ver?
Quizás tú no me quieras.
O, quizás, llegue a querer me.
Quiero que te decidas ahora mismo.
Y, me lo digas con gran sinceridad:
Querido, yo te quiero desde hoy
seré tuya y no te olvidaré.
Entonces, tendré fuerza y te diré:
Querida, yo te quiero, yo te quiero.
y siempre, y siempre te querré.
Entonces al concluir noté que suspiraba y sin pensar en la consecuencia
Me dijo:
---- Cierras los ojos por favor.
Cerré mis ojos con tanta rapidez, que al percatarme del propósito me había tirado los brazos por el cuello y me besó apasionadamente con tanta ternura, que pensé que era mejor esperar un poco más para abrir los ojos y ver su rostro.
Todo fue tan maravilloso que quise extender tan hermosa realidad,
cuando por fin pensé que vería su rostro, mi madre me sacudió:
---- Levántate Rudi Adalid, Antes que se te hagas tarde, ya tu papá se fue a trabajar y lo primero que me advirtió fue que te hicieras tirar temprano para que te fueras a la escuela.
Escuché aún dormido el sermón de mi madre, pero al abrir los ojos descubrí que mi sultana ya no estaba, entonces me percaté que había vuelto a soñar, quise exasperarme en la desilusión, pero mi madre no me dejó asimilar lo que pasaba y tirando de mis pies agregó:
----- Vamos, entra a bañarte para que te despiertes.
Sin responderle, entré a ducharme y diez minutos después volvió a vocearme:
---- Sal para que te vista que es hora de irnos.
En cinco minutos estaba vestido, mi madre se iría al trabajo después de dejarme en la escuela.
Desde ese entonces pasaron unos años y mi vida, en la medida que cumplía un nuevo año, se iba transformando.
Debo apuntar que antes de mi padre dársela de terrateniente, él fue un marinero que al abandonar los mares se volvió un agricultor, y mi madre, una empleada de la secretaria de educación, que cuando perdió el partido supervisó mi camino, y al tornarse ama de raza me indicó quien manda en casa.
No obstante, nada de eso evitó, que yo me desplazara en el contexto, sin calzados, sin camisa y con los pantalones cortos, yo desafiaba al calor, el trópico me abrazaba y la brisa me adoraba.
En cambio, Elize luchaba porque en medio de los calores del trópico yo me mantuviera formal como un caballero de sombrero, pero yo le decía que yo no aguantaba vestirme como un payasito de la aristocracia, porque de hecho, yo era el que era, y lo que tuviera que acontecer conmigo, se iría generando en el camino, aunque unos años después, los disgustos que mi padre experimentó por mi estilo de vestir, se convirtieron en grato orgullo, pues me había puesto con un sastre a que aprendiera sastrería, y desde entonces, cambié mi estilo de vestir.
44151.pngCAPITULO 2
D e cierto os digo todo esto que no he permitido que el narrador diga por mí, pero para dejarlo descansar de mi tono tal vez de poca gracia, dejemos que mi testigo fiel les diga sobre mí las cosas que no siempre yo puedo decir:
Y como acaba de expresarse nuestro personaje, antes de avanzar hablando sobre él, permítanme regresar algunos años antes, revisemos la etapa primaria de su niñez:
Rudi Adalid, se perfilaba como un niño querido y tolerado, y cada uno tenía un concepto diferente de él, algunas personas como los católicos decían que era hijo de san Miguel, los santeros decían que era hijo de Anaisa y Belie bel can, los evangélicos juraban que era un hijo de Dios, y los ateos insistían en que era hijo del diablo, Jesús mil veces, borro siete leguas, ni más veo
, decía Lumi su madre, cuando doña Celita le llevaba el chisme.
Cada cual tenía su criterio, pero lo cierto era que Rudi Adalid, era un chico travieso y suertudo a la vez, siempre que le pasaban cosas que parecían malas, pero le ocurrían otras tantas que no solo parecían, también eran buenas.
Cuando estaba próximo a cumplir los ocho años, en vendina nos inducían a que empezáramos a vestir uniformes escolares, como los militares, y de esa manera nos enseñaban a golpear las dificultades sin garrote, y ese uniforme integrado por un pantalón y una camisa color Kaki, zapatos y gorro negro, cuando mi padre Elize no había logrado completar la compra, yo usaba mis habilidades diplomáticas, para convencer a los riquitos para que me suplieran esas necesidades, es decir, ellos necesitaban que yo los ayudaras a completar las tareas, y a cambio ellos me suplían los uniformes, ya que muchos de sus padres eran propietarios de tiendas, y vendían los uniformes, por lo que me invitaban a que fuera a escogerlo a mi medida.
Y muchos de ellos me veían como una causa de esperanza, y algunos me decían que cuando fueran grandes querían ser como yo
, y todos tenían mi edad.
Cuando Elize había rescatado a Rudi de la guerra, lo puso en mano de su hermana Elisa, que era su tía favorita a quien él quería como a su madre, regresaba aquel de la finca que tenía Elize en los alrededores de donde él estaba, en el sur del país, en un paraje llamado juan de la cruz, entre el cercado y juan Santiago, y una niña vecina de su tía, lo vio llegar con dos mazorcas de maíz colgando de su hombro izquierdo, y la niña se le atravesó por donde el pasaba cerrándole el camino al tiempo que le decía:
----- Oyes, quiero que me des un maíz.---- Mientras él le respondía:
----- No te voy a dar nada—decía, pero ella insistía al respecto, pero él se lo negaba hasta que en un momento mirándola le preguntaba:
----- Tú quieres que te des un maíz?
---- Si--- Respondía ella, e ipso facto la cargó y corrió a un bosque donde el solía jugar, la tiró sobre una cama de hojas de plátano y se le puso encima, pero su tía Elisa que estaba esperándolo en la puerta de acceso
