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La de San Quintín: Edición enriquecida. Intriga, romance y sociedad en el siglo XIX: Un retrato realista de España
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La de San Quintín: Edición enriquecida. Intriga, romance y sociedad en el siglo XIX: Un retrato realista de España
Libro electrónico195 páginas2 horas

La de San Quintín: Edición enriquecida. Intriga, romance y sociedad en el siglo XIX: Un retrato realista de España

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La novela "La de San Quintín" de Benito Pérez Galdós, publicada en 1901, se inscribe en el contexto del Realismo español, donde el autor aborda temas sociales y políticos con una prosa rica en matices y una narrativa que refleja su aguda observación de la sociedad. La obra presenta la historia de un encuentro amoroso enmarcado en la problemática de la guerra de Marruecos, donde Galdós indaga sobre el estado emocional de sus personajes en tiempos de conflicto. Su estilo se caracteriza por una profunda psicología de personajes, así como por el uso de diálogos que revelan la complejidad de las relaciones humanas, lo que consagra a Galdós como uno de los exponentes más destacados de la literatura española de su época. Benito Pérez Galdós, uno de los mayores novelistas españoles, fue un contemporáneo del Modernismo y un ferviente observador de la realidad social, lo que influyó en su escritura. Nacido en Las Palmas en 1843 y trasladado a Madrid, su experiencia personal en la sociedad española de finales del siglo XIX y principios del XX le permitió profundizar en las injusticias sociales y retratar a la España de su tiempo. Esta obra refleja su compromiso con la literatura como vehículo para construir un relato social y excepcionalmente humano. Recomiendo "La de San Quintín" a cualquier lector interesado en la literatura que explora las tensiones entre lo personal y lo colectivo, además de aquellos que desean comprender el contexto histórico y social de la España de su tiempo. Galdós presenta un análisis interrelacionado entre lo bélico y lo emocional, creando así un relato que trasciende su época y resuena en la actualidad.

En esta edición enriquecida, hemos creado cuidadosamente un valor añadido para tu experiencia de lectura:
- Una Introducción sucinta sitúa el atractivo atemporal de la obra y sus temas.
- La Sinopsis describe la trama principal, destacando los hechos clave sin revelar giros críticos.
- Un Contexto Histórico detallado te sumerge en los acontecimientos e influencias de la época que dieron forma a la escritura.
- Una Biografía del Autor revela hitos en la vida del autor, arrojando luz sobre las reflexiones personales detrás del texto.
- Un Análisis exhaustivo examina símbolos, motivos y la evolución de los personajes para descubrir significados profundos.
- Preguntas de reflexión te invitan a involucrarte personalmente con los mensajes de la obra, conectándolos con la vida moderna.
- Citas memorables seleccionadas resaltan momentos de brillantez literaria.
- Notas de pie de página interactivas aclaran referencias inusuales, alusiones históricas y expresiones arcaicas para una lectura más fluida e enriquecedora.
IdiomaEspañol
EditorialGood Press
Fecha de lanzamiento18 dic 2023
ISBN8596547823049
La de San Quintín: Edición enriquecida. Intriga, romance y sociedad en el siglo XIX: Un retrato realista de España
Autor

Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-Madrid, 1920) llegó a Madrid en 1862 para estudiar derecho. No tardó en introducirse en la vida cultural e intelectual de la ciudad y en relacionarse con los personajes más destacados de la época, como Leopoldo Alas «Clarín». En 1868 abandonó los estudios para dedicarse íntegramente a la escritura. Su primera novela, La Fontana de Oro (1870), escrita con apenas veinticinco años, anticipa el talento del que sería uno de los mayores narradores de nuestra literatura. Como autor, revolucionó la narrativa española incluyendo en sus obras expresiones populares para dar así más realismo al relato, ideas que aportó también al género teatral. Al mismo tiempo, Galdós tuvo una prolífica carrera en el campo de la política, donde llegó a ser diputado en varias ocasiones por distintas circunscripciones. De su extensa obra cabe remarcar algunas de sus obras maestras, como son Doña Perfecta (1876), Marianela (1878), La desheredada (1881), Tormento (1884), Fortunata y Jacinta (1886-1887), Miau (1888), Misericordia (1897) y los Episodios nacionales (1872-1912), una gran crónica de la España del siglo XIX, formada por cuarenta y seis episodios divididos en cinco series de diez novelas.

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    La de San Quintín - Benito Pérez Galdós

    Benito Pérez Galdós

    La de San Quintín

    Edición enriquecida. Intriga, romance y sociedad en el siglo XIX: Un retrato realista de España

    Introducción, estudios y comentarios de Damián Rojas

    Editado y publicado por Good Press, 2023

    goodpress@okpublishing.info

    EAN 08596547823049

    Índice

    Introducción

    Sinopsis

    Contexto Histórico

    Biografía del Autor

    La de San Quintín

    Análisis

    Reflexión

    Citas memorables

    Notas

    Introducción

    Índice

    Entre el brillo marchito de los salones y el rumor áspero de la calle, dos mundos chocan y descubren que el amor no basta para reconciliarlos. Esa tensión alimenta La de San Quintín, donde la pasión individual se mide con la densidad de los códigos sociales, el dinero y el linaje. La obra sitúa al espectador ante un espejo incómodo: el de una sociedad que negocia su modernidad sin renunciar del todo a sus hábitos más antiguos. Galdós propone un teatro que interroga, no que sermonea, y, al hacerlo, convierte cada escena en un campo de fuerzas donde el sentir y el deber se desafían.

    Benito Pérez Galdós (1843-1920), figura mayor del realismo español, volcó en el teatro la agudeza observadora que consagró en su narrativa. La de San Quintín pertenece a su etapa dramática de finales del siglo XIX, cuando el autor explora, con particular empeño, el choque entre clases, el peso de la respetabilidad y las nuevas formas de conciencia individual. El paso del novelista al escenario no fue una simple traslación de temas: implicó una depuración del diálogo, un ritmo escénico flexible y una voluntad de retratar, en vivo, las fricciones morales y materiales de la Restauración española.

    Su estatus de clásico obedece a varias razones convergentes. En lo literario, ofrece un modelo de diálogo que suena a vida y rehúye el artificio complaciente; en lo temático, registra conflictos que no caducan: el poder del dinero, la fragilidad del honor, la aspiración a una vida elegida. Además, la pieza confirma la capacidad del teatro español para mirar de frente sus contradicciones históricas, algo que impactó a públicos y creadores. La de San Quintín se convirtió así en un referente de la escena realista, apreciado por su equilibrio entre emoción y juicio crítico y por su funcionalidad teatral.

    La perdurabilidad de la obra radica también en su anatomía de problemas reconocibles. Galdós trata la desigualdad social no como tesis sino como experiencia concreta que atraviesa hogares, amistades y promesas. Interroga la autoridad de los apellidos, el valor del trabajo y el lugar de la mujer en un mundo que la contempla y la clasifica. Examina los límites del idealismo cuando debe convivir con una economía obstinada y con códigos de honor que se resisten a cambiar. Todo ello, urdido sin maniqueísmos, convierte la obra en un laboratorio de conciencia ética y en un documento sensible de su tiempo.

    El contexto factual es nítido: La de San Quintín es una obra teatral de Galdós, compuesta y estrenada en la década de 1890, cuando el autor intensificaba su dedicación a la escena. Su premisa central se articula en torno a un conflicto amoroso atravesado por diferencias de clase y por las exigencias de la respetabilidad. El título alude a una figura femenina identificada por una denominación que la sociedad lee como marca de origen y de destino. Desde ese punto de partida, la trama pone en relación intereses patrimoniales, ambiciones personales y lealtades familiares, sin revelar de antemano los virajes que esas fuerzas propician.

    Leer la obra a la luz de su época ilumina su alcance. En la España de la Restauración, el país negociaba la modernización económica, la consolidación de un parlamentarismo limitado y la persistencia de viejas jerarquías. Ese telón de fondo late en cada escena: el discurso del honor convive con la contabilidad; las alianzas privadas se traman bajo la mirada de una comunidad atenta. Galdós observa la circulación de poder entre salones, despachos y calles, y muestra cómo las biografías individuales se ven seducidas, constreñidas y a veces redefinidas por esa malla histórico-social en movimiento.

    En términos de dramaturgia, La de San Quintín destaca por su economía escénica, la nitidez de los objetivos de cada personaje y la progresión de tensiones. El autor confía en la palabra viva: diálogos que revelan tanto como ocultan, silencios que pesan y réplicas que funcionan como pruebas morales. La estructura clásica sostiene un pulso moderno, atento a las fluctuaciones del deseo, a los cálculos del interés y a la inesperada irrupción de la dignidad. No hay declamación grandilocuente: hay situaciones precisas que invitan al espectador a completar, con su juicio, lo que la escena sugiere.

    El impacto de la obra se percibe en la renovación del teatro español hacia un realismo de problemas y caracteres, menos tributario del efectismo y más atento a la vida diaria. Su influencia alcanza a dramaturgias posteriores que, a lo largo del siglo XX, encontraron en el conflicto social y ético un motor escénico eficaz. La de San Quintín contribuyó a legitimar un teatro que debate la actualidad de su sociedad sin renunciar al placer artístico. Ese legado, visible en la preferencia por personajes complejos y dilemas sin soluciones simples, ha nutrido a generaciones de autores interesados en unir emoción y pensamiento.

    La caracterización evita caricaturas: incluso los depositarios del privilegio muestran fisuras, y quienes aspiran a ascender socialmente no quedan reducidos a la codicia. Galdós trabaja con la ambivalencia como principio, y de ahí que las alternativas planteadas nunca sean cómodas. El humor irónico atenúa la gravedad cuando conviene y la intensifica cuando el conflicto moral lo exige. La pieza oscila entre el retrato de costumbres y el drama sentimental, manteniendo siempre la tensión entre afectos auténticos e intereses materiales, una dualidad que el público reconoce como propia y que explica el vigor con que la obra se ha leído y representado.

    Que se trate de un texto de finales del XIX no impide que hable con nitidez al lector presente. La trama invita a pensar en cómo la reputación se construye y se disputa, en qué punto el mérito cede ante el apellido o la fortuna, y qué margen tienen las personas —en especial las mujeres— para negociar su autonomía. También sugiere que las instituciones familiares pueden ser refugio y trampa, y que el amor, por noble que sea, dialoga siempre con el entorno económico y simbólico que lo rodea. Esa lucidez vuelve la obra contemporánea en cada relectura.

    Esta introducción no aspira a desvelar giros, sino a preparar una lectura atenta a los detonantes iniciales: una etiqueta social que pesa, una economía que apremia, un afecto que busca su forma legítima. A partir de ahí, cada escena propondrá preguntas más que respuestas, y cada elección abrirá consecuencias que el lector irá calibrando. Conviene prestar atención a cómo las palabras nombran y definen, a los pactos implícitos que sostienen o rompen los vínculos, y a la manera en que lo público y lo privado se interpenetran hasta difuminar sus fronteras.

    En definitiva, La de San Quintín es clásica porque combina precisión artística y energía crítica, y porque sitúa en el centro aquello que aún nos concierne: la dignidad, la justicia social, la verdad de los afectos. Su atractivo duradero reside en que no entrega soluciones prefabricadas, sino escenarios donde medir el peso de cada decisión. Al leerla hoy, reconocemos la vigencia de sus preguntas y la elegancia con que las formula. Ese es el pacto que ofrece: una experiencia estética que, sin traicionar su época, conversa con la nuestra y nos invita a pensar con emoción y con rigor.

    Sinopsis

    Índice

    La de San Quintín, de Benito Pérez Galdós, es una obra dramática de finales del siglo XIX que explora, con realismo y sutil ironía, el choque entre viejos privilegios y nuevas aspiraciones sociales. En un ambiente urbano reconocible y contemporáneo a su autor, la pieza arranca situando a una familia de posición ilustre pero tambaleante, cuyo nombre pesa más que sus recursos. La tensión inicial se concentra en asuntos de dinero, prestigio y alianzas familiares, concebidos como resortes que gobiernan la convivencia. Galdós dispone así el tablero de fuerzas morales y materiales que se confrontarán, y hace entrar en juego a una figura femenina decisiva, aludida por el título, cuya energía reordena las relaciones.

    El conflicto se activa cuando intereses domésticos, legales y sentimentales se entrelazan, obligando a los personajes a definirse. La presencia de la mujer que da nombre a la obra introduce una perspectiva distinta sobre la dignidad, el trabajo y la autonomía personal, que incomoda a quienes confunden honor con apariencia. Desde los primeros compases, la intriga sugiere pactos tácitos, deudas y promesas, y deja entrever que cada gesto social encubre un cálculo. Esta red de dependencias, más que la anécdota puntual, determina la marcha de los acontecimientos y anuncia que las decisiones privadas tendrán implicaciones públicas de largo alcance.

    Sobre esa base, Galdós contrasta dos modelos de vida: el de la estirpe que se aferra a un código heredado y el de quienes apelan a la utilidad, la transparencia y la responsabilidad individual. En escenas que alternan la cortesía con la franqueza, se discute el valor de los títulos, la legitimidad del dinero y la jerarquía en el trato. La obra revela cómo el lenguaje de las conveniencias puede convertirse en una prisión. Los personajes miden al prójimo por su apellido o por su capacidad de sostener una casa, y el autor deja que esa vara de medir, aplicada sin matices, muestre pronto sus límites.

    En medio de esa pugna, surge un vínculo afectivo que atraviesa las fronteras de clase y cuestiona los arreglos previstos por los mayores. La atracción entre dos jóvenes —uno más cercano a la tradición, otro más permeable a la modernidad, según el caso— pone a prueba la coherencia de las convicciones proclamadas. Las conversaciones entre ellos no se reducen a un idilio, pues exponen dudas sobre el deber, el mérito y la libertad para elegir. El sentimiento actúa como diagnóstico de la sociedad que lo rodea: si ha de prosperar,

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