Explora más de 1,5 millones de audiolibros y libros electrónicos gratis durante días

Al terminar tu prueba, sigue disfrutando por $11.99 al mes. Cancela cuando quieras.

Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo
Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo
Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo
Libro electrónico235 páginas2 horas

Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo

Calificación: 0 de 5 estrellas

()

Leer vista previa

Información de este libro electrónico

Embárcate en un viaje transformador de fe y valor con Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo. En este irresistible e inspirador libro, Heidi Elizarraraz, una experimentada misionera en Méx

IdiomaEspañol
EditorialGrafo House Publishing
Fecha de lanzamiento6 ago 2024
ISBN9781963127157
Desata Tu Valentía: Diciendo Sí a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo

Relacionado con Desata Tu Valentía

Libros electrónicos relacionados

Cristianismo para usted

Ver más

Categorías relacionadas

Comentarios para Desata Tu Valentía

Calificación: 0 de 5 estrellas
0 calificaciones

0 clasificaciones0 comentarios

¿Qué te pareció?

Toca para calificar

Los comentarios deben tener al menos 10 palabras

    Vista previa del libro

    Desata Tu Valentía - Heidi Elizarraraz

    Contents

    Prólogo

    Dedicatoria

    Introducción

    1. Sé fuerte y valiente

    2. Entregarse sin reservas

    3. ¿Estás dispuesto?

    4. El Dios de la última hora

    5. La fe hace posibles los milagros

    6. ¡No! ¡No puedo soltar!

    7. Mi mayor temor

    8. Tragedia, pérdida y angustia

    9. Si no es bueno, Dios no ha terminado

    10. Verdadera valentía

    Agradecimientos

    Sobre la autora

    Guía paso a paso para la salvación

    Guía de estudio

    Notas

    Página de derechos

    Prólogo

    Nos pasa a todos. Nuestro corazón comienza a palpitar más rápido, las palmas de nuestras manos comienzan a sudar, y nuestras rodillas se debilitan. Desde el santo con más experiencia hasta el creyente más nuevo, hay veces en las que el miedo parece ser la presencia más tangible a nuestro alrededor, incluso para los que amamos a Jesús con todo nuestro corazón. El miedo nos intimida y nos llama cobardes. Nos dice que retroceder e ir a lo seguro son, sin duda, las cosas más prudentes que podemos hacer.

    El miedo y yo hemos tenido nuestros propios enfrentamientos a lo largo de los años. Cómo me hubiera gustado haber tenido este excelente libro de Heidi Elizarraraz, Desata Tu Valentía: Diciendo SÍ a Jesús, Incluso Cuando Tengas Miedo. Me alegra tenerlo ahora. Con anécdotas bellamente escritas e historias de su increíble viaje de fe, Heidi nos recuerda que ser valientes no implica la ausencia de miedo; tampoco que debamos ser fuertes y tener el control. La valentía ocurre cuando nuestro amor por Jesús y por los demás desata el coraje para decirle sí a Su plan, incluso cuando no sabemos a dónde nos llevará.

    Con honestidad y vulnerabilidad, mezcladas con una confianza incesante en su fiel Dios, Heidi descubre las entretelas respecto a cómo ha sido la experiencia de ser pionera en mantener un próspero ministerio en México; el cual da esperanza a huérfanos generados por la pobreza y que mantiene unidas a las familias, a pesar de los distintos obstáculos y dificultades. Como yo, probablemente arrojarás una lágrima o dos mientras leas Desata Tu Valentía. Pero aún más importante, descubrirás nuevas formas de enfrentar el temor, liberar tu coraje y darle el siguiente sí a Jesús. ¡Sigue leyendo, y deja que una nueva temporada de valentía comience para ti!

    Dra. Jodi Detrick – Coach, Mentora, Oradora.

    Autora de El Alma Estable y La Mujer al Estilo de Jesús.

    Ex Columnista de The Seattle Times.

    Dedicatoria

    Este libro está dedicado a mis dos hijas, Samaria y Selah, quienes han cambiado mi mundo por completo. Su inquebrantable inspiración me ha impulsado a escribir estas páginas, creando un legado tanto para ustedes como para las futuras generaciones.

    En el tapiz de nuestra historia familiar, la narrativa está tejida con hilos de profunda fe. Comenzó con mi tío abuelo Everett West aceptando a Jesús y encontrando al Espíritu Santo en el Avivamiento de la Calle Azusa, lo que transformó la trayectoria de nuestro linaje. A través de él, mi bisabuelo William B. West, tuvo un encuentro con Jesús. El rotundo de mi familia a Jesús puso en marcha un legado de pastores, misioneros, líderes de alabanza, educadores y devotos seguidores de Cristo. Samaria y Selah, ese mismo legado corre por sus venas.

    Es un legado de amor incondicional por Jesús, que provoca un deseo ferviente de proclamar Su nombre por todas partes hasta que cada alma se encuentre con Él. Durante generaciones, nuestra familia ha adoptado la misión de hacer del último mandato de Jesús nuestra primera prioridad (Marcos 16:15). Mis preciosas hijas, es mi oración ferviente que ustedes y sus hijos defiendan y promuevan este legado que honra a Dios.

    A su vez, han sido personalmente bendecidas al tener un padre terrenal temeroso de Dios; uno que le dice sí a Jesús de forma consistente, a pesar de que su historia fue la de crecer en un orfanatorio en México, donde extrañó a sus padres y sufrió mucho. Alguien que se levantó para luchar por su bienestar, y que ahora lucha para que otros no tengan la misma vida que él. Es un guerrero heroico, como Gedeón del libro de los Jueces, cuyos valerosos y pioneros pasos han roto maldiciones generacionales, allanando el camino hacia el futuro.

    Quiero animarlas a que, en los momentos en que el miedo, la preocupación o la ansiedad amenacen con oscurecer su camino y obstaculizar el desarrollo del plan de Dios, recuerden esto: ambas poseen una profunda valentía. Tienen el poder de hacer eco de un rotundo a Jesús, incluso cuando se estén enfrentado al miedo. Que este libro les sirva de brújula, que sea un recordatorio constante de que sumergirse de todo corazón en los planes de Dios es un esfuerzo que vale la pena eternamente. El Espíritu Santo, y la sangre que cambia al mundo es lo que corre por sus venas. Nunca dejen que el miedo paralice los planes de Dios para sus vidas.

    Para mis increíblemente valientes hijas; quienes son la hermosa personificación del coraje. Las amo mucho y espero ansiosamente presenciar el increíble viaje que Dios ha trazado para ustedes. Desaten su valentía, mis heroicas hijas. Sean fuertes y audaces, porque el Señor está con ustedes.

    Con todo mi amor,

    Mamá.

    Estén alerta.

    Permanezcan firmes en la fe.

    Sean valientes.

    Sean fuertes.

    —1 Corintios 16:13 NTV

    Introducción

    Desde hace veinte años soy misionera en México. Ha sido el mayor gozo de mi vida caminar por calles de tierra luchando por mantener unidas a las familias. Puede que sea estadounidense pero mi corazón late como mexicana. Dios me ha dado gran amor por esta tierra y su gente.

    Es en estas páginas donde se desarrolla mi historia, una narrativa grabada con encuentros que abarcan desiertos de dudas, montañas de triunfo y océanos de gracia. Bienvenido a un viaje que profundiza en la superación del miedo y la aceptación del coraje mientras comenzaba a seguir a Jesús, así como a hacer todo lo posible con sus planes y propósitos para mi vida.

    Este libro es un testimonio del poder transformador de decirle sí al llamado de Dios, incluso cuando resuene en los corredores del miedo. Desde los desiertos azotados por el viento donde reina la incertidumbre hasta las cumbres radiantes donde la fe se mantiene inquebrantable, estas páginas resumen un viaje marcado por actos de fe, tragedias devastadoras y giros inesperados.

    Conozcan a los personajes (las amenazas antes de cruzar a la tierra prometida, los miedos, las insuficiencias y los fuegos refinadores), cada uno de los cuales desempeña un papel crucial en la gran narrativa de la redención. A medida que recorramos estos capítulos, anticipo momentos de vulnerabilidad, triunfos de fe y los latidos del corazón de un alma que persigue incansablemente el llamado de Dios para su vida.

    Esto es más que un recuento de experiencias personales. Es una invitación— una invitación a abrazar una vida completamente entregada al plan que Dios tiene para ti, incluso si el miedo llama a tu puerta. A través de los altibajos, los triunfos y las tribulaciones, surge un llamado a ser valientes: una seguridad de que, incluso ante el miedo, puedes navegar por los reinos de la incertidumbre con un rotundo a Dios.

    A medida que avancemos juntos en este libro, espero que encuentres ecos de tu propia historia, reúnas valor para enfrentar tus miedos y descubras que una vida entregada es la aventura más grandiosa de todas. Entonces, pasemos la página y entremos juntos en la narrativa de la fe, confiando en que ser valiente no es vivir sin miedo, sino decirle sí a Jesús incluso cuando tengas miedo.

    ¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará.

    —Deuteronomio 31:6 NTV

    Cobren ánimo y ármense de valor,

    todos los que en el Señor esperan.

    —Salmo 31:24 NVI

    1. Sé fuerte y valiente

    Enfrentando tus miedos

    Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.

    —Josué 1:9

    sí, voy a ir al viaje misionero a méxico contigo; quiero practicar mi español. Cuando dije esto, no tenía idea de que estas palabras cambiarían mi vida por completo.

    Mi existencia giraba en torno al eco de yo, yo y yo. Estaba sumergida en la superación personal, aspirando a lograr una doble licenciatura en la universidad. ¿Mi motivación? El éxito. Graduarme con una especialidad en español, me visualicé como una reportera destacada o una oradora motivacional bilingüe. México era simplemente una parada más para pulir mis habilidades en el español.

    No tenía idea de que mi vida estaba a punto de tomar un giro inesperado.

    En una pequeña colonia de México, distribuir volantes de servicios de una iglesia se convirtió en mi labor. Mientras recorría las calles de tierra, mi misión era una: practicar mi español. No se trataba de acercar a la gente a la iglesia ni de hablarles sobre Jesús; mis intenciones se basaban en mi propio beneficio, hasta que tuve un encuentro con una niña que alteró el curso de mi vida. Candelaria, una pequeña de siete años con zapatos gastados y ropa desgarrada, me miró con ojos que parecían perforarme el alma.

    Me arrodillé a la altura de sus ojos, sentí su silenciosa súplica de que alguien la viera, la amara y la liberara de las cadenas del miedo y la incertidumbre. Irónicamente, yo, blanca, rubia y próxima a graduarme de la universidad, me vi reflejada en sus circunstancias.

    ¿Sería el deseo de importarle a alguien?; y el dolor escondido en su mirada, ¿la aprehensión de un futuro desconocido? El tiempo pareció detenerse cuando la miré a los ojos, sintiéndome vista por primera vez. No quería irme, pero tampoco quería involucrarme, así que seguí distribuyendo los volantes.

    Mientras me alejaba de Candelaria, escuché la voz de Dios por primera vez –un momento tipo Moisés y la zarza ardiente. Era una voz de amor que superó al ruido cuando salí de mi zona de comodidad. Incómoda y tratando de mejorar mi español, Dios me habló, redirigiéndome hacia mi destino y hacia el llamado de mi vida.

    En esa encrucijada, la voz de Dios, llena de amor, me presentó dos caminos. Podía perseguir el éxito bajo los estándares del mundo, cumplir mis sueños, o adoptar un plan diferente. El plan de Dios. Me recordó a Jeremías 29:11. Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Él declaró: "Heidi, este es el plan que tengo para ti. Para esto estudiaste español. Este, (México) es tu destino. Ven y sígueme" (Mateo 4:19).

    Mientras Dios continuaba hablándome, hizo énfasis: No puedes tener un pie en el mundo y un pie en Mí. Tienes que entregarte sin reservas; estar completamente dentro.

    Entregarte sin reservas. Esas palabras resonaron en mis oídos como un címbalo.

    Por mucho tiempo, confundí la religión con una relación con Dios. Afirmaba ser cristiana, pero no vivía como cristiana. Este encuentro forzó una revelación: me faltaba una relación personal con Jesucristo. Estaba siguiendo deseos egoístas en lugar de seguir a Dios.

    Desde ese momento con Jesús, nunca volví a ser la misma. Lágrimas incontrolables salieron durante el viaje porque ya no podía correr ni esconderme. No podía decir no a Su voz, a Su llamado en mi vida, a pesar de que las consecuencias de decir que sí me aterrorizaban. Su voz era amorosa, tierna y llena de maravillas. Tuve que decir que sí, entregarme sin reservas a Sus planes y propósitos para mi vida, incluso frente al miedo.

    El plan de Dios es mejor que nuestro propio plan

    El siguiente día marcó el final del viaje misionero. El viaje de regreso desde Tecate, Baja California, a Visalia, California, se sintió como un tramo crucial. Mi compañera de departamento de la universidad, Rachel, ansiosa por nuestra gran mudanza a Los Ángeles, me llamó para darme noticias. Heidi, encontré un departamento. Cuando llegues a casa, solo necesito que vengas y firmes el contrato, lo dijo con entusiasmo. El peso de mi decisión cobró gran importancia en ese momento. ¿Deshabía dado porque tenía miedo de renunciar a todo y dudaba en seguir verdaderamente la voluntad de Dios? ¿O dejaría el miedo a un lado y diría sí a Dios? La decisión se concretó dentro de mí. Respiré profundamente y respondí: Lo siento mucho Rachel. Vas a tener que buscar a otra persona. Me mudaré a México. Todos los que iban en el carro voltearon a verme, con sus cejas levantadas y la boca abierta, buscando corroborar lo que dije. Era verdad. Había escuchado la voz de Dios y había decidido seguirlo.

    Para ser completamente transparente, el peso de mi sí fue desalentador. ¿Alguna vez has sentido las garras del miedo, esa sensación que te paraliza y acelera los latidos de tu corazón, que hace que te suden las palmas de las manos y hace que tus pensamientos se vayan a un abismo? El miedo es una emoción natural, pero también te puede incapacitar. Tiene el potencial de impedirte abrazar la vida a la que Dios te ha llamado, tomar riesgos y dar un salto de fe. Pero el miedo no puede dictar el curso de tu vida.

    Considera esto: tu vida puede transformarse de manera significativa si reúnes el coraje para decirle que sí a Dios, incluso cuando te enfrentes al miedo. A los veintidós años, recién graduada de la universidad, si alguien me hubiera preguntado cómo sería mi vida dentro de veinte años, no me habría imaginado estar viviendo en las zonas marginadas de México rodeada de niños, luchando diariamente por mantenerlos fuera tanto de las calles y como de los orfanatorios.

    Esto no era parte de mi plan. No era mi sueño. No era lo que había imaginado para mí. Sin embargo, estoy profundamente agradecida de que los planes y sueños de Dios para mi vida superaran a los míos. Todavía me sorprende que Dios me escogiera para ser Sus manos y pies en México: yo, con mis amplios defectos y mi miedo aparentemente insuperable. Seguramente, Dios podría haber elegido a alguien más calificado, más experimentado, menos pecador y mucho menos aterrado. Pero por razones que

    ¿Disfrutas la vista previa?
    Página 1 de 1