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Mujer, eres muy especial: Una guía para que las jóvenes sepan los planes de Dios para ellas
Mujer, eres muy especial: Una guía para que las jóvenes sepan los planes de Dios para ellas
Mujer, eres muy especial: Una guía para que las jóvenes sepan los planes de Dios para ellas
Libro electrónico233 páginas2 horas

Mujer, eres muy especial: Una guía para que las jóvenes sepan los planes de Dios para ellas

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Información de este libro electrónico

La vida con dios es de todo, menos ordinaria. Si tienes el profundo deseo de entregarte al Señor y hacer cosas maravillosas para él, no eres la única. Lysa TerKeurst y su hija, Hope, también sienten esa pasión singular y han aprendido que solo Dios puede satisfacer el anhelo de hacer más que lo normal. ¿Por qué? ¡Porque Dios es el que creó esa necesidad dentro de ti y la está usando para que te acerques a él! Cuando empieces a leerlo, este libro te ayudará a... • Superar el miedo a decirle sí a Dios y enfocarte en los transformadores efectos que trae la obediencia. • Comprender que fuiste especialmente diseñada por el Señor para desempeñar un papel importante en sus planes. • Aprender cómo crecer en tu relación con Dios al profundizar en versículos bíblicos alentadores. • Escuchar lo que el Señor quiere decirte para que reconozcas su voz en tu vida diaria. Cuando decidas seguir a Dios, verás cómo crece y prospera tu fe. ¿Aceptarás su invitación y comenzarás tu jornada hoy?
IdiomaEspañol
EditorialCasa Creación
Fecha de lanzamiento19 oct 2022
ISBN9781955682503
Mujer, eres muy especial: Una guía para que las jóvenes sepan los planes de Dios para ellas
Autor

Lysa TerKeurst

Lysa TerKeurst is president and chief visionary officer of Proverbs 31 Ministries and the author of seven New York Times bestsellers, including I Want to Trust You, But I Don't, Good Boundaries and Goodbyes, Forgiving What You Can't Forget, and It's Not Supposed to Be This Way. She enjoys life with her husband Chaz and her kids and grandkids. Connect with her at www.LysaTerKeurst.com or on social media @LysaTerKeurst.

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    Mujer, eres muy especial - Lysa TerKeurst

    Emprende tu propio viaje

    Estamos a punto de descubrir cómo moldea el amor de Dios nuestros corazones y nuestros caminos de acuerdo a su propósito. Es una jornada extraordinaria. No queremos perdernos ninguno de los mensajes que él tiene para nosotras. En este libro descubrirás cosas asombrosas que esperan a todas las personas que le dicen sí al Señor. Cada una de ellas es creada para hacer que las verdades y maravillas de la fe sean más palpables en tu vida.

    Estás invitada

    Cada capítulo incluye una invitación especial a decirle sí a Dios en una manera novedosa. Dedica tiempo a eso y ora en cuanto a la forma en que responderás al llamado que Dios te hace a aceptar lo mejor de él.

    Palabras de Dios para ti

    Dios nos habla a través de su Palabra, la Biblia. Las Escrituras no son una recopilación de material destinado a la gente de hace siglos. La Biblia fue escrita para ti. Esta sección incluye preguntas para el estudio personal o en grupo, puntos de reflexión y exploración de versículos para llevar la Palabra de Dios de la página impresa a tu corazón.

    Vive el sí (la extraordinaria historia de tu vida)

    Solo tú puedes vivir tu historia. Nadie más está diseñada por Dios para vivir ese momento cada día. Estas ideas y preguntas anotadas en tu diario te ayudarán a comprender la singularidad, el extraordinario valor y el poder de tener pasión por Dios.

    Oración de compromiso

    La oración de compromiso —o del sí— te sensibiliza a lo que Dios tiene reservado para ti. Prepara tu corazón y tu espíritu para que Dios obre a través de ti y te lleve a una vida más allá de lo ordinario.

    Nota de Hope

    Mi hija Hope relata cuatro historias en cuanto a escuchar a Dios y seguir su instrucción. Mi oración es que estos destellos de otra mujer joven que enfrenta las dificultades y las delicias de la obediencia te animen a poner tu sí en acción cada día.

    Mis notas de viaje

    En la sección final de este libro hay varias páginas en blanco que te proveerán un espacio apropiado para escribir las ideas, desafíos, versículos especiales, necesidades de oración y los descubrimientos que experimentes al comenzar tu viaje por el sí.

    Lista para algo mejor

    La mayoría de nosotras anhelamos algo mejor. Diferente. Especial. Más allá de lo ordinario.

    Deseamos algo más significativo que sobrevivir día a día.

    Y lo sorprendente es que incluso antes de que podamos nombrar ese deseo, Dios lo ha puesto dentro de nosotras y nos está acercando a él a través de ese mismo deseo. El anhelo de ser especiales y de hacer cosas extraordinarias identifica nuestra ansia espiritual de tener una relación extraordinaria con Dios.

    Sin embargo, ¿cómo dejamos atrás lo normal y nos encaminamos hacia lo extraordinario? Sencillo, ¡emprendiendo un viaje! Una travesía asombrosa, transformadora, todo menos normal, que comenzarás el día que le digas sí a Dios y a la extraordinaria vida de fe que él ha planeado para ti.

    Empecemos por el punto de partida: aquí mismo, en este instante. Imagina conmigo que este es tu día.

    Bip. Bip. La notificación de un mensaje de texto te despierta antes que tu alarma. Es una amiga que te recuerda que traigas dinero para la recaudación de fondos de la escuela y te pide que hagas unos avisos durante el almuerzo. Mientras entras a hurtadillas en la cocina con la esperanza de agarrar un pan y un vaso de jugo de arándano sin hablar mucho, tus padres te dan los buenos días y luego insisten en que saques a pasear al perro antes de ir a la escuela.

    Llegas a la escuela con solo un segundo para saludar a tus amigos. Te acomodas en el asiento asignado de la primera clase y bailas mentalmente feliz porque terminaste tu proyecto antes de tiempo. La celebración es interrumpida porque el profesor te pide que ayudes a un alumno que no entiende la tarea de ayer.

    Durante el almuerzo, por fin tienes la oportunidad de ponerte al día con tu mejor amiga, pero ella todavía quiere hablar sobre todos los acontecimientos que la llevaron hace cinco meses a romper con su novio. La escuchas por un rato y le das palmaditas en la espalda para consolarla, pero lo que estás pensando es: Al menos tuviste novio. Mis padres ni siquiera me dejan salir con un chico.

    La lista continúa, ¿te parece? Un día común y corriente incluye muchas peticiones de muchas personas cercanas. Hay expectativas. Y aun cuando sabes qué es lo correcto que debes hacer, no te alegra mucho hacerlo. ¿Cuál es el punto de todo esto?, piensas. Todo es tan normal y no conduce a ninguna parte.

    Aun cuando la gente quiere cosas buenas de ti, es tentador decir que no. No. Ah, ah. No gracias. Ayudé ayer. Pregúntale a fulano de tal. El perro masticó mi tarea, mi mochila y mi computadora.

    Hay muchas maneras de decir no.

    Cuando Dios te pide que hagas algo, puede que te tiente el deseo de actuar como si no lo hubieras escuchado. Es tentador recitar las cinco principales excusas que has memorizado para evadir algo que podría ser desafiante, vergonzoso o ajeno a la rutina que tienes hasta ahora.

    En efecto, a veces Dios nos pide que hagamos cosas que nos parecen algo insensatas al momento. No podemos ver el panorama completo como lo ve él. No podemos imaginarnos cómo nuestro único sí, en todo un día común, puede convertirse en algo extraordinario cuando él lo usa para sus propósitos.

    Sin embargo, verás, aquí es donde nos confundimos. Cuando le decimos sí a Dios, nuestros días dejan de ser ordinarios y normales. Es más, no hay tal cosa como un día típico. Una vez que des el salto de fe para decirle sí a Dios, descubrirás el poder que tiene esa respuesta en tu relación con él, con los demás y contigo misma. No hay nada ordinario en lo que te espera. ¿Estás nerviosa? ¿Estás mirando a tu alrededor y pensando: Es posible que lo normal esté bien? ¿Qué me va a pedir Dios cuando le diga que sí?

    Créeme, lo entiendo mejor que nadie. Puedo ser terca. Puedo resistirme a que me digan qué hacer. Y he tenido muchas ocasiones en las que quería hacer cualquier cosa menos lo que Dios me pedía que hiciera. De hecho, yo era una que nunca salía de casa sin tener a mano mi lista de las cinco excusas principales. Esa era yo… es decir, hasta que Dios me abrió los ojos a lo extraordinario, realmente me quedé sin palabras cuando decidí decirle sí a él.

    Todo comenzó el día que me dijo que regalara mi Biblia.

    Mi ministerio como escritora y expositora me da la oportunidad de visitar iglesias, grupos de mujeres, realizar conferencias y participar en muchos otros eventos. Uno de esos días, en particular, me dirigía a casa después de un largo programa de conferencias y estaba cansadísima. Todo lo que quería era llegar a mi asiento en el avión y acomodarme para disfrutar una siesta. Imagina la alegría que me embargó al ser la única persona que estaba sentada en mi fila. Estaba a punto de cerrar los ojos cuando dos pasajeros de última hora se dirigieron a mi fila y ocuparon sus asientos.

    A regañadientes, decidí suspender la siesta. Lo último que quería era quedarme dormida y roncar, babearme o, peor aún, despertarme con la cabeza apoyada en el hombro del tipo que estaba a mi lado. No necesitaba otro momento más vergonzoso, así que saqué un manuscrito de mi bolso y comencé a leer.

    ¿En qué está trabajando?, preguntó el tipo. Le dije que era escritora cristiana. Sonrió y dijo que pensaba que Dios era un tema muy interesante. Concordé con él y le hice algunas preguntas sobre sus creencias. En poco tiempo me encontré metiendo la mano en mi bolso y sacando mi Biblia, guiándolo a través de algunos versículos clave que trataban los problemas que enfrentaba. Él seguía haciendo preguntas y yo seguía orando para que Dios me diera respuestas.

    De repente sentí que Dios me instaba a darle mi Biblia a ese hombre. Ahora bien, esa no era una Biblia cualquiera. Era mi Biblia de todos los días, marcada, subrayada, escrita y manchada con lágrimas. Dudé, pero el mensaje de Dios era claro. Obséquiale tu Biblia.

    Saqué unos viejos boletines de la iglesia y otros papeles que había metido dentro de las cubiertas, respiré hondo, suspiré y la puse en las manos del hombre. Me gustaría regalarle mi Biblia, le dije.

    Asombrado, trató de devolvérmela, alegando que no podía aceptar tal regalo. Dios me dijo que se la obsequiara, insistí. A veces, el Dios del universo se detiene en medio de todo lo que está haciendo para tocar el corazón de una persona. Hoy, hizo una pausa por usted.

    El hombre agarró mi Biblia e hizo dos promesas. Primera, dijo que la leería y, segunda, que algún día la regalaría, haciendo por otra persona lo que yo había hecho por él.

    Antes de que me diera cuenta, el avión aterrizó y nos estábamos despidiendo. Cuando salí al pasillo lista para desembarcar, la mujer que estaba sentada al otro lado del hombre de negocios extendió la mano y me agarró del brazo. Ella había estado viendo por la ventana todo el tiempo que estuvimos volando, por lo que pensé que nos había estado ignorando. Pero su rostro, lleno de lágrimas, decía una historia diferente. En un tono tan bajo que apenas pude oírla, susurró: Gracias. Lo que usted dijo hoy ha cambiado mi vida. Puse mi mano sobre la de ella y le susurré: De nada. Entonces se me hizo un nudo en la garganta mientras las lágrimas brotaban por mis ojos. No tenía otra Biblia para regalar, así que le obsequié uno de mis libros y la abracé para despedirme. Se ha dicho que debemos hablar a todo el mundo acerca de Jesús, usando palabras solo si es necesario. Vi esta poderosa verdad cobrar vida. Aunque nunca le hablé a esa señora acerca de Jesús, ella lo vio a través de mi obediencia. Qué bueno. Cuán profundo.

    Cuando bajé del avión ese día, apenas pude contener las lágrimas. Los corazones de tres personas cambiaron radicalmente. Creo que el hombre de negocios llegó a conocer a Jesús como su Señor y Salvador. Creo que lo mismo ocurrió con la dama. Pero mi corazón también cambió de manera dramática. Estaba rebosante de alegría por lo que Dios había hecho, pero también estaba destrozada por la avalancha de pensamientos que me vinieron a la mente al contar las veces que le había dicho a Dios que no. Qué trágico es perder sus citas divinas.

    ABRE TU CORAZÓN AL AMOR DE DIOS. ABRE TU VIDA A SU LLAMADO. ABRE TU BOCA PARA ALABARLO.

    Yo continuaba preguntándome: ¿Cuántas veces te he dicho que no, Dios? ¿Cuántas veces he pasado por alto un momento extraordinario que has hecho para mí porque estaba demasiado cansada, demasiado insegura, demasiado atrapada en algo o en mi propio egoísmo? ¿Con qué frecuencia dejo de sentirte? Elevé mi corazón al Señor y susurré: Por favor, perdóname por todos esos no que te he dicho. Ahora mismo te digo sí, Señor. Te digo sí antes que sepa lo que vas a pedirme que haga. Simplemente quiero que veas un corazón dispuesto a obedecerte en mí.

    Unos minutos después de salir del avión, me dirigía a la puerta de embarque cuando volví a ver al hombre de negocios. Me detuvo para decirme que había estado orando y agradeciendo a Dios por lo que pasó en la aeronave. Intercambiamos tarjetas de presentación y, aunque vivíamos a varios estados de distancia, sabía que nos mantendríamos en contacto.

    Casi un mes después me llamó para decirme que su vida había cambiado por completo. Se había tomado una semana libre del trabajo para leer la Biblia y ya había compartido su testimonio con numerosas personas. Dios, definitivamente, estaba persiguiendo a ese hombre de una manera seria. Cuando le pregunté cuál era su versículo favorito, me dijo que era Proverbios 3:5-6: Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas. Entonces pensé : ¡Guau! Mira cómo le respondió Dios eso a mi nuevo amigo.

    También me contó que después de leer la Biblia supo que necesitaba participar en una iglesia, así que decidió visitar una congregación grande que había en su ciudad. En el trayecto, pasó frente a otra iglesia cuando lo invadió una fuerte corazonada de que diera la vuelta con su automóvil y se devolviera a esa iglesia. Así lo hizo. Cuando llegó a su asiento en el santuario, abrió el boletín y jadeó. Dentro del folleto vio un anuncio que decía que yo sería la expositora en una próxima conferencia de mujeres. Dijo que sentía como si, una vez más, Dios estuviera confirmando su presencia activa.

    Ese día en el avión, cuando Dios instó a mi corazón para que le diera mi Biblia a ese hombre, no sabía lo que sucedería. Por lo que yo sabía, ese señor podría haber desechado mi Biblia en la papelera más cercana del aeropuerto. Por otro lado, normalmente, habría encontrado cien razones para no regalar mi Biblia, pero ese día sucedió algo en mí. Ese día, por primera vez, escuché —verdaderamente— el llamado de una mujer que le dice sí a Dios: Vive tu extraordinaria historia de fe.

    Esta travesía que estamos haciendo juntas transforma vidas.

    1

    Te espera una vida nada ordinaria

    La asombrosa aventura de llevar tu vida y tu fe en formas extraordinarias y sorprendentes está adelante. Esta es la verdad más maravillosa: Dios la diseñó para ti. Y esta travesía no puede ser vivida por nadie más que tú.

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