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Vacuna contra la estupidez financiera: ¡El tiempo de riqueza empezó!
Vacuna contra la estupidez financiera: ¡El tiempo de riqueza empezó!
Vacuna contra la estupidez financiera: ¡El tiempo de riqueza empezó!
Libro electrónico391 páginas4 horas

Vacuna contra la estupidez financiera: ¡El tiempo de riqueza empezó!

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Información de este libro electrónico

El autor John F. Mora es un latino, un trabajador, un motivador reflexivo, Ingeniero Industrial, que laboró en diferentes empresas y entidades, líderes en el mercado de diversos sectores, teniendo la oportunidad de aplicar la mejora continua incremental como estrategia para optimizar procesos; con una capacidad analítica excepcional, extrapoland

IdiomaEspañol
Editorialibukku, LLC
Fecha de lanzamiento27 abr 2024
ISBN9781685746582
Vacuna contra la estupidez financiera: ¡El tiempo de riqueza empezó!

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    Vacuna contra la estupidez financiera - John F. Mora

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    VACUNA CONTRA LA ESTUPIDEZ FINANCIERA

    TDR

    ¡El tiempo de riqueza empezó!

    JOHN F. MORA

    Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright, excepto breves citas y con la fuente identificada correctamente.. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

    El contenido de esta obra es responsabilidad del autor y no refleja necesariamente las opiniones de la casa editora. Todos los textos e imágenes fueron proporcionados por el autor, quien es el único responsable por los derechos de los mismos.

    Publicado por Ibukku, LLC

    www.ibukku.com

    Diseño de portada: Ángel Flores Guerra Bistrain

    Diseño y maquetación: Diana Patricia González Juárez

    Copyright © 2023 John F. Mora

    ISBN Paperback: 978-1-68574-657-5

    ISBN Hardcover: 978-1-68574-659-9

    ISBN eBook: 978-1-68574-658-2

    Índice

    DEDICATORIA

    INTRODUCCIÓN

    CAPÍTULO I. EL CONTEXTO GLOBAL DEL PROBLEMA

    CAPÍTULO II. RELACIÓN ENTRE EL TIEMPO, LA RIQUEZA Y LA ESCASEZ

    CAPÍTULO III. TORTA PORCENTUAL DEL TIEMPO

    CAPÍTULO IV. TORTA PORCENTUAL DEL GASTO

    CAPÍTULO V. SÍNTOMAS RANGOS Y CLASIFICACIÓN

    CAPÍTULO VI. CATEGORÍAS DE LA ESTUPIDEZ FINANCIERA

    A. CONTRAESTRATÉGICOS

    B. SUBESTIMAR LA CUANTIFICACIÓN

    C. DESVIACIÓN PSICOLÓGICA

    D. FALTA DE ANÁLISIS FINANCIERO

    E. HÁBITOS DE CONSUMO

    F. IGNORANCIA FINANCIERA

    G. IRRESPONSABILIDAD

    H. PÉRDIDA DE VALORES

    CAPÍTULO VII. SÍNTOMAS DE LA ESTUPIDEZ FINANCIERA

    1. Pagar el combustible con tarjeta de crédito 

    2. Pagar el mercado a cuotas 

    3. Ahorrar sin propósito

    4. Depender solo de un trabajo

    5. Pagar renta o arriendo

    6. Caer en la trampa del refinanciamiento

    7. Falta de un fondo de emergencias

    8. Pagar una deuda con otra

    9. Jinetear el dinero

    10. Sacar prestamos con amigos

    11. No controlar los gastos fijos

    12. Desconocer los gastos variables

    13. Invertir todo en un buen negocio

    14. Prestar dinero para ganar intereses

    15. Desconocer la inflación

    16. Desconocer la devaluación

    17. Comprar promociones sin necesitar el artículo

    18. Utilizar diferentes medios de pago

    19. Sentirse poderoso por tener varias tarjetas

    20. Hacer avances de dinero con tarjeta de crédito

    21. Vanidad tecnológica

    22. Invertir en lo que no entiendes

    23. Dejarse impresionar por un buen salario

    24. Comprar vehículo nuevo de concesionario

    25. No alimentar el cerebro

    26. Dejarse atrapar por las facilidades

    27. Despreciar las monedas

    28. Consumir alcohol en exceso

    29. Desconocer la historia

    30. No tener un superobjetivo

    31. No saber proporcionar

    32. Desperdiciar el líquido vital

    33. Acostumbrarse a pagos mensuales

    34. Falta de constancia

    35. Despreciar los residuos y no reciclar

    36. Saturarse de malas noticias

    37. Ver películas de terror

    38. Creer que el dinero es escaso

    39. Vivir en el pasado

    40. Casarse con refranes falsos

    41. Solo pensar en el futuro

    42. Tener miedo

    43. Ser desagradecido

    44. Fumar

    45. Falta de conocimiento en sí mismo

    46. No creer en el poder de la palabra

    47. Ponerse límites

    48. Proclamarse cansado

    49. Hacer dieta

    50. Conformarse con sobrevivir

    51. Vivir lejos del trabajo 

    52. Esclavitud tecnológica

    53. Ir de compras con hambre

    54. Comprar en temporada 

    55. Comprar por pertenecer a un grupo exclusivo

    56. Preocuparse

    57. Desperdiciar lo que no es tuyo

    58. Comprar por barato

    59. Ahorrar en calzado

    60. Ahorrar en colchón

    61. Ahorrar para ropa cara

    62. Esperar que el Gobierno nos resuelva los problemas siempre

    63. Desconocer mis propias habilidades

    64. Esperar el progreso solo ahorrando

    65. La infidelidad

    66. Comprar viajes a crédito

    67. Desconocer tu valor hora

    68. Creer que eres un cargo que te dio una empresa

    69. Comprar activos tóxicos

    70. Esperar a ver qué pasa

    71. No disfrutar de lo que haces

    72. Creer que la pensión es la meta

    73. No establecer prioridades

    74. Convertir delincuentes en ídolos

    75. No saber medir el progreso

    76. Tomar caminos cortos para conseguir dinero 

    77. Pensar que como político se conseguirá dinero

    78. Pensar que el estudio te dará dinero

    79. Ser teórico y no práctico

    80. Las vías de hecho

    81. El machismo

    82. Andar sin enfoque

    83. Apostarle solo a lo seguro

    84. La indiferencia

    85. Comprar imitaciones

    86. Rodearse o escuchar a seres tóxicos

    87. Cambiar tranquilidad por puntos

    88. No diferenciar entre comer y alimentarse

    89. Desconocer el financiamiento tóxico transparente

    90. No saber decir no

    91. Despreciar la meritocracia

    92. Esperar una herencia

    93. No limitar el entretenimiento

    94. Arroparse en el asistencialismo perpetuo

    95. La ludopatía

    96. Desanimarse ante el primer tropiezo

    97. Vender el voto

    98. Ser codeudor

    99. Despreciar las arrugas y las canas

    100. Evadir impuestos

    CAPÍTULO VIII. ¿Y AHORA QUÉ PUEDO HACER ENTONCES?

    CAPÍTULO IX. PARA LA REFLEXIÓN

    CAPÍTULO X. TU DECISIÓN A LA RIQUEZA

    CAPÍTULO XI. LA VACUNA PROPUESTA

    CAPÍTULO XII. VACUNA BIOLÓGICA

    CAPÍTULO XIII. VACUNA ESTRATÉGICA

    La torta porcentual del tiempo

    La torta porcentual del gasto

    El paralelismo de ingresos

    Gráfica la línea del tiempo patrimonial

    CAPÍTULO XIV. VACUNA ESPIRITUAL

    Activación de los ocho poderes

    CONCLUSIÓN

    DEDICATORIA

    Sin lugar a duda este libro fue hecho a mano, con el pulso firme y antes de ver la luz del día, fue leído más de cien veces y está dedicado a los millones de talentos, de personas de todo el mundo que se ven truncados por limitantes económicos, y se desperdician en el anonimato y la simple supervivencia, por falta de habilidad propia o de su entorno protector para retener dinero. Está dedicado a todas las familias que se aman pero, por una herencia, o por unas monedas, entran en conflicto y se separan, por diferencias económicas, incluso a veces llegándose a odiar, y se llenan de resentimiento, por problemas de dinero. También está dedicado a los trabajadores que luchan por conseguir el pan de cada día y se levantan a diario con la frente en alto y con ganas de aportar a la economía familiar y construyen país, con el esfuerzo, la bendición del trabajo, el emprendimiento o el comercio, y quienes comparten mi visión optimista del futuro con esperanza.

    En lo personal lo dedico a quien me ha inspirado, con su poder de gestion, con su natural don de la motivacion, con su capacidad de escucha y reflexion, y quien me enseñó que el amor tiene un nivel más elevado cuando se complementa con la admiración, y que, al igual que el éxito, no es una meta, es un proceso en el que se construye día a día, con dedicación, detalles, respeto y confianza; la dedicación especial para mi amada esposa, que además multiplicó el tiempo para poder tener esta obra en nuestras manos; dedicación especial para ella, la gran y admirada mujer que decidió confiar en un joven soñador; dedicación especial para ella, mi Claudia Constanza, y para mi hija, que transnochó junto a mí, escuchando jazz instrumental y aprendiendo conceptos de riqueza que su padre le compartió y que nunca nadie le podrá arrebatar.

    Lo dedico también a mis mentores, a los que les agradezco cada palabra y cada enseñanza, y también lo dedico a mis cinco grandes amigos, que aportaron experiencia, escucha poderosa y sabia paciencia, brindándome consejos de oro que me motivaron a seguir adelante en esta cruzada para acabar con este antiguo flagelo de la escasez, entregando esta propuesta de vacuna al individuo, las familias, la sociedad y la humanidad.

    INTRODUCCIÓN

    Lo primero que debe saber es que, al adquirir este libro, su relación con el dinero empezará a cambiar de manera positiva, y esta es una razón poderosa para felicitarlo, pues usted está demostrando interés en su formación financiera, y en crecer espiritual y monetariamente, dejando atrás creencias y hábitos que no le permiten evolucionar económicamente, como usted y su deseo quisieran; esta es una invitación al éxito y un pasaje a quitarse las cadenas de la escasez, pues, al determinar con claridad y de manera directa el origen de la limitación económica, y reconociendo la estupidez financiera como una enfermedad peligrosa y perjudicial para la salud corporal y mental, podrá también explorar las soluciones para fortalecer el sistema inmune del bolsillo con la aplicación de la vacuna en la dosis personalizada, de acuerdo a cada caso, pues este libro busca reducir la pobreza mental y financiera, de manera real, ayudados por la técnica, la estrategia y la experiencia, y un buen porcentaje de historias que llaman a la reflexióny al redireccionamiento de los hábitos, para lograr riqueza, basados en la experiencia y el análisis directo de más de cien casos de personas con situaciones en ambos lados de la moneda en cuanto a finanzas personales, ya que a veces se gana y a veces se aprende, y el testimonio de los que fracasan también muestra el camino que no se debe tomar y es tan importante como saber el camino correcto, para dejar de sufrir por dinero. Cien casos analizados en interacciones directas y sin restricciones ni prevenciones, cien casos de personas de diferentes países y diferentes circustancias, todo analizado desde los ojos de la ingeniería, y mi trasegar laboral y profesional, como trabajador en diferentes niveles jerárquicos en dos países, de contrastes, uno de Latinoamérica y el otro, el país más poderoso del mundo. El detalle de cien causas de la terrible y contagiosa enfermedad, y las soluciones a través de una poderosa vacuna, por lo que con toda seguridad a ultranza, el contenido de este libro potenciará el desarrollo espiritual y económico de quien lo adquirió, lo lea y sea capaz de incorporar este conocimiento de manera inmediata, y resalto lo espiritual y económico, pues no existe en las finazas personales el uno sin el otro, y estoy convencido de que se pueden transformar vidas, familias, sociedades y países enteros en prósperos, con sostenibilidad por muchas generaciones, solo con una decisión individual, la de abrirle las puertas a la riqueza, sin excusas, pues el conocimiento incorporado, la motivación catapultada, la fe inquebrantable nos volverán multiplicadores en una tierra donde algunos suman, otros cuantos restan y solo un 3% multiplican el capital y con la tranquilidad que ayudaremos a erradicar muchos de los más grandes problemas de las sociedades, solo con la voluntad la más poderosa de las armas, como lo dijo el gran Albert Einstein. Así que basta de esperar, empiece a mejorar, a entender, a reflexionar y a incorporar las soluciones. ¡Empiece a leer ya!

    CAPÍTULO I.

    EL CONTEXTO GLOBAL DEL PROBLEMA

    «E legir la lectura es tan necesario como elegir los alimentos», decía John Ruskin. «Gastar dinero en libros es una inversión que siempre rinde buenos dividendos», decía Benjamin Franklin. Y sí que tenía razón el ilustre expresidente de los Estados Unidos, ya que estoy completamente de acuerdo con lo que dice tambien el reconocido presentador del club de la lectura, el señor Norberto Vallejo: «Quien lee un libro no vuelve a ser el mismo». Eso es precisamente uno de los objetivos de este libro, transformar vidas normales y vidas depresivas por la escasez, en vidas extraordinarias y vidas exitosas a través de la aplicación del conocimiento práctico a traves de la experiencia y de la mano del poder de la educación financiera.

    Cuando se analizan los mayores problemas de la humanidad sin importar la fuente ni el enfoque investigativo, en diferentes listados de los problemas de la humanidad, aparecen temas como el hambre, la desigualdad, la falta de agua potable, la contaminación y los conflictos, la violencia entre otros. Sin embargo, todos parecen tener un común denominador, y un origen de muchas de las dolencias de la humanidad, y es la llamada «pobreza». Es muy curioso que generalmente solo se asocia esta palabra con la falta de dinero, o la escasez del mismo, pero no hay nada más lejano de la realidad que pensar que hay poco dinero, cuando el dinero existe en cantidades inimaginables, tanto que la cifra ni siquiera es fácil de entender para un ser humano normal, con tantos ceros a la derecha que se necesitarían cientos de páginas solo para poder plasmar el número en un solo sitio. En este orden de ideas, no es cierto que no haya dinero; lo cierto es que algunos individuos parecen tener un imán para el dinero y otros tienen manos antiadherentes para el efectivo. Estos últimos son más del 85% de la población mundial, por lo que es necesario empezar a hacer algo al respecto, y lo más logico es comenzar a entender que el dinero es abundante y que pasa en cantidades nada despreciables por las manos de cada persona. Pero ese gran 85% de la población continúa igual o peor con el pasar de los años, demostrando una total incapacidad de apalancarse en este y mejorar la calidad de vida. De hecho, existen muchos casos en los que, cuanto más dinero recibe una persona, más caótica se vuelve la situación financiera de quien en este libro llamamos individuos afectados con la estupidez financiera, que es muy grave para el individuo, la familia, la sociedad, el país y en general para la humanidad, pues nos pone en serios problemas a todos detonando los demás sucesos que encabezan los listados de las tareas que resolver por científicos, humanistas, economistas y en general por todos los que estamos interesados en mejorar el mundo.

    Abordando el tema encontré que un muy alto porcentaje de las personas que traté a lo largo de 20 años, al igual que otras tantas historias que he conocido a través de conversaciones informales y la vivencia laboral y academica, encontré que casi todas las personas que conocí tenían o habían tenido en algún momento de su vida problemas económicos, sin ninguna distinción de raza, preparación académica, escala laboral o forma en que se ganaban la vida, la gran mayoría continuaban con problemas económicos y muy pocos lograban sacudirse, pero gran parte de ellos se aconstumbró a vivir en situación de escasez y sucumbió ante el contagioso virus de la pobreza, virus que corroe individuos, familias, sociedades e incluso países.

    He sido testigo directo de cientos de casos en los que personas de todo tipo, con dinero y sin dinero, con educación y sin educacion, se rinden ante este virus pegajoso, y peor que eso, lo llevan a vivir con ellos. Y es que siempre supe desde niño que la pobreza es una condena que se paga sin haber cometido ningún delito. Lo peor de eso es que quien es condenado casi siempre es inocente, estáticamente inocente.

    Vi con mis propios ojos personas que se quejaban de su destino y maldecían de su paupérrima situacion, siempre con cara larga y tristeza perpetua, repitiendo su situación y contándole a todos sus desdichas, y cómo una combinación de acontecimientos desafortunados les habían dejado en un hueco sin salida. Tanto drama y tanta queja junta en una persona era una cosa realmente insólita, por lo menos eso creía yo; sin embargo, empecé a notar cómo esa historia de lo que llaman «mala suerte» la repetían muchas personas, que además se autodefinían como «pobres» diciendo: «Es que nosostros los pobres...» o «Eso nos pasa solo a los pobres». Contaban unas historias desgarradoras que generaban lástima y conmovían los corazones, que dejaban sin palabra de aliento hasta a los más optimistas.

    Entonces, muy temprano en la vida comprendí que la dignidad de una persona debe empujarla a crecer, a ser mejor cada día, a salir de las sombras y sobresalir para dejar de autodenominarse «pobre», como un tercer apellido, y que ese era el mínimo paso para soñar en un mejor presente, porque, si se sueña con un mejor futuro, lo estás aplazando y estás condicionando tu mente a relajarse y no esforzarse de manera inmediata en conseguir mejores cosas para la calidad de vida, ya y ahora en el presente, pues el futuro solo es el resultado del presente, y si trabajas con alegría y dando más que los demás, no deberías preocuparte por el futuro, pues ya está asegurado. Así que perderse en el pasado y no vivir el presente te condenará a ser un digno representante de la estupidez finaniciera.

    Sin importar la edad que se tenga, cada persona diariamente interactúa con otras y va encontrando en su camino diferentes tipos de energía entre esas personas; y la energía se siente sin siquiera tocar al otro, sin siquiera mirarlo fijamente a los ojos y sin sentir su temperatura corporal, tan solo con una simple, natural e inconsciente pregunta que utilizamos a diario los seres humanos, sin importar el idioma que hablemos. El sensor que indica la energía de una persona se activa diciendo: «¡Hola! ¿Cómo estás?». A esta simple pero profunda pregunta la mayoría de la gente responde: «Bien», sin embargo, más de la mitad de los que respondieron así, están mintiendo y cerca del 25% dijo «bien» de manera automática. Así siente su energía. En contraste otros y a los que va enfocada esta reflexión escrita, esos otros responden cosas como: «Sobreviviendo», «Mal, pero usted no tiene la culpa», «Ahí», «Igual», «En las mismas», «Sufriendo en silencio», «En la lucha» o «Batallando», lo que quiere decir que no disfrutan lo que hacen. Ese tipo de respuestas son un indicador de pesimismo en do mayor, de llamados a la escasez a la pobreza espiritual y financiera, son un verdadero atentado a la programación neurolingüística y tienen el efecto contrario.

    Ese tipo de respuestas son características de personas quejonas, que se victimizan desde que se levantan, personas que buscan conmover o que buscan despertar la lástima y tal vez recibir como premio un «pobrecito» o «pobrecillo», que es música para los oídos del pesimista.

    Otros responden: «Bien por ahora» o «Por el momento bien». Esos están llamando a la desgracia, están marcando el número directo de la negatividad, son los mismos a los que un día de lluvia los deprime y un día de sol no salen porque se queman y es muy caliente.

    En fin, la respuesta al «¿Cómo estás?» es una invitación a llamar a energía positiva, a lograr la primera venta, a sonar intresante, a mostrar tu cretividad, a mostrar tu factor x, tu factor diferenciador; es una llave que abre puertas y una oportunidad de sacar sonrisas. Sin embargo, el representante de la estupidez financiera siempre desperdicia esa oportunidad, diciendo cosas negativas que dan tristeza y en ocasiones repelen a los demás.

    La estupidez financiera tiene un sinnúmero de síntomas, que va agravando el tiempo. A este factor, el tiempo, los representantes de esta corriente ideológica le echan la culpa de muchos de sus fracasos económicos, pues no existe un solo individuo de esta estirpe que no haya utilizado el tiempo como excusa, ya que el contagiado con la estupidez financiera encuentra al tiempo como un enemigo como un implacable verdugo que le atormenta, y a esos representantes de ese gremio se les escucha muchas veces decir: «Es que no tuve tiempo», «No me alcanzó el tiempo», utilizando el tiempo como una excusa, irrespetando al tiempo.

    Todo un desafío a las leyes del universo, donde el que pronunicia este tipo de excusas con referencia al tiempo seguramente logró encontrar una dimensión desconocida, para evadir el único factor fijo y constante que se tiene, que es el tiempo. Y es que, aunque el miembro y militante de la estupidez financiera tiene poco dominio de la mayoría de los temas, lo que sí es claro es que es experto en excusas. Solo para hacernos una idea de las secuelas de esta terrible patología, aquí nombraré algunas de las excusas que repetidamente y como una canción pegajosa nombra y nombra este singular personaje, que encuentra todo tipo de respuestas curiosas para justificar su falta de pericia con el dinero. Y es que el infectado con este virus no es que no reciba dinero, ¡lo recibe!, y en ocasiones mucho dinero, sin embargo sufre del síntoma de falta de adherencia en sus manos para mantener el dinero. Parece que a este individuo tampoco se le arrugarán los dedos en contacto prolongado con el agua, como respuesta física de nuestro tacto para lograr mayor adherencia, a las superficies como ya lo han demostrado los científicos, la falta de adherencia del individuo al dinero es preocupante y se agrava en ocasiones cuando más dinero recibe. Es todo un caso de estudio para la ciencia.

    Entre las excusas que utiliza quien padece de la patología podemos encontrar:

    El Gobierno nos tiene arruinados

    El alcalde nos perjudica

    La corrupción no nos deja progresar

    Mi jefe es un tacaño

    En esta empresa no me valoran

    La crisis nos dejó en la inmunda

    Los políticos se roban el dinero de los impuestos

    El Congreso es un fortín de ladrones

    Y cien excusas y justificaciones más que por supuesto nada tiene que ver o muy poco tiene que ver con la situación financiera del quejoso. Lo que sí es claro es que nunca o en muy pocas oportunidades el individuo de estas características será honesto y dirá que tiene alguna responsabilidad en su mala situación economica.

    CAPÍTULO II.

    RELACIÓN ENTRE EL TIEMPO, LA RIQUEZA Y LA ESCASEZ

    Definitivamente, excusas y tiempo no deberían ir de la mano. Para poder entender la importancia del tiempo en la enfermedad que estamos tratando, debemos ser conscientes de que la estupidez financiera no está asociada al nivel de ingresos de una persona, pues, ya lo hemos dicho antes, personas con sueldos gigantes son más propensos a sufrir de la enigmática patología, pues desaparece el dinero casi mágicamente y su capacidad de retener el dinero está casi difuminada entre sus altos ingresos, pues aparentemente tienen dinero, aunque no sea de ellos, y la explicación de estos personajes es que en sus varias tarjetas de crédito tienen dinero, se vuelven un sofisma de distracción, con el que tienen para gastar, y por su ingreso alto atrofiaron su capacidad de administrarlo, tal cual lo describía Charles Darwin en la teoría de la evolución: lo que no se usa se atrofia, hasta que desaparece. Entonces la capacidad de administrar el dinero se pierde entre los altos ingresos y la «falta de tiempo» del que los recibe, dizque por estar ocupado paga para que todo le hagan, hasta el punto de que, teniendo dinero, difiere compras a 36 y 48 meses, convirtiéndose en un adverso ejemplo de lo que es la estupidez financiera en su más alto esplendor, enfermedad, siempre de pelea con el tiempo, ya que el exponente de esta poco atractiva corriente ideológica se caracteriza por quejarse de tener poco tiempo, y la realidad es que tiene el mismo tiempo de todos los demás seres humanos, 24 horas al día, sin importar la latitud, todos tenemos 24 horas al día, cada día calendario, cada fecha en el almanaque, 24 horas. Sin embargo el individuo en cuestión los desprecia, lo despilfarra, lo desperdicia, sin mostrar respeto por el preciado recurso no renovable que es el tiempo.

    El tiempo, este recurso despreciado por muchos y anhelado y aprovechado por los que han comprendido este curioso elemento que nos acompaña y que se convierte en parte imprescindible de cada uno de nosotros, que ha sido culpado y utilizado, y que ha sido protagonista y antagonista, y que hasta los grandes genios de la humanidad han tratado de comprender y explicar, ese magnífico y transparente tiempo, tan complejo y tan sencillo que solo podemos tratar de explicar su uso en las finanzas personales, para poder limitar este grandioso elemento.

    A continuación llevamos gráfica y numéricamente la relación del tiempo con la mayoría de las personas normales, en una sociedad trabajadora, a través de lo que he denominado «torta porcentual del tiempo», en la que se muestra de manera generalizada la distribución con la que se maneja el tiempo en el momento en que se escribió este

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