Bodegas antañonas de La Asunción
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Bodegas Antañonas de La Asunción es la historia breve de aquellos pequeños negocios, con sus respectivos dueños, que hace ya unos cuantos años existían para que los habitantes de este Pueblo Grande, hoy convertido en la Ciudad ¿de El Silencio? o ¿del Sosiego?, pudieran hallar lo necesario para el consumo humano diario y otras cosas que le evitab
Alcides Rodríguez Silva
Nació en La Asunción el 16 de mayo de 1929. Su primaria la hizo en la Escuela Federal Graduada Francisco Esteban Gómez. En 1949 se graduó de Maestro en la Escuela Normal de Maestros Miguel Antonio Caro, en Caracas, ejerciendo su magisterio (1949-50) en el Grupo Escolar Zulia, en Porlamar y en el Grupo Escolar Francisco Esteban Gómez, en La Asunción, (1950-51). Diplomado en Contaduría Pública en la Universidad La Salle de Sud América, Extensión University Chicago - Illinois, 1956. Diplomado en Administración Comercial en Escuelas Internacionales de la América Latina - Fort Laudeldale, Florida. 1970.Hizo curso de especialización en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales en la Universidad Central de Venezuela. 1976. Y en el Instituto de Estudios Superiores de Administración-IESA, 1980. Jubilado de la Industria Petrolera, donde trabajó desde el 12 de abril de 1951 hasta el 4 de octubre de 1987. Fue fundador y Miembro Directivo de la Casa Nueva Esparta-El Tigre. Ejerció la Gerencia de la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera (AJIP)-Seccional Nueva Esparta por 10 años consecutivos. 1993-2003.Es miembro activo de la Sociedad Progreso de La Asunción, donde ha sido su Presidente, Vicepresidente y secretario de Actas. Fue presidente del Club de Leones Porlamar Central. Fue miembro de la Asociación de Relacionistas de Venezuela - Seccional Metropolitana. Fue miembro de la Respetable Logia Sol de Nueva Esparta No 84. Oriente de Porlamar. Fue su Venerable Maestro en 1993. Es miembro fundador del Triángulo Masónico Miguel Tejeda, convertido en la Logia en Instancia "Miguel Tejeda", al Oriente de La Asunción (2015). Orador Fiscal de la misma Pertenece al Soberano Capítulo Rosa Cruz Juan Bautista Arismendi No 101, en Juan Griego, donde ha sido su Muy Sabio y Perfecto Maestro. Es miembro del Ilustre Consejo Kadosch Abraham Ríos No. 30, en Juan Griego habiendo sido su Gran Maestro. Miembro Principal de la Unidad de Contraloría el Consejo Comunal de su localidad. Es Miembro Fundador Directivo del "Museo Casa de la Historia Ciudad de La Asunción". Miembro Fundador de la "Fundación Amigos del Municipio Arismendi". Recibió en la Industria Petrolera la condecoración Honor al Mérito en el Trabajo, en su Segunda Clase. Después de jubilado ha sido condecorado por la Gobernación y el Consejo Legislativo del Estado Nueva Esparta, Concejo Municipal de Arismendi, Club de Leones, Sociedad Progreso de La Asunción y por la Asociación de Jubilados de la Industria Petrolera (AJIP).Unido en primeras nupcias con la Ecónoma Petrica Silva Berbín, (†), de cuya unión nació: Alcides (Médico); Tomiris (Abogada y Licenciada en Educación); Ariadna (Médico) y Yumaira (Internacionalista). Actualmente está casado con la Licenciada Ana Lourdes Delgado.
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Bodegas antañonas de La Asunción - Alcides Rodríguez Silva
PRESENTACIÓN Y AGRADECIMIENTO
La preocupación por escribir y hacer conocer las cosas de nuestro pueblo natal, la ciudad de La Asunción, siempre estuvo presente en nuestra vida cotidiana y gracias a unos muy buenos y apreciados amigos que ya eran destacados y conocidos escritores margariteños, autores de varias publicaciones, cronistas de sus ciudades, nos indujeron y ayudaron a canalizar y llevar a cabo las ideas para que esas preocupaciones se hicieran realidad y así nacieron: ASUNTINOS INOLVIDABLES; SEMBLANZAS DEL DEPORTE EN LA ASUNCIÓN; LA ASUNCIÓN CIUDAD CUATRICENTENARIA Y RESUMEN DE LA HISTORIA DE LA SOCIEDAD PROGRESO; además de, HOMENAJE A 48 ÑEROS Y SUS REALIDADES EN LA INDUSTRIA PETROLERA, editada por Petróleos de Venezuela (PDVSA) y ANTÍGUA CALLE RUÍZ DE LA ASUNCIÓN.
Pero una de nuestras preocupaciones no se pudo llevar a cabo antes porque habíamos oído que otros, a quienes también les gusta dar a conocer lo nuestro por este medio, estaban trabajando sobre ese tema. Habiendo sido preguntado algunos de ellos sobre la situación, respondieron que no habían hecho, ni estaban haciendo algo al respecto, dejándonos así el camino libre para afrontar el reto.
Con el campo abierto ponemos toda la dedicación y empeño en hacer las investigaciones, si es que se puede decir así; hacer los contactos necesarios para obtener la información requerida, y podemos ser honesto en decir, que nada nos fue fácil en la consecución de los datos, pues algunas personas entradas en años no los recordaban, otros tomados de personas más jóvenes contrastaban, no coincidían, o sea, hubo algunas discrepancias que obligaron a hacer el trabajo más a fondo para encontrar, si se puede decir, sino toda la verdad, la suficiente.
Es así como aparece hoy BODEGAS ANTAÑONAS DE LA ASUNCIÓN, historia breve de aquellos establecimientos, con sus respectivos dueños, que hace ya unos cuantos años existían para que los habitantes de este Pueblo Grande, hoy convertido en la Ciudad ¿de El Silencio? o ¿del Sosiego?, pudieran hallar lo necesario para el consumo humano diario y otras cosas que le evitaban un incómodo viaje a otros pueblos para conseguir el artículo buscado, así como también, grupos de intelectuales encontraran en estas bodegas, el lugar propicio para las esperadas e interesantes tertulias mañaneras y vespertinas. Es muy importante hacer notar que muchos de los dueños de estas bodegas encontraron en ellas el lugar propicio para su digno trabajo diario, donde podían obtener lo necesario, algunas veces no suficiente, para el sostenimiento de la familia, y muy especial, para ayudar al muchacho, que, para su futuro, se fue a otras latitudes en busca de una mejor preparación en las entidades educativas medias o superiores.
Queremos hacer notar que las fotos que ilustran esta publicación muestran en su totalidad los sitios donde estuvieron las bodegas, pues en la actualidad, nuevas edificaciones fueron hechas, no así en otras donde se encuentran los escombros, la cerca que tapa el terreno, la casa deteriorada y las pocas, para beneplácito, donde aún existe la bodega. Gracias a Rosita y Francisco por prestarnos su camarita BENQ para hacerlas.
Nuestro agradecimiento eterno también a todas esas personas que de tan buena fe nos facilitaron lo que algunos vieron y vivieron, y otros lo que sus padres o familiares le transmitieron en sus charlas y conversaciones, y que contribuyeron a poner más cerca lo verdadero sobre el tema. Muy especial a esos muchachos que a diario se sientan bajo la matica de guayacán, frente al Museo, en la Plaza Luisa Cáceres, Antonio Rafael Guevara, Tomás Cazorla, Félix Brito (Cumanés), Rómulo Luna, Rafael Silva, Jesús Antonio Hernández, Juan Marcano Pereira, Chuíto Irala, Chú Suniaga; a Adolfo Obando, Víctor Espinoza, Gilberto (El Negro de Segunda) Brito, Johansson Salazar, Augusto González, Pedrito El de Ringo, Francisco Torcat, Ramón Lorenzo, Plácido Navarro, la Dra. María José Obando; a los amigos que se reunían todos las tardes al frente de la Bodega de Ángel Silva, ahora lo hacen en la parada de las Espinoza, empezando El Mamey, (El Chino de Justina, Julián Núñez, Polo el de Pablo, Prof. José Manuel Villarroel, Tilongo, Emiro Figueroa); al Dr. Carmelo Rosas Marcano; al Ing. Luis Salinas; al Lic. Juan José Prieto Lárez; al Lic. Hernán José Núñez; a Yiyo, Asdrúbal, Reinaldo; a las personas de Salamanca que con tanta satisfacción nos dieron sus vivencias, Orlando Rojas, Epifania Luna de López, Rosalía Navarro de Rosas, Amarilis Navarro; Maestra Susana López; Vicente Caraballo, al Cronista de la Ciudad, Lic. Luis Marcano Boadas, a la gente de Cantarrana y a los familiares y amigos de todos aquellos que tuvieron la paciencia de atender a la clientela que a diario los visitaban. A todos, miles de gracias por ayudar a que, con este testimonio, a su ciudad se le conozca esta parte de su muy interesante pasado.
Un agradecimiento muy especial para el querido compañero y amigo, escritor, educador, historiador y poeta, profesor Antonio Hernández Güiche, quien nos suministró sus poemas dedicados a las calles y a las esquinas de La Asunción y que nosotros, por sus relevantes méritos y afinidad con el tema que tratamos, gustosamente incluimos en esta publicación.
Y el reconocimiento final para el apreciado amigo, Juan Rodulfo, investigador, escritor, editor, creador digital y divulgador, por su interesado empeño para que este libro saliera a la luz pública con la intención implícita de que los asuntinos tuvieran un testimonio más de lo que ha acontecido en esta Noble Ciudad de La Asunción.
Nos satisface hondamente el haber contribuido con este trabajo el dar a conocer un ramo más de la historia de lo que fue este Gran Pueblo.
El Autor
TESTIMONIO
Alcides Rodríguez Silva, escritor de la imaginación fértil y fecunda que trazó con finura los rasgos de una ciudad bella como las vírgenes en el cielo, a él llegaron musas para recrear la historia de una ciudadanía que vivió su tiempo y costumbre a una manera de ser educada, fina y caballerosa. Alcides Rodríguez Silva pone a la mano de nosotros una fotografía de las viejas y recordadas con nostalgia, las bodegas antañonas de La Asunción.
Bodegas Antañonas de La Asunción
, un relato amable y considerado de la placidez y armonía que vivía la ciudad: horas de tertulia amistosa, comunicación de las vivencias pueblerinas, cantos, chismes, jolgorio, penas y tristezas, llantos y risas, aplausos y oraciones, brindis y carcajadas; todo para mostrar lo bueno y sencilla que ha sido la vida en la muy amada por siempre La Asunción
.
Sus escritos aportan lucimiento a la poesía de Toñito Espinoza, como en Días de Árboles
y La Arboleda Recobrada
; el Profesor Rivas Casado, Hernández Güiche y el gran sabio, escritor, poeta Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa.
Contribuyen a realzar la labor literaria de hombres y mujeres que han escrito o narrado historias, cuentos, palabrerías.
Las bodegas en La Asunción: fueron centro cultural, social, económico, educacional. Alcides Rodríguez Silva invita a un viaje interesante para soñar y añorar la vida creativa del hombre de este lugar.
Lic. Hernán José Núñez
LA VIDA BODEGUERA
Hace mucho tiempo quise escribir semblanzas bodegueras. Alcides se me adelantó. Intuyo, por lo acucioso del autor, que tenemos en nuestras manos una joya de la memoria histórica de La Asunción. Me comprometí a escribir algo para este texto porque mis raíces están sembradas en el noble oficio de bodeguero, mi papá, Juancito Prieto lo fue, y ¡vaya! si lo recuerdan los viejos habitantes de nuestra comunidad.
Son infinitos los cuentos que pudiera contar que me han contado de tantos bodegueros asuntinos. Hablar de uno de ellos es decir de todos, aunque cada uno tenía sus propias mañas. Todo estaba a la vista, suficiente para las cuadras vecinas. Una aquí, había otra más allá y otra, y otra. Podemos decir que existía una bodega preferente para quien así lo quisiera. Sociológicamente una bodega formalizaba soluciones colectivas ante cualquier fenómeno, por remoto que fuera, de ausencia, nunca la escasez era propósito de angustia, a decir verdad, todo había en una bodega, aun en el rezago contrabandístico.
Se me ocurre pensar que un bodeguero permanece para siempre en la memoria de los pueblos, son una referencia anecdótica al paso de la modernidad: allí estuvo la bodega de fulano, recuerdas cuando íbamos a la bodega de zutano. Al menos yo, lo digo con propiedad, asimilé la disciplina de atención al cliente
, siendo por demás éste conocido, se está detrás del mostrador ofertando un producto, debe existir respeto ante la exigencia y el riguroso dictamen del costo, cero regateos, menos si la bodega no es de uno.
En fin, la bodega como fenómeno de interacción comunitaria tiene sus códigos de rectitud y honestidad. Los bodegueros asuntinos de aquellos tiempos fueron nobles al momento de comprender situaciones apremiantes en alguna familia, convirtiendo el fiao
en un riguroso sello de compromiso, donde el aval de confianza mutua coronaba la recíproca confianza.
Reitero pues, en estas pocas líneas, el trabajo animado y gustoso que Alcides Rodríguez nos preparó como testimonio de un tiempo de oro de la economía doméstica. Del ejemplo de hombres dedicados al trabajo constante y pulcro, donde la avaricia jamás encontró asidero.
Juan José Prieto Lárez
La Asunción 2014
A MANERA DE PRÓLOGO
Estas palabras, que con mucho gusto redacto a manera de Prólogo, llevan en sí dos objetivos bien definidos.
El primero de ellos es darle la bienvenida al mundo de los libros a BODEGAS ANTAÑONAS DE LA ASUNCIÓN, una obra, original en su estilo, que recoge la historia interesante y amena de los establecimientos comerciales conocidos como bodegas, así como la de sus respectivos dueños, que hicieron vida activa en esta Procera Ciudad durante el pasado siglo XX.
En segundo lugar, brindar un justo y merecido reconocimiento a su autor, el Profesor Alcides Rodríguez Silva, por su empeño, dedicación y labor investigativa, concretada en la pormenorizada y amena descripción que hace de estas ciento veinte bodegas asuntinas.
Y de verdad, los asuntinos tenemos sobradas razones para sentirnos orgullosos, en el seno de esta sociedad, con un hermano tan decididamente enamorado de La Asunción como lo es Alcides, quien llegó a esta vida el 16 de mayo de 1929.
Su hogar dignificado por la humildad, le trasmitió ese valor que en él se sembró para siempre y con el cual ha logrado desarrollar otros hermosos valores como el respeto, la amistad, la sociabilidad y la cultura.
La primera etapa de sus estudios la cumplió en su querida e inolvidable escuela Francisco Esteban Gómez
. Posteriormente se traslada a Caracas donde, en la Escuela Normal de Maestro Miguel Antonio Caro
, obtiene su título de Maestro Normalista, carrera que luego completa con dos Diplomados obtenidos en: Uno, en la Universidad La Salle de Sud-América (ciudad de Boston), en Contaduría Pública y el otro en Escuelas Internacionales, en Fort Lauderdale (Florida), en Administración Comercial. Casi todo el periplo de su carrera docente lo cumplió en la Industria Petrolera de donde se jubiló luego de 36 años de labor profesional.
Su incansable vocación de servicio a la comunidad le ha llevado a ser: Miembro Activo de la Sociedad Progreso de La Asunción, de la cual fue su presidente para los períodos 2004-2006; Miembro Fundador de la Casa Nueva Esparta de El Tigre, Estado Anzoátegui
