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Poemas de Edgar Allan Poe
Poemas de Edgar Allan Poe
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Libro electrónico71 páginas43 minutos

Poemas de Edgar Allan Poe

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Los 'Poemas de Edgar Allan Poe' constituyen una colección esencial que encapsula la esencia del romanticismo oscuro y la melancolía que caracterizan la obra del autor. Poe emplea un estilo lírico y musical, ilustrando un dominio del verso y una profundidad emocional que resuena en cada página. A través de su exploración de temas como la muerte, la pérdida y la locura, Poe se posiciona en un contexto literario donde la angustia existencial y la búsqueda de lo sublime son primordiales, evidenciando influencias de poetas como Byron y Baudelaire, mientras establece su propia voz única. Edgar Allan Poe (1809-1849), figura emblemática de la literatura estadounidense, es conocido no solo por sus cuentos de terror, sino también por su poesía, que refleja sus propias luchas y experiencias trágicas. Su vida estuvo marcada por numerosas pérdidas personales, lo que llevó a una exploración intensa de la psique humana y sus oscuridades. Estas vivencias se traducen en su poesía, donde el dolor y la belleza se entrelazan de manera magistral, ofreciendo un vistazo íntimo a su mundo emocional. Recomiendo 'Poemas de Edgar Allan Poe' tanto a aquellos que buscan un deleite estético como a quienes desean sumergirse en la complejidad de la condición humana. La obra no solo es un testimonio del talento de Poe, sino también un referente ineludible para entender la evolución de la poesía en el siglo XIX.
IdiomaEspañol
EditorialSharp Ink
Fecha de lanzamiento1 nov 2023
ISBN9788028326203
Autor

Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe (1809–1849) was an American author and poet who profoundly influenced the mystery, horror, and science fiction genres. A master of the short story, Poe wrote many classic tales, including “The Tell-Tale Heart,” “The Murders in the Rue Morgue,” “The Pit and the Pendulum,” and “The Masque of the Red Death.” His other enduring works include the poem “The Raven” and his only completed novel, The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket. 

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    Poemas de Edgar Allan Poe - Edgar Allan Poe

    Edgar Allan Poe

    Poemas de Edgar Allan Poe

    Sharp Ink Publishing

    2024

    Contact: info@sharpinkbooks.com

    ISBN 978-80-283-2620-3

    Índice

    PRÓLOGO

    POEMAS

    ANNABEL LEE

    A MI MADRE

    PARA ANNIE

    ELDORADO

    EULALIA

    UN ENSUEÑO EN UN ENSUEÑO

    LA CIUDAD EN EL MAR

    LA DURMIENTE

    BALADA NUPCIAL

    EL COLISEO

    EL GUSANO VENCEDOR

    A ELENA

    A LA CIENCIA

    A LA SEÑORITA *

    A LA SEÑORITA *

    AL RÍO

    CANCIÓN

    LOS ESPÍRITUS DE LOS MUERTOS

    LA ROMANZA

    EL REINO DE LAS HADAS

    EL LAGO

    LA ESTRELLA DE LA TARDE

    EL DÍA MÁS FELIZ

    IMITACIÓN

    LAS CAMPANAS

    ULALUME

    ESTRELLAS FIJAS

    DREAMLAND

    EL CUERVO

    PRÓLOGO

    En una mañana fría y húmeda llegué por primera vez al inmenso país de los Estados Unidos. Iba el steamer despacio, y la sirena aullaba roncamente por temor de un choque. Quedaba atrás Fire Island con su erecto faro; estábamos frente a Sandy Hook, de donde nos salió al paso el barco de sanidad. El ladrante slang yanqui sonaba por todas partes, bajo el pabellón de bandas y estrellas. El viento frío, los pitos arromadizados, el humo de las chimeneas, el movimiento de las máquinas, las mismas ondas ventrudas de aquel mar estañado, el vapor que caminaba rumbo a la gran bahía, todo decía: all right. Entre las brumas se divisaban islas y barcos. Long Island desarrollaba la inmensa cinta de sus costas, y Staten Island, como en el marco de una viñeta, se presentaba en su hermosura, tentando al lápiz, ya que no, por falta de sol, a la máquina fotográfica. Sobre cubierta se agrupan los pasajeros: el comerciante de gruesa panza, congestionado como un pavo, con encorvadas narices israelitas; el clergyman huesoso, enfundado en su largo levitón negro, cubierto con su ancho sombrero de fieltro, y en la mano una pequeña Biblia; la muchacha que usa gorra de jockey, y que durante toda la travesía ha cantado con voz fonográfica, al són de un banjo; el joven robusto, lampiño como un bebé, y que, aficionado al box, tiene los puños de tal modo, que bien pudiera desquijarrar un rinoceronte de un solo impulso… En los Narrows se alcanza a ver la tierra pintoresca y florida, las fortalezas. Luego, levantando sobre su cabeza la antorcha simbólica, queda a un lado la gigantesca Madona de la Libertad, que tiene por peana un islote. De mi alma brota entonces la salutación: «A ti, prolífica, enorme, dominadora. A ti, Nuestra Señora de la Libertad. A ti, cuyas mamas de bronce alimentan un sinnúmero de almas y corazones. A ti, que te alzas solitaria y magnífica sobre tu isla, levantando la divina antorcha. Yo te saludo al paso de mi steamer, prosternándome delante de tu majestad. ¡Ave: Good morning! Yo sé, divino icono, ¡oh, magna estatua!, que tu solo nombre, el de la excelsa beldad que encarnas, ha hecho brotar estrellas sobre el mundo, a la manera del fiat del Señor. Allí están entre todas, brillantes sobre las listas de la bandera, las que iluminan el vuelo del águila de América, de esta tu América formidable, de ojos azules. Ave, Libertad, llena de fuerza; el Señor es contigo: bendita tú eres. Pero, ¿sabes?, se te ha herido mucho por el mundo, divinidad, manchando tu esplendor. Anda en la tierra otra que ha usurpado tu nombre, y que, en vez de la antorcha, lleva la tea. Aquélla no es la Diana sagrada de las incomparables flechas: es Hécate.»

    Hecha mi salutación, mi vista contempla la masa enorme que está al frente, aquella tierra coronada de torres, aquella región de donde casi sentís que viene un

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