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Historia de la enfermedad actual
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Libro electrónico162 páginas2 horas

Historia de la enfermedad actual

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Información de este libro electrónico

«Los médicos odian que les digan cómo decir las cosas», dice la narradora de Historia de la enfermedad actual, el relato de sus años de formación como médica en un hospital de Nueva York. Pero el problema de nombrar es justamente el centro de esta historia que recorre guardias, pacientes, terapias, estudios y salas de cuidados paliativos: el problema de ponerle nombre a la pérdida, de narrar el trauma, el propio y el de los demás, y con ellos el desapego, el anonimato, la indiferencia y la automatización que asolan una profesión tan consagrada a mantener la muerte a raya que a veces se confunde con la omnipotencia.
 
Áspero como una superficie corroída, este relato electrizado es una inmersión profunda, sincera y brutal en la dimensión humana de la práctica médica. Primera obra de ficción de Anna DeForest, se presenta en esta edición en la traducción rica y resonante de Daniela Bentancur.
IdiomaEspañol
EditorialFiordo Editorial
Fecha de lanzamiento1 nov 2023
ISBN9789874178855
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    Historia de la enfermedad actual - Anna DeForest

    Historia de la enfermedad actual

    HISTORIA DE LA ENFERMEDAD ACTUAL

    ANNA DEFOREST

    Traducción

    DANIELA BENTANCUR

    FIORDO · BUENOS AIRES

    ÍNDICE

    Sobre este libro

    Sobre la autora

    Otros títulos de Fiordo

    Anatomía

    Trato con pacientes

    Juicio clínico

    Formación reactiva

    Atención infantil

    Familia de origen

    Muerte artificial

    Exploración física

    Medidas extraordinarias

    Suspensión de cuidados

    Demostración de fuerza

    Sin signos de gravedad

    Duelo patológico

    Informe de alta

    Hora del fallecimiento

    Terapia de contención

    Tolerancia al malestar

    Objetivos de cuidado

    Agradecimientos

    SOBRE ESTE LIBRO

    «Los médicos odian que les digan cómo decir las cosas», dice la narradora de Historia de la enfermedad actual, el relato de sus años de formación como médica en un hospital de Nueva York. Pero el problema de nombrar es justamente el centro de esta historia que recorre guardias, pacientes, terapias, estudios y salas de cuidados paliativos: el problema de ponerle nombre a la pérdida, de narrar el trauma, el propio y el de los demás, y con ellos el desapego, el anonimato, la indiferencia y la automatización que asolan una profesión tan consagrada a mantener la muerte a raya que a veces se confunde con la omnipotencia.

    Áspero como una superficie corroída, este relato electrizado es una inmersión profunda, sincera y brutal en la dimensión humana de la práctica médica. Primera obra de ficción de Anna DeForest, se presenta en esta edición en la traducción rica y resonante de Daniela Bentancur.

    SOBRE LA AUTORA

    Anna DeForest es neuróloga por la Universidad de Columbia y trabaja como médica en el área de cuidados paliativos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en la ciudad de Nueva York. Realizó un MFA en Brooklyn College y su trabajo ha aparecido en la Alaska Quarterly Review, el Journal of the American Medical Association, el New England Journal of Medicine, y The Paris Review.

    OTROS TÍTULOS DE FIORDO

    Ficción


    El diván victoriano, Marghanita Laski

    Hermano ciervo, Juan Pablo Roncone

    Una confesión póstuma, Marcellus Emants

    Desperdicios, Eugene Marten

    La pelusa, Martín Arocena

    El incendiario, Egon Hostovský

    La portadora del cielo, Riikka Pelo

    Hombres del ocaso, Anthony Powell

    Unas pocas palabras, un pequeño refugio, Kenneth Bernard

    Stoner, John Williams

    Leñador, Mike Wilson

    Pantalones azules, Sara Gallardo

    Contemplar el océano, Dominique Ané

    Ártico, Mike Wilson

    El lugar donde mueren los pájaros, Tomás Downey

    El reloj de sol, Shirley Jackson

    Once tipos de soledad, Richard Yates

    El río en la noche, Joan Didion

    Tan cerca en todo momento siempre, Joyce Carol Oates

    Enero, Sara Gallardo

    Mentirosos enamorados, Richard Yates

    Fludd, Hilary Mantel

    La sequía, J. G. Ballard

    Ciencias ocultas, Mike Wilson

    No se turbe vuestro corazón, Eduardo Belgrano Rawson

    Sin paz, Richard Yates

    Solo la noche, John Williams

    El libro de los días, Michael Cunningham

    La rosa en el viento, Sara Gallardo

    Persecución, Joyce Carol Oates

    Primera luz, Charles Baxter

    Flores que se abren de noche, Tomás Downey

    Jaulagrande, Guadalupe Faraj

    Todo lo que hay dentro, Edwidge Danticat

    Cardiff junto al mar, Joyce Carol Oates

    Sobre mi hija, Kim Hye-jin

    Todo el mundo sabe que tu madre es una bruja, Rivka Galchen

    El mar vivo de los sueños en desvelo, Richard Flanagan

    Un imperio de polvo, Francesca Manfredi

    Yo sé lo que sé, Kathryn Scanlan

    Desolación, Julia Leigh


    No ficción


    Visión y diferencia. Feminismo,

    feminidad e historias del arte, Griselda Pollock

    Diario nocturno. Cuadernos 1946-1956, Ennio Flaiano

    Páginas críticas. Formas de leer y

    de narrar de Proust a Mad Men, Martín Schifino

    Destruir la pintura, Louis Marin

    Eros el dulce-amargo, Anne Carson

    Los ríos perdidos de Londres y El sublime topográfico, Iain Sinclair

    La risa caníbal. Humor, pensamiento cínico y poder, Andrés Barba

    La noche. Una exploración de la vida nocturna, el lenguaje de la noche, el sueño y los sueños, Al Alvarez

    Los hombres me explican cosas, Rebecca Solnit

    Una guía sobre el arte de perderse, Rebecca Solnit

    Nuestro universo. Una guía de astronomía, Jo Dunkley

    El Dios salvaje. Ensayo sobre el suicidio, Al Alvarez

    La mente ausente. La desaparición de la interioridad en el mito moderno del yo, Marilynne Robinson

    Islas del abandono. La vida en los paisajes posthumanos, Cal Flyn


    Legua


    Al borde de la boca. Diez intuiciones en torno al mate, Carmen M. Cáceres

    El viento entre los pinos. Un ensayo acerca del camino del té, Malena Higashi

    ELOGIO DE HISTORIA DE LA ENFERMEDAD ACTUAL

    «Historia de la enfermedad actual es una lectura única, llena de ingenio, belleza y verdades atroces. Me ha conducido por los largos pasillos oscuros de la pérdida, y de nuevo hacia el sol. Nunca leí nada parecido. Absolutamente original y contundentemente deslumbrante».

    Jenny Offill


    «Este libro me partió el corazón, y después lo recompuso. La elocuencia cruda del lenguaje, la sabiduría entremezclada con el humor negro, la joven capaz de trascender los daños de su crianza; la tensión y el triunfo surgen de la certeza de que la vida de la narradora podría haber tenido una trayectoria opuesta. Se pregunta: ¿Cómo superar de dónde vienes pero seguir siendo quien eres?. La respuesta se parece a esta novela, y es hermosa».

    Amy Hempel


    «DeForest mira a la muerte a la cara, la comprende cabalmente y la escribe de manera sencilla. Como todos los mortales, he necesitado este libro con intensidad, y por fin está aquí».

    Sarah Manguso


    «Historia de la enfermedad actual ofrece la perspectiva de una médica que lo siente todo. La escritura es onírica y fragmentaria, una secuencia vívida de escenas que quien lee debe recomponer, como un rompecabezas, para entender exactamente quién narra. La respuesta, en las últimas páginas, es una revelación».

    The New York Times


    «En ninguna otra parte he encontrado una sabiduría tan brutal: sobre la vida, el cuerpo, nuestra circunstancia compartida como futuros muertos, y ofrecida con tal gracia, con tal generosidad del corazón. Este debut de Anna DeForest, valiente e implacable, es como un bote salvavidas al que todos podríamos subirnos».

    Garielle Lutz


    «Un debut asombroso: original, creativo, por completo satisfactorio, que no solo nos conduce al interior del mundo médico sino también del espíritu humano. Anna DeForest es una escritora a la que habrá que prestarle atención».

    Danielle Ofri

    COPYRIGHT

    Título original en inglés: A History of Present Illness

    Primera edición en inglés por Little, Brown and Company, 2022


    © 2022 by Anna DeForest

    Publicado por acuerdo con The Gernert Company, Inc., c/o The Foreign Office Agencia Literaria SL.

    © de la traducción, Daniela Bentancur, 2023

    © de esta edición, Fiordo, 2023

    Paroissien 2050 (C1429CXD), Ciudad de Buenos Aires, Argentina

    correo@fiordoeditorial.com.ar

    www.fiordoeditorial.com.ar


    Dirección editorial: Julia Ariza y Salvador Cristofaro

    Diseño de cubierta: Pablo Font


    ISBN 978-987-4178-77-8 (libro impreso)

    ISBN 978-987-4178-85-5 (libro digital)


    Hecho en Argentina.

    Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra

    sin permiso escrito de la editorial.


    DeForest, Anna

    Historia de la enfermedad actual / Anna DeForest. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de

    Buenos Aires : Fiordo, 2023.

    Libro digital, EPUB

    Archivo Digital: descarga y online

    Traducción de: Daniela Bentancur.

    ISBN 978-987-4178-85-5

    1. Literatura Estadounidense. 2. Novelas. 3. Medicina. I. Bentancur, Daniela, trad. II. Título.

    CDD 813

    ANATOMÍA

    Todo esto ocurrió, poco más, poco menos. He visto latir un corazón dentro de un pecho abierto. Este lugar ha sido una tierra de milagros. Ni siquiera se muere nadie hasta que se lo permitimos.

    Tengo una foto del primer día, el día de los guardapolvos blancos. Nos pusimos todos en fila y unos médicos en toga doctoral nos colocaron guardapolvos cortos sobre los hombros, en los brazos. Me costó mucho, recuerdo, doblar bien los brazos para atrás, aunque seguro muchos saben qué hacer cuando les calzan un guardapolvo. Era un día sofocante, bien avanzado el verano, cuando los ricos se van de la ciudad y los pobres llegan hasta sus márgenes; huyen e invaden las playas citadinas en busca de un rato al aire libre. Durante el acto, en la ceremonia, los profesores dieron discursos, asintieron con ligereza ante las hazañas que íbamos a llevar a cabo los futuros médicos para bien de la sociedad. Pero en lo que fueron más claros y constantes y explícitos fue en lo que hace a nuestra repentina y evidente valía. Una y otra vez, todos y cada uno dijeron: Seguro son todos inteligentes, muy inteligentes; de otro modo, no estarían aquí. Todos los demás estudiantes, por algún motivo, sabían de antemano que había que usar los colores de la universidad; por ejemplo, en la corbata o en el vestido. Así que lo que me puse yo estaba todo mal, ahora me doy cuenta, igual que mis dientes, igual que mi pelo. Parezco fuera de lugar y estoy bañada en transpiración. Pero en la zona de los ojos hay cierta sensación de luz o vida; ¿de esperanza, quizá? Ahora que ya terminé, o casi, todavía no he salvado a nadie, aunque una vez le tomé el pulso a una mujer que se desmayó en el subte. Lo que dijo fue Suélteme.

    Ese primer día lo terminamos empezando con anatomía. Nos hicieron ponernos un ambo en un gran salón de conferencias que estaba al lado del gabinete de trabajos prácticos; nos dividieron entre varones y mujeres con un tabique móvil. Yo traté de mirar siempre hacia el piso. Asignaron cuatro estudiantes a cada mesa; en cada una había un cuerpo boca abajo cubierto con tela absorbente empapada en fenol y glicerina. El nuestro era el de una anciana negra, casi gris, parecidísima en altura y contextura a una vecina antillana que tuve antes de venir, que dejaba un barril en el pasillo y ponía allí toda la mercadería que juntaba para mandar a casa todos los meses en un carguero. Vivía con su hermano, un hombre larguirucho que juntaba botellas y latas, que fumaba en el hueco de la escalera y hacía percusión en las paredes para acompañar música que sonaba solamente en su cabeza.

    El grupo de anatomía estaba formado por dos mujeres y dos varones. Al mirar alrededor, se notaba que casi todos los grupos estaban organizados así, salvo algún desequilibrio ocasional: en la facultad de medicina, las mujeres habían empezado a constituir una ligera mayoría. En mi grupo éramos mitad y mitad. Uno de los varones era alto, blanco, bronceado, musculoso, pero no lo suficiente como para compensar su cara infantil. Por algún motivo, enseguida mencionó que tenía una casa de campo cerca donde podía quedarse los fines de semana. El otro varón era de Texas. Contaba que, cada vez que lo decía, en entrevistas o en cualquier otro lado, a continuación siempre le preguntaban de dónde eran sus padres; al parecer por el nombre que tenía o por su color de piel. Lo cierto es que no tenía acento. Todos llevábamos barbijo, lo que nos dificultaba leer las caras pero, según descubrí, facilitaba el contacto visual. La otra mujer quedó junto al libro de texto, que estaba cubierto con un plástico que lo protegía de los fluidos que pronto nos bañaron las manos enguantadas, y nos fue leyendo las instrucciones.

    ¿De dónde venían los cuerpos? Yo supuse que eran voluntarios, aunque, claro, seguro era difícil conseguir tantos para ese nivel de demanda; difícil encontrar suficientes personas al borde de la muerte tan comprometidas con la formación médica. Uno de cuarto año que redactaba avisos fúnebres para un diario nacional armó un grupito y nos hizo escribir obituarios para algunos cadáveres. Después de aprender los rudimentos de la técnica, teníamos que conocer a las familias o hablar con ellas por teléfono. Yo quería que

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