Feminismo interrumpido
Por Lola Olufemi
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Feminismo interrumpido - Lola Olufemi
Acerca de Lola Olufemi
Lola Olufemi es una escritora negra feminista y es investigadora en la Fundación Stuart Hall de Londres, con sede en el Centro para la educación e investigación en arte y medios de la Universidad de Westminster. Sus trabajos están centrados en la imaginación feminista y su relación con la producción cultural, las demandas políticas y el futuro. En 2021 publicó Experiments in Imagining Otherwise (Hajar Press). Es miembro de Lo mínimo
, un colectivo interdisciplinario artístico. Feminismo, interrumpido es su primer libro traducido al castellano.
Página de legales
Olufemi, Lola / Feminismo interrumpido / Lola Olufemi. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : EGodot Argentina, 2023.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
Traducción de: Laura Estefanía.
ISBN 978-987-8928-60-9
1. Feminismo. I. Estefanía, Laura, trad. II. Título.
CDD 305.4201
ISBN edición impresa: 978-987-8928-40-1
Título original Feminism, Interrupted: Disrupting Power.
Copyright © Lola Olufemi, 2020. Publicado por primera vez en Pluto Press, Londres. www.plutobooks.com
Traducción Laura Estefanía
Corrección Candela Jerez
Diseño de tapa Fran Bó
Diseño de interiores Víctor Malumián
Ilustración de Lola Olufemi Max Amici
© Ediciones Godot
www.edicionesgodot.com.ar
info@edicionesgodot.com.ar
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YouTube.com/EdicionesGodot
Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
República Argentina, junio 2024
Feminismo, interrumpido.
Trastocar el poder
Lola Olufemi
Traducción
Laura Estefanía
Logo de Ediciones GodotÍndice
Agradecimientos
El trabajo feminista es un trabajo con la justicia
¿Quién manda?
La tarea
Visiones feministas
Conocé tu historia
Olas
Más allá del yo
Lecciones de los movimientos
El Estado sexista
La ilusión de igualdad
Austeridad
Yarl’s Wood y la detención de mujeres
Asesinatos del Estado
Una respuesta feminista
La lucha por la justicia reproductiva26
Mi cuerpo, mi decisión
Derechos vs. justicia
Justicia reproductiva en Irlanda
Caras sin nombre
Futuros reproductivos
Transmisoginia: ¿quién gana?
Cuerpos
¿Es real el sexo?
Brechas generacionales: terfs
Faldas cortas, tacones altos
Políticas Transfeministas
Los límites de la visibilidad
Finales imperfectos
El complejo del salvador: las mujeres musulmanas y la islamofobia de género
Salvadores blancos
Respuesta del gobierno
Terror
Subversión
El arte por el arte
¿Quién puede hacer arte?
El archivo
Complicando el consentimiento: cómo apoyar a las trabajadoras del sexo
La cara feliz del consentimiento
Apoyar a las trabajadoras del sexo
Todas las personas merecen estar seguras
El modelo nórdico
Legalización vs. descriminalización
La respuesta a la violencia sexual no es más prisiones
Hasta la raíz
Feminismo abolicionista
Expansión de la prisión
Las feministas contratacan
Feminismo y justicia transformadora
Feminismo y alimentación
A la mesa
Trabajo de mujeres
La comida también se trata de la tierra
La solidaridad es una palabra performativa
Sin límites
Conclusión
Recursos
Organizaciones
Libros
Archivos
Poetas/artistas/creadores de fanzines
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Hitos
Cover
Página de copyright
Página de título
Índice de contenido
Epígrafe
Agradecimientos
Introducción
Capítulo
Conclusión
Colofón
Notas al pie
Epígrafe
Imaginá otra cosa. Rehacé el mundo. Algunas de nosotras no tuvimos ninguna oportunidad.
CHRISTINA SHARPE
Si no sos la persona libre que querés ser, debés encontrar un lugar
para contar esa verdad.
Para contar cómo te van las cosas.
ANNE CARSON
Agradecimientos
A Amy Clark y Amelia Horgan, mis primeras lectoras, gracias. Amy, este libro no existiría sin tus ojos, aunque lo niegues.
A Neda Tehrani, por meterse en mi bandeja de entrada y guiarme en este proceso.
A mi familia, por darme el espacio para escribir.
Este libro incluye muchas voces. Gracias a todos los que aceptaron hablar conmigo, en persona y online. Fue un honor escuchar y leer sus palabras. No hay manera de que pueda hacer justicia a las conversaciones que mantuvimos.
En su poema Las mujeres perdidas
, Lucille Clifton dice: ¿Dónde están mis pandillas/mis equipos/mis hermanas extraviadas?
. Yo conozco a las mías y son las que me hacen seguir pensando en los futuros feministas. Gracias por guiar mi pensamiento, a conciencia y sin saberlo, por el apoyo incondicional, por las muchas palabras de ánimo: Sandy O, Sarah Lasoye, Christine Pungong, Waithera Sebatindira, Abeera Khan, Miriam Gauntlett, Kate Litman, Hareem Ghani, Diamond Abdulrahim, Micha Frazer-Carroll, Jun Pang, Suhaiymah Manzoor-Khan, Siyang Wei, Victoria Braid, Priscilla Mensah, Nydia Swaby, Arenike Adebajo, Christie Costello, Vera Chapiro, Hattie Read, Leo Would, Ellie Byrne, Amelia Oakley, Martha PW, Claire Sosienski-Smith, los numerosos miembros de FLY, CUSU Womcam y Sisters Uncut.
Fue la teoría feminista negra de todo el mundo la que me despertó a la violencia y la miseria de este mundo y me proporcionó las soluciones más creativas, completas y transformadoras. Me dio la sinceridad que está en el centro de mi política. Me permitió vivir de una manera diferente. Todas y cada una de las ideas y pensamientos en este libro no habrían sido posibles sin ella. Cualquiera que esté interesado en construir un futuro justo para todos debe comprometerse seriamente con ese canon, en todas sus formas. Sería imprudente no hacerlo.
Introducción
El trabajo feminista es un trabajo con la justicia
¿Y en qué consiste el obsequio del feminismo sino en un cierto conjunto de formas de pensar históricamente, formas de ver, formas de desear?
. VIKKI BELL
EL FEMINISMO ES UN proyecto político acerca de lo que podría ser. Siempre está mirando hacia adelante, apostando a futuros que aún no podemos alcanzar. Es una forma de desear, de esperar, de aspirar a todo lo que se ha considerado imposible. Es una tarea que hay que abordar con seriedad. Este libro es para cualquiera que esté empezando a pensar críticamente. Las historias feministas son difíciles de manejar; no pueden ni deben presentarse de forma ordenada. Espero que este libro invite a pensar en los límites de este mundo y en las posibilidades que encierra el hecho de que podamos construir en conjunto. Espero que despierte el deseo de leer más y de familiarizarse con el pensamiento y la práctica del feminismo radical¹
. Si este libro hace abrir otro libro, o ver un documental, buscar en el archivo, buscar un libro de poesía —si despierta o reaviva el interés por el feminismo— entonces ha cumplido su propósito.
Todo el mundo tiene una historia acerca de cómo llegó y sigue llegando a la política radical. Hay quienes se politizaron por el trauma de las propias experiencias, por las guerras libradas en nuestro nombre, por nuestros padres y amantes, por Internet. Es útil compartir las formas en que nos politizamos aunque solo sea porque ayuda a politizar a otros. Al crecer como una joven negra, sentí la forma opresiva en que estaba organizado el mundo con mi cuerpo y a través de las relaciones interpersonales mucho antes de que pudiera articular lo que significaban esos sentimientos. Al descubrir la palabra feminismo
y su historia como práctica política en mis primeros años de adolescencia en la escuela, encontré una libertad personal. Leí con voracidad. Feminismo negro, feminismo liberal, feminismo marxista, anarcofeminismo, ecofeminismo. El feminismo me abrió el mundo. Vi en él a teóricos, teóricas y activistas con pensamientos encontrados, todos emitiendo sus ideas sobre cómo debería ser el mundo. Quizás lo más memorable es que me liberó del deseo de conformarme con el mundo tal y como es. Esto significó muchas cosas para mí como persona; el feminismo me permitió ser obstinada, el tipo equivocado de mujer, fuera de la norma. Tardé más en darme cuenta de que la verdadera liberación significaba extender esta nueva libertad más allá de mí misma. Que me sintiera más libre en algunos aspectos no significaba que fuera libre.
Las condiciones materiales de mi vida seguían estando determinadas por los mismos sistemas; las mujeres de mi entorno seguían atrapadas en la pobreza y el racismo. Las disparidades en la atención médica, la educación, los servicios públicos y el acceso a los recursos limitaban la posibilidad de cualquier tipo de existencia expansiva. Vi cómo las mujeres negras estaban excluidas de la femineidad definida por la supremacía blanca y cómo cualquiera que estuviera por fuera de esos límites aceptados simplemente no existía a los ojos del feminismo hegemónico. Empecé a entender cómo mi propia rebelión, el desafío que me inculcaron las feministas que admiraba, estaba condicionada por la raza y la clase. Leí sobre cómo la libertad requiere agitación y hay que luchar por ella, no idealizarla. Fue durante este período cuando me di cuenta de que el feminismo no era sencillo. No hay soluciones predeterminadas. La respuesta
, si había alguna, requería que pusiéramos a conversar a los diferentes feminismos y exigía una flexibilidad radical en la forma en que nos organizaríamos. El feminismo era complicado y desordenado de una manera que me hizo reconsiderar mis creencias políticas fundamentales: igualdad frente a liberación, reforma frente a abolición. El feminismo significaba trabajo duro, del que se hace sin recompensa ni reconocimiento, del tipo que requiere una creencia inquebrantable en su importancia, del que es largo y agotador, pero que crea un sentido de propósito. Proponía un nuevo modo de ser que transformó mi manera de ver el mundo.
Las feministas que yo admiraba sostenían que la abolición de todos los sistemas de violencia imperantes era decisiva para cualquier futuro feminista. Pedían una revolución en la forma de pensar sobre nosotras mismas y sobre los demás. Sus críticas al Estado, al capitalismo, a la familia, a la supremacía blanca, al sexo y a la educación fomentaron en mí el rechazo de lo que se esperaba. bell hooks escribe que llegó a la teoría desesperada, deseando comprender, aprehender lo que estaba ocurriendo a [su] alrededor y dentro de [sí]
²
. Lo mismo puede decirse de muchas mujeres jóvenes que acuden a la teoría para recibir un plan para un mundo mejor; que acuden a la teoría buscando una forma de cambiar.
Sabía que tenía que elegir qué tipo de feminismo sería la base de mi entendimiento. Mis experiencias me habían enseñado que no había que dar nada por sentado; no había coherencia ni consenso sobre los principios aceptados en el movimiento feminista. En todo caso, se definía por el conflicto. La decisión de practicar un feminismo radical fue crucial porque me di cuenta de cómo separaba a los que querían crear una nueva visión del mundo de los que solo querían escalar los peldaños del poder.
¿Quién manda?
Se está generando una brecha dentro de la corriente hegemónica. La aparición del feminismo neoliberal o feminismo de las jefas
, que impulsa muchos debates contemporáneos, choca con una visión radical y crítica del feminismo. En términos generales, el neoliberalismo se refiere a la imposición de políticas y prácticas culturales y económicas por parte de las ONG y los gobiernos, en las últimas tres o cuatro décadas, que han dado lugar a la extracción y redistribución de los recursos públicos de la clase trabajadora hacia arriba, han diezmado las infraestructuras de la asistencia social a través de medidas de austeridad, han privatizado el estado de bienestar e individualizado las formas de relacionarnos. El modelo neoliberal del feminismo sostiene que la desigualdad
es un estado que puede superarse en entornos corporativos sin reformar el sistema, centraliza al individuo y sus decisiones personales, imagina erróneamente que el Estado puede conceder la liberación, sobre todo busca proteger el libre mercado y no cuestiona la conexión entre capitalismo, raza y opresión de género. Este modelo de pensamiento feminista es atractivo para quienes tienen un conocimiento limitado de la historia radical y de los logros alcanzados por activistas que se atrevieron a exigir lo que antes se consideraba imposible. La promesa consumista de éxito que ofrece el feminismo neoliberal es hueca, porque es una promesa superficial formulada solo a quienes pueden acceder a ella.
La política neoliberal feminista blanca se centra en el yo como vehículo para la superación y el beneficio personal a costa de los demás. Los portavoces de las empresas nos dicen que vayamos adelante
, que nos insertemos en una sociedad capitalista en la que el poder equivale al beneficio económico. Este modelo funciona mejor para las mujeres blancas adineradas, que son capaces de sustituir a los hombres en una estructura de capital. La obsesión del feminismo liberal por conseguir que las mujeres lleguen a la cima
esconde el deseo de garantizar que el sistema actual y sus violentas consecuencias permanezcan intactos. Invisibiliza a las mujeres de color, a las trabajadoras mal pagas y a las inmigrantes que deben sufrir para que otras puedan triunfar
. Hace de su explotación una parte natural de los logros de otras mujeres. En este enfoque no hay ningún desafío a la hegemonía, solo aceptación. La sala de juntas se ha convertido en un campo de batalla metafórico en el que muchas se juegan sus aspiraciones feministas. Si queremos desafiar esto, debemos preguntarnos: ¿Qué pasa con el destino de las mujeres mal pagas que limpian las salas de juntas?
, y: ¿Qué hace que su trabajo sea tan fácilmente prescindible?
. Un feminismo que busca poder en lugar de cuestionarlo no se preocupa por la justicia. La decisión de rechazar esta forma de pensar es también la decisión de rechazar las soluciones fáciles. Tenemos que preguntarnos en algún momento: ¿Quién voy a ser y qué voy a hacer? ¿Qué puede ayudarme a articular mi política? ¿Qué violencia va a exponer?
Todas estas preguntas son decisivas para toda joven feminista, porque al elegir una política feminista crítica estás asumiendo un compromiso con un mundo que aún no se ha construido. Un mundo en el que otros dirán que es tonto creer. La decisión de huir
